finÉs

 

FICHA TÉCNICA

Nombre original

suomi ['suomi]

Nombre español

finés [fi'nes]

Nombre inglés

Finnish ['fɪnɪʃ]

Filiación lingüística

familia urálica > grupo finougrio > rama fínica > subrama baltofínica

Hablado en

Finlandiaº¹, Suecia#, Rusia#, Noruega#

Número de hablantes

5.000.000 (2010)

Dialectos principales

finés oriental, finés occidental

Sistema de escritura

alfabeto latino

Documentado desde

1543

Tipología sintáctica

S-V-O

° idioma nacional ¹ idioma oficial + dialecto # idioma minoritario † idioma extinto

 

ESQUEMA

1.        Introducción

2.        Evolución histórica

3.        Ortografía y pronunciación

4.        Morfología

5.        Sintaxis

6.        Texto ilustrativo

 

 

Introducción

 

El finés pertenece a la rama baltofínica del grupo finougrio de las lenguas urálicas. Representa el idioma nacional de carácter oficial en Finlandia, en donde más del 90 por ciento de la población lo posee como lengua materna. El resto son una comunidad de aproximadamente 300.000 suecoparlantes que residen en las costas occidentales y meridionales de Finlandia, alrededor de 2.500 lapones al norte del país (de los que 1.850 hablan saamí), una minoría de 6.000 gitanos (que emplea el dialecto conocido como romaní finés), aproximadamente 5.000 sordos (cuya forma de comunicación consiste en un lenguaje por señas) y cerca de un millar de tártaros. No obstante, todos los distintos pueblos residentes en Finlandia conocen el finés y lo emplean en la comunicación diaria. Por otro lado, existen importantes comunidades de finlandeses que residen fuera de su país y que utilizan su lengua materna de forma habitual; su número se calcula en unos 300.000 en Suecia, 70.000 en Estados Unidos y 50.000 en Rusia. En la vecina república rusa de Carelia, el finés es lengua cooficial junto con el carelio, otro idioma baltofínico con el que presenta grandes similitudes.

 

El continuo lingüístico que forma el finés está integrado por distintas variedades regionales, que se agrupan en dos ramas principales: dialectos orientales (itämurteet) y dialectos occidentales (länsimurteet). Dentro de los primeros, destacan los dialectos de Savo (savolaismurteet) —hablados en un amplio territorio centrooriental— y los dialectos surorientales (kaakkoismurteet) —también llamados karjalaismurteet ‘dialectos carelios’ por su gran afinidad con el carelio hablado en la región fronteriza de Rusia. La rama occidental está integrada por los dialectos suroccidentales (lounaismurteet) —con centro en Turku—, los dialectos de Häme (hämäläismurteet) —al sur del país, entre Tampere, Lahti y Helsinki—, los dialectos de Ostrobotnia (pohjalaismurteet) —en la región centrooccidental de Finlandia— y los dialectos septentrionales (peräpohjalaismurteet) —al norte de Rovaniemi, en la región de Laponia. El finés literario moderno representa en muchos sentidos una solución de compromiso entre todas estas variedades dialectales.

 

 

Evolución histórica

 

Según una teoría tradicional, los primitivos habitantes de Finlandia llegaron procedentes de tres direcciones: por un lado, los fineses propiamente dichos vinieron del sur atravesando el Golfo de Finlandia y del este a través del istmo de Carelia; por otro lado, distintos pueblos escandinavos penetraron por el oeste. Los primeros, conocidos como “tribus de Häme”, comenzaron sus incursiones en los primeros siglos de la era cristiana y se asentaron definitivamente en el suroeste de Finlandia. Los segundos eran en su mayoría suecos, y a ellos se debe la amplia comunidad suecoparlante que existe actualmente en el país. Según una teoría alternativa propuesta más recientemente, en Finlandia ha existido una población finougria autóctona desde el año 4000 a.C. Hacia el 2000 a.C. se fusionó con otros invasores bálticos y en torno al 1500 a.C. con distintos pueblos germánicos. A este complejo étnico sería al que posteriormente se unirían las tribus de Häme anteriormente citadas.

 

Sea como fuere el origen del pueblo finés, en los primeros siglos de la era cristiana se formaron una serie de dialectos afines en las regiones más meridionales y occidentales del actual territorio de Finlandia, que con el tiempo se fusionarían para dar lugar a la moderna lengua finesa. Los restos arqueológicos encontrados indican que sus hablantes vivían en pequeñas aldeas aisladas y se dedicaban fundamentalmente a la caza y a la pesca. Cuando, posteriormente, emigraron hacia el norte, empezaron a combinar estas actividades con la agricultura y la ganadería. Los contactos comerciales con los diversos pueblos vikingos ayudaron a configurar no sólo su cultura, sino también su lengua.

 

Aunque existe la suficiente evidencia documental para saber que el finés poseía una tradición escrita durante la Baja Edad Media, el primer testimonio gráfico conservado data de 1543: se trata del texto religioso Abckiria ‘libro ABC’, del obispo Mikael Agricola. A esta obra —el primer libro impreso tras la declaración de la Reforma en Finlandia en 1527— siguieron varias composiciones litúrgicas y bíblicas escritas en un nuevo finés “literario”, resultante de la codificación de los dialectos hablados en el suroeste de Finlandia. Ésta es la lengua estándar que se emplearía a partir de entonces y hasta comienzos del siglo XIX, momento en el que el despertar de los sentimientos nacionalistas en toda Europa condujo a una serie de intelectuales finlandeses a la creación de un nuevo finés, elevado al mismo rango de lengua nacional que poseía el vecino sueco. Todos sus esfuerzos culminaron en 1863, con la aprobación de un decreto por el cual se potenciaba el empleo del finés en la administración, el comercio, la educación y la cultura de Finlandia. Esta nueva versión estandarizada de la lengua conservó muchos de sus rasgos anteriores, aunque su estructura gramatical y su vocabulario fueron ampliados con los dialectos hablados al este del país, que habían adquirido un mayor peso específico gracias sobre todo a la publicación del poema épico Kalevala (1835), basado en la recopilación de leyendas de carácter oral que llevó a cabo Elias Lönnrot (1802-1884). Desde finales del siglo XIX hasta nuestros días, el finés ha servido como vehículo a una rica literatura en prosa y en verso, de tema nacionalista fundamentalmente. Algunos nombres destacados dentro de las letras finlandesas son los de Toivo Pekkanen (1902-1957), Pentti Haanpää (1905-1955), Mika Waltari (1908-1979), Väinö Linna (1920-1992), Veijo Meri (1928) y Paavo Haavikko (1931-2008).

 

El vocabulario del finés moderno posee un origen muy heterogéneo. La mayor parte de él se remonta al protofinougrio, hablado antes de la separación de las lenguas baltofínicas. Se trata por lo general de términos concretos, como órganos corporales (käsi ‘brazo, mano’, pää ‘cabeza’, silmä ‘ojo’), relaciones de parentesco (isä ‘padre’, emo ‘madre’), elementos del medio ambiente (vesi ‘agua’, joki ‘río’, kala ‘pez’, jää ‘hielo’) y verbos de actividades básicas (elä- ‘vivir’, kuole- ‘morir’, näke- ‘ver’, teke- ‘hacer’). Otras palabras, como mesi ‘miel’ y sata ‘cien’ son de origen indoeuropeo, que representa la más antigua fuente de influencia léxica del finés. Durante el período de formación de las lenguas fínicas se introdujeron préstamos de las lenguas germánicas y bálticas, fruto de los intercambios comerciales entre los distintos pueblos nórdicos (meri ‘mar’, hammas ‘diente’, kirves ‘hacha’, rauta ‘hierro’, lohi ‘salmón’, kuningas ‘rey’, runo ‘poema’). Cuando los antepasados de los finlandeses se establecieron en el moderno territorio de Finlandia, a partir de los siglos V y VI, el principal foco de influencia fueron las lenguas eslavas (pakana ‘pagano’, palttina ‘sábana’, saapas ‘bota’). Desde la Alta Edad Media y prácticamente hasta nuestros días, el sueco ha sido la lengua que más ha influido en el vocabulario del finés, ya que no sólo le transfirió palabras propias, sino términos asimilados procedentes del latín, griego, alemán, francés, español, italiano e inglés. Ya en el siglo XX, el inglés y el alemán son las únicas lenguas que pueden competir con el sueco como fuentes de influencia léxica en la lengua finesa.

 

 

Ortografía y pronunciación

 

El finés emplea para su representación escrita el alfabeto latino, ampliado con tres vocales (å, ä, ö) y dos consonantes (š, ž) modificadas mediante símbolos diacríticos. No obstante, las letras b, c, f, q, š, w, x, z, ž, å, las consonantes iniciales d-, g- y los grupos consonánticos ts, aparecen tan sólo en palabras de origen extranjero. En términos generales, el alfabeto finés posee una gran correspondencia con su sistema fonológico: salvo escasas excepciones, cada letra representa un único sonido y todos los sonidos se transcriben mediante una única letra. Los siguientes son los 31 caracteres que componen el alfabeto finés:

 

Mayúsculas

A

B

C

D

E

F

G

H

I

J

K

L

M

N

O

P

Q

R

S

Š

T

U

V

W

X

Y

Z

Ž

Å

Ä

Ö

Minúsculas

a

b

c

d

e

f

g

h

i

j

k

l

m

n

o

p

q

r

s

š

t

u

v

w

x

y

z

ž

å

ä

ö

Pronunciación*

ɑ

p

s

d

e

f

k

h

i

j

k

l

m

n

o

p

k

r

s

ʃ

t

u

v

ʋ

ks

y

ts

ʒ

o

æ

ø

* Representa la pronunciación de la letra aislada o la más habitual. Para su pronunciación real en el contexto de la palabra, véase las distintas reglas ortográficas más abajo.

 

El repertorio de sonidos consonantes del finés es el siguiente:

 

LUGAR DE ARTICULACIÓN

bilabial

labio-dental

alveolar

palatal

velar

glotal

MODO DE ARTICULACIÓN

oclusivo

p

 

t       d

 

k

ʔ

fricativo

 

v

s

 

 

h

nasal

m

 

n

 

ŋ

 

vibrante

 

 

r

 

 

 

lateral

 

 

l

 

 

 

aproximante

 

 

 

j

 

 

 

El sonido oclusivo glotal [ʔ] representa una antigua k en posición final de ciertas palabras que desapareció en la escritura, pero no en la pronunciación (ej.: haluta ['hɑlutɑʔ] ‘querer’); este sonido se articula claramente en el finés hablado cuando la siguiente palabra empieza por vocal, y cuando comienza por consonante se asimila a ésta (ej.: perhe saapuu ‘la familia llega’ se pronuncia como perhessaapuu). La consonante fricativa [s] del finés se articula más retrasado en la cavidad bucal que en español, y puede incluso palatalizarse por completo como [ʃ] cuando precede a la vocal u (ej.: sumu ['ʃumu] ‘niebla’). La consonante velar nasal [ŋ] representa la pronunciación de n delante de k (ej.: Helsinki), mientras que su variante alargada [ŋː] corresponde al grupo ng (ej.: rengas ‘anillo’). La r del finés se pronuncia con más tensión articulatoria que en español, tanto en su variante múltiple como simple (esto significa que en palabras como pyörä ‘bicicleta’ y murre ‘dialecto’ se pronuncia con mayor vibración que en las españolas cara o carro). Por otro lado, la estructura silábica del finés impide que haya más de una consonante en posición explosiva o inicial, de forma que palabras como kukka ‘flor’ se segmentan kuk•ka. Lo anterior es válido incluso para palabras extranjeras (por ejemplo, Tukholma es la representación habitual en finés de la capital sueca Stockholm).

 

El inventario de sonidos vocálicos del finés es el siguiente:

 

FRONTALIDAD

anterior

posterior

ALTURA

alto

i / y

u

medio

e / ø

o

bajo

æ

ɑ

 

Las grafías ä, ö, y corresponden a los sonidos anteriores [æ], [ø], [y], respectivamente (ej.: minä ‘yo’, henkilö ‘persona’, ylös ‘arriba’). Mediante la combinación de las ocho vocales básicas del finés pueden formase los siguientes 16 diptongos, de gran productividad en la lengua: ei, äi, ui, ai, oi, öi, yi, ie, äy, öy, , eu, au, ou, uo, iu.

 

En finés se producen dos fenómenos morfonológicos característicos de las lenguas baltofínicas que poseen una gran importancia dentro de su sistema gramatical: la gradación (consonántica y vocálica) y la armonía vocálica. El primer proceso hace que las consonantes y vocales dobles se pronuncien con un grado extra de alargamiento y posean valor fonológico contrastivo. Véase los siguientes ejemplos:

 

kisa ['kisɑ] ‘carrera’ — kissa ['kisːɑ] ‘gato’

sika ['sikɑ] ‘cerdo’ — siika ['siːkɑ] ‘lavareto’

muta ['mutɑ] ‘barro’ — mutta ['mutːɑ] ‘pero’ — muuttaa ['muːtːɑː] ‘cambiar’

tuli ‘fuego’ — tuuli ‘viento’ — tuulee ‘hace viento’ — tuullee ‘puede que haga viento’

 

Por otro lado, la armonía vocálica hace que todas las vocales dentro de una palabra finesa (salvo los préstamos léxicos de otras lenguas) estén sujetas a asimilación parcial, de forma que todas sean posteriores o anteriores, dependiendo de la naturaleza de la vocal que se halle en la primera sílaba; compárese, por ejemplo, la declinación en caso inesivo de los sustantivos talo ‘casa’ y meri ‘mar’: talossa ‘en la casa’ (todas vocales posteriores) y meressä ‘en el mar’ (todas vocales anteriores). Dentro de palabras compuestas, la armonía vocálica afecta a cada término independientemente. Este fenómeno de asimilación fonética determina la selección de la vocal en aquellos morfemas flexivos y derivativos en los que se establece una oposición en cuanto al lugar de articulación (ej.: tuntematon ‘desconocido’ vs. kärsimätön ‘impaciente’). Los sufijos en los que se produce armonía vocálica están formados por seis vocales (tan sólo i y e son neutras en cuanto a este proceso), agrupadas en tres parejas de sonidos posteriores y anteriores, de forma que si existe una terminación con una de estas seis vocales existirá otra paralela que contenga su correlato articulatorio:

 

a ~ ä (ej.: -ssa ~ -ssä)

o ~ ö (ej.: -ko ~ -kö)

u ~ y (ej.: -nut ~ -nyt)

 

Como regla general, el acento prosódico en finés recae siempre en la primera sílaba, incluso en palabras extranjeras de diferente pronunciación (ej.: psykologi ‘psicólogo’, bulevardi ‘bulevar’, Espanja ‘España’). Adicionalmente, en palabras polisilábicas, existen acentos secundarios en la tercera y quinta sílabas. La entonación oracional suele ser descendente, aunque se produce una pequeña elevación en el comienzo de la última palabra o constituyente sintáctico.

 

 

Morfología

 

Uno de los rasgos más destacados del sistema flexivo finés son las alternancias morfonológicas que se producen entre la raíz léxica y los distintos morfemas que se unen a ella. De esta forma, existen hasta 85 modelos distintos dentro de la declinación nominal y 45 dentro de la conjugación verbal. Los principales fenómenos fonológicos que motivan esta complejidad formal son la gradación consonántica, la asimilación fonética, la mutación vocálica, la pérdida de sonidos y el cambio acentual (con sus distintas combinaciones).

 

En general, los sufijos se añaden a una forma básica de la palabra que se conoce como tema oblicuo. Todas las raíces léxicas del finés poseen un tema oblicuo primario acabado en vocal: en los nombres suele coincidir con el caso nominativo (ej.: talo ‘casa’, asema ‘situación’), y en los verbos resulta de eliminar la desinencia de infinitivo (ej.: sanoa ‘decir’ → sano-, lähteä ‘ir’ → lähte-). Algunos sustantivos fineses poseen, además del anterior, un tema oblicuo secundario acabado en consonante, que sirve para formar ciertos casos dentro de su declinación; por ejemplo, tuli ‘fuego’ posee un tema vocálico tule- con el que se forma el genitivo tule-n y un tema consonántico tul- que da lugar al partitivo tul-ta (este fenómeno es similar al del griego, en donde un sustantivo como σῶμα ‘cuerpo’ posee un tema consonántico σώματ- con el que se forma el plural σώματα ‘cuerpos’). En algunos sustantivos, el tema vocálico no coincide con el nominativo (por ejemplo, sydän ‘corazón’, con un tema consonántico sydän- para el partitivo sydän-tä y otro vocálico sydäme- para el genitivo sydäme-n). De forma similar, algunas clases de verbos poseen temas vocálicos y consonánticos (ej.: ansaita ‘ganar’ → ansaitse-n ‘gano’, ansait-kaa! ‘¡ganad!’).

 

Un fenómeno muy característico dentro del sistema morfonológico del finés es la gradación consonántica, que afecta a las oclusivas p, t, k cuando se hallan en el interior de una forma temática. Este tipo de alternancia fonética depende de la longitud de la consonante y de si aparece en posición intervocálica o agrupada con los sonidos [m], [n], [ŋ], [l], [r], [h]. Según lo anterior, se producen dos clases de gradación consonántica: cualitativa si hay un cambio de sonido y cuantitativa si varía la longitud. Dentro de una alternancia de este tipo hay un grado “fuerte” (cuando la última sílaba del tema es libre, es decir, acaba en vocal) y un grado “débil” (cuando se trata de una sílaba trabada, acabada en consonante). A continuación se ilustran las gradaciones consonánticas más comunes en finés (en donde el primer elemento corresponde al grado “fuerte” y el segundo al “débil”):

 

Gradación cuantitativa

pp ~ p              piippu- ‘pipa’ ~ piipusta ‘desde la pipa’ (elativo)

tt ~ t                 matto- ‘alfombra’ ~ maton ‘de la alfombra’ (genitivo)

kk ~ k              akka- ‘anciana’ ~ akassa ‘en la anciana’ (inesivo)

 

Gradación cualitativa

p ~ v                lupa- ‘promesa’ ~ luvatta ‘sin la promesa’ (abesivo)

t ~ d                 vete- ‘agua’ ~ vedestä ‘desde el agua’ (elativo)

k ~ v                suku- ‘familia’ ~ suvulla ‘cerca de la familia’ (adesivo)

k ~ Ø               ruoka- ‘comida’ ~ ruoan ‘de la comida’ (genitivo)

mp ~ mm         kampa- ‘peine’ ~ kamman ‘del peine’ (genitivo)

nt ~ nn             tunte- ‘sentir’ ~ tunnen ‘siento’

nk ~ ng                        hanke- ‘capa de hielo’ ~ hangella ‘cerca de la capa de hielo’ (adesivo)

lt ~ ll                multa- ‘suelo’ ~ mullassa ‘en el suelo’ (inesivo)

rt ~ rr               saarta- ‘rodear’ ~ saarramme ‘rodeamos’

 

Menos habituales son las gradaciones ht ~ hd, lke ~ lje, rke ~ rje, hke ~ hje.

 

Otros cambios menores que afectan a las raíces temáticas son los siguientes:

1) Asimilación consonántica parcial de -t- intervocálica a -s- delante de la vocal palatal i (ej.: te- ‘mano’ / sillä ‘con las manos’).

2) Asimilación consonántica total dentro de la conjugación verbal, tanto progresiva (ej.: levät- ‘descansar’ / levät-ään ‘se descansa’) como regresiva (ej.: levät- / levän-nyt ‘descansado’).

3) Mutación o pérdida de las vocales temáticas -a-, -ä-, -e-, -i- tras la adición del sufijo formante -i- (ej.: kirja- ‘libro’ / kirjo-i-ssa ‘en los libros’; saare- ‘isla’ / saar-i-lla ‘cerca de las islas’).

 

Dentro de la flexión nominal, destaca la ausencia de artículos en finés. En lugar de los determinados el/la del español, esta lengua urálica hace uso en ocasiones de los adjetivos demostrativos tämä ‘este’, tuo ‘ese’ y se ‘aquel’ para expresar referencia temporal, espacial o contextual. De forma parecida, se emplean las formas eräs y yksi en lugar del artículo indeterminado un. Normalmente, los nombres contables en singular que funcionan como sujeto expresan determinación cuando aparecen al principio de la frase, e indeterminación cuando lo hacen al final (ej.: auto on kadullael coche está en la calle’ vs. kadulla on auto ‘en la calle hay un coche’). Los sustantivos fineses carecen de género gramatical, aunque se declinan según dos números (singular, plural) y quince casos (nominativo, acusativo, genitivo, esivo, translativo, partitivo, inesivo, elativo, inlativo, adesivo, ablativo, adlativo, abesivo, comitativo, instrumental). Su estructura morfológica está compuesta por cinco elementos funcionales: 1) tema, 2) marca de número, 3) marca de caso, 4) marca de posesión, 5) sufijo enclítico. Cuando los demostrativos y los adjetivos se emplean de forma atributiva preceden al nombre y concuerdan con él en número y caso. La marca de plural es -t en nominativo y acusativo, -t- / -i- (o ambos) en genitivo, e -i- en el resto de casos. A continuación se ilustra el anterior modelo nominal mediante la declinación de talo ‘casa’:

 

Caso                            Singular           Plural

Nominativo                       talo                  talo-t

Acusativo             talo                  talo-t

Genitivo                  talo-n              talo-j-en

Esivo                                    talo-na            talo-i-na

Translativo                     talo-ksi                        talo-i-ksi

Partitivo                talo-a              talo-j-a

Inesivo                     talo-ssa                       talo-i-ssa

Elativo                   talo-sta                        talo-i-sta

Inlativo                  talo-on            talo-i-hin

Adesivo                   talo-lla            talo-i-lla

Ablativo                talo-lta            talo-i-lta

Adlativo                talo-lle             talo-i-lle

Abesivo                   talo-tta            talo-i-tta

Comitativo                        talo-ineen        talo-i-nen

Instrumental      talo-n              talo-i-n

 

El sentido básico de los anteriores casos es muchas veces contextual, aunque pueden darse las siguientes indicaciones generales acerca de su función y significado: nominativo (función básica de sujeto); acusativo (función de complemento directo); genitivo (propiedad o relación); esivo (estado o condición); translativo (cambio de estado o de condición); partitivo (cantidad indefinida de un todo); inesivo (dentro de algo); elativo (desde dentro de algo); inlativo (hacia dentro de algo); adesivo (en las cercanías de algo); ablativo (desde las cercanías de algo); adlativo (hacia las cercanías de algo); abesivo (sin algo); comitativo (en compañía de algo); instrumental (con ayuda de algo). No todos estos casos resultan igual de productivos en finés. Los más habitualmente empleados son nominativo, acusativo, genitivo, los tres casos locativos generales (esivo, translativo, partitivo) y los seis casos locativos específicos, subdivididos en interiores (inesivo, elativo, inlativo) y exteriores (adesivo, ablativo, adlativo). Este complejo sistema de casos hace que el finés posea tanto preposiciones como posposiciones, que requieren que la palabra a la que acompañan vaya en partitivo o genitivo (ej.: ilman rahaa ‘sin dinero’, talon kanssa ‘con la casa’), aunque el número de posposiciones es apreciablemente mayor que el de preposiciones.

 

En finés moderno, el caso partitivo (que originariamente denotaba separación o movimiento desde un cuerpo) posee como función principal la diferenciación de varios tipos de complemento directo. Cuando el verbo aparece en su forma negativa, el objeto se halla siempre en caso partitivo (ej.: en osta autoa ‘no compro un coche’, lit. ‘no compro de un coche’). Dentro de oraciones afirmativas, tan sólo algunas clases de verbos, como los llamados “verbos de sentimiento” (querer, estimar, arrepentirse de, pensar en, agradar), expresan su complemento directo en partitivo (ej.: minä rakastan sinua ‘te amo’), frente a la mayoría de verbos que lo hacen mediante el acusativo (ej.: minä nain sinut ‘me casaré contigo’). En general, el partitivo denota una acción incompleta o continuada, frente al valor totalizador del acusativo; compárese Mikko söi kanaa (part.) ‘Mikko comió [un poco de] pollo’ con Mikko söi kanan (ac.) ‘Mikko se comió [todo] el pollo’. El caso partitivo también se emplea junto con adjetivos numerales (ej.: kaksi kirjaa ‘dos libros’).

 

La marca de posesión, que se sitúa en el cuarto lugar dentro de la estructura morfológica nominal, corresponde al adjetivo posesivo del español. La cosa poseída y todos sus modificadores pueden ser además precedidos por el pronombre personal genitivo de primera y segunda personas para enfatizar la expresión; en el caso de la tercera persona, este pronombre resulta obligatorio (ej.: talo-ni ‘mi casa’, hänen talo-ssa-nsa ‘dentro de su casa’). El último elemento que puede añadirse a las palabras declinables es el sufijo enclítico, que expresa matices adicionales como la interrogación (-ko), el énfasis (-pa, -han), la inclusión (-kin) y la negación (-kaan). Véase los siguientes ejemplos:

 

Sinä tulit? ‘¿fuiste tú el que vino?’

Sinähän tulit ‘fuiste el que vino’ (no yo)

Sinäkin tulit ‘tú también viniste’

Sinäkään et tullut ‘tú tampoco viniste’

 

De forma parecida al español, en finés se emplea el pronombre personal de segunda persona plural te ‘vosotros/-as’ como forma de cortesía, y equivale en este caso a usted/-es; consecuentemente, la concordancia con el verbo se produce siempre en plural, aunque la referencia sea singular (ostatte puede significar tanto ‘vosotros/-as compráis’ como ‘usted compra’ o ‘ustedes compran’). Los pronombres numerales (del 1 al 10) son: yksi, kaksi, kolme, neljä, viisi, kuusi, seitsemän, kahdeksan, yhdeksän, kymmenen.

 

Dentro de la flexión verbal, el finés distingue dos voces (activa, pasiva-impersonal), con cuatro modos cada una (indicativo, potencial, condicional, imperativo). El potencial es un modo poco frecuente, con el que se expresa una acción como probable (ej.: he sanonevat ‘puede que ellos/-as digan’). Existen en finés cuatro tiempos, dos primarios —pretérito (equivalente al imperfecto y al indefinido en español) y no-pretérito (que incluye el presente y el futuro)— y dos secundarios —pretérito perfecto y pretérito pluscuamperfecto (formados mediante la forma correspondiente del auxiliar olla ‘ser/estar’ y el participio). El verbo finés posee un amplio repertorio de formas no personales, entre las que se incluyen cuatro tipos de infinitivo (que se declinan igual que los nombres) y dos participios (presente y perfecto). Al igual que ocurría anteriormente con los sustantivos, un verbo en su forma activa se puede segmentar en cuatro componentes básicos: 1) tema, 2) desinencia de tiempo y modo, 3) desinencia de número y persona, 4) sufijo enclítico. A continuación se ilustra el tiempo no-pretérito en indicativo de puhua ‘hablar’:

minä ‘yo’                    puhu-Ø-n (es decir, puhun ‘hablo/hablaré’)

sinä ‘tú’                       puhu-Ø-t

hän ‘él/ella’                 puhu-Ø-u (alargamiento de la vocal temática)

me ‘nosotros/-as’         puhu-Ø-mme

te ‘vosotros/-as’          puhu-Ø-tte

he ‘ellos/-as’               puhu-Ø-vat

El pretérito se forma con -i- como marca 2 (puhuin, puhuit, puhui...). Las formas temáticas que sirven para construir todo el paradigma de un verbo son el infinitivo, la primera persona singular de no-pretérito y la tercera persona singular de pretérito (ej.: puhuapuhunpuhui).

 

Un rasgo característico del finés es la presencia de un verbo auxiliar privativo que se añade a la forma principal para expresar su negación. No se trata en realidad de un adverbio (como no en español), ya que se conjuga plenamente mediante la adición de la desinencia de persona/número a la forma e- (en, et, ei, emme, ette, eivät), de forma que el verbo principal expresa tan sólo el tiempo y el modo (ej.: sanon ‘digo’ — en sano ‘no digo’). La voz pasiva-impersonal desempeña las mismas funciones que las construcciones pronominales, pasivas e impersonales del español (ej.: täällä puhutaan suomea ‘aquí se habla finés’).

 

En finés no existe un verbo equivalente al español tener. La posesión se expresa mediante una construcción en la que el poseedor va en caso adesivo y es seguido por el verbo olla en tercera persona singular y la cosa poseída (ej.: Paavolla on uusi pyörä ‘Paavo tiene una bicicleta nueva’). Cuando se trata de una característica inherente, no meramente temporal, se utiliza la forma correspondiente del inesivo (ej.: autossa on neljä pyörää ‘el coche tiene cuatro ruedas’).

 

El finés posee un muy productivo sistema de sufijos derivativos, mediante los cuales se pueden crear formas nominales a partir de otras verbales, y viceversa. Por ejemplo, a partir de la raíz léxica kirja ‘libro’ se puede obtener por derivación kirj-e ‘carta’, kirj-uri ‘escriba’, kirja-sto ‘biblioteca’, kirja-llinen ‘literario’, kirja-llisuus ‘literatura’, kirja-ilija ‘escritor’, kirja-sin ‘fuente’ y kirjo-itta ‘escribir’. Es especialmente interesante el conjunto de terminaciones funcionales del verbo, que pueden modificar la naturaleza básica del mismo. Por ejemplo, a partir de vetää ‘tirar’ se obtiene la forma aspectual semelfactiva vetäistä ‘dar un tirón’; igualmente, del transitivo siirtää ‘desplazar’ se forma el intransitivo pronominal siirtyä ‘desplazarse’.

 

 

Sintaxis

 

El orden sintáctico básico de la oración finesa es Sujeto-Verbo-Objeto (ej.: sinä odotat meitä kotona ‘nos esperarás en casa’). No obstante, la riqueza flexiva de esta lengua urálica hace que la anterior disposición se pueda alterar por razones de énfasis sin afectar al sentido general de la frase, ya que cada constituyente expresa su función sintáctica de forma clara y unívoca (ej.: kotona sinä odotat meitä ‘es en casa donde nos esperarás [y no en ningún otro sitio]’).

 

 

Texto ilustrativo

 

[FINÉS MODERNO]

Sillä minä, Sinuhe, olen ihminen ja ihmisenä olen elänyt jokaisessa ihmisessä, joka on ollut ennen minua, ja ihmisenä elän jokaisessa ihmisessä, joka tulee jälkeeni. Elän ihmisen itkussa ja ilossa, hänen surussaan ja pelossaan elän, hyvyydessään ja pahuudessaan, oikeudessa ja vääryydessä, heikkoudessa ja väkevyydessä. Ihmisenä olen elävä ihmisessä ikuisesti enkä sen tähden kaipaa uhreja hautaani ja kuolemattomuutta nimelleni. Tämän kirjoitti Sinuhe, egyptiläinen, hän, joka eli yksinäisenä kaikki elämänsä päivät.

Sinuhe egyptiläinen (1945), Mika Waltari

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Porque yo, Sinuhé, soy un ser humano; he vivido en todo el que ha existido antes de mí y viviré en todos los que me sucedan. Viviré en el llanto y en la risa humanos, en el dolor y en el miedo humanos, en la bondad y en la maldad humanas, en la justicia e injusticia, en la debilidad y en el poder. Como ser humano, viviré eternamente en la humanidad. No deseo ofrendas en mi tumba ni inmortalidad para mi nombre. Esto fue escrito por Sinuhé, el egipcio, que vivió solo todos los días de su vida.

Sinuhé el egipcio (1945), Mika Waltari

 

[FINÉS CONTEMPORÁNEO]

Pipalukin rakkaus on yhtä suurta kuin hänen rintansa, hän luottaa vaimoonsa niin, että pelotta ojentaa jopa kyntensä tämän leikattavaksi – tehkääpä perässä! Mutta riittääkö se, jos vaimo hädintuskin uskaltautuu kurkistamaan ulos kaapista? Sivistynyt koiranomistaja voi käyttää mallina koiriaan, kun on kerrottava tiettyjä arkaluontoisia elämäntotuuksia jälkikasvulle: tähän tarjoutuu oiva tilaisuus, kun Kohmosen perheen Wendy-nartun sulhasehdokas tulee vähän tarpeettomankin reilusti esittäytymään. Mutta mikä sivu biologian kirjasta avataan? Ja kun Tansanian presidentin rouva on tutustumassa maamme vanhustenhuoltoon, siihen ei ehkä ole paras mahdollinen hetki silloin, kun töitä todella tehdään.

Avantgarderob ja muuta irtaimistoa (2008), Kaarina Valoaalto

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El amor de Pipaluk es tan grande como su pecho, confía tanto en su mujer que incluso deja que le corte las uñas —¡intenta hacerlo tú! ¿Pero pasaría lo mismo si a ella se le ocurriera mirar desde el interior de un armario? Un dueño de perros sofisticado puede usar su mascota como modelo cuando necesita enseñar alguna lección vital engorrosa a sus hijos: una gran oportunidad de hacerlo surge cuando el candidato a cepillar el pelo de la perrita Wendy, perteneciente a la familia Kohminen, se presenta de forma un tanto precipitada. Pero, ¿qué página del libro de biología debería consultarse? Y cuando la mujer del presidente de Tanzania visita nuestras residencias de ancianos no es el mejor momento de hacerlo, puesto que hay otro que ya está haciendo el trabajo.

Batas vanguardistas y otros bienes (2008), Kaarina Valoaalto



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