Lenguas ALTAIcas

 

El término “altaico” es una denominación de carácter geográfico que hace referencia a un grupo de lenguas afines habladas en un amplio territorio asiático, que se extiende desde Turquía hasta China y Mongolia, llegando incluso hasta el océano Pacífico. Su nombre deriva de la cordillera montañosa Altái, situada en la confluencia entre Rusia, China, Mongolia y Kazajistán, que divide diagonalmente el territorio ocupado por los tres grupos que componen esta familia lingüística: turco (al oeste), mongólico (al norte) y tungúsico (al este). Pese a que en la actualidad estas tres agrupaciones se consideran familias lingüísticas independientes, dado que no es posible demostrar un origen filogenético común (protoaltaico), el término genérico “familia altaica” resulta conveniente para englobar una serie de lenguas con semejanzas tipológicas que han convivido durante un prolongado periodo de tiempo en un Sprachbund o área lingüística común.

 

En la actualidad, las lenguas altaicas cuentan con cerca de 160 millones de hablantes nativos, repartidos de la siguiente manera (a fecha de 2010):

turco               63.000.000

uzbeco              26.000.000

azerí               23.000.000

cazajo              11.000.000

uiguro                8.200.000

turcomano             6.500.000

mongol                5.700.000

tártaro                      5.400.000

quirguiso             4.500.000

kashgái                      1.500.000

basquiro              1.200.000

chuvasio              1.080.000

tártaro crimeo                 480.000

cumuco                  430.000

caracalpaco             400.000

carachái-bálcaro        310.000

yacuto                  300.000

tuva                    280.000

gagauso                        170.000

tártaro siberiano       100.000

nogái                    87.000

salar                    70.000

altái                    57.000

urrumano                 45.000

jacaso                   43.000

jalái                    40.000

manchú (xibe)            26.000

evenquí                         17.000

ainú                      6.000

evén                      5.700

yugur occidental          4.500

shor                      2.800

nanái                     1.400

quirguiso manchú            875

duja                        400

udihé                       100

tofa                         93

neguidal                     75

chulim                       44

 

Clasificación de las lenguas altaicas

Las diferencias y semejanzas lingüísticas que se producen entre las distintas lenguas altaicas permiten agruparlas en torno a tres ramas principales, que coinciden externamente con la división geográfica y étnica de sus hablantes:

 

a) Grupo turco (o túrquico). La mayor parte de estas lenguas son mutuamente inteligibles y presentan rasgos lingüísticos en común. La más importante de todas es el propio turco, hablado en Turquía, que por sí solo posee casi la mitad de los hablantes totales de lenguas altaicas. Más al este se hablan el azerí (Azerbaiyán y noroeste de Irán), el jalái (Irán) y el kashgái (Irán). Al norte, en la región del Cáucaso, se encuentra el dominio del carachái-bálcaro (en las repúblicas rusas de Karachaevo-Cherkesia y Kabardia-Balkaria), el cumuco (en la República de Daguestán) y el nogái (hablado en varias repúblicas caucásicas). Al norte del mar Negro se hablan el tártaro crimeo (en la península de Crimea), el urrumano (en el sureste de Ucrania) y el gagauso (en Moldavia). Al otro lado del mar Caspio, en Asia Central, se sitúan el turcomano (en Turkmenistán), el uzbeco (en Uzbekistán), el cazajo (en Kazajistán), el quirguiso (en Kirguistán) y el caracalpaco (en la República Autónoma de Karakalpakia, en Uzbekistán). Ya dentro de la Rusia europea, el tártaro, el tártaro siberiano, el chuvasio y el basquiro se hablan en las laderas de los montes Urales. Al sur de Siberia se sitúan el altái (en la República de Altái), el jacaso (en la República de Jakasia), el tuva (en la República de Tuvá), el tofa (en la provincia de Irkutsk), el shor (en la provincia de Kemerovo), el chulim (en la provincia de Tomsk) y el duja (en Mongolia). Más al noreste, en la República de Sajá, se habla el yacuto. En China, por último, existen cinco enclaves lingüísticos del grupo turco conocidos como uiguro (en la Región Autónoma Uigur de Xinjiang), yugur occidental (en la provincia de Gansu), ainú (en Xinjiang), salar (en las provincias de Qinghai y Gansu) y quirguiso manchú (en la provincia oriental de Heilongjiang). Otras variedades turcas ya desaparecidas, que en su momento tuvieron una gran importancia histórica y cultural, son el huno (la lengua del mítico Imperio Huno, que conquistó Europa oriental y gran parte de la occidental entre los siglos IV y V), el ávaro (que dominó la antigua región de Panonia, en Europa central y oriental, entre los siglos VI y IX), el jázaro (idioma hablado por un pueblo turco que dominó una amplia región de Asia Central, entre el río Volga y el Cáucaso, entre los siglos VII y X), el pechenego (lengua de un pueblo nómada que se estableció en las estepas de Asia Central entre los siglos VII y XII), el bulgar (idioma altaico emparentado con el chuvasio que se habló hasta el siglo XIV en una inmensa región de Asia Central que se extendía entre los ríos Volga y Danubio), el cumano (hablado hasta comienzos del siglo XVII en la región histórica de Cumania, entre Ucrania y Hungría), el chagatái (principal lengua literaria en la región histórica de Jorasán, en Asia Central, hasta comienzos del siglo XX) y el kipchako de Fergana (hablado hasta la década de 1920 en el valle de Fergana, región de Asia Central comprendida entre Uzbekistán, Tayikistán y Kirguistán). Otras lenguas menores de reciente desaparición (o en franco proceso de extinción) son el turco de Ilí (hablado a lo largo del río homónimo, que transcurre por la Región Autónoma Uigur de Xinjiang, al oeste de China), el karaim (lengua turca de influencia hebrea hablada en Lituania, Polonia y Ucrania) y el crimchaco (también llamado “tártaro judeo-crimeo”, variedad turca muy similar al tártaro crimeo hablada por una comunidad hebrea de la península de Crimea, en Ucrania).

 

b) Grupo mongólico. La lengua más importante es el mongol, principal medio de comunicación del poderoso Imperio Mongol fundado por Genghis Khan a comienzos del siglo XIII. Durante los siglos XIV y XV surgieron el resto de variantes lingüísticas pertenecientes a esta rama, que no pasan de ser meros dialectos suyos, totalmente comprensibles para los propios mongoles actuales. Los más importantes son: jalja (variedad normativa de la lengua que representa el idioma oficial de Mongolia), daguro, santa, yugur oriental, monguor, bonan, kangjia y ordoso (hablados en diversas provincias de China), buriato y calmico (en Rusia), y oirato (en una región fronteriza entre Mongolia, China y Rusia). Por otro lado, a partir de los testimonios escritos conservados, se tiene noticia de la existencia de otros idiomas afines hablados por pueblos que convivieron con los mongoles de Genghis Khan. Dentro de estas lenguas para-mongólicas, que posiblemente derivaron de una variedad originaria común llamada proto-mongólico, la más conocida es el kitán —o liao (遼) en su forma china—, lengua hablada por un pueblo nómada del noreste de China que habitó en Mongolia y Manchuria desde finales del siglo IV hasta comienzos del XII y que posteriormente se desplazó hasta Asia Central, donde fueron finalmente asimilados por el Imperio Mongol a comienzos del siglo XIII. Otros pueblos vecinos del noreste de China, como los shiwei (室韦) y los kumo xi (庫莫奚), también hablaban esta lengua y empleaban la escritura kitán. La influencia del pueblo kitán en el norte de China entre los siglos X y XI fue tan grande que Marco Polo y otros viajeros occidentales usaron el término “Kitai” (o su variante “Cathay”) para referirse a todo el país.

 

c) Grupo tungúsico. A pesar de su escaso número de hablantes —menos de la milésima parte del total dentro de la familia altaica—, las lenguas tungúsicas se extienden por una amplia región de Siberia y parte de China. Se pueden agrupar en torno a dos grandes ramas:

1) Rama septentrional: formada por tres variedades principales: evén, evenquí y neguidal. Las dos primeras lenguas se hablan en Siberia central y oriental, mientras que la tercera posee como centro la ciudad rusa de Jabarovsk, en el extremo más suroriental del país, cerca ya del mar del Japón. Otras variedades tungúsicas septentrionales cuentan con tan pocos hablantes nativos que están a punto de extinguirse —si es que no lo han hecho ya—, entre ellas el oroqen (hablado en las provincias chinas de Mongolia Interior y Heilongjiang) y el kili (en una región fronteriza entre Rusia y China).

2) Rama meridional: integrada por manchú, nanái y udihé. La primera de estas variedades tungúsicas, hablada en la región histórica de Manchuria (al noreste de China), representó en su momento la lengua de los manchúes, fundadores de la poderosa dinastía Qing (1644-1912) y herederos culturales de los yurchenos, cuya lengua, el yurcheno, representó el estadio inicial del manchú durante el periodo de esplendor de la dinastía Jin (1115-1234). Aunque este idioma tungúsico desapareció como variedad hablada a comienzos del siglo XX, en la actualidad continúa empleándose un dialecto conocido como xibe, hablado por los descendientes de los soldados manchúes. El nanái y el udihé, por su parte, son otras dos lenguas tungúsicas que se localizan en la frontera chino-rusa, cerca de Jabarovsk.

 

En virtud de criterios lingüísticos y geográficos, las anteriores lenguas altaicas se pueden clasificar de la siguiente manera (una cruz [†] indica que se trata de variedades lingüísticas ya desaparecidas o sin hablantes nativos; entre paréntesis se incluyen los principales territorios en los que se hablan):

 

1. Grupo turco

   1.1. Rama central

       1.1.1. caracalpaco (Uzbekistán)

       1.1.2. cazajo (Kazajistán, China)

       1.1.3. quirguiso (Kirguistán, China)

       1.1.4. nogái (Rusia)

       1.1.5. kipchako de Fergana [†] (Uzbekistán, Tayikistán, Kirguistán)

   1.2. Rama occidental

       1.2.1. basquiro (Rusia)

       1.2.2. tártaro (Rusia)

       1.2.3. tártaro siberiano (Rusia)

       1.2.4. cumuco (Rusia)

       1.2.5. carachái-bálcaro (Rusia)

       1.2.5.1. carachái (D)

       1.2.5.2. bálcaro (D)

       1.2.6. tártaro crimeo (Ucrania, Rusia)

       1.2.7. urrumano (Ucrania)

       1.2.8. crimchaco [†] (Ucrania)

       1.2.9. karaim [†] (Lituania, Polonia, Ucrania)

       1.2.10. cumano [†] (Hungría, Ucrania)

       1.2.11. pechenego [†] (Ucrania. Bulgaria, Hungría)

   1.3. Rama oriental

       1.3.1. uzbeco (Uzbekistán)

       1.3.2. uiguro (China, Kazajistán)

       1.3.3. salar (China)

       1.3.4. yugur occidental (China)

       1.3.5. ainú (China)

       1.3.6. turco de Ilí [†] (China)

       1.3.7. chagatái [†] (Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Uzbekistán)

   1.4. Rama septentrional

       1.4.1. jacaso (Rusia)

       1.4.2. quirguiso manchú (China)

       1.4.3. altái (Rusia)

       1.4.4. tuva (Rusia)

       1.4.5. tofa (Rusia)

       1.4.6. duja (Mongolia)

   1.5. Rama meridional (oguz)

       1.5.1. turco (Turquía, Chipre)

       1.5.2. gagauso (Moldavia)

       1.5.3. azerí (Azerbaiyán, Rusia, Irán)

       1.5.4. kashgái (Irán)

       1.5.5. turcomano (Turkmenistán, Irán)

   1.6. jalái (Irán)

   1.7. yacuto (Rusia)

   1.8. chuvasio (Rusia)

   1.9. shor (Rusia)

   1.10. chulim (Rusia)

   1.11. jázaro [†] (Turquía, Georgia, Rusia)

   1.12. bulgar [†] (Rusia, Bulgaria)

   1.13. ávaro [†] (Europa central y oriental)

   1.14. huno [†] (Rusia, Europa oriental)

 

2. Grupo mongólico

   2.1. mongol

       2.1.1. jalja (D) (Mongolia)

       2.1.2. daguro (D) (China)

       2.1.3. santa (D) (China)

       2.1.4. yugur oriental (D) (China)

       2.1.5. monguor (D) (China)

       2.1.6. bonan (D) (China)

       2.1.7. kangjia (D) (China)

       2.1.8. ordoso (D) (China)

       2.1.9. buriato (D) (Rusia)

       2.1.10. calmico (D) (Rusia)

       2.1.11. oirato (D) (Mongolia, China, Rusia)

       2.1.12. mogol [†] (D) (Afganistán)

   2.2. kitán [†] (Mongolia, China, Rusia)

 

3. Grupo tungúsico

   3.1. Rama septentrional

       3.1.1. evén (Rusia)

       3.1.2. evenquí (Rusia, China, Mongolia)

       3.1.3. neguidal (Rusia)

       3.1.4. oroqen [†] (China)

       3.1.5. kili [†] (Rusia, China)

   3.2. Rama meridional

       3.2.1. manchú

       3.2.1.1. yurcheno (D) [†] (China)

       3.2.1.2. manchú clásico (D) [†] (China)

       3.2.1.3. xibe (D) (China)

       3.2.2. nanái (Rusia, China)

       3.2.3. udihé (Rusia)

 

Es muy poco lo que se sabe acerca de la historia de los pueblos altaicos, por lo que no es posible postular la existencia de un único grupo étnico, geográfica y temporalmente localizado, del que todos los demás desciendan. Se piensa que el originario protoaltaico comenzó a desarrollarse hacia el año 5000 a.C. El pueblo turco más antiguo del que se tiene conocimiento son los quirguisos, de los que se conservan documentos escritos que se remontan al año 200 a.C. Los propios turcos, a pesar de su actual asentamiento en Asia Menor, parecen haber sido originariamente una tribu de cazadores que habitaba en las montañas Altái, en Mongolia. En el siglo VI d.C. crearon un poderoso imperio que se extendía desde China hasta el mar Negro. Es probable que, ya en esta época, su lengua se hubiera diferenciado lo suficiente del mongol. Durante los siguientes siglos, la mayoría de los pueblos turcos cayeron bajo la dominación del Imperio Mongol. Por lo que respecta al grupo tungúsico, no se conoce prácticamente nada de su desarrollo histórico con anterioridad al siglo XVII.

 

Las similitudes gramaticales existentes entre las familias altaica y urálica llevaron a los filólogos del siglo XIX a postular la existencia de un único tronco uralo-altaico. Por ejemplo, ambas carecen de género gramatical explícito, son aglutinantes desde el punto de vista morfológico (es decir, señalan las relaciones gramaticales mediante la adición de numerosos sufijos con valor individual a una base léxica) y reflejan el fenómeno morfonológico de la armonía vocálica (aparición exclusiva de vocales anteriores o de vocales posteriores en una misma palabra). En el plano léxico, sin embargo, es casi imposible encontrar correspondencias entre términos patrimoniales, y ésta es una de las razones por las que la lingüística actual rechaza la “tesis uralo-altaica”. Más recientemente, se ha propuesto una nueva clasificación que incluiría, además de los grupos turco, mongólico y tungúsico, tres variedades independientes como el coreano, el japonés y el ainú dentro de la familia macroaltaica, aunque esta agrupación se basa fundamentalmente en semejanzas tipológicas, ya que su relación genética no ha sido demostrada.

 

Características gramaticales de las lenguas altaicas

A pesar de que los grupos turco, mongólico y tungúsico son mutuamente ininteligibles, poseen los suficientes rasgos gramaticales en común como para hacer que su relación genética sea más que probable. Los siguientes son los más importantes y significativos:

 

1) Un repertorio de fonemas consonantes relativamente simple, basado en las series de labiales /p, b, m/, dentoalveolares /t, d, n/, velares /k, ɡ, ŋ/, líquidos /l, r/, unos pocos sibilantes, algunas consonantes palatalizadas y fricativos velares como /x/ y /ɣ/. El sistema vocálico posee un desarrollo mayor, y en la mayoría de los casos se hallan presentes las vocales redondeadas /y, œ/.

 

2) El fenómeno morfonológico de la armonía vocálica se produce en la mayoría de las lenguas altaicas, excepto cuando han sufrido la influencia de otra variante distinta (tal es el caso del uzbeco, una lengua turca cuyo sistema gramatical ha sido afectado por el prolongado contacto con el tayiquí, lengua irania de la familia indoeuropea). La regla de la armonía vocálica señala que, dentro de una misma palabra, las vocales anteriores de la raíz son seguidas por vocales anteriores en el sufijo, y lo mismo para las posteriores, siendo /i/ una vocal neutra que no resulta afectada por este fenómeno.

 

3) Todas las lenguas altaicas son fundamentalmente aglutinantes, es decir, expresan sus relaciones gramaticales de derivación y flexión mediante la adición ordenada, fija y sin sincretismo de sufijos a una base léxica, de modo que cada función gramatical tiene su propio morfema. El único proceso morfológico que se produce de esta forma es la sufijación, en detrimento de la prefijación. Véase la siguiente serie léxica —espectacular por otro lado— de una lengua turca como el cazajo:

džaz                                                    ‘escribir’ (base léxica = imperativo singular)

džaz-u                                                 ‘carta, escrito’

džazu-šı                                              ‘escritor’

džazušı-lar                                          ‘escritores’

džazušılar-ım                                      ‘mis escritores’

džazušılarım-ız                                   ‘nuestros escritores’

džazušılarımız-da                               ‘de nuestros escritores’

džazušılarımızda-ɣı                             ‘eso (=esa cualidad) de nuestros escritores’

džazušılarımızdaɣı-lar                         ‘eso (=esas cualidades) de nuestros escritores’

džazušılarımızdaɣılar-dan                  ‘acerca de esas cualidades de nuestros escritores’

 

4) No existen marcas explícitas de género gramatical ni de artículos en las lenguas altaicas.

 

5) En la primera persona del plural se establece a menudo una distinción entre formas inclusivas y exclusivas.

 

6) Todas las lenguas altaicas presentan un sistema de casos dentro de la flexión nominal que muestran un paralelismo básico. Su número varía entre una docena (en el grupo tungúsico) hasta cinco o seis (en el grupo turco).

 

7) Existe un paralelismo recurrente entre las marcas nominales de posesivo y las desinencias verbales de persona.

 

8) Las lenguas altaicas se caracterizan por la ausencia de un verbo que signifique ‘haber’ o ‘tener’; la posesión se indica mediante el caso dativo o una posposición.

 

9) No existen los pronombres relativos; en lugar de proposiciones relativas se emplean construcciones de participio situadas a la izquierda del elemento nominal.

 

10) Los modificadores preceden al elemento modificado; en el caso de los adjetivos atributivos, se anteponen al nombre sin que entre ellos se produzca concordancia gramatical (excepto en el grupo tungúsico).

 

11) Los adjetivos numerales acompañan a nombres en singular.

 

12) Existen posposiciones en lugar de preposiciones.

 

13) Se favorece el orden sintáctico Sujeto-Objeto-Verbo.

 

14) En el plano léxico, la única evidencia en favor de una lengua común conocida como protoaltaico, de la que presumiblemente derivarían las demás, se basa en la comparación regular y sistemática entre palabras pertenecientes a los mismos campos semánticos, capaz de generar correspondencias fonológicas. De hecho, este método comparativo ha establecido incluso la similitud entre el grupo tungúsico y lenguas independientes como el coreano y el japonés, cuya fecha de separación se situaría alrededor del año 3500 a.C.

 

A pesar de estas características comunes, la tesis de un origen único para todas las lenguas altaicas (protoaltaico) no se halla universalmente aceptada, ni muchísimo menos. La semejanza gramatical que existe entre ellas puede ser debida al contacto sociolingüístico entre los diferentes pueblos a lo largo de su historia. Este mismo proceso puede observarse en la actualidad, por ejemplo, entre el yacuto (del grupo turco) y el evenquí (del grupo tungúsico). En general, puede pensarse que la relación existente entre las lenguas altaicas es de carácter tipológico más que genético: se puede demostrar su semejanza gramatical desde el punto de vista sincrónico, pero no es posible probar su origen común.

 

Bibliografía

GORELOVA, Liliya (ed.): Manchu Grammar (Leiden: Brill, 2002).

JANHUNEN, Juha (ed.): The Mongolic Languages (London: Routledge, 2003).

JANHUNEN, Juha: “Khitan: Understanding the language behind the scripts” (en SCRIPTA: International Journal of Writing Systems, Volume 4, pp. 107-132, 2012).

JOHANSON, Lars (ed.): The Turkic Languages (London: Routledge, 1998).

KANE, Daniel: The Kitan Language and Script (Leiden: Brill, 2009).

LEWIS, Geoffrey: Turkish Grammar (Oxford University Press, 2001).

POPPE, Nicholas: Introduction to Altaic Linguistics (Wiesbaden: Otto Harrassowitz, 1965).

UNDERHILL, Robert: Turkish Grammar (Cambridge, MA: MIT Press, 2010).



© www.linguasport.com

Página creada, diseñada y editada por Santiago Velasco