Neerlandés

 

FICHA TÉCNICA

Nombre original

nederlands ['neɪdɛrlɑnts]

Nombre español

neerlandés [neerlan'des] / holandés [olan'des]

Nombre inglés

Dutch [dʌʧ]

Filiación lingüística

familia indoeuropea > grupo germánico > rama occidental > subgrupo germánico > bajo alemán

Hablado en

Holanda°¹, Bélgica¹+, Surinam¹, Antillas Holandesas¹, Aruba¹, Francia#

Número de hablantes

20 millones (2006)*

Dialectos principales

holandés, flamenco

Sistema de escritura

alfabeto latino

Documentado desde

s. X

Tipología sintáctica

S-V-O / S-O-V

° idioma nacional        ¹ idioma oficial        + dialecto        # idioma minoritario        * Estimación de Ethnologue.

 

ESQUEMA

1.        Introducción

2.        Evolución histórica

3.        Ortografía y pronunciación

4.        Morfología

5.        Sintaxis

6.        Texto ilustrativo

 

 

Introducción

 

El neerlandés (nederlands) pertenece a la rama occidental de las lenguas germánicas, subgrupo dentro de la familia indoeuropea. Es el idioma oficial de Holanda (en donde lo hablan 15.653.000 personas) y representa la lengua oficial de la administración y la educación en Surinam (443.446), Antillas Holandesas (211.093) y Aruba (100.000). Su denominación más habitual en español es holandés (Hollands), a pesar de que este término sea, histórica y lingüísticamente hablando, tan incorrecto como llamar “castellano” al español actual. Debe este nombre a Holanda, la provincia de los Países Bajos más influyente en el transcurso de su historia (de donde toma el nombre habitual del país). En Bélgica se habla un dialecto del neerlandés llamado flamenco (Vlaams), empleado por la comunidad flamenca del país, que representa el 57% de la población (es decir, 5.816.280 hablantes). El resto son en su mayoría valones, cuya lengua materna es el francés. Ambos idiomas, flamenco y francés, tienen categoría de lenguas oficiales en Bélgica. Por otro lado, en el noroeste de Francia existen alrededor de 150.000 hablantes de neerlandés*. El holandés es también una de las lenguas oficiales de la Unión Europea.

*Fecha de referencia estadística: 1997.

 

En general, puede decirse que el neerlandés es indiscutiblemente una sola lengua, que presenta dos variedades dialectales muy parecidas: holandés propiamente dicho (en Holanda y sus antiguas colonias) y flamenco (en Bélgica). No cabe hablar de dos idiomas distintos ya que, salvo escasas diferencias léxicas y fonológicas —en Holanda se usan palabras como patat ‘patatas fritas’, kabinet ‘gobierno’ y magnetron ‘microondas’, que en Bélgica corresponden a frieten, regering y microgolfoven, respectivamente—, el holandés y el flamenco son idénticos. En Sudáfrica, por otro lado, cerca de 8 millones de personas hablan una variante del neerlandés llamada afrikaans, llevado por los colonos holandeses que se asentaron en este país en la segunda mitad del siglo XVII. No obstante, esta lengua ha incorporado tantos elementos indígenas e ingleses que hoy en día está considerada (a diferencia del flamenco) un idioma germánico distinto.

 

CRIOLLOS HOLANDESES

La expansión de una potencia marítima como Holanda por diversos territorios de América y el sureste de Asia, fundamentalmente a lo largo del siglo XVII, hizo que surgieran diversos criollos o lenguas mixtas de contacto, en las que se produce una mezcla de elementos gramaticales (por lo general, el léxico de origen holandés se adapta a la sintaxis de las lenguas de sustrato). Tras un proceso de criollización a partir del estadio inicial como lenguas francas o sabires (pidgin), estas variedades de contacto desarrollaron su propio sistema gramatical, reducido y simplificado con respecto al del holandés. En la actualidad, la mayoría han desaparecido o se encuentran en inminente peligro de extinción. Los principales criollos de base holandesa son los siguientes (entre paréntesis, lengua de sustrato, territorio en el que se emplea y número aproximado de hablantes a fecha de 2010):

 

holandés mohawk (mohawk / Estados Unidos / -). Variedad mixta holandés-mohawk hablada hasta finales del siglo XVII en la antigua colonia de Nueva Holanda (situada en la región ocupada por la moderna ciudad estadounidense de Albany) por los colonos holandeses que desarrollaron intercambios comerciales con los indios mohawk.

holandés de Jersey (inglés, lenape / Estados Unidos / -). Criollo holandés hablado desde finales del siglo XVII hasta comienzos del siglo XX en el actual estado norteamericano de Nueva Jersey por los colonos holandeses y los esclavos negros de esta región.

holandés negro (danés, francés, inglés, español, lenguas africanas / Estados Unidos / -). Variedad extinta hablada entre el siglo XVIII y finales del siglo XX en las Indias Occidentales Danesas (actuales Islas Vírgenes de los Estados Unidos).

skepi (wolof, serer / Guyana / -). Criollo extinto desde finales del siglo XX que se habló en la colonia de Essequibo, en la Guayana Holandesa (actual Guyana).

berbice (ijo / Guyana / -). Criollo holandés hablado en el curso alto del río Berbice, en Guyana, hasta la muerte de su último hablante en 2005.

petjo (javanés, betawi / Indonesia / -). Criollo en inminente peligro de extinción hablado en la isla de Java por los indos, descendientes de holandeses e indonesios en las Indias Orientales Holandesas.

javindo (javanés / Indonesia / -). Al igual que el petjo, el javindo (término creado a partir de “Java” e “indo”) es un criollo holandés de Java en inminente peligro de extinción hablado por los indos.

 

 

Evolución histórica

 

Durante el periodo de expansión de las tribus germánicas por Europa (desde el siglo III en adelante), la región sur del actual territorio de los Países Bajos fue colonizada por los francos, cuyo dialecto, una modalidad del bajo alemán, dio lugar al llamado neerlandés antiguo (que se desarrolló entre los siglos VI y XI). Los primeros testimonios escritos en esta lengua vernácula —entonces llamaba dietsch o duytsch ‘lengua popular’ (por oposición al latín, que era la lengua de cultura) y también nederduytsch ‘bajo neerlandés’ (por oposición al alto alemán)— datan del siglo X, aunque son más bien escasos (principalmente fragmentos de salmos traducidos del latín).

 

La siguiente etapa evolutiva fue la del neerlandés medio (entre 1100 y 1500), caracterizado por la falta de una norma fija y la coexistencia de varios dialectos regionales. Entre ellos, los más influyentes eran los de Flandes (flamenco) y Brabante (brabantiano), regiones de la actual Bélgica que presentaban un mayor grado de desarrollo económico. Otros dialectos menores eran los hablandos en las provincias de Holanda (holandés), Limburgo (linburgués, con rasgos del alto alemán medio) y Gelderland-Overijssel-Drenthe (bajo sajón, parecido al bajo alemán medio). La corriente literaria que más sobresale es la poesía mística del siglo XIV, representada por Jan van Ruysbroeck (1293-1381), que utiliza en sus obras el brabantiano. El famoso poeta Jacob van Maerlant (ca. 1230-1300) escribió en flamenco, mientras que Heinric van Veldeke (ca. 1150-1184) utilizó el limburgués.

 

El neerlandés moderno se inicia en 1600, tras un periodo de transición de unos cien años. La actual variedad estándar de la lengua es un desarrollo posterior de éste, basado principalmente en el dialecto de la región de Amsterdam, centro político y cultural del territorio conocido como Provincias Unidas (actuales Países Bajos y Bélgica). Tras la toma de Amberes por parte de los españoles en 1585, multitud de gentes de las provincias del sur marchan a vivir al norte, en las ciudades principales de los territorios liberados (fundamentalmente Leiden, Haarlem y la misma Amsterdam). Esto hace que el foco de la cultura se desplace progresivamente de las provincias meridionales flamencas a las septentrionales. Dado que los habitantes del norte seguían considerando la cultura de los flamencos como más prestigiosa, una serie de vocablos que en el sur pertenecían al lenguaje coloquial pasan a ser utilizados en las regiones del norte como términos con connotaciones “distinguidas” y literarias; tal es el caso de schoon (holandés mooi ‘bello’), gereed (holandés klaar ‘listo’), opheffen (holandés optillen ‘levantar’), etc.

 

Durante los siglos XVI y XVII se desarrolla un gran movimiento literario holandés, lo que confirma definitivamente la madurez de la lengua. Un hito importante en la estandarización del neerlandés fue la traducción de la Biblia en 1618, en una variedad lingüística de compromiso (con elementos de varios dialectos pero basada principalmente en el de Holanda) creada con el propósito de resultar fácilmente comprensible para todos los habitantes de las Provincias Unidas. Al igual que en el resto de Europa, las primeras gramáticas neerlandesas aparecen durante el periodo del Renacimiento, como forma de dignificar la lengua vernácula. El principal objetivo se centraba en el correcto uso del idioma y la estandarización de la ortografía. El primer intento importante de descripción gramatical del neerlandés lo llevó a cabo el filólogo de Amsterdam Lambert ten Kate en 1723, en su obra Aenleiding tot de kennisse van het verhevene deel der Nederduitsche sprake.

 

En el plano fonético, hubo dos rasgos fundamentales que caracterizaron el desarrollo del neerlandés moderno como lengua normativa: 1) la diptongación del sonido [iː] del germánico en [ɛɪ] (compárese el neerlandés rijden ['rɛɪdən] ‘conducir’ con el inglés antiguo rīdan ['riːdan] o el alemán moderno reiten ['ʀaɪtən]); 2) la diptongación del sonido [uː] del germánico en [œy] (neerlandés huis [hœys] ‘casa’ vs. inglés antiguo hūs [huːs] o alemán moderno Haus [haʊs]). En el plano morfológico, se produjo una drástica reducción del sistema casual germánico. De esta forma, el neerlandés moderno de finales del siglo XVI presentaba ya una forma muy parecida a la de la lengua actual en cuanto a pronunciación y gramática.

 

Tras la separación de las provincias más septentrionales para configurar el moderno territorio de los Países Bajos, el sur comienza un periodo de progresiva asimilación cultural al francés, y cuando Bélgica logra su independencia como país en 1830 éste era el idioma nacional que se utilizaba. A pesar de que más de la mitad de la población belga tuviera el flamenco como lengua materna, el francés representaba el prestigio y el poder en el país. No obstante, gracias sobre todo al llamado Movimiento flamenco de recuperación y afianzamiento de la propia identidad, el neerlandés adquiere un progresivo prestigio social en Bélgica durante todo el siglo XIX y principios del XX (lo cual se refleja en su implantación dentro de los estudios universitarios), lo que condujo a su aceptación definitiva en todo el país. No fue sin embargo hasta 1973 cuando el gobierno belga reconoció el dialecto flamenco del neerlandés como lengua oficial de Flandes.

 

En la actualidad, no existe en el caso del neerlandés un organismo lingüístico equiparable a la Real Academia Española, aunque se ha creado una Comisión para la Lengua Neerlandesa (Raad voor de Nederlandse Taal), en la que participan Bélgica y los Países Bajos, encargada de supervisar el desarrollo y la planificación del idioma común. Desde 1980, belgas y holandeses están de acuerdo a la hora de reconocer la identidad de la lengua que hablan, que con el desarrollo de las comunicaciones y el comercio ha ido suprimiendo progresivamente sus diferencias dialectales.

 

En el terreno léxico, gran cantidad de latinismos y grecismos han pasado a formar parte del vocabulario común neerlandés: alumna, collega, aria, opera, dosis, examen, catalogus, cursus, etc. También se han incorporado galicismos, como eau de cologne, paraplu, bureau, milieu, revenu, etc. Palabras de procedencia italiana son porto (plural porti o porto's), solo, tempo, torso, etc. Sobre todo a partir de la Segunda Guerra Mundial, ha tenido —y sigue teniendo— lugar una verdadera invasión de anglicismos y americanismos en el neerlandés: accountant, tank, scooter, happening, synthesizer, scanner, computer, fax, output, job, etc. Por otro lado, a raíz de los largos contactos políticos y culturales entre España y los Países Bajos, el neerlandés se ha enriquecido también con una serie de hispanismos, como bodega, siesta, guerilla, basta, eldorado, etc. En Flandes, donde los contactos con el español fueron muchísimo más duraderos, se llama a los habitantes de Amberes los Sinjoren (del español señores), a los mozos del ejército los moetsaatsen (muchachos) y a la cárcel militar calbos (calabozo). En algunos otros vocablos con “aspecto” neerlandés se puede descubrir también su procedencia española, como goesting ‘gusto’.

 

Dentro del contexto de las lenguas germánicas, el neerlandés (N) se halla a medio camino entre los otros dos idiomas más representativos: alemán (A) e inglés (I). Las siguientes son algunas de las diferencias y similitudes más significativas que presenta con estas dos lenguas:

 

a) El sonido [ɡ] del germánico se conservó en I y A, pero evolucionó a [x] en N (compárese las formas de I good y A gut frente al N goed [xut] ‘bueno’).

 

b) Las vocales posteriores cortas del germánico delante de [l] más consonante evolucionaron en N a [ɑu] (N oud [ɑut] ‘viejo’ vs. I old y A alt).

 

c) El grupo consonántico [sk] del germánico en posición inicial de palabra evolucionó en N a [sx] (N schip [sxɪp] ‘barco’ vs. I ship y A Schiff). En cualquier otra posición, dio lugar a [s] (N vis [fɪs] ‘pez’ vs. I fish y A Fisch).

 

d) La pronunciación de la letra v en neerlandés se halla a mitad de camino entre la del inglés y la del alemán: no se trata ni del sonido labiodental fricativo sonoro [v] del primero ni de su correlato sordo [f] del segundo, sino de [], una variante ensordecida de [v] que, por comodidad, se suele asimilar a [f] (compárese I folk [foʊk] ‘pueblo, nación’ con N volk [fɔlk] y A Volk [fɔlk]).

 

e) En N y A, las consonantes oclusivas y fricativas sonoras se convierten en sus correlatos sordos en posición final de palabra (N pond [pɔnt] ‘libra’ y A Pfund vs. I pound).

 

f) En N y A existen consonantes fricativas sonoras en posición inicial dentro de palabras patrimoniales (N zien [ziːn] ‘ver’ y A sehen vs. I see).

 

g) En N y A predominan los antiguos plurales flexivos sobre las modernas creaciones con el sufijo -s (N boeken ‘libros’ y A Bücher vs. I books).

 

h) En N e I no se ha conservado la metafonía original de las lenguas germánicas como recurso gramatical para la creación de formas derivadas (N dag-dagelijks ‘día-diariamente’ e I day-daily vs. A Tag-täglich).

 

i) En N e I, el grupo consonántico st en posición inicial de palabra no se pronuncia [ʃt] (N steen ‘piedra’ e I stone vs. A Stein [ʃtaɪn]).

 

j) En N e I no se produjo la segunda mutación fonética del alto alemán, que transformó las consonantes oclusivas sordas del germánico [p], [t], [k] en sus correlatos fricativos [f], [s], [x] (únicamente tras vocal) o africados [pf], [ts], [kx] (N maken ‘hacer’ e I make vs. A machen ['maxən]).

 

 

Ortografía y pronunciación

 

El neerlandés emplea el alfabeto latino para su representación escrita. La estandarización plena de su ortografía se logró durante el siglo XIX por iniciativa del gobierno holandés. Las reglas básicas fueron establecidas en 1863 por los lingüistas Matthias de Vries y Lammert te Winkel, y simplificadas posteriormente en 1947. Desde entonces, el alfabeto neerlandés consta de las siguientes 26 letras:

 

Mayúsculas

A

B

C

D

E

F

G

H

I

J

K

L

M

N

O

P

Q

R

S

T

U

V

W

X

Y

Z

Minúsculas

a

b

c

d

e

f

g

h

i

j

k

l

m

n

o

p

q

r

s

t

u

v

w

x

y

z

Pronunciación (véase AFI)*

a

b

k

d

e

f

x

h

i

j

k

l

m

n

o

p

kw

r

s

t

y

f

ʋ

ks

i

z

 

* Representa la pronunciación de la letra aislada o la más habitual. Para su pronunciación real en el contexto de la palabra, véase las distintas reglas ortográficas más abajo.

 

La ortografía de las formas flexivas nominales y verbales se adecua a la morfología más que a la fonología; por ejemplo, dado que el infinitivo vinden ‘encontrar’ se escribe con una d en su raíz, también lo hace la forma de imperativo vind, a pesar de que se pronuncie [fɪnt]. Por lo demás, el sistema ortográfico del neerlandés es bastante regular, ya que sigue el principio por el cual los sonidos distintos se representan mediante diferentes letras, con la convención adicional de que, en el interior de una sílaba trabada, las vocales largas se transcriben mediante un doble carácter (como en aap [aːp] ‘mono’) y las vocales breves mediante uno solo (como en stap [stap] ‘paso’). En sílabas libres —las que no acaban en consonante, sino en vocal—, la diferencia entre sonidos vocálicos largos y breves se indica, respectivamente, mediante consonantes sencillas y dobles a continuación (ej.: apen ['aːpən] ‘monos’, stappen ['stapən] ‘pasos’).

 

Otro rasgo característico de la ortografía neerlandesa, que la diferencia de la de otras lenguas germánicas, son el empleo del dígrafo ij para representar el diptongo [ɛɪ] (como en rijden ['rɛɪdən] ‘conducir’) y del grupo vocálico oe para indicar el sonido [u] (como en boek ‘libro’, frente al inglés book o el alemán Buch). En neerlandés, el dígrafo ij está considerado una sola letra —es decir, una grafía que representa un sonido específico—, lo que se refleja en el hecho de que posee una tecla aparte en máquinas de escribir y teclados de ordenador (esta solución tan “fonológica” habría sido igualmente válida en el caso del español para acabar con la polémica acerca de la ordenación alfabética de las consonantes ch y ll, que representan también un único sonido). En ocasiones, el neerlandés recurre al empleo de diéresis para señalar vocales que se pronuncian separadas (Israël) y acentos graves y agudos en extranjerismos (café, caissière) y para diferenciar homónimos (como el artículo indeterminado een ‘un’ y el numeral één ‘uno’). Por otro lado, existen tres dígrafos que representan un único sonido consonante: ch [x], ng [ŋ], qu [kw].

 

El repertorio de sonidos consonantes es el siguiente (véase Alfabeto Fonético Internacional):

 

LUGAR DE ARTICULACIÓN

bilabial

labio-dental

alveolar

palatal

velar

uvular

glotal

MODO DE ARTICULACIÓN

oclusivo

p      b

 

t       d

 

k

 

 

fricativo

 

f       v

s       z

 

x      ɣ

(ʁ)

h

nasal

m

 

n

 

ŋ

 

 

vibrante múltiple

 

 

r

 

 

(ʀ)

 

lateral

 

 

l

 

 

 

 

aproximante

 

ʋ

 

j

 

 

 

 

Las consonantes alveolares t, d, s, z, n, l se palatalizan habitualmente delante de la semivocal [j] (ej.: katje ['kaʧə] ‘gatito’, Spanje ['spaɲə] ‘España’, sociaal [so'ʃaːl] ‘social’). En muchas circunstancias, el sonido palatalizado [tʲ] tiende a pronunciarse como su correlato retroflejo [ʈ]. La r del neerlandés estándar corresponde al sonido alveolar vibrante [r] (como en español), aunque en numerosos dialectos se pronuncia como el sonido fricativo uvular [ʁ] (como la r francesa) o incluso el vibrante uvular [ʀ] (como la r alemana). En posición final de sílaba, el sonido lateral [l] presenta un grado extra de velarización, parecido al de la l del catalán (ej.: heel [heːɫ] ‘todo’).

 

Como se mencionó anteriormente, las consonantes oclusivas y fricativas sonoras se convierten en sus correlatos sordos en posición final de palabra (ej.: bed [bɛt] ‘cama’). Una de las consecuencias de este fenómeno fonético es el ensordecimiento de las fricativas sonoras [v], [z], [ɣ] de los nombres con plural en -en en [f], [s], [x] (respectivamente) en sus formas singulares, lo cual se refleja también en la ortografía (ej.: brieven ‘cartas’ — brief; huizen ‘casas’ — huis; dagen ‘días’ — dag). En el neerlandés hablado, el sonido [n] final de palabra tras la vocal de timbre indeciso [ə] suele omitirse (ej.: straten ['stratə] ‘calles’). El sonido aproximante [ʋ], que se representa mediante la letra w, se halla a mitad de camino entre el labiodental [v] y el bilabial [w] (ej.: wijn [ʋɛɪn] ‘vino’); es muy parecido a [v], pero los dientes no llegan a contactar completamente con el labio inferior. El sonido fricativo palatal [ʒ] no es un fonema del neerlandés, ya que aparece únicamente en préstamos léxicos del francés (ej.: garage [ɡa'ʁaʒə]).

 

Los siguientes son los sonidos vocálicos del neerlandés (véase Alfabeto Fonético Internacional):

 

FRONTALIDAD

anterior

central

posterior

ALTURA

alto

i / y

ɪ / ʏ

 

u

medio-alto

e / ø

 

o

medio

 

ə

 

medio-bajo

ɛ / œ

 

ɔ

bajo

 

a

ɑ

 

Como ya se explicó anteriormente, todas las vocales del neerlandés (salvo la átona [ə]) pueden ser largas o breves. Cuando el sonido [e] se articula largo suele presentar un grado extra de diptongación (como en nederlands ['neɪdɛrlɑnts]). Las vocales cortas (salvo [ə]) no pueden aparecer en final de palabra, por la regla ortográfica anteriormente descrita. En el interior de sílabas trabadas, el sonido [ʀ] puede hacer que la vocal que lo precede se pronuncie como su variante larga (ej.: deur [døːʀ] ‘puerta’ vs. deuk [døk] ‘abolladura’). Existen ocho diptongos en neerlandés, todos ellos con las vocales i o u como segundo elemento; los más habituales son [ɛɪ] (escrito ij), [œy] (escrito ui) y [ɑu] (escrito ou, au).

 

A continuación se muestra la correspondencia entre estos sonidos vocálicos y su representación ortográfica más habitual:

 

[i] como en ziek [zik] ‘enfermo’

[y] como en duw [dyu] ‘empujón’

[ɪ] como en kind [kɪnt] ‘niño’

[ʏ] como en hut [hʏt] ‘cabaña’

[e] como en beet [beːt] ‘mordisco’

[ø] como en beuk [bøk] ‘haya’

[ɛ] como en bet [bɛt] ‘cama’

[œ] como en brug [brœx] ‘puente’

[ə] como en de [də] ‘el/la’

[a] como en maan [maːn] ‘luna’

[u] como en boek [buk] ‘libro’

[o] como en rood [ʀoːt] ‘rojo’

[ɔ] como en rot [ʀɔt] ‘podrido’

[ɑ] como en man [mɑn] ‘hombre’

[ɛɪ] como en ijs [ɛɪs] ‘hielo’

[œy] como en huis [hœys] ‘casa’

[ɑu] como en saus [sɑus] ‘salsa’

 

Por otro lado, el neerlandés posee tres vocales no patrimoniales que se emplean en palabras procedentes del francés:

[ɛː] como en militair [mili'tɛːʀ] ‘militar’

[ɔː] como en corps [kɔːʀ] ‘cuerpo’

ː] como en freule [fʀœːlə] ‘señorita noble’

 

Siguiendo la regla general de las lenguas germánicas, el acento prosódico en neerlandés recae normalmente en la primera sílaba de la palabra (salvo en los compuestos). No obstante, la abundante presencia de palabras francesas en su léxico hace que muchas veces la posición del acento sea impredecible. En general, dentro de palabras polisílabas la mayor carga acentual recae en la penúltima sílaba, aunque existe una compleja interacción entre este principio general y la longitud silábica (compárese, por ejemplo, los casos de koning ‘rey’ y konijn ‘conejo’). En ocasiones, el acento sirve para diferenciar significados en homónimos como voorkomen ‘ocurrir’ y voorkomen ‘prevenir’.

 

 

Morfología

 

Dado que el neerlandés perdió muchas de sus terminaciones flexivas en el transcurso de su historia, su sistema morfológico actual se halla más próximo al del inglés que al del alemán (del que originalmente deriva). Las escasas formas casuales que se conservan son restos sintácticos (ej.: 's morgens ‘por la mañana’, con una terminación -s del originario genitivo; op den duur ‘a la larga’, con la forma den de acusativo en el artículo).

 

Dentro de la flexión nominal, los sustantivos se dividen en dos categorías: de género común (masculinos y femeninos, que se construyen con el artículo determinado de) y neutros (que lo hacen con het). La mayoría de nombres neerlandeses forman su plural mediante la adición del sufijo -en (vrouw / vrouwen ‘mujeres’, prijs / prijzen ‘precios’), aunque algunos añaden -s (tafel / tafels ‘mesas’) o incluso conservan un antiguo sufijo -eren (kind / kinderen ‘niños’). La marca de genitivo -s se añade únicamente a nombres propios y de relaciones familiares (vaders auto ‘el coche de papá’, Jans zusje ‘la hermanita de Jan’). Cuando el adjetivo desempeña una función atributiva, precediendo a un nombre de género común o a un neutro plural, adopta el final -e (ej.: een goede man ‘un buen hombre’, de grote huizen ‘las grandes casas’; pero een groot huis ‘una gran casa’).

 

Los pronombres personales del neerlandés son: ik, jij, hij(m.) / zij(f.) / het(n.), wij, jullie, zij. Al igual que en lenguas como el español, el francés y el alemán, existe una oposición entre el pronombre formal de segunda persona u ‘usted, ustedes’ (pronunciado [y]) y el de carácter más familiar jij / jullie ‘tú / vosotros’ (gij / ge en Bélgica). El verbo tutoyeren ‘tutear’ señala el hecho de usar las formas familiares en el trato con las personas. Los pronombres numerales (del 1 al 10) son: een, twee, drie, vier, vijf, zes, zeven, acht, negen, tien. Al igual que en alemán, los numerales entre 21 y 99 se pronuncian con el dígito correspondiente a la unidad antes que el de la decena (por ejemplo, 28 es achtentwintig, literalmente ‘ocho y veinte’).

 

Un rasgo morfológico del neerlandés común con el español consiste en la formación de diminutivos mediante distintos sufijos. La forma básica es -tje, que presenta las variantes -je, -etje, -pje y -kje en función del contexto fonético (ej.: eieitje ‘huevecito’, aapaapje ‘monito’, manmannetje ‘hombrecito’, raamraampje ‘ventanita’, koningkoninkje ‘reyecito’). Desde el punto de vista semántico, los diminutivos neerlandeses expresan los mismos matices que en español (normalmente tamaño pequeño, aunque también actitudes cariñosas, condescendientes, despectivas, etc.). En Bélgica, el sufijo diminutivo suele ser -ke (como en huiske ‘casita’, meiske ‘muchachita’, Karolineke, etc.). Al igual que en alemán, la composición es un recurso léxico muy productivo en neerlandés para formar nuevas palabras (como hoogspanning ‘alto voltaje’, pianospelen ‘tocar el piano’ o uitvoeren ‘exportar’), aunque su aplicación recursiva se halla más limitada (palabras como zitkamertafeltje ‘mesita de salón’ o autoverkoopcijfers ‘cifras de venta de coches’ no suelen ser habituales en el neerlandés hablado, que prefiere construcciones más analíticas del tipo cijfers van de autoverkoop). Como caso extremo de carácter jocoso —por su gran longitud y su aspecto de trabalenguas— en el estudio del neerlandés se suele citar el ejemplo de hottentottensoldatententententoonstellingsterreinen ‘terrenos de exhibición de tiendas de soldades hotentote’.

 

La flexión verbal del neerlandés establece una clasificación de los verbos en cuatro categorías: débiles, fuertes, irregulares y mixtos. Suelen citarse mediante sus cuatro formas temáticas de infinitivo, pretérito singular, pretérito plural y participio, que sirven de modelo para toda la conjugación. Al igual que en alemán, los verbos débiles se caracterizan por formar sus pretéritos mediante la adición de una desinencia con un sonido dental [t] o [d] (como werken-werkte-werkten-gewerkt ‘trabajar’), mientras que los fuertes presentan una gradación vocálica en sus formas temáticas (como lezen-las-lazen-gelezen ‘leer’). Los verbos irregulares son un subgrupo de los fuertes que presentan ligeras diferencias formales con respecto al paradigma general (como helpen-hielp-hielpen-geholpen ‘ayudar’). Los verbos mixtos poseen características comunes de los débiles y fuertes, habitualmente un pretérito dental y un participio fuerte acabado en -en (como bakken-bakte-bakten-gebakken ‘freír’).

[Véase paradigmas verbales en neerlandés para una lista completa de verbos]

 

Los tiempos compuestos se forman mediante la combinación de los auxiliares hebben ‘haber’ y zijn ‘ser/estar’, este último generalmente con verbos de movimiento (ej.: ik had gezien ‘[yo] había visto’, hij is gegaan ‘[él] ha ido’). El verbo gaan ‘ir’ se usa también como auxiliar en la formación de perífrasis aspectuales incoativas (ej.: ik ga het artikel lezen ‘voy a leer el artículo’). El futuro en neerlandés es analítico, formado mediante el auxiliar zullen (ej.: ik zal gaan ‘iré’). La voz pasiva se expresa mediante el auxiliar worden ‘llegar a ser’ y el participio del verbo (ej.: hier zullen nieuwe huizen gebouwd worden ‘aquí se construirán nuevas casas’); sin embargo, el neerlandés presenta la particularidad de emplear zijn cuando la pasiva corresponde a un tiempo perfecto (por ejemplo, het huis was gebouwd puede significar tanto ‘la casa fue construida’ como ‘la casa había sido construida’).

 

En común con el inglés y el alemán, el neerlandés posee una serie de verbos de régimen, que se construyen necesariamente con una preposición para expresar su significado cabal (como denken ann ‘pensar en’).

[Véase verbos de régimen en neerlandés para una lista completa por preposición]

 

 

Sintaxis

 

Al igual que en alemán, el neerlandés respeta la regla del verbo siempre en segundo lugar dentro de oraciones principales declarativas (ej.: de bladeren vallen van de bomen ‘las hojas caen de los árboles’; morgen gaan we niet naar school ‘mañana no iremos a la escuela’). En el caso de sintagmas verbales complejos, el auxiliar conserva esta segunda posición y el verbo léxico se desplaza al final de la oración (ej.: ik heb hem gisteren in de stad gezien ‘le vi ayer en la ciudad’). Dentro de oraciones interrogativas, exclamativas o imperativas, el verbo va siempre al comienzo (ej.: komt Wim vanavond? ‘¿viene Wim esta noche?’).

 

En el caso de proposiciones subordinadas, el verbo va siempre al final de las mismas (ej.: hij zegt, dat hij geen geld heeft ‘dice que no tiene dinero’; ik heb gehoord, dat hij niet denkt te komen ‘me enteré de que no piensa venir’). Cuando el verbo es compuesto, el orden de los elementos auxiliar y principal es indistinto (ej.: het cadeau dat hij heeft gekregen / het cadeau dat hij gekregen heeft ‘el regalo que él ha recibido’). A diferencia del alemán, los verbos modales dentro de este tipo de cláusulas preceden siempre al verbo principal (compárese la oración ik weet, dat hij het boek moet kunnen lezen ‘sé que él debe ser capaz de leer el libro’ con su correlato en alemán ich weiß, daß er das Buch lesen können muß).

 

 

Texto ilustrativo

 

In die nacht wist ik eigenlijk dat ik sterven moest, ik wachtte op de politie, ik was bereid, bereid zoals de soldaten op het slagveld. Ik wou me graag opofferen voor het vaderland, maar nu, nu ik weer gered ben, nu is mijn eerste wens na de oorlog, maak me Nederlander! Ik houd van de Nederlanders, ik houd van ons land, ik houd van de taal, en wil hier werken. En al zou ik aan de Koningin zelf moeten schrijven, ik zal niet wijken vóór mijn doel bereikt is.

Het Achterhuis (1947), Anne Frank.

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Durante esa noche sentí verdaderamente que tenía que morir; esperé a la policía; estaba preparada, como lo están los soldados en el campo de batalla. Estaba dispuesta a sacrificarme por la patria, pero ahora, ahora he sido salvada de nuevo, ¡ahora mi primer deseo después de la guerra es convertirme en holandesa! Amo a los holandeses, amo nuestro país, amo la lengua y deseo trabajar aquí. Y, aunque tenga que escribir a la reina, no cejaré hasta que haya alcanzado mi objetivo.

Diario de una joven (1947), Anne Frank.

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