Lenguas AUSTRONESIAS

 

La familia austronesia (antiguamente conocida como malayo-polinesia) abarca un conjunto de lenguas insulares habladas en una inmensa región oceánica que se extiende por tres continentes (África, Asia y Oceania), desde Madagascar (en la costa oriental de África) hasta la Polinesia (en el océano Pacifico central), pasando por el archipiélago indonesio, Taiwán y Filipinas. Como resultado del aislamiento y dispersión de las incontables islas que motean el Pacífico, las lenguas austronesias se han desarrollado en gran número (cerca de 1.200) y en diversidad, lo que las convierte en una de las mayores agrupaciones lingüísticas del mundo (junto con las familias amerindia, Níger-Congo, afroasiática e indoeuropea) y la de mayor expansión geográfica dentro de su propio territorio (únicamente superada por las lenguas indoeuropeas tras el periodo colonial).

 

La primera clasificación y descripción completa de las lenguas austronesias se debe al jesuita y polígrafo español Lorenzo Hervás y Panduro, quien en el volumen dos de su monumental Catálogo de las lenguas de las naciones conocidas (1800-1805) describe las “lenguas que se hablan en varias islas conocidas de los mares Pacífico e Indiano austral y oriental”, que para el jesuita español son dialectos del idioma malayo, hablado en la península de Malaca, de donde salieron “enjambres de pobladores de las islas del mar Indiano y Pacífico”. El Catálogo de las lenguas sirvió de referente a otros lingüistas interesados en los idiomas de los mares del sur, como el alemán Wilhelm von Humboldt, quien en su obra póstuma Über die Kawi-sprache auf der insel Java (1836-1839) introdujo el término genérico “malayo-polinesias” para referirse a esta familia de lenguas. Durante la segunda mitad del siglo XIX continuó el estudio de estas variedades, a las que se añadieron nuevos idiomas descubiertos en las islas de Micronesia y Melanesia. El actual término “austronesio” ―formado a partir del adjetivo latino austrālis ‘meridional’ y el nombre griego νήσος <nêsos> ‘isla’― fue acuñado muy acertadamente en 1899 por el lingüista austriaco Wilhelm Schmidt, que fue el primero en observar la unidad fundamental de todas las lenguas habladas en los mares del sur, así como su conexión con las variedades continentales del sureste de Asia.

 

Aunque Hervás y Panduro postuló la península de Malasia como el lugar de origen de las lenguas austronesias, la moderna investigación lingüística y antropológica apunta a la costa suroriental de China como centro de propagación original más probable. Se cree que en esta región habitaban, durante la Edad de Hielo asiática, los antepasados de los primitivos austronesios, un pueblo dedicado fundamentalmente a la pescadistinto de los han, de origen sino-tibetano que hablaba una lengua próxima a la familia tai-kadai (dominante en Tailandia, Laos y Birmania). Tras cruzar el estrecho de Taiwán durante el Neolítico (entre los años 4000 y 3000 a.C.), estos pescadores desarrollaron en esta isla una cultura aborigen en torno a una lengua conocida como proto-austronesio. Con el tiempo, esta variedad común comenzó a perder su unidad con el surgimiento de diversas culturas prehistóricas en Taiwán (shisanhang en el norte, fantzuyuan en la región central, niaosung en el sur, chingpu en el este). Alrededor del año 2500 a.C., una de estas culturas introdujo su lengua en la isla de Luzón, situada en el norte de Filipinas. Desde este archipiélago, los austronesios se expandieron en diversas direcciones a lo largo de distintas corrientes migratorias, que llevaron su lengua a territorios tan alejados como Borneo, Célebes y el archipiélago de las Molucas (alrededor del año 1500 a.C.), Melanesia oriental (1200 a.C.), Micronesia, Sumatra, península de Malasia y sur de Vietnam (500 a.C.), Polinesia (a comienzos de la era cristiana), Hawai, Isla de Pascua y Madagascar (500 d.C.) y, finalmente, la última región deshabitada del planeta: Nueva Zelanda (alrededor del año 1300). De esta forma, quedó configurado el actual mapa lingüístico de las lenguas austronesias.

 

Las principales lenguas austronesias, idiomas oficiales en sus respectivos países, son el indonesio (en Indonesia), el malayo (en Malasia), el tagalo (en Filipinas) y el malgache (en Madagascar). El javanés, pese a no tener carácter oficial en la isla indonesia de Java, es la lengua de esta familia lingüística con mayor número de hablantes nativos (únicamente el indonesio posee más hablantes, aunque lo emplean como lengua franca de comunicación interétnica o lengua segunda). En las anteriores macroislas, además de Taiwán y el sur de Vietnam y Camboya, se hablan otros idiomas austronesios menores. Ya en el interior del océano Pacífico, se cuentan por cientos las variedades habladas en las innumerables islas que pueblan los archipiélagos de Micronesia, Melanesia y Polinesia (algunas de las cuales también son idiomas oficiales en sus respectivos territorios).

 

En la actualidad, las lenguas austronesias cuentan con cerca de 475 millones de hablantes nativos (a fecha de 2010). Los principales idiomas dentro de cada agrupación lingüística (no sólo en función de su número total de hablantes, sino también por su importancia sociocultural y política) son los siguientes:

GRUPO FORMOSIANO

amis                    180.000

atayal                   84.000

paiwan                  66.000

GRUPO FILIPINO

tagalo              28.000.000

cebuano                    21.000.000

ilocano                     9.100.000

hiligaynon            8.000.000

GRUPO SAMA-BAJAU

sama                    400.000

bajau                   250.000

GRUPO BORNEANO

malgache            18.000.000

rejang                  350.000

GRUPO SUNDA-SULAWESI

indonesio           138.000.000

javanés                    82.000.000

sundanés            38.000.000

malayo              26.000.000

madurés                    15.000.000

GRUPO MALAYO-POLINESIO CENTRO-ORIENTAL

tetum                   890.000

fiyiano                        455.000

samoano                        410.000

maorí                   130.000

gilbertés               103.000

tongano                        96.000

tahitiano               68.000

hawaiano                  1.000

 

Clasificación de las lenguas austronesias

Al igual que las lenguas indoeuropeas, el gran número y la amplia extensión geográfica de las lenguas austronesias hace que sea más conveniente hablar de “macrofamilia” lingüística a la hora de organizar sus distintas agrupaciones. Como una primera aproximación de carácter filogenético, puede establecerse una división general entre el grupo formosiano o taiwanés (más próximo al originario proto-austronesio, como demuestra su gran diversidad dialectal) y el grupo malayo-polinesio (diseminado por distintas islas de los océanos Índico y Pacífico tras diversos movimientos migratorios de los originarios pobladores austronesios de Taiwán). Por claridad expositiva, estas dos grandes agrupaciones ―que podrían ser consideradas familias lingüísticas propiamente dichas por su gran complejidad interna― se incluyen como grupos dentro de la gran familia austronesia que, en virtud de criterios filogenéticos y geográficos, presenta la siguiente clasificación general:

 

• Grupo formosiano (taiwanés) (véase LENGUAS FORMOSIANAS)

 

• Grupo malayo-polinesio (véase LENGUAS MALAYO-POLINESIAS)

1. Rama occidental

       1.1. Subgrupo filipino (Filipinas, Taiwán, Malasia, Indonesia)

       1.2. Subgrupo sama-bajau (Filipinas, Indonesia, Malasia)

       1.3. Subgrupo borneano (Malasia, Indonesia, Madagascar, Filipinas, Brunéi)

       1.4. Subgrupo sunda-sulawesi (Indonesia, Malasia, Birmania, Tailandia, Camboya, Vietnam, China, Brunéi, Singapur, Palaos, Guam, Islas Marianas)

2. Rama centro-oriental

2.1. Grupo central (Indonesia, Timor Oriental, Molucas, Nueva Guinea)

2.2. Grupo oriental (Molucas, Nueva Guinea, Islas Salomón, Nueva Caledonia, Vanuatu, Fiyi, Polinesia, Melanesia, Micronesia)

2.2.1. Subgrupo halmahera-cenderawasih

2.2.2. Subgrupo oceánico

 

Características gramaticales de las lenguas austronesias

Al igual que otros idiomas del sureste asiático, las lenguas austronesias se clasifican como aislantes desde el punto de vista morfológico, ya que las palabras se expresan como lexemas individuales e invariables y no existen morfemas flexivos que indiquen las categorías gramaticales de caso, género, número o tiempo. De esta forma, los únicos procesos de creación léxica son la derivación (como en malgache zava ‘transparencia’ → mazava ‘brillante’ → manazava ‘iluminar’ → zavaina ‘iluminado’ → fahazavana ‘luz’ → fahazavan-tsaina ‘inteligencia’), la composición y la reduplicación. Esta última es precisamente uno de los rasgos morfológicos más característicos de las lenguas austronesias, en las que la reduplicación léxica (total o parcial) es un importante procedimiento para la formación de plurales, términos intensificadores o derivados léxicos. Véase los siguientes ejemplos:

            indonesio:                                           rumah ‘casa’ → rumah-rumah ‘casas’

                                                                       mata ‘ojo’ → mata-mata ‘espía’

                                                                       besar ‘grande’ → sebesar-besarnya ‘enorme’

pangasinense (variedad filipina):        amigoamimigo ‘amigos’

                                                           manók ‘pollo’ → manómanók ‘pollos’

hawaiano:                                           wiki ‘rápido’ → wiki-wiki ‘raudo’

 

Otro proceso morfonológico extensivo dentro de esta familia lingüística es la asimilación y sustitución nasal, proceso por el cual un prefijo acabado en sonido nasal homorgánico se asimila (y en ocasiones modifica) al segmento inicial de la base léxica a la que se une; por ejemplo, en lauje (una lengua hablada en la isla indonesia de Sulawesi), el prefijo de voz activa moN- presenta las siguientes asimilaciones fonéticas:

            N- → /m/ _/b/ (ej.: banit ‘morder’ → mombanit)

            N- → /m/ _/p/ + sustitución (ej.: pangang ‘masticar nuez de areca’ → momangang)

            N- → /n/ _/d,ɟ/ (ej.: dangoy ‘cocinar sago’ → mondangoy)

            N- → /n/ _/t/ + sustitución (ej.: tapa ‘asar’ → monapa)

            N- → /ɲ/ _/s/ + sustitución (ej.: sunsut ‘chupar’ → monyunsut)

            N- → /ŋ/ _V,/ɡ/ (ej.: upi ‘soñar’ → mongupi; geges ‘frotar’ → monggeges)

            N- → /ŋ/ _/k,Ɂ/ + sustitución (ej.: kikib ‘roer’ → mongikib)

            N- → /Ø/ _/l,r,m,n,ŋ/ (ej.: landas ‘tirar’ → molandas; rapang ‘hablar’ → morapang)


Casi todas las lenguas austronesias establecen una distinción entre un pronombre de primera persona plural “inclusivo” (referido al hablante y el oyente) y otro “exclusivo” (sin el oyente). Por su parte, las variedades occidentales poseen clasificadores numéricos que acompañan a sustantivos cuantificados, expresan los pronombres posesivos mediante sufijos o partículas enclíticas (ej.: una [lengua indonesia] tobine-na ‘su mujer’) y poseen un rico sistema de partículas verbales que expresan aspecto léxico (dinámico-estático), voz (activa-pasiva), causatividad y aplicatividad (mediante sufijos añadidos a verbos cuyo objeto expresa el instrumento, el lugar o el beneficiario de una acción). Compárese las siguientes dos oraciones en balinés, en las que la primera posee la forma básica del verbo meli ‘comprar’, que precede a un argumento que indica el complemento directo, y la segunda añade el sufijo de aplicatividad -ang para expresar que el argumento siguiente desempeña la función de complemento indirecto:

            ia meli nasi ‘compró arroz’

(ia ‘él/ella’, nasi ‘arroz’)

            ia meliang Nyoman nasi ‘compró arroz para Nyoman’

 

En el plano fonológico, destaca la ausencia de grupos consonánticos en la mayoría de idiomas de esta familia lingüística (como resultado de las progresivas reducciones y fusiones de los originarios sonidos del proto-austronesio en sus distintas variedades geográficas) y la sencillez de su sistema vocálico: un repertorio fonológico estándar está formado por 16-20 consonantes (oclusivas sordas y sonoras, nasales y escasas fricativas) y 3-5 vocales básicas. Algunas lenguas austronesias con inventarios consonánticos más amplios poseen una triple serie de oclusivas (sordas, sordas aspiradas y sonoras). Las estructuras silábicas más habituales son (C)V y (C)VC (a menudo con restricciones en la consonante inicial). Las formas léxicas básicas suelen ser bisilábicas y el acento prosódico no es distintivo ni predecible (puede recaer tanto en la penúltima como en la última sílaba).

 

Mediante la comparación de correspondencias fonológicas entre las distintas lenguas austronesias, la lingüística actual ha podido reconstruir el sistema fonológico del originario proto-austronesio, que estaría formado por las siguientes consonantes y vocales (entre paréntesis se incluyen los fonemas sobre los que no hay consenso general):

 

LUGAR DE ARTICULACIÓN

bilabial

alveolar

retroflejo

palatal

velar

uvular

glotal

MODO DE ARTICULACIÓN

oclusivo

p       b

t        d

(ɖ)

c        ɟ

k       ɡ

q

(ʔ)

fricativo

 

s

 

(ç)

(ɣ)

 

h

africado

 

(ts)

 

 

 

 

 

nasal

m

n

 

(ɲ)

ŋ

 

 

vibrante

 

(r)

 

 

 

 

 

lateral aproximante

 

l

 

(ʎ)

 

 

 

lateral fricativo

 

(ɬ)

 

 

 

 

 

aproximante

w

 

 

j

 

 

 

 

FRONTALIDAD

anterior

central

posterior

ALTURA

alto

i

 

u

medio

 

ə

 

bajo

 

a

 

 

La principal innovación fonológica de las lenguas formosianas y malayo-polinesias con respecto al proto-austronesio consistió en la fusión de las palatales oclusivas /c/ y /ɟ/ de éste en sus correlatos alveolares /t/ y /d/ (respectivamente).

 

Por lo que respecta a su tipología sintáctica, las lenguas austronesias de Taiwán, Filipinas, Borneo, Madagascar y la Polinesia favorecen la presencia del verbo en posición inicial de frase (como en proto-austronesio), por lo que las estructuras oracionales Verbo-Objeto-Sujeto y Verbo-Sujeto-Objeto son las más habituales en estas variedades, mientras que las lenguas de Indonesia, Nueva Guinea, Nueva Caledonia, Vanuatu, Islas Salomón y la Micronesia presentan el orden Sujeto-Verbo-Objeto. Por influencia de las vecinas lenguas de Papúa, algunos idiomas austronesios de Nueva Guinea poseen el orden poco habitual Sujeto-Objeto-Verbo.

 

Un rasgo morfosintáctico característico de esta familia lingüística (especialmente en las lenguas de Filipinas) es la llamada alineación austronesia, una tipología sintáctica que combina rasgos de las alineaciones “nominativo-acusativo” ―en la que el sujeto agente de los verbos transitivos (A) y el sujeto de los intransitivos (S) comparten la misma codificación sintáctica de nominativo (orden, voz activa-pasiva, marcas de caso nominal y concordancia verbal) frente al objeto paciente acusativo de los verbos transitivos (O)― y “ergativo-absolutivo” ―en la que esta misma codificación equipara S y O (pacientes absolutivos) frente a A (agente ergativo). De esta forma, las lenguas con alineación austronesia poseen un caso directo (el del argumento único S de los verbos intransitivos y el de cualquiera de los dos argumentos de los transitivos, agente o paciente, en función de la voz oracional) y un caso oblicuo (el del argumento restante de los verbos transitivos, en caso ergativo o acusativo). Compárese las siguientes oraciones en tagalo, que ejemplifican las dos voces que puede adoptar un verbo transitivo de dos argumentos como basa ‘leer’ (activa, con el infijo de pasado y concordancia con un agente -um-, y pasiva, con su correlato temporal de concordancia con paciente -in-), en las que el ergativo y el acusativo se han fusionado en un único caso oblicuo (marcado por la partícula proclítica ng), en contraste morfosintáctico con el caso directo del nominativo (señalado por ang):

bumasa ng aklat ang tao ‘la persona leyó un libro’

(aklat ‘libro’, tao ‘persona’)

binasa ng tao ang aklat ‘el libro fue leído por una persona’

 

Otra característica tipológica de las lenguas austronesias occidentales (Taiwán, Filipinas, Malasia, Indonesia y Madagascar), relacionada con la anterior, es la llamada voz simétrica, que consiste en la presencia de marcas verbales que indican las voces activa y pasiva, de manera que ninguna de ellas es claramente la forma básica de la que deriva la otra. Compárese las siguientes oraciones malayas semánticamente equivalentes, en las que la forma verbal con un prefijo de voz activa melihat ‘ver’ (que acompaña a un sujeto agente) y su correlato con un prefijo de voz pasiva dilihat ‘ser visto por’ (que requiere un sujeto experimentante) son simétricas, es decir, ninguna de ellas es la forma no marcada que sirve de base morfológica a la otra:

            anak saya melihat orang itu ‘mi hijo vio a esa persona’

            (anak ‘hijo’, saya ‘mi’, orang ‘persona’, itu ‘esa’)

            orang itu dilihat anak saya ‘mi hijo vio a esa persona’

            (literalmente ‘esa persona fue vista por mi hijo’)

La única diferencia sintáctica entre las anteriores oraciones es que en la primera (voz activa) el experimentante precede al verbo, mientras que en la segunda (voz pasiva) le sigue.

 

Pese a su enorme diversidad cultural y lingüística, la mayoría de lenguas austronesias emplean el alfabeto latino para su representación gráfica. El más antiguo testimonio escrito en una variedad austronesia (cham) es una inscripción religiosa de mediados del siglo IV conocida como Đông Yên Châu, hallada en la región central de Vietnam y representada en una variedad suroriental del alfasilabario indio brāhmī. Le siguen en antigüedad el malayo (siglo VII), el javanés y el balinés (siglo IX). Otros sistemas de escritura compartidos por varias lenguas austronesias son el alfasilabario javanés y el alfabeto árabe.

 

Bibliografía general

(En las correspondientes entradas de lenguas formosianas y lenguas malayo-polinesias se incluye bibliografía particular)

ADELAAR, Alexander / HIMMELMANN, Nikolaus P. (eds.): The Austronesian Languages of Asia and Madagascar (London: Routledge, 2005).

BLUST, Robert: “The Austronesian homeland: A linguistic perspective” (en Asian Perspectives, vol. 26 (1), pp. 45-67, 1985).

BLUST, Robert: The Austronesian Languages (Canberra: Asia-Pacific Linguistics, 2009).

TRYON, Darrell T. (ed.): Comparative Austronesian Dictionary: An Introduction to Austronesian Studies (Berlin: Mouton de Gruyter, 1994).

WEST, Barbara A.: Encyclopedia of the Peoples of Asia and Oceania (New York: Infobase Publishing, 2009).

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