JAPONÉS

 

FICHA TÉCNICA

Nombre original

日本語 [ni'hoŋɡo]

Nombre español

japonés [xapo'nes]

Nombre inglés

Japanese [ʤæpə'niz]

Filiación lingüística

familia japónica

Hablado en

Japónº¹

Número de hablantes

126.000.000 (2010)

Dialectos principales

japonés oriental, japonés occidental, kyushu, hachijō

Sistema de escritura

escritura japonesa (logografía-silabario)

Documentado desde

712

Tipología sintáctica

S-O-V

° idioma nacional ¹ idioma oficial + dialecto # idioma minoritario † idioma extinto

 

ESQUEMA

1.        Introducción

2.        Evolución histórica

3.        Ortografía y pronunciación

4.        Morfología

5.        Sintaxis

6.        Texto ilustrativo

 

 

Introducción

 

El japonés es una lengua independiente que representa el idioma oficial de Japón, en donde la práctica totalidad de la población lo posee como lengua materna. Con anterioridad a la Segunda Guerra Mundial, constituía igualmente el idioma oficial del Imperio Japonés en los protectorados de Taiwán, Corea, la costa oriental de China, Filipinas y varias islas del océano Pacífico. Existen también importantes comunidades de hablantes en Brasil, Estados Unidos (fundamentalmente en California y Hawai), Perú, Argentina y Australia.

 

Aunque distintas teorías han relacionado el japonés con diversas familias lingüísticas (en particular la altaica) y lenguas vecinas (como el coreano), con las que presenta una tipología sintáctica similar, no existen datos concluyentes que permitan establecer una conexión genética con otros idiomas, por lo que, a efectos clasificatorios, se considera una lengua independiente. No obstante, la lingüística moderna tiende a agrupar el japonés junto con el ryukyuense (variedad lingüística afín hablada en las islas más meridionales de Japón) dentro de la llamada “familia japónica”, agrupación lingüística de carácter tipológico más que genético, ya que ambas lenguas no resultan comprensibles entre sí (al mismo nivel, por ejemplo, que el español y el francés).

 

Pese a ser uno de los diez idiomas más hablados del planeta, el japonés siempre ha estado rodeado de una serie de mitos socioculturales que contribuyen a la creencia general de que es una lengua misteriosa y difícil de aprender: su imprecisa relación genética con otras familias lingüísticas, su complejo sistema de escritura, el relativamente escaso número de extranjeros (especialmente occidentales) que son capaces de hablarla y ciertos rasgos gramaticales únicos (como la presencia de una serie de partículas que expresan tratamiento honorífico y sexo del hablante). Sin embargo, desde el punto de vista puramente lingüístico, el japonés es una lengua que se ajusta perfectamente a modelos generales en la comunicación humana, con una tipología sintáctica Sujeto-Objeto-Verbo habitual en otros idiomas del mundo, un sistema vocálico puro formado por las mismas cinco vocales que el español y una estructura silábica Consonante-Vocal muy sencilla.

 

La geografía de Japón, un país montañoso formado por numerosas islas, ha favorecido el surgimiento de distintos dialectos, algunos de ellos ininteligibles entre sí. En función de sus características gramaticales y fonológicas, se agrupan en cuatro grandes variedades regionales: dialectos orientales (en los que el habla de Tokio es la variedad estándar), dialectos occidentales (basados en el habla de Kyoto y Osaka), dialectos de Kyushu (hablados en la isla más suroccidental de Japón) y hachijō (el dialecto japonés más divergente de la norma estándar). En las islas Ryukyu, situadas en el extremo más meridional de Japón, se habla una variedad conocida como ryukyuense que, pese a ser considerada un dialecto más por el gobierno japonés, resulta totalmente ininteligible para el resto de habitantes del país, por lo que la lingüística moderna la considera una lengua independiente aunque relacionada con el japonés dentro de la familia japónica. La comunicación entre las distintas variedades dialectales es posible gracias a la llamada kyōtsū-go (共通語) ‘lengua común’, que consiste fundamentalmente en una versión de cada uno de los dialectos locales modificada según una variedad estándar de la lengua conocida como hyōjun-go (標準語), que a su vez está basada en el habla de Tokio.

 

El japonés ha contribuido al léxico internacional contemporáneo con una serie de términos culturales como kimono, judo, kárate, samurái, kamikaze, ninja, origami, sudoku, sumo, sushi, etc.

 

 

Evolución histórica

 

El origen del japonés está envuelto en un gran misterio. Se cree que, en la primera mitad del siglo II a.C., diversos pueblos mongólicos de Asia continental (o habitantes de las cercanas islas del Pacífico) se asentaron en Japón. Su lengua, conocida como proto-japónico, sustituyó al habla de la población local (los jomon y los ainú, dedicados a la caza y la recolección) y con el tiempo dio origen a las dos variedades lingüísticas de la familia japónica: el japonés y el ryukyuense. No existen testimonios directos sobre la naturaleza del japonés arcaico, aunque se piensa que ya entonces la lengua había desarrollado su característica estructura polisilábica. Hacia el siglo III d.C., los monjes budistas coreanos introdujeron la escritura y la cultura chinas en Japón, conservando la pronunciación original china de los caracteres, aunque adaptada al sistema fonético del coreano y ampliada con la pronunciación nativa japonesa. Este periodo de la lengua, conocido como japonés antiguo, se extendió hasta finales del siglo VIII. Durante él, la única norma literaria en Japón fue la del chino clásico, aunque gradualmente el sistema gramatical japonés comenzó a influir en los textos escritos (por ejemplo, la posición sintáctica del verbo tras el objeto), dando lugar a una lengua literaria “híbrida”.

 

El más antiguo testimonio escrito en japonés es un texto conocido como Kojiki (古事記) ‘Registro de las cosas antiguas’ (712), representado mediante caracteres chinos que posiblemente tendrían una doble pronunciación chino-japonesa que constituiría una doble norma culta-popular; de esta forma, un carácter como ‘montaña’ se pronunciaría “shan” (su forma original china) y “yama” (la pronunciación japonesa del mismo término). A mediados del siglo VIII, el japonés comenzó a emplear caracteres chinos con valor fonético, a modo de ayuda mnemotécnica, como resulta evidente en la siguiente gran obra de su literatura, Manyōshū (万葉集) ‘Colección de diez mil hojas’ (759), la primera gran antología de poesía japonesa; por ejemplo, el anterior término “yama” podía representarse también 夜麻, combinación de los caracteres <ya> ‘noche’ y <ma> ‘cáñamo’. Es precisamente esta escritura fonética, conocida como manyōgana (万葉仮名), la que dio lugar a los dos modernos “kanas” o silabarios japoneses: katakana (grafías angulares usadas originariamente en combinación con los caracteres chinos) y hiragana (forma simplificada de la escritura cursiva original usada independientemente de los caracteres chinos).

 

Pese al carácter tradicional de la cultura japonesa y su particular sistema de escritura, sorprende la gran cantidad de palabras extranjeras dentro de su vocabulario, que se han introducido en dos grandes oleadas: una primera durante el periodo conocido como japonés medio (ss. IX-XV) y otra desde la segunda mitad del siglo XIX, tras finalizar el sakotu o aislamiento internacional autoimpuesto por Japón (1633-1853). Dos son las principales fuentes de préstamos léxicos: el chino —cuyos vocablos, conocidos como kango ‘palabras chinas’, se han introducido en el japonés desde los primeros estadios literarios de la lengua, bien de forma directa (como 科学 <kagaku> ‘ciencia’), bien creados a partir de elementos chinos (como 柔道 <jūdō> ‘judo’, literalmente ‘método suave’)— y el inglés —cuyos términos, introducidos en época moderna (fundamentalmente tras concluir la Segunda Guerra Mundial), han sido adaptados fonéticamente a la estructura silábica de la lengua (como キーボード <kībōdo> ‘teclado’). Otros idiomas que han ejercido influencia léxica en el japonés a lo largo de la historia son el coreano (ej.: キムチ <kimuchi> ‘kimchi’), el portugués (ej.: ボタン <botan> ‘botón’), el alemán (ej.: アイゼン <aizen> ‘crampón’), el neeerlandés (ej.: ホース <hōsu> ‘manguera’), el francés (ej.: アンニュイ <annyui> ‘aburrimiento’) y el español (ej.: 天麩羅 <tempura> ‘pescado rebozado y frito’, por la costumbre de los misioneros españoles en Japón de cocinar este plato durante el tempora o periodo de Cuaresma). En conjunto, todos estos préstamos lingüísticos de asimilación fonética se conocen como 外来語 <gairaigo> ‘palabras extranjeras’, que se diferencian de los caracteres chino-japoneses (漢語 <kango>) y las palabras patrimoniales (大和言葉 <yamato kotoba>). El japonés ha tomado prestados incluso términos extranjeros que expresan conceptos equivalentes a otros ya existentes en la propia lengua. En general, cuando esto ocurre, la palabra vernácula posee un sentido más general que sus correlatos extranjeros. Compárese el siguiente grupo de términos que expresan el sentido básico de ‘cancelación’:

            yamato kotoba                        とりけし <torikesi> ‘cancelación, supresión, eliminación’

            kango                          かいやく <kaiyaku> ‘anulación’ (de contratos)

            gairaigo                      キャンセル <kyanseru> ‘cancelación’ (de billetes, citas, etc.)

Muchos términos ingleses introducidos en japonés en época reciente se adaptaron semánticamente mediante caracteres chinos, acompañados de una transcripción fonética en katakana de la pronunciación original, de forma que para algunos conceptos se crearon dobletes léxicos: una forma en caracteres que representa el significado y otra en katakana que transcribe los sonidos (ej.: でんしけいさんき <densikeisanki> /コンピュータ <konpyūta> ‘ordenador’).

 

Otro rasgo característico del léxico japonés es la presencia de términos onomatopéyicos, que son de tres tipos: giongo ‘palabras imitativas’ u onomatopeyas propiamente dichas, que imitan sonidos reales (ej.: ワンワン <wan-wan> ‘guau-guau’, ladrido de un perro), gitaigo ‘palabras miméticas’, que representan estados y condiciones del mundo exterior (ej.: きらきら <kira-kira> ‘deslumbrantemente’), y gijōgo ‘palabras emocionales’, que representan estados psicológicos o sentimientos corporales (ej.: ぐずぐず <guzu-guzu> ‘lentamente’). Los términos onomatopéyicos se emplean de forma habitual en el japonés familiar (especialemente en el lenguaje infantil) y abundan incluso en la lengua literaria.

 

 

Ortografía y pronunciación

 

El actual sistema de escritura japonés está formado en realidad por tres subsistemas: uno logográfico denominado kanji (漢字) —compuesto por caracteres chinos que representan raíces léxicas— y dos silabarios kana (仮名) conocidos como hiragana (ひらがな) —empleado fundamentalmente para la representación de palabras vernáculas japonesas y partículas que expresan diversas funciones gramaticales— y katakana (カタカナ) —usado para la transcripción de palabras de origen extranjero y onomatopeyas. En teoría, cualquier palabra japonesa se puede representar mediante estos dos últimos silabarios, aunque la presencia de gran cantidad de homónimos hace que se use una combinación de kanji y kana. Tradicionalmente, el japonés (por influencia del chino) posee una dirección de escritura vertical y de derecha a izquierda (tategaki), aunque en la actualidad resulta habitual su representación horizontal de izquierda a derecha (yokogaki), al igual que otros sistemas de escritura occidentales. Los periódicos y medios de comunicación japoneses emplean un conjunto básico de 2.136 kanji —los llamados jōyō kanji (常用漢字) o ‘kanji de uso general’— y proporcionan furigana (振り仮名) o transcripción fonética adicional del resto de logogramas chinos (o de kanji de pronunciación difícil o ambigua) mediante la adición de pequeños caracteres hiragana (en la línea superior en el caso de la escritura yokogaki y a la derecha de los kanji en la escritura tategaki tradicional). Por ejemplo, el término

かん

o


posee caracteres furigana que indican que 漢字 se pronuncia como la unión de “kan” (かん) y “ji” () —ya que posee la pronunciación alternativa “kara” (から) cuando significa ‘vacío’ y se pronuncia “aza” (あざ) con el significado de ‘barrio’.

 

Adicionalmente, el japonés emplea en ocasiones un sistema de escritura de base latina conocido como rōmaji, transcripción fonética de los sonidos originales de la lengua, usado especialmente en contextos de intercambio cultural con extranjeros (documentos internacionales, publicidad, nombres de calles y estaciones, etc.). Por ejemplo, la palabra japonesa que representa el concepto ‘montaña’ puede escribirse en kanji, やま en hiragana, ヤマ en katakana y yama en rōmaji.

 

El repertorio de sonidos consonantes del japonés es el siguiente:

 

LUGAR DE ARTICULACIÓN

bilabial

alveolar

palatal

velar

uvular

glotal

MODO DE ARTICULACIÓN

oclusivo

p      b

t       d

 

k      ɡ

 

Q

fricativo

 

s       z

 

 

 

h

nasal

m

n

 

 

N

 

líquido

 

ɹ

 

 

 

 

aproximante

w

 

j

 

 

 

 

Dos reglas fonológicas se aplican de forma sistemática en la pronunciación de las consonantes alveolares japonesas: la palatalización de /t/, /d/, /s/, /z/ y la africativización de /t/, /d/, /z/. Los alófonos resultantes se hallan en distribución complementaria con sus respectivas formas básicas:

            /t/         [ʨ] delante de i (ej.: 知人 <tizin> ['ʨiʑin] ‘conocido’)

[ts] delante de u (ej.: <tugi> ['tsɯɡi] ‘siguiente’)

[t] resto de contextos

            /d/        [ʥ] delante de i (ej.: ムーディ <mūdi> ['mɯʥi] ‘agradable’)

[dz] delante de u (ej.: みづ <midu> ['midzɯ] ‘agua’)

[d] resto de contextos

            /s/        [ɕ] delante de i (ej.: <sio> ['ɕio] ‘sal’)

[s] resto de contextos

            /z/        [ʑ] delante de i (ej.: ごじゅう <gozuu> [ɡo'ʑjɯɯ] ‘cincuenta’)

[dz] delante de u (静子 <Shizuko> [ɕi'dzɯko])

[z] resto de contextos

De forma similar, el fonema fricativo glotal /h/ posee tres alófonos posicionales: [h] delante de a, e, o, [ɸ] delante de u y [ç] delante de i, y. Los archifonemas /Q/ y /N/ del japonés, que únicamente aparecen en posición final de sílaba, poseen pronunciaciones condicionadas por el contexto fonético: el primero reduplica la consonante siguiente (ej.: 日本 <Nippon> /'niQpon/ ['nip.pon] ‘Japón’), mientras que el segundo se pronuncia habitualmente como la consonante nasal alveolar [n], aunque delante de m, b se asimila como la bilabial [m] y delante de g, k se pronuncia como la velar [ŋ]. La r japonesa, /ɹ/, es similar a la “ere” vibrante simple española, aunque a diferencia de ésta también se pronuncia así en posición inicial de sílaba.

 

El inventario de sonidos vocálicos del japonés es el siguiente:

 

FRONTALIDAD

anterior

central

posterior

ALTURA

alto

i

 

ɯ

medio

e

 

o

bajo

 

a

 

 

Las cinco vocales japonesas se pronuncian de forma parecida al español con la excepción de [ɯ], que corresponde a una pronunciación no redondeada de u. Todas ellas poseen correlatos alargados, con valor fonológico contrastivo. En japonés estándar, las vocales altas [i], [ɯ] se ensordecen o incluso desaparecen en sílaba átona (ej.: <kutu> ['kɯtsə] ‘zapato’).

 

La estructura silábica básica del japonés es CV, modelo que se aplica incluso en la transcripción fonética de palabras extranjeras mediante la adición de vocales epentéticas para separar grupos consonánticos (ej.: ドラマ <dorama> ‘drama’) o vocales paragógicas en palabras acabadas en consonante (ej.: クラブ <kurabu> ‘club’). Otras estructuras silábicas posibles en japonés son V, VV, y CVV. No obstante, la unidad fonológica que caracteriza al japonés no es la sílaba, sino la llamada mora, subunidad que determina estructuras prosódicas como el tono y la longitud, como muestran claramente sus silabarios hiragana y katakana. En general, la mora japonesa es una unidad fonológica que puede representarse mediante un carácter o “kana” y que funciona como unidad rítmica en la composición de poemas tradicionales (haiku y waka). A diferencia de las sílabas, las moras no necesitan estar integradas por vocales. Por ejemplo, la palabra japonesa que significa ‘periódico’ es 新聞 <sinbun>, formada por dos sílabas (sin-bun), aunque su transcripción en katakana muestra claramente que la pronunciación original corresponde a una longitud de cuatros moras: シンブン (si-n-bu-n). Como regla general, las vocales largas, los diptongos y las consonantes geminadas del japonés equivalen a dos moras (ej.: モーラ <mōra> (mo-o-ra) ‘mora’, とうきょう <Tōkyō> (to-u-kyo-u) ‘Tokio’, にっぽん <Nippon> (ni-p-po-n) ‘Japón’). Pese a que el acento prosódico en japonés es impredecible (casi siempre recae en la penúltima o antepenúltima mora), el tono es de carácter escalar en sílabas compuestas por dos moras: descendente si la primera lleva el acento prosódico y ascendente si lo lleva la segunda.

 

 

Morfología

 

El japonés es un idioma aglutinante, en el que los constituyentes oracionales mínimos (palabras o frases) se forman mediante la adición ordenada de sufijos a raíces léxicas. Su sistema morfológico se ajustan al modelo general de las lenguas de tipología sintáctica SOV: ausencia de género gramatical y de artículos determinados, presencia de varios casos nominales, adjetivo invariable delante del nombre (ej.: きれいな絵 <kireina e> ‘una foto bonita’), empleo de posposiciones en lugar de preposiciones (ej.: 学校に <gakkō-ni> ‘en el colegio’) y formas verbales plenamente conjugadas. El siguiente ejemplo ilustra una estructura morfosintáctica típica y la separación en constituyentes mínimos de la oración japonesa:

            太陽が東の空に昇る

太陽が|東の|空に|昇る

Taiyō-ga | higashi-no | sora-ni | noboru

Sol-Sujeto | este-Posesivo | cielo-Locativo | salir-Presente

‘El Sol sale en el cielo del este’

 

El japonés no posee marcas explícitas de pluralidad, que se deduce generalmente por el contexto (por ejemplo, el carácter <hon> puede significar tanto ‘libro’ como ‘libros’), aunque en ocasiones se emplean procedimientos como la adición del sufijo <tachi> para indicar un número de personas superior a una (ej.: 子供 <kodomo> ‘niño’ vs. 子供達 <kodomo-tachi> ‘niños’, <watasi> ‘yo’ vs. 私達 <watasi-tachi> ‘nosotros’) o la reduplicación fonética de la palabra mediante la marca de repetición (ej.: <hito> ‘persona’ vs. 人々 <hito-bito> ‘gente’).

 

Al igual que el chino y el coreano, el japonés emplea unas marcas morfológicas conocidas como clasificadores numéricos para enumerar los sustantivos. Estos constituyentes siempre aparecen precedidos por un numeral y designan personas, animales o cosas que poseen características semánticas similares. Por ejemplo, el clasificador numérico <hiki> designa animales pequeños (mascotas), insectos, peces, reptiles o anfibios, como en 2匹の犬 <ni-hiki-no inu> ‘dos perros’.

 

Los pronombres numerales (del 1 al 10), en hiragana y katakana, son los siguientes:

 

1

2

3

4

5

6

7

8

9

10

HIRAGANA

いち

さん

ろく

しち

はち

きゅう

じゅう

KATAKANA

イチ

サン

ロク

シチ

ハチ

キュウ

ジュウ

TRANSCRIPCIÓN FONÉTICA

ichi

ni

san

shi

go

roku

shichi

hachi

kyū

 

El japonés posee igualmente un sistema numérico tradicional, que corresponde a su pronunciación vernácula y se representa exclusivamente mediante el silabario hiragana (o la forma abreviada de los numerales chinos), empleado en contextos literarios y formales:

 

0

1

2

3

4

5

6

7

8

9

10

まる

ひと

ふた

よん

いつ

なな

ここの

とお

maru

hito

futa

mi

yon

itsu

mu

nana

ya

kokono

 

La flexión verbal del japonés establece una diferencia temporal entre formas de “pretérito” (que expresan pasado) y de “no-pretérito” (con el valor fundamental de presente). El futuro se indica mediante una forma de no-pretérito usada en combinación con adverbios temporales como 明日 <asita> ‘mañana’ o 来週 <raisuu> ‘la próxima semana’ (ej.: スーパーに行きます <sūpā ni ikimasu> ‘voy al supermercado’ vs. 明日スーパーに行きます <asita sūpā ni ikimasu> ‘mañana iré al supermercado’). Además de la categoría de tiempo, los verbos japoneses se conjugan según voz (pero no persona), y mediante la adición de una serie de sufijos flexivos pueden expresar modo (indicativo, subjuntivo, imperativo, condicional), aspecto (perfectivo, imperfectivo), negación, atribución y causalidad.

 

 

Sintaxis

 

El orden sintáctico no marcado dentro de la oración japonesa es Sujeto-Objeto-Verbo (ej.: 私はスペイン語を話します <watasi-wa supein-go-o hanasi masu> ‘hablo español’). En la posición sintáctica de Objeto, el Complemento Indirecto precede siempre al Complemento Directo (ej.: 太郎は花子に本をあげた <Taro-wa Hanako-ni hon-wo ageta> ‘Taro le dio el libro a Hanako’). Por motivos estilísticos y de énfasis, resulta posible intercambiar las posiciones de Sujeto y Objeto, aunque el Verbo ha de ir siempre al final de la frase. Las oraciones interrogativas poseen la misma estructura que las enunciativas, aunque presentan una entonación ascendente y, en un registro formal, añaden la partícula final <ka> (ej.: いいです <ii desu> ‘está bien’ vs. いいですか <ii desu-ka> ‘¿está bien?’). Las oraciones negativas se forman mediante una forma conjugada del verbo (ej.: パンを食べる <pan-o taberu> ‘como pan’ vs. パンを食べない <pan-o tabenai> ‘no como pan’).

 

Al igual que otras lenguas de tipología sintáctica SOV, el japonés presenta las siguientes características gramaticales: a) las relaciones nominales se expresan mediante partículas posposicionales; b) el orden sintáctico de los determinantes es demostrativos-numerales-adjetivos descriptivos; c) en las estructuras nominales de genitivo, el posesor precede a lo poseído; d) la proposición de relativo precede a su núcleo nominal; e) el adverbio precede al verbo; f) el verbo principal precede al auxiliar.

 

Un rasgo morfosintáctico característico del japonés es el empleo de sufijos honoríficos añadidos a los nombres de personas, animales o cosas dignos de respeto para el hablante, usados también para indicar la jerarquía relativa entre el hablante y el oyente, así como el nivel de respeto hacia el interlocutor o el referente. El más habitual es さん <san>, usado entre iguales, independientemente de la edad y el contexto comunicativo, aunque también denota una cierta distancia emocional, por lo que engloba más funciones sociolingüísticas que “Sr.” en español (ej.: 田中さん <Tanaka-san> ‘Sr. Tanaka’, パン屋さん<panya-san> ‘(señor) panadero’, 猫さん <neko-san> ‘su gato (de otra persona)’). Desde el punto de vista sociolingüístico, el japonés también establece diferencias entre el lenguaje masculino y el femenino (por ejemplo, como pronombre personal de primera persona las mujeres jóvenes y chicas emplean preferentemente la forma あたし<atasi>, en lugar del término formal neutro <watasi> o la forma masculina <boku>.

 

 

Texto ilustrativo

 

[YOKOGAKI]

エボラ出血熱、封じ込めに6か月現地の医師団

20140817 0838

【ジュネーブ=石黒穣】エボラ出血熱の感染者が増え続ける西アフリカの現場で活動する「国境なき医師団」のジョアンヌリュー会長は15日、ジュネーブで記者会見し、感染封じ込めまでに「少なくとも6か月かかる」との見通しを示した。

現地では医療支援のための臨時施設や人員の数が追いついていないと強調し、「戦時下のようだ」と述べた。

世界保健機関(WHO)の15日の発表によると、西アフリカのギニア、リベリア、シエラレオネ、ナイジェリアの4か国で13日現在、エボラ出血熱の感染者は2127人、死者は1145人となった。集計は、各国の保健当局の報告に基づいており、WHOは実態について、はるかに大きい数字の可能性があるとしている。

読売新聞

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La fiebre hemorrágica del ébola podrá ser contenida dentro de seis meses… según médicos locales

17/08/2014 8:38

[Minoru Ishiguro, Ginebra] Ante el creciente número de casos de ébola en África occidental, Joanne Liu, presidenta de “Médicos Sin Fronteras”, declaró el pasado día 15 en una conferencia de prensa celebrada en Ginebra que “serán necesarios al menos seis meses para contener la infección”.

La señora Liu recalcó la presencia local de instalaciones temporales para la asistencia médica y personal “debido al conflicto bélico”.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicados el día 15, a fecha de 13 de agosto existen 2.127 personas infectadas por la fiebre hemorrágica del ébola en cuatro países de África occidental (Guinea, Liberia, Sierra Leona y Nigeria), de las que 1.145 han fallecido. Por otro lado, según informes de autoridades sanitarias locales y un estudio de la OMS, existe un riesgo potencial de que estas cifras se incrementen considerablemente.

Yomiuri Shimbun (periódico japonés)



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