HÚNGARO

 

FICHA TÉCNICA

Nombre original

magyar ['mɒɟɒr]

Nombre español

húngaro ['unɡaro]

Nombre inglés

Hungarian [hʌŋ'ɡɛriən]

Filiación lingüística

familia urálica > grupo finougrio > rama ugria > subrama húngara

Hablado en

Hungríaº¹, Serbia¹, Eslovenia¹, Rumanía#, Austria#, Eslovaquia#, Croacia#, Ucrania#

Número de hablantes

13.000.000 (2010)

Dialectos principales

nyugati, dunántúli, palóc, déli, északkeleti, tiszai, mezõségi, székely, csángó

Sistema de escritura

alfabeto latino

Documentado desde

1192

Tipología sintáctica

S-O-V / S-V-O

° idioma nacional ¹ idioma oficial + dialecto # idioma minoritario † idioma extinto

 

ESQUEMA

1.        Introducción

2.        Evolución histórica

3.        Ortografía y pronunciación

4.        Morfología

5.        Sintaxis

6.        Texto ilustrativo

 

 

Introducción

 

El húngaro pertenece a la rama húngara del grupo finougrio de las lenguas urálicas. Se trata de la única variedad dentro de esta familia lingüística que se habla en Europa, ya que el resto de miembros se distribuyen por Rusia central y septentrional. El húngaro es el idioma oficial de carácter nacional en Hungría, en donde la práctica totalidad de la población (99 por ciento) lo posee como lengua materna. Alrededor de tres millones más de hablantes se hallan repartidos por los vecinos territorios de Rumanía —país con la máxima concentración de húngaro-parlantes, fundamentalmente en la región de Transilvania—, Eslovaquia, Serbia, Croacia, Eslovenia, Austria y Ucrania (territorios que formaban parte del Imperio Austrohúngaro antes de la Primera Guerra Mundial, en el que el húngaro era la lengua oficial). En diferentes partes del mundo (especialmente en EE.UU., Canadá, Australia y Escandinavia), cerca de dos millones de emigrantes magiares conservan su lengua y la emplean regularmente en la comunicación familiar. En términos estadísticos, el húngaro representa, con mucho, la lengua urálica más extendida, con más de la mitad de los hablantes totales de esta familia lingüística.

 

El húngaro está formado por distintos dialectos mutuamente inteligibles, entre los que destacan los siguientes: nyugati (occidental), dunántúli (en la región de Transdanubio), palóc (noroccidental), déli (meridional), északkeleti (nororiental), tiszai (a lo largo del río Tisza), mezõségi (Transilvania central), székely (Transilvania rumana) y csángó (Moldavia rumana). Dada su procedencia asiática, el húngaro es una lengua atípica dentro del mapa lingüístico europeo (de hecho es, junto con el vasco, el finés y el estonio, la única variante no indoeuropea de importancia que se habla en Europa). Su vocabulario y su gramática contienen gran cantidad de complejidades que no se hallan en ninguna otra variedad lingüística occidental, y eso hace que sea un idioma extremadamente difícil de aprender para los extranjeros (por ejemplo, el hecho de que sea una lengua aglutinante, en la que las palabras se forman mediante el encadenamiento de morfemas, hace que sea posible formar términos tan largos como legeslegmegszentségteleníttethetetlenebbjeitekként ‘como aquellos de vosotros que sois los menos susceptibles de ser profanados’). Una peculiaridad del húngaro es el llamado “orden oriental” en la escritura y pronunciación de los nombres de persona: primero el apellido y después el nombre de pila (ej.: Puskás Ferenc).

 

 

Evolución histórica

 

Las primitivas tribus magiares, que hablaban una variedad conocida como húngaro arcaico, emigraron entre los siglos V y IX desde su asentamiento originario en las colinas de los Urales hasta las estepas del sur de Rusia, y más tarde hacia los Cárpatos y el valle del Danubio, lugar en el que se establecieron definitivamente en el año 896, bajo el reinado del kan Árpád. A partir de esta fecha, los húngaros comienzan una progresiva asimilación a la cultura europea, de forma que únicamente su lengua sirve para revelar sus orígenes asiáticos. Los primeros documentos escritos en una variante lingüística denominada húngaro antiguo son textos religiosos: Halotti beszéd és könyörgés ‘sermón funerario y oración’ (1192-1195) —a la sazón, el más antiguo testimonio literario de una lengua urálica— y el poema Ómagyar Mária-siralom ‘lamentaciones de María’ (ca. 1300). Véase el inicio del sermón funerario:

 

Latiatuc feleym zumtuchel mic vogmuc. yſa pur eſ chomuv uogmuc

‘Observad, hermanos, con vuestros propios ojos lo que somos: observad, no somos más que polvo y cenizas’

 

El siglo XV fue testigo de un brillante período de renacimiento de las letras magiares, durante el reinado de Matías I (1458-1490), más conocido como Matías Corvino. A lo largo del siglo XVI aparecen los primeros libros impresos en húngaro, aunque las invasiones turcas marcaron una época de declive nacional (durante el periodo lingüístico conocido como húngaro medio), hasta que en el siglo XIX se produjo un resurgir literario de la mano del filólogo Ferenc Kazinczy (1759-1831) —principal impulsor de la reforma lingüística que permitió al húngaro adaptarse al progreso científico europeo y convertirse en idioma oficial de Hungría en 1844— y los poetas Sándor Petőfi (1823-1849) y János Arany (1817-1882), que ayudaron a configurar el húngaro moderno.

 

La separación del húngaro de sus más cercanos parientes dentro de la familia urálica (las lenguas obi-ugrias jantí y mansí) se produjo hace más de 2.500 años. Las primeras referencias son de carácter indirecto: se trata de nombres propios y de pueblos húngaros citados en obras geográficas árabes, persas y bizantinas. La posterior historia sociocultural de este pueblo urálico ha quedado reflejada en el léxico de su lengua, que ha acumulado palabras procedentes de todas aquellas culturas con las que se relacionó. De esta forma, existen grupos de términos de origen alemán (copf ‘coleta’, priccs ‘choza’, lakáj ‘lacayo’, hercëg ‘duque’, tánc ‘baile’, ostrom ‘ataque’), rumano (ficsúr ‘petimetre’, cimbora ‘compañero’, poronty ‘mocoso’), italiano (piac ‘plaza’, lándzsa ‘lanza’, pálya ‘carrera’), francés (lakat ‘candado’, mécs ‘mecha’, kilincs ‘aldaba’), latino (mise ‘misa’, angyal ‘ángel’, tábla ‘pizarra’, juss ‘patrimonio’), eslavo (pad ‘banco’, palack ‘botella’, patak ‘arroyo’, pók ‘araña’), turco (zseb ‘bolsillo’, korbács ‘plaga’, kávé ‘café’, orosz ‘ruso’, szám ‘número’, bor ‘vino’, kar ‘brazo’) e iranio (vásár ‘bazar’, asszony ‘mujer’, tej ‘leche’). El latín ha sido una de las lenguas que más ha influido en el húngaro a lo largo de su historia, ya que fue el único idioma oficial del Reino de Hungría desde su creación en el año 1001 hasta mediados del siglo XIX. No obstante, la mayor parte del léxico húngaro —y también el más antiguo— desciende del primitivo protourálico. Se trata de palabras comunes que se refieren a relaciones familiares (fiú ‘hijo’, mëny ‘nuera’, öcs ‘hermano menor’), partes del cuerpo (fej ‘cabeza’, szëm ‘ojo’, máj ‘hígado’), fenómenos naturales (ég ‘cielo’, tél ‘invierno’, ‘lago’), animales e instrumentos de caza y pesca (fogoly ‘perdiz’, hal ‘pez’, nyíl ‘flecha’) y verbos de actividades y funciones primarias (él- ‘vivir’, hal- ‘morir’, jön- ‘llegar’, iszik- ‘beber’).

 

 

Ortografía y pronunciación

 

El primer sistema de escritura del húngaro arcaico fue el llamado székely rovásírás ‘escritura rúnica húngara’, un alfabeto de origen turco introducido en el siglo VIII. Tras la creación del Reino de Hungría en el año 1000, el alfabeto latino se adoptó como sistema de escritura oficial del nuevo territorio cristiano, aunque el anterior alfabeto rúnico continuó usándose hasta el siglo XII en la escritura vernácula (en la actualidad, por motivos estéticos e culturales, se ha vuelto a introducir en la lengua como tipografía especial).

 

El alfabeto húngaro moderno emplea para su representación escrita el alfabeto latino, ampliado con cinco caracteres con tilde que indican vocales largas (á, é, í, ó, ú), dos con diéresis que señalan vocales redondeadas (ö, ü) y dos más con doble tilde —diacrítico único en las lenguas de base latina— que transcriben las variantes alargadas de estos últimos (ő, ű). No obstante, las letras q, w, x aparecen tan sólo en palabras de origen extranjero. Los siguientes son los 44 caracteres que componen el alfabeto húngaro (los dígrafos se consideran letras individuales, ya que transcriben sonidos específicos de la lengua):

 

Mayúsculas

A

Á

B

C

Cs

D

Dz

Dzs

E

É

F

G

Gy

H

I

Í

J

K

L

Ly

M

N

Minúsculas

a

á

b

c

cs

d

dz

dzs

e

é

f

g

gy

h

i

í

j

k

l

ly

m

n

Pronunciación*

ɒ

aː

b

ts

ʧ

d

dz

ʤ

ɛ

eː

f

ɡ

ɟ

h

ɪ

iː

j

k

l

j

m

n

 

Mayúsculas

Ny

O

Ó

Ö

Ő

P

Q

R

S

Sz

T

Ty

U

Ú

Ü

Ű

V

W

X

Y

Z

Zs

Minúsculas

ny

o

ó

ö

ő

p

q

r

s

sz

t

ty

u

ú

ü

ű

v

w

x

y

z

zs

Pronunciación*

ɲ

ɔ

oː

œ

øː

p

k

r

ʃ

s

t

c

ʊ

uː

ʏ

yː

v

v

ks

i

z

ʒ

* Representa la pronunciación de la letra aislada o la más habitual. Para su pronunciación real en el contexto de la palabra, véase las distintas reglas ortográficas más abajo.

 

El repertorio de sonidos consonantes del húngaro es el siguiente:

 

LUGAR DE ARTICULACIÓN

bilabial

labio-dental

alveolar

palatal

velar

glotal

MODO DE ARTICULACIÓN

oclusivo

p      b

 

t       d

c        ɟ

k      ɡ

 

fricativo

 

f       v

s       z

ʃ      ʒ

 

h

africado

 

 

ts    dz

ʧ    ʤ

 

 

nasal

m

 

n

ɲ

ŋ

 

vibrante

 

 

r

 

 

 

lateral

 

 

l

 

 

 

aproximante

 

 

 

j

 

 

 

Las correspondencias menos obvias entre sonido y grafía son las siguientes: [c] se escribe ty (ej.: ostya ‘hostia’, poronty ‘mocoso’); [ɟ] se escribe gy (ej.: magyar ‘húngaro’, nagy ‘grande’); [s] se escribe sz (ej.: szék ‘silla’, puszta ‘vacío’); [ʃ] se escribe s (ej.: poloska ‘chinche’, sör ‘cerveza’, Puskás); [ʒ] se escribe zs (ej.: zseb ‘bolsillo’, rozsda ‘orín’); [ts] se escribe c (ej.: ceruza ‘lápiz’, Vác); [ʧ] se escribe cs (ej.: család ‘familia’, korbács ‘plaga’); [ʤ] se escribe dzs (ej.: findzsa ‘taza de café’); [ɲ] se escribe ny (ej.: nyíl ‘flecha’, gödény ‘pelícano’); [j] se escribe j o ly (ej.: írja ‘escribe’, pálya ‘pista’, kastély ‘castillo’). Por otro lado, todas las consonantes del húngaro pueden ser cortas o largas; en este último caso se escriben dobles (ej.: épen ‘seguro’ — éppen ‘sólo’), aunque si se trata de dígrafos sólo se duplica la primera consonante del grupo (ej.: preszó ‘prestigio’ — presszó ‘café expreso’). En el caso particular de la r, el sonido vibrante simple [ɾ] se transforma en el vibrante múltiple [r] cuando la consonante se reduplica, de forma similar al español (ej.: akkora ‘tamaño’ — akkorra ‘entonces’).

 

El inventario de sonidos vocálicos del húngaro es el siguiente:

 

FRONTALIDAD

anterior

posterior

ALTURA

alto

ɪ / ʏ

ʊ

medio

ɛ / œ

ɔ

bajo

(æ)

ɒ

 

Las vocales a, e, i, o, u corresponden en la escritura a los sonidos cortos [ɒ], [ɛ], [ɪ], [ɔ], [ʊ] (respectivamente), mientras que las grafías con diéresis representan los sonidos anteriores redondeados: ö [œ], ü [ʏ]. En húngaro estándar, la vocal media [ɛ] también se pronuncia como el sonido bajo [æ]. En la lengua hablada, esta vocal posee una variante dialectal [e] que la mitad de los hablantes de húngaro —con la excepción de los habitantes de Budapest— distinguen claramente y que se suele transcribir como ë; de esta forma, se diferencian en la pronunciación pares de palabras como szeg [sɛɡ] ‘romper’ y szëg [seɡ] ‘clavo’.

 

Las vocales cortas del húngaro presentan los siguientes correlatos largos, que corresponden (con ligeras variaciones de timbre) a los mismos sonidos pronunciados con una duración extra:

altas: [iː], [yː], [uː]

medias: [eː], [øː], [oː]

bajas: [aː]

Las vocales á, é, í, ó, ú representan ortográficamente los sonidos [aː], [eː], [iː], [oː], [uː] (respectivamente), mientras que las dos vocales con doble tilde ő, ű transcriben las variantes largas de las vocales redondeadas: [øː], [yː].

 

Al igual que en la mayoría de las lenguas urálicas, en húngaro se produce el fenómeno morfonológico de la armonía vocálica, que afecta a los sonidos vocálicos de los sufijos haciendo que varíen su timbre para asimilarse a las vocales de la raíz léxica. De esta forma, los radicales con vocales anteriores (e/é, ö/ő, ü/ű) seleccionan variantes de sufijos con vocales anteriores, y los radicales con vocales posteriores (a/á, o/ó, u/ú) seleccionan variantes de sufijos con vocales posteriores. Por ejemplo, el tema verbal szűr- ‘estirar’ requiere la desinencia de segunda persona plural -tök (szűrtök ‘estiráis’), mientras que szúr- ‘agujerear’ precisa su variante morfológica -tok (szúrtok ‘agujereáis’). La única vocal neutra en este sentido es la anterior i/í, que puede armonizar indistintamente con vocales anteriores y posteriores (ej.: virág ‘flor’, piros ‘rojo’). La mayoría de los verbos que poseen esta misma vocal en la raíz seleccionan desinencias con vocales posteriores (ej.: írtok ‘escribís’).

 

El acento prosódico en húngaro recae invariablemente en la primera sílaba de las palabras patrimoniales.

 

 

Morfología

 

Los elementos que integran la flexión nominal del húngaro están formados, como norma general, por una raíz léxica seguida de tres posiciones morfológicas distintas: la primera puede ser ocupada por morfemas de número, la segunda por morfemas de posesión y la tercera por morfemas de caso (no existen marcas gramaticales de género). Por ejemplo, una forma sustantiva como hajóimon ‘en mis barcos’ está formada por la raíz hajó- ‘barco’ y los morfemas flexivos -i- (marca de plural), -m- (marca de posesión de primera persona) y -on (marca de caso locativo). La ausencia de estas marcas nominales —que en morfología se representa mediante el símbolo Ø, llamado morfema cero— denota por defecto número singular (1ª posición), ausencia de posesor (2ª posición) o caso nominativo (3ª posición). Por ejemplo, a partir de la anterior raíz hajó- se pueden obtener las formas hajómon (hajó-Ø-m-on) ‘en mi barco’, hajókon (hajó-k-Ø-on) ‘en barcos’ y hajóim (hajó-i-m-Ø) ‘mis barcos’. Obsérvese de paso que el sufijo de plural en húngaro presenta la forma -i- cuando la segunda posición morfológica está ocupada por una marca de posesión, y -k- cuando está vacía. Por lo general, este segundo sufijo se une a temas consonánticos en la raíz mediante una vocal armónica (ej.: ház ‘casa’ — házak ‘casas’, ablak ‘ventana’ — ablakok ‘ventanas’, könyv ‘libro’ — könyvek ‘libros’). El húngaro posee un artículo determinado a, con una variante az delante de vocales (ej.: a tanár ‘el profesor’, az ember ‘el hombre’), que presenta la misma forma para el plural (ej.: a kép ‘la foto’ — a képek ‘las fotos’).

 

Los morfemas de caso en húngaro pueden clasificarse en dos grupos principales: locativos y no locativos. Los primeros forman un sistema compacto e interrelacionado que se define en base a distintas oposiciones espaciales y móviles, ilustrado perfectamente por el siguiente esquema (las distintas terminaciones indican variaciones morfológicas en función de la armonía vocálica, mientras que los números entre paréntesis señalan el término lingüístico correspondiente a cada caso que se explica más abajo):

 

Casos locativos del húngaro

 

 

ESTÁTICOS

CINÉTICOS

aproximación

alejamiento

INTERIORES

-ben / -ban (1)

-be / -ba (2)

-ből / -ból (3)

EXTERIORES

superficie

-n (4)

-re / -ra (5)

-ről / -ról (6)

proximidad

-nél / -nál (7)

-hëz / -hoz / -höz (8)

-től / -tól (9)

término

 

-ig (10)

 

 

En español, estos casos locativos suelen venir expresados mediante sintagmas preposicionales o locuciones equivalentes. Su denominación en lingüística, junto con su significación básica, es la siguiente: (1) inesivo ‘situación en el interior de algo’, (2) inlativo ‘movimiento hacia el interior de algo’, (3) elativo ‘movimiento desde el interior de algo’, (4) superesivo ‘situación sobre la superficie de algo’, (5) supralativo ‘movimiento hacia la superficie de algo’, (6) delativo ‘movimiento desde la superficie de algo’, (7) adesivo ‘situación en las cercanías de algo’, (8) adlativo ‘movimiento hacia las cercanías de algo’, (9) ablativo ‘movimiento desde las cercanías de algo’, (10) terminativo ‘movimiento hacia un punto concreto, sin ir más allá de él’. Por ejemplo, a partir de las raíces nominales víz- ‘agua’ y fal- ‘muro’ se obtienen el inlativo vízbe ‘dentro del agua’ y el supralativo falra ‘encima del muro’.

 

Los casos no locativos del húngaro expresan distintas funciones sintácticas dentro de la oración: nominativo: (sujeto); acusativo: -t (complemento directo); dativo: -nek / -nak (complemento indirecto); causal-final: -ért (complemento preposicional que indica la causa eficiente o final); esivo: -ül / -ul (complemento que indica un estado o condición); translativo: -vé / -vá (complemento que indica un cambio de estado o condición); instrumental: -vel / -val (complemento preposicional que indica el medio con el que se realiza algo). Ejemplos: katonának ‘al soldado’, hazáért ‘por la patria’, ollóval ‘con tijeras’.

 

Algunos sustantivos húngaros poseen una raíz especial, llamada tema oblicuo, que se añade a ciertos morfemas flexivos. Por ejemplo, a partir de su forma de nominativo singular podría parecer que dal ‘canción’ y fal ‘pared’ presentan el mismo modelo de declinación; sin embargo, el segundo posee un tema oblicuo fala- con el que se forma el acusativo falat (a diferencia de la forma dalt).

 

Los adjetivos atributivos preceden al nombre al que modifican, y son invariables en su forma (ej.: piros virág ‘flor roja’ — piros virágok ‘flores rojas’). Cuando se emplean como sustantivos, por el contrario, admiten una declinación completa (ej.: a magyar nép ‘el pueblo húngaro’ vs. a magyarok ‘los húngaros’). Como la mayoría de las lenguas urálicas, el húngaro emplea posposiciones en lugar de preposiciones (ej.: a szék alatt ‘debajo de la silla’). Al igual que ocurre en español, existe una doble serie de pronombres personales de segunda persona: te / ti de uso familiar (como y vosotros) y Ön / Maga de uso formal (como usted / ustedes), estos últimos con concordancia en tercera persona. Los pronombres numerales (del 1 al 10) son: egy, két, három, négy, öt, hat, hét, nyolc, kilenc, tíz. Cuando funcionan como determinantes acompañan a nombres en singular (ej.: hat könyv ‘seis libros’, tíz ember ‘diez hombres’).

 

De forma similar a los sustantivos, los verbos húngaros están formados por una raíz temática, a la que se pueden adjuntar dos tipos de desinencias: de modo-tiempo y de persona-número (estas parejas de categorías gramaticales son inseparables). Por ejemplo, las cuatro formas de modo-tiempo de la segunda persona de plural de mën- ‘ir’ son el presente mëntëk (mën-Ø-tëk) ‘vais’, el pretérito mëntetëk ‘fuisteis/ibais’, el condicional mënétëk ‘iriais’ y el subjuntivo/imperativo mënjetëk ‘vayáis/id’. Las desinencias de presente y pretérito presentan una doble serie de formas definidas e indefinidas, dependiendo de si el complemento que posean es conocido o no (ej.: újságot olvasom ‘leo el periódico’ vs. újságot olvasok ‘leo un periódico’). El futuro es analítico, y se expresa mediante el auxiliar fog- ‘tomar’ y el infinitivo acabado en -ni (ej.: adni fogom ‘daré’).

 

Los temas verbales son inherentemente transitivos o intransitivos, y pueden ser modificados mediante varios tipos de sufijos modales y aspectuales: -tat / -tet forma verbos causativos (ej.: Péter ruhát csináltat ‘Péter se ha hecho un traje’, es decir, ‘Péter ha ordenado que le hicieran un traje’); -kozik / -kezik / -közik forma verbos reflexivos (ej.: véd- ‘defender’ — védekezik ‘defenderse’); -gat / -get forma verbos frecuentativos (ej.: beszél- ‘hablar’ — beszélget ‘conversar’). La voz pasiva ha dejado de usarse en húngaro; en su lugar se emplean pares de verbos transitivos-intransitivos, en los que el primero posee valor activo y el segundo pasivo (ej.: nyít- ‘abrir’ — nyílik ‘abrirse, estar abierto’, rejt- ‘ocultar’ — rejlik ‘ocultarse, estar oculto’).

 

Un rasgo muy característico de la conjugación húngara es el hecho de que la desinencia de persona-número concuerde no sólo con el sujeto del verbo, sino también con la persona (no el número) del complemento directo. Por ejemplo, la desinencia de primera persona singular -lek/-lak se refiere únicamente a objetos de segunda persona (una forma verbal como látlak significa por si sola ‘te veo’ u ‘os veo’). Otras, como la de tercera persona plural -nek/-nak, no especifican unívocamente la persona del complemento directo (por ejemplo, látnak se puede traducir como ‘me ven’, ‘nos ven’, ‘te ven’, ‘os ven’ o simplemente ‘ven’). Para entender este esquema gramatical se puede pensar en un modelo de anillos concéntricos en el que la primera persona se halle en el círculo central, la segunda en el intermedio y la tercera en el exterior. De esta forma, hay desinencias centrífugas que apuntan de dentro afuera (todas las cuales son de referencia personal definida), y desinencias centrípetas que apuntan de fuera adentro. Por ejemplo, las siete formas posibles del presente de lát- ‘ver’ en singular son las siguientes:

 

Formas “centrífugas”

látja ‘lo ve, la ve, los ve, las ve’ (sujeto 3ª persona / objeto 3ª persona distinta)

látod ‘lo ves, la ves, los ves, las ves’ (sujeto 2ª persona / objeto 3ª persona)

látom ‘lo veo, la veo, los veo, las veo’ (sujeto 1ª persona / objeto 3ª persona)

látlak ‘te veo, os veo’ (sujeto 1ª persona / objeto 2ª persona)

 

Formas “centrípetas”

lát ‘te ve, os ve, me ve, nos ve, ve’ (sujeto 3ª persona / objeto 2ª o 1ª persona)

látsz ‘me ves, nos ves’ (sujeto 2ª persona / objeto 1ª persona)

látok ‘veo’ (sujeto 1ª persona)

 

Tanto las formas nominales como las verbales del húngaro son capaces de experimentar una amplia gama de derivaciones. Por ejemplo, a partir del sustantivo ház ‘casa’ se obtienen házi ‘doméstico’, házas ‘casado’, házias ‘casero’, házatlan ‘sin hogar’, házacska ‘cabaña’, házbeli ‘inquilino’. De manera similar, una raíz verbal como fog- ‘agarrar’ sirve de base para otras como fogad- ‘aceptar’, fogan- ‘concebir’, fogdos- ‘manosear’, foglal- ‘ocupar’, foglalkoz- ‘ocuparse en’. Un tipo especial de derivación verbal en húngaro es la que utiliza una cierta clase de verbos auxiliares proclíticos que se unen a verbos principales y que añaden matices de valor preposicional y adverbial, como be- ‘dentro’, ki- ‘fuera’, át- ‘a través’, vissza- ‘atrás’, etc. (ej.: megy ‘va’ — bemegy ‘entra’, lép ‘pisa’ — kilép ‘sale’, fordul ‘se gira’ — visszafordul ‘regresa’). Estos prefijos verbales son separables dentro de la oración por motivos sintácticos y estilísticos.

 

 

Sintaxis

 

Dentro del sintagma nominal, tan sólo los demostrativos concuerdan en número y caso con el núcleo (ej.: ezëkben a nagy görög ládákban ‘en estas grandes cestas griegas’, en donde el demostrativo ez- muestra los morfemas de plural -ëk y de caso inesivo -ben, a diferencia de los adjetivos nagy ‘grande’ y görög ‘griego’). El orden sintáctico no marcado dentro de la oración húngara es Sujeto-Objeto-Verbo (ej.: magyar vagyok ‘soy húngaro’, szeretnék autót bérelni ‘quiero alquilar un coche’), aunque Sujeto-Verbo-Objeto también resulta habitual (ej.: János látja az almát ‘János ve la manzana’). En general, dado que el húngaro es una lengua aglutinante en la que las funciones sintácticas aparecen claramente indicadas, el orden sintáctico básico puede verse alterado en función de factores enfáticos y contextuales, como el hecho de que se quiera resaltar un determinado constituyente dentro de la frase; compárese las siguientes oraciones con el verbo auxiliar proclítico el- ‘fuera’: a pék elfutott ‘el panadero huyó’, a pék futott el ‘es el panadero quien huyó’, el a pék futott ‘huir es lo que hizo el panadero’.

 

 

Texto ilustrativo

 

Saaremaa ja Kuressaare

Ördög Rozál eredetileg lánynak született, az élet tette fiúvá, vagyis hát az Ördög család, amelybe akarata nélkül beleszületett. Nyolcéves lehetett, amikor édesapja, egy kiskun öntudatú nagykun egy csárdai balhéban, ahol bokáig jártak a vérben, véletlenül elcsúszott, beverte a fejét a kármentő könyöklőjébe és egy ó, jaj, anyám, engem senki sem szeret, mondat után elhunyt. Az édesanyja, még ez előtt a sajátságosan tragikus esemény előtt megszökött egy magát francia professzornak valló, de a kunsági tájszavakat kiválóan ismerő parfümárusító szélhámossal, akinek híre jóval megelőzte azt a buja, érzéki virágillatot, amellyel a kun puszták állatait és embereit szó szerint begerjesztette. A külföldön, azaz a környező kistérségekben bél- és egyéb jóslásairól hírhedt sarlatánnak igen nagy érzéke volt a tükröződő felületekbe, tükör, víz, vér, bor való bámulásra. Az illatok és kenőcsök mellett furcsa módon kereslet mutatkozott jóstehetségére is.

Gyöngyhomok (2011), Halász Margit

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Rozál Ördög nació niña, pero la vida la convirtió en un niño. O, mejor dicho, fue la familia Ördög la que lo hizo —la familia en la que fue a nacer sin querer. Tendría ocho años cuando su padre, con una actitud cumana fuera de lugar, cubierto de sangre tras una pelea en la taberna, resbaló accidentalmente, se golpeó la cabeza contra el alféizar de la ventana, y con un postrero “Oh, Señor, nadie me quiere” falleció. Su madre, incluso antes de este acontecimiento singularmente trágico, había huido con un estafador que vendía perfumes y que decía ser un profesor de francés, pero que hablaba perfectamente el dialecto cumano. Su reputación precedía incluso a los embriagadores aromas de flores eróticas que daba a los animales y la gente de los llanos, que les volvía literalmente salvajes. En tierras extranjeras —es decir, los distritos circundantes— era famoso por adivinar el futuro usando tripas de animales. Este charlatán tenía el don de ver a través de superficies reflectantes —espejos, agua, sangre o vino. Curiosamente, al margen de sus aromas y bálsamos, ofrecía sus poderes adivinatorios a la carta.

Arena de perlas (2011), Margit Halász



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