Inglés

 

FICHA TÉCNICA

Nombre original

English ['ɪŋɡlɪʃ]

Nombre español

inglés [in'ɡles]

Nombre inglés

English ['ɪŋɡlɪʃ]

Filiación lingüística

familia indoeuropea > grupo germánico > rama occidental > subgrupo anglofrisón

Hablado en

Estados Unidosº¹, Inglaterraº¹, Escociaº¹, Irlanda del Norteº¹, Galesº¹, Canadẹ, Australiaº¹, Nueva Zelandaº¹, Eireº¹, Anguilla¹, Antigua y Barbuda¹, Bahamas¹, Barbados¹, Belice¹, Bermuda¹, Botswana¹, Camerún¹, Dominica¹, Fiji¹, Filipinas¹, Gambia¹, Ghana¹, Granada¹, Guam¹, Guyana¹, Hong Kong¹, India¹, Islas Caimán¹, Islas Malvinas¹, Islas Marshall¹, Islas Salomón¹, Islas Vírgenes Americanas¹, Islas Vírgenes Británicas¹, Jamaica¹, Kenia¹, Kiribati¹, Lesotho¹, Liberia¹, Madagascar¹, Malasia¹, Malta¹, Mauricio¹, Micronesia¹, Montserrat¹, Namibia¹, Nigeria¹, Pakistán¹, Palau¹, Papúa-Nueva Guinea¹, Puerto Rico¹, Ruanda¹, Saint Kitts y Nevis¹, Saint Vincent y las Granadinas¹, Samoa Occidental¹, Santa Lucía¹, Seychelles¹, Sierra Leona¹, Singapur¹, Sri Lanka¹, Sudáfrica¹, Swazilandia¹, Tanzania¹, Trinidad y Tobago¹, Turks y Caicos¹, Uganda¹, Vanuatú¹, Zambia¹, Zimbabwe¹

Número de hablantes

309 millones (2005)*

Dialectos principales

inglés británico, inglés americano

Sistema de escritura

alfabeto latino

Documentado desde

s. VIII

Tipología sintáctica

S-V-O

° idioma nacional        ¹ idioma oficial        + dialecto        # idioma minoritario        * Estimación de Ethnologue.

 

ESQUEMA

1.       Introducción

1.       Ortografía y pronunciación

2.       Evolución histórica

3.1. Inglés antiguo (449-1100)

                  3.1.1. Introducción histórica

                  3.1.2. Sistema alfabético y pronunciación

                             3.1.2.1. Vocales

                             3.1.2.2. Consonantes

                             3.1.2.3. Sistema acentual

                  3.1.3. Léxico

                  3.1.4. Flexión nominal

                             3.1.4.1. Sustantivos

                             3.1.4.2. Pronombres

                             3.1.4.3. Adjetivos y adverbios

                  3.1.5. Flexión verbal

                             3.1.5.1. Verbos débiles

                             3.1.5.2. Verbos fuertes

                             3.1.5.3. Verbos anómalos

                  3.1.6. Sintaxis

                  3.1.7. Texto ilustrativo

3.2. Inglés medio (1100-1500)

                  3.2.1. Introducción histórica

                  3.2.2. Sistema alfabético y pronunciación

                             3.2.2.1. Vocales

                             3.2.2.2. Consonantes

                  3.2.3. Cambios gramaticales en el inglés medio

                  3.2.4. Evolución de los sustantivos

                  3.2.5. Evolución de los pronombres

                  3.2.6. Evolución de los verbos

                  3.2.7. Sintaxis

                  3.2.8. Texto ilustrativo

3.3. Inglés moderno (1500-1800)

                  3.3.1. Introducción histórica

                  3.3.2. Sistema alfabético y pronunciación

                             3.3.2.1. Vocales

                             3.3.2.2. Consonantes

                             3.3.2.3. Sistema acentual

                  3.3.3. Evolución de los sustantivos

                  3.3.4. Evolución de los adjetivos

                  3.3.5. Evolución de los pronombres

                  3.3.6. Evolución de los verbos

                  3.3.7. Texto ilustrativo

3.4. Inglés contemporáneo (desde 1800)

                  3.4.1. Introducción histórica

                  3.4.2. Inglés británico e inglés americano: tan lejos, tan cerca

                  3.4.3. Cambio semántico en las palabras inglesas

                  3.4.4. Formación de palabras inglesas

                  3.4.5. Texto ilustrativo

 

 

INTRODUCCIÓN

 

El inglés (English) pertenece a la rama occidental de las lenguas germánicas, subgrupo dentro de la familia indoeuropea. Constituye la lengua oficial y el medio de comunicación principal en Estados Unidos (en donde el total de su población, 267.955.000 habitantes, son teóricos usuarios de este idioma, aunque únicamente el 86% de ellos son exclusivamente angloparlantes), Reino Unido (58.610.000), Canadá (el 80% de sus 29.123.000 habitantes son angloparlantes), Australia (18.439.000), Nueva Zelanda (3.587.000) y la República de Irlanda (3.556.000). En otros países —antiguas colonias británicas en su mayoría— el inglés es la única lengua oficial reconocida: Anguilla, Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Bermuda, Granada, Guam, Guyana, Islas Caimán, Islas Malvinas, Islas Vírgenes Americanas, Islas Vírgenes Británicas, Jamaica, Montserrat, Saint Kitts y Nevis, Saint Vincent y las Granadinas, Trinidad y Tobago, Turks y Caicos, Vanuatú. Por otro lado, en muchos otros territorios comparte la condición de lengua oficial junto con los idiomas locales: Botswana, Camerún (francés), Dominica, Fiji, Filipinas (tagalo), Gambia, Ghana, Hong Kong (cantonés), India (hindí), Islas Marshall, Islas Salomón, Kenia (suahelí), Kiribati (gilbertés), Lesotho, Liberia, Madagascar, Malasia (malayo), Malta, Mauricio, Micronesia, Namibia, Nigeria, Pakistán (urdú), Palau, Papúa-Nueva Guinea, Puerto Rico (español), Ruanda, Samoa Occidental (samoano), Santa Lucía, Seychelles, Sierra Leona, Singapur (chino, malayo y tamil), Sri Lanka, Sudáfrica (afrikaans), Swazilandia, Tanzania (suahelí), Uganda, Zambia, Zimbabwe. En total, se calcula que el número de hablantes nativos de inglés supera los 300 millones, aunque si se tienen en cuenta también los que lo emplean habitualmente como segunda lengua, esta cifra se eleva hasta 440 millones*. Por número de hablantes nativos, el inglés es la tercera lengua más hablada (tras el chino mandarín y el español) aunque, si se combinan los hablantes nativos y no nativos que lo emplean habitualmente, es probablemente la lengua más usada en el mundo.

*Fecha de referencia estadística: 1997.

 

El empleo del inglés como lengua segunda o extranjera se refleja en prácticamente todos los países, puesto que es el idioma internacional de las comunicaciones y la ciencia. En la actualidad, la lengua inglesa se habla en más territorios que ninguna otra, y por más personas que ninguna otra (salvo el chino). Se estima que su vocabulario actual es de más de un millón de palabras, lo que lo convierte en el más grande de las lenguas modernas. Sin embargo, su relevancia lingüística no se debe tanto al número de hablantes que posee como a su importancia política, económica, social y cultural. El inglés es la lengua materna de un grupo de naciones en las que el efecto combinado de una serie de factores —influencia política, firmeza económica, actividad comercial, bienestar social y contribuciones científicas y culturales a la civilización— intensifica su predominio sobre el resto de lenguas modernas. Reflejo de la amplia extensión del inglés por el mundo y de su extraordinaria adaptabilidad es el hecho de que el premio Nobel de literatura ha sido concedido a más escritores de lengua inglesa que de ninguna otra. Además, junto con el árabe, el chino, el francés, el ruso y el español, constituye una de las lenguas oficiales de las Naciones Unidas. El inglés también es una de las lenguas oficiales de la Unión Europea.

 

Desde el punto de vista estrictamente lingüístico, la lengua inglesa posee tres ventajas que facilitan su comprensión por parte de hablantes no nativos: 1) un vocabulario cosmopolita y heterogéneo (en el que más de la mitad de las palabras derivan del latín), 2) un sistema morfológico muy sencillo y 3) género de carácter natural en las palabras (por oposición al género gramatical de lenguas como el español o el alemán, que es necesario aprender). A lo largo de su historia, el inglés ha tomado prestadas palabras de infinidad de lenguas (en particular el latín, el francés y otras igualmente pertenecientes al grupo germánico). En cuanto a su morfología, el inglés posee marcas flexivas simples y relativamente fáciles de aprender si se las compara con las de otras lenguas (como el ruso, el alemán o el español). Los sustantivos poseen únicamente dos formas: una marcada para genitivo singular y para todos los plurales (que se indica mediante el sufijo -s) y otra no marcada que se emplea en el resto de funciones. Los adjetivos no varían según género, número y caso, sino que únicamente poseen una forma básica para expresar el grado positivo (sin sufijo), comparativo (con -er) y superlativo (con -est). Los verbos presentan un sistema flexivo mínimo, con una terminación -s para indicar la tercera persona de singular, -ed (o -t) en el pretérito, -en (o -t) para participio e -ing para gerundio. El género inglés no es convencional, sino que se determina por el significado propio de los sustantivos que lo poseen. En general, todos los nombres que representan seres vivos son masculinos o femeninos (según el sexo natural de los individuos), mientras que el resto son neutros. El llamado género atributivo (como cuando se habla de un barco en femenino o la luna en masculino) se debe a la personificación de seres animados y por lo tanto no es un asunto que concierna a la gramática, sino a la retórica.

 

Por contra, las dos grandes desventajas que posee el inglés son: 1) el empleo de expresiones estereotipadas o modismos (cuyo significado no es literal ni puede ser deducido a partir de los significados individuales de sus componentes, como to be hard put to it to do something ‘pasar muchos apuros para hacer algo’) y 2) la escasa correspondencia entre la pronunciación de sus sonidos y su representación ortográfica.

 

CRIOLLOS INGLESES

La enorme expansión del Imperio Británico por América, África y Asia entre los siglos XVII, XVIII y XIX, como resultado de su dominio de las rutas comerciales y la preponderancia de su flota naval, hizo que en sus colonias surgieran diversos criollos ingleses, lenguas mixtas de contacto en las que se produce una mezcla de elementos gramaticales (por lo general, el léxico de origen inglés se adapta a la sintaxis de las lenguas de sustrato). Tras un proceso de criollización a partir del estadio inicial como lenguas francas o sabires (pidgin), estas variedades de contacto desarrollaron su propio sistema gramatical, reducido y simplificado con respecto al del inglés. Los principales criollos de base inglesa son los siguientes (entre paréntesis, lengua de sustrato, territorio en el que se emplea y número aproximado de hablantes a fecha de 2010):

 

América

gullah (wolof, ewe / Estados Unidos / 550). Criollo inglés hablado en la región costera de los estados norteamericanos de Carolina del Sur y Georgia por los descendientes de los esclavos africanos negros que trabajaron en las plantaciones de esta región.

criollo bahamés (twi, yoruba, igbo, wolof, kongo, fulani / Bahamas, Turks y Caicos / 230.000). Lengua de identidad nacional hablada en Bahamas y en el archipiélago de Turks y Caicos, muy parecida al gullah.

inglés de Samaná (lenguas africanas occidentales / República Dominicana / 8.000). Dialecto inglés con rasgos criollos hablado en la península dominicana de Samaná por los descendientes de los esclavos afroamericanos que fueron traídos a la isla de Santo Domingo por el gobierno de Haití en 1824, durante el periodo de dominación haitiana en la República Dominicana.

criollo de las Islas Vírgenes (lenguas africanas occidentales / Islas Vírgenes / 76.000). Dialecto inglés con rasgos criollos hablado en el archipiélago de las Islas Vírgenes por los descendientes de los esclavos africanos que fueron llevados por sus dueños británicos a estas islas en el siglo XVIII.

criollo de las islas Leeward (lenguas africanas occidentales / Antigua y Barbuda, Montserrat, Saint Kitts y Nevis, Anguila / 150.000). Criollo caribeño de base inglesa hablado en el archipiélago Leeward, integrado por Antigua y Barbuda, Montserrat, Saint Kitts y Nevis, Anguila y numerosas islas vecinas.

criollo de Barbados (lenguas africanas occidentales / Barbados / 260.000). Principal medio de comunicación oral en la isla caribeña de Barbados.

criollo de San Vicente (lenguas africanas occidentales / San Vicente y las Granadinas / 140.000). Lengua mixta de base inglesa y sustrato africano hablada en el archipiélago de San Vicente y las Granadinas.

criollo de Trinidad (lenguas africanas occidentales / Trinidad y Tobago / 1.000.000). Idioma de identidad nacional que constituye el principal medio de comunicación oral en la isla caribeña de Trinidad.

criollo de Tobago (lenguas africanas occidentales / Trinidad y Tobago / 300.000). Al igual que el vecino (aunque diferente) criollo de Trinidad, la variedad mixta angloafricana hablada en Tobago representa la principal lengua de comunicación oral en esta isla caribeña.

criollo afrosemínola (creek / México, Estados Unidos / 200). Idioma materno de los semínolas negros, grupo étnico descendiente de esclavos africanos cimarrones huidos de Florida que habita en los estados norteamericanos de Oklahoma y Texas y en el estado mexicano de Coahuila de Zaragoza (en donde el criollo afrosemínola está reconocido como idioma oficial).

criollo sanandresano (lenguas kwa / Colombia / 72.000). Idioma materno de los raizal, un grupo étnico afrocaribeño que habita en el archipiélago colombiano de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, situado en el mar Caribe. Este criollo de base inglesa, enriquecido con numerosas palabras del español, está reconocido como idioma oficial de carácter local en las islas de San Andrés y Providencia.

ndyuka (lenguas gbe / Surinam / 30.000). Criollo de base inglesa hablado en la región tropical del interior de Surinam. A diferencia del resto de lenguas mixtas de léxico inglés, el ndyuka se caracteriza por poseer su propio sistema de escritura, un alfasilabario conocido como afaka, que fue inventado en 1910 por Afáka Atumisi. En el curso alto del río Tapanahoni, el ndyuka dio lugar a su vez a un sabir o lengua mixta de intercambio comercial conocido como ndyuka-trio, empleado hasta la década de 1960 por hablantes de este criollo en su comunicación con los grupos caribes trio y wayana.

saramacano (lenguas níger-congo / Surinam, Guayana Francesa / 26.000). Criollo inglés hablado en Surinam (cerca de los ríos Saramacca y Surinam) y en la Guayana Francesa, enriquecido con numerosas palabras de origen portugués. El saramacano está integrado por tres dialectos: alto surinam, bajo surinam y matawari.

aluku (akan, twi / Guayana Francesa, Surinam / 5.000). Criollo inglés con influencia léxica del holandés hablado en la Guayana Francesa y en Surinam.

kwinti (akan, twi / Surinam, Guayana Francesa / 1.000). Criollo de Surinam y la Guayana Francesa similar al paramacano y al aluku, con base léxica inglesa y posterior influencia del portugués.

paramacano (aluku, kwinti / Surinam, Guayana Francesa / 1.000). Criollo hablado en el noreste de Surinam (distrito de Marowijne) y en la Guayana Francesa, con un importante componente léxico portugués. Las lenguas de sustrato del paramacano son a su vez otros dos criollos ingleses de Surinam: aluku y kwinti.

sranan tongo (lenguas bantúes, lenguas gbe / Surinam / 300.000). Principal lengua franca de comunicación interétnica entre las comunidades holandesa, javanesa, hindostaní y china de Surinam, enriquecida con numerosas palabras de origen holandés.

criollo guyanés (hindostaní / Guyana / 700.000). Principal lengua de comunicación oral en Guyana, basada en el hindostaní y enriquecida con vocabulario de origen holandés y arahuaco.

criollo beliceño (misquito, lenguas bantúes / Belice / 220.000). Lengua mixta de comunicación empleada por la mayoría de los habitantes de Belice.

criollo jamaicano (akan / Jamaica / 3.200.000). Criollo inglés, enriquecido con léxico de origen francés y español, que constituye el principal medio de comunicación oral en la isla de Jamaica.

criollo limonense (criollo jamaicano / Costa Rica / 55.000). Lengua mixta afrocaribeña hablada en la provincia costarricense de Limón. El criollo limonense ―cuya denominación original, mekatelyu, procede de la expresión local “make I tell you”, equivalente al inglés “let me tell you”― presenta una gran similitud con el criollo jamaicano, ya que fue introducido por emigrantes de Jamaica que llegaron a Limón para trabajar en las plantaciones de banano.

criollo panameño (criollo jamaicano / Panamá / 270.000). Originario dialecto del criollo jamaicano introducido en la provincia panameña de Bocas del Toro, en donde se enriqueció posteriormente con elementos léxicos del español y el ngäbe (lengua local de la familia chibcha).

criollo nicaragüense (misquito / Nicaragua / 30.000). Criollo inglés hablado en la Costa de los Mosquitos, territorio histórico que se extiende por todo el litoral caribeño de Nicaragua, como resultado de la mezcla étnica entre los esclavos africanos que naufragaron en esta costa y los indios misquitos de esta región.

criollo de Cayo Rama (criollo nicaragüense / Nicaragua / 900). Variedad mixta hablada en la isla nicaragüense de Cayo Rama, situada en la bahía caribeña de Bluefields. Al sustrato original del criollo nicaragüense (Costa de los Mosquitos) se sumó posteriormente el del rama (lengua chibcha hablada por la comunidad indígena de esta isla).

criollo de Islas de la Bahía (criollo jamaicano / Honduras / 22.500). Criollo inglés hablado en el departamento de Islas de la Bahía, situado en la costa caribeña de Honduras.

 

África

krio (yoruba, igbo / Sierra Leona, Gambia / 4.000.000). Lengua franca de comunicación interétnica que representa el idioma de identidad nacional en Sierra Leona, hablado por la inmensa mayoría de sus habitantes (pese a lo cual no tiene carácter oficial en este país africano, lo que sí ocurre con el inglés). El krio se desarrolló a partir del contacto entre el inglés traído a Sierra Leona a finales del siglo XVIII por los esclavos afroamericanos liberados de Jamaica y Nueva Escocia y las lenguas locales africanas (principalmente yoruba e igbo). Para su representación escrita emplea una variante del alfabeto latino ampliada con las letras ɛ [ɛ], ŋ [ŋ] y ɔ [ɔ]. En Gambia se habla un dialecto del krio conocido como aku.

pidgin nigeriano (krio / Nigeria / 30.000.000). Criollo de base inglesa (aunque posteriormente enriquecido con palabras españolas) hablado en Nigeria. Representa la principal lengua franca de comunicación entre los más de 250 grupos étnicos que habitan en Nigeria (cada uno de los cuales enriquece el pidgin nigeriano con sus propias expresiones locales), pese a lo cual no tiene carácter oficial en este país africano (lo que sí ocurre con el dialecto nigeriano del inglés, reservado a la comunicación oficial y formal).

pichi (krio / Guinea Ecuatorial / 6.000). Criollo inglés hablado desde 1827 en la isla de Bioko, situada en el golfo de Guinea y perteneciente a Guinea Ecuatorial. Tras recibir el sustrato inicial del krio (otro criollo inglés de Sierra Leona), se enriqueció posteriormente con léxico del español. El pichi era conocido antiguamente como criollo de Fernando Póo, cuando la isla de Bioko recibía el nombre de este marinero portugués.

criollo camerunés (krio / Camerún / 2.000.000). Principal medio de comunicación oral entre la mitad de la población de Camerún, pese a que representa el idioma materno de apenas un 5 por ciento del total.

criollo liberiano (lenguas níger-congo / Liberia / 1.500.000). Criollo inglés de Liberia, con sustrato de lenguas africanas occidentales, posteriormente enriquecido con léxico de origen francés. En el interior del país, el grupo étnico kru habla un dialecto conocido como pidgin kru.

merico (lenguas africanas occidentales / Liberia / -). Criollo inglés hablado antiguamente en Liberia por los américo-liberianos, un grupo étnico formado por los descendientes de los esclavos afroamericanos del sur de Estados Unidos liberados y repatriados a este país africano en el siglo XIX.

 

Asia

tok pisin (lenguas papúes / Papúa Nueva Guinea / 4.000.000). Criollo de base inglesa que representa el principal medio de comunicación oral en la mitad septentrional de Papúa Nueva Guinea, en donde está reconocido como uno de los tres idiomas oficiales del país (junto con el inglés y el hiri motu). Estrictamente hablando, el tok pisin no puede ser considerado en la actualidad como un simple criollo, ya que ha ampliado su condición de idioma materno de un reducido grupo de hablantes a lengua franca de comunicación entre los distintos grupos étnicos de Papúa Nueva Guinea (que de otra forma no podrían entenderse, dada la enorme divergencia entre las numerosas lenguas papúes).

bislama (nakanamanga, nguna, tangoa / Vanuatu / 200.000). Criollo inglés que constituye el principal medio de comunicación interétnica en Vanuatu (en donde conviven más de cien comunidades que hablan lenguas distintas) y está reconocido como uno de los idiomas oficiales de esta isla de la Melanesia (junto con el inglés y el francés). El bislama comenzó a desarrollarse a comienzos del siglo XIX como lengua franca de comunicación comercial en el Pacífico occidental, en donde era conocido como “Beach-La-Mar” (de donde deriva su nombre alternativo, bichelamar).

pijin (kwaio, to'abaita / Islas Salomón / 300.000). Variante local de las Islas Salomón del bichelamar, originario sabir o lengua de intercambio comercial hablado en distintas islas del Pacífico occidental durante el siglo XIX, que fue llevado a este archipiélago melanesio a comienzos del siglo XX por trabajadores de Salomón que regresaron a su país tras haber trabajado en plantaciones de azúcar en otras islas.

criollo del estrecho de Torres (kalaw lagaw ya, tok pisin, bislama, malayo / Australia / 5.368). Antiguo sabir de base inglesa usado como lengua de intercambio comercial en las islas del estrecho de Torres (que separa Australia de Nueva Guinea), que se criollizó a comienzos del siglo XX.

criollo australiano (alawa, marra, ngalakan, nunggubuyu, ngandi, warndarang / Australia / 6.780). Antiguo sabir de intercambio comercial desarrollado en el norte de Australia entre los colonos ingleses y las comunidades aborígenes locales, enriquecido con términos de origen chino.

neo-nyunga (nyungar / Australia / 8.000). Mezcla de inglés y nyungar, lengua australiana del grupo pama-ñungano hablada en el extremo suroccidental de Australia.

pitcairnés-norfolkense (tahitiano / Islas Pitcairn, Norfolk / 530). Criollo inglés con sustrato tahitiano hablado desde 1790 en las islas Pitcairn y Norfolk de la Polinesia, cuando los amotinados del buque británico “HMS Bounty” y sus mujeres tahitianas se refugiaron en Tahití y en Pitcairn.

ngatikés (sapwuahfik, ponapeano / Estados Federados de Micronesia / 15). Criollo inglés hablado por los habitantes de Sapwuahfik (antiguo Ngatik), un atolón de las islas Carolinas. Su origen se remonta a la masacre de Ngatik de 1837, durante la cual la población masculina de esta isla fue exterminada y Ngatik tuvo que ser repoblada con europeos y habitantes de la vecina Pohnpei.

inglés de Bonin (japonés / Japón / 1.000). Criollo inglés con fuerte influencia japonesa hablado desde el siglo XIX en las islas Bonin, archipiélago situado al sur de Japón.

criollo hawaiano (hawaiano, portugués, cantonés, japonés, filipino, coreano / Hawái [Estados Unidos] / 700.000). Importante lengua de comunicación oral en la isla de Hawái, pese a que el inglés y el hawaiano sean los únicos idiomas oficialmente reconocidos en este estado norteamericano situado en la Polinesia. El criollo hawaiano deriva de la lengua franca de comunicación comercial entre la comunidad de habla inglesa de Hawái, los nativos de habla hawaiana y los trabajadores de distintos países que llegaron a esta isla para trabajar en las plantaciones.de caña de azúcar.

 

 

ORTOGRAFÍA Y PRONUNCIACIÓN

[Dada la gran extensión de este artículo, por claridad expositiva he decidido incluir la sección correspondiente a la fonética y ortografía del inglés actual al principio, en lugar de en la última parte dedicada al “inglés comtenporáneo”, que es donde debería figurar según el esquema general.]

 

El alfabeto latino es insuficiente para representar los sonidos de la lengua inglesa ya que, a diferencia de otras como el español, la correspondencia entre ortografía y pronunciación no es directa y unívoca. Para lograr transcribir de forma fidedigna los sonidos articulados de este y otros idiomas, los fonólogos utilizan los símbolos del llamado Alfabeto Fonético Internacional, a partir de los cuales se pueden representar los fonemas o unidades fonéticas estructurales de carácter abstracto que poseen valor opositivo en las diferentes lenguas. Para diferenciarlos de las letras —unidades que representan su transcripción ortográfica—, los fonemas se incluyen entre barras oblicuas // (o entre corchetes [], si representan los sonidos o pronunciación concreta de las palabras). Por ejemplo, la palabra española “casa” se transcribe fonéticamente como ['kasa].

 

Para entender la evolución de la lengua inglesa es imprescindible conocer la pronunciación concreta de sus palabras a lo largo de la historia, y cómo esta pronunciación varía progresivamente de acuerdo con unas reglas fijas. Lo que a primera vista parece una completa anarquía en la pronunciación del inglés y una falta total de correspondencia entre ortografía y sonidos no es más que la consecuencia natural de unos determinados procesos evolutivos que responden a reglas fonéticas concretas y sistemáticas. No hay que olvidar que las lenguas son fundamentalmente habladas, y que la escritura no es más que una representación secundaria de las mismas de carácter convencional y subjetivo, dependiente de los gustos particulares de sus hablantes. En una palabra: no se trata de pronunciar según se escribe, sino de escribir según se pronuncia (lo cual no siempre es la norma en la sociedad moderna, tan dominada por la informática). Hay que recordar que el hombre ya utilizaba las lenguas incluso antes de que se inventara la escritura. Por todo esto resulta tan importante el empleo del Alfabeto Fonético Internacional, ya que representa un sistema universal de transcripción de cualquier lengua (moderna o antigua), independientemente de los signos ortográficos que emplee.

 

Los siguientes son los fonemas que sirven para representar los sonidos del inglés actual en su variedad estándar británica (también llamada RP o Received Pronunciation). Las principales diferencias entre los dialectos ingleses se producen dentro de su repertorio vocálico, ya que las vocales son, por definición, sonidos inestables y dependientes:

 

A) Fonemas consonantes

 

Oclusivos

/p/ como en peel [piːl]                                    /b/ como en bee [biː]

/t/ como en took [tʊk]                                      /d/ como en deed [diːd]

/k/ como en come [kʌm]                                  /ɡ/ como en geese [ɡiːs]

 

Fricativos

/f/ como en far [fɑː(r)]                                  /v/ como en voice [vɔɪs]

/θ/ como en thinɪn]                                     /ð/ como en thisɪs]

/s/ como en sit [sɪt]                                         /z/ como en zoo [zuː]

/ʃ/ (o /š/) como en shoe [ʃuː]                         /ʒ/ (o /ž/) como en pleasure ['plɛʒə(r)]

/h/ como en hit [hɪt]

 

Africados

/ʧ/ (o /č/) como en church [ʧɜː(r)ʧ]               /ʤ/ como en judge [ʤʌʤ]

 

Nasales

/m/ como en make [meɪk]

/n/ como en not /nɒt]

/ŋ/ como en sing [sɪŋ]

 

Líquidos

/l/ como en leak [liːk]

/r/ como en red [rɛd]

 

Semivocales

/j/ como en yes [jɛs]

/w/ como en wait [weɪt]

 

Cada uno de estos grupos representa un modo de articulación distinto, producto de la diferente disposición de los órganos articulatorios de la cavidad bucal (labios, dientes, lengua y paredes interiores) en la producción de los sonidos. A su vez, dentro de cada modo de articulación, estos sonidos se distribuyen a lo largo de un eje horizontal imaginario que representa el lugar de articulación en el que se produce la acción de los órganos articulatorios (desde los labios hasta la glotis). Por último, las consonantes se clasifican en función de un tercer rasgo fonológico, la sonoridad, en sordas (sin no se produce vibración de las cuerdas vocales durante su articulación) y sonoras (si las cuerdas vocales vibran). En general, el esquema fonético de los sonidos consonantes ingleses puede representarse de la siguiente manera (con consonantes sordas a la izquierda y sonoras a la derecha dentro de cada casilla):

 

LUGAR DE ARTICULACIÓN

bilabial

labio-dental

dental

alveolar

palatal

velar

glotal

MODO DE ARTICULACIÓN

oclusivo

p      b

 

 

t       d

 

k      ɡ

 

fricativo

 

f       v

θ      ð

s       z

ʃ   ʒ

 

h

africado

 

 

 

 

ʧ   ʤ

 

 

nasal

m

 

 

n

 

ŋ

 

vibrante múltiple

 

 

 

r

 

 

 

lateral

 

 

 

l

 

 

 

aproximante

 

 

 

 

j

w

 

 

B) Fonemas vocales

 

Vocales puras

/i/ como en tree [triː]                                      /ɪ/ como en sit [sɪt]

/u/ como en goose [guːs]                               /ʊ/ como en put [pʊt]

/ɛ/ como en head [hɛd]                                   /ɔ/ como en caught [kɔːt]

/ɜ/ como en bird [bɜː(r)d]                              /ə/ como en around [ə'raʊnd]

/ʌ/ como en cup [kʌp]                                     /ɒ/ como en hot [hɒt]

/æ/ como en man [mæn]                                   /ɑ/ como en cart [kɑː(r)t]

 

Diptongos

/ɪə/ como en near [nɪə(r)]

/ʊə/ como en pure [pjʊə(r)]

/eɪ/ como en hate [heɪt]

/eə/ como en hair [heə(r)]

ʊ/ (o /oʊ/) como en home [həʊm]

/ɔɪ/ como en point [pɔɪnt]

/aʊ/ como en loud [laʊd]

/aɪ/ como en time [taɪm]

 

Los sonidos vocales presentan una distribución similar a la de los consonantes, aunque en este caso el factor fundamental es la posición de la lengua dentro de la cavidad bucal durante su articulación. Los dos rasgos fonológicos que sirven para clasificar las vocales son altura (alta-media-baja), a lo largo de un eje vertical imaginario en la boca, y frontalidad (anterior-central-posterior), a lo largo del eje horizontal. El siguiente es el esquema fonético de las vocales inglesas:

 

FRONTALIDAD

anterior

central

posterior

ALTURA

alto

i

 

u

medio-alto

ɪ

 

ʊ

medio

e

ɜ      ə

o

medio-bajo

ɛ

 

ɔ

bajo

æ

ʌ

a

ɒ

ɑ

 

La historia del alfabeto inglés se halla estrechamente relacionada con la historia general de los sistemas de escritura. En la colonia romana de Britania, después de que los romanos la abandonaran en el año 410 d.C., se establecieron diferentes tribus germánicas conocidas en conjunto como anglosajones. Estos pueblos usaban un sistema ortográfico llamado alfabeto rúnico o futhark, compuesto por veinticuatro caracteres angulares. Más tarde, los irlandeses les enseñaron a usar una variedad del alfabeto latino llamada alfabeto gaélico, formado por letras redondeadas. Cuando los normandos conquistaron Inglaterra en el año 1066 introdujeron su propio estilo de escritura para reemplazar parcialmente al anterior, conservando algunas de sus letras. Posteriores modificaciones sirvieron para establecer de forma definitiva el actual repertorio de 26 letras del sistema ortográfico inglés, basadas en el alfabeto latino.

 

ALFABETO INGLÉS

Mayúsculas

A

B

C

D

E

F

G

H

I

J

K

L

M

N

O

P

Q

R

S

T

U

V

W

X

Y

Z

Minúsculas

a

b

c

d

e

f

g

h

i

j

k

l

m

n

o

p

q

r

s

t

u

v

w

x

y

z

Pronunciación (véase AFI)*

eɪ

b

s

d

i

f

ɡ/ʤ

h

aɪ

ʤ

k

l

m

n

oʊ

p

kw

r

s

t

ju

v

w

ks

j

z

 

* Representa la pronunciación de la letra aislada (vocales) o la más habitual (consonantes). Para su pronunciación real en el contexto de la palabra, véase los ejemplos más arriba.

 

 

EVOLUCIÓN HISTÓRICA

 

La historia documental de la lengua inglesa comienza alrededor del año 700 d.C., fecha de aparición de los más antiguos testimonios escritos. Los expertos dividen la evolución del inglés en cuatro grandes periodos: inglés antiguo (desde el año 449 d.C., momento en el que se producen los primeros asentamientos anglosajones en Inglaterra, hasta el año 1100), inglés medio (desde 1100 hasta 1500, aproximadamente), inglés moderno (desde 1500 hasta 1800, aproximadamente) e inglés contemporáneo (desde el año 1800 hasta la actualidad). Como puede verse, la lengua inglesa de hoy en día refleja varios siglos de cambio lingüístico. Los acontecimientos políticos y sociales que han afectado a sus hablantes a lo largo de la historia se han desarrollado íntimamente ligados a la lengua y han tenido una influencia destacada en su evolución (no hay que olvidar el hecho de que, igual que otras manifestaciones humanas, el lenguaje es un fenómeno social). A continuación se ofrece una visión panorámica de los orígenes y el desarrollo de la lengua inglesa a través del tiempo hasta llegar a su estado actual, desde una perspectiva estrictamente gramatical.

 

Inglés antiguo (449-1100)

 

Introducción histórica

 

La invasión anglosajona

 

Los romanos ocuparon la isla de Gran Bretaña durante cuatro siglos, desde que Julio César la invadiera en el año 55 a.C. Cuando la abandonaron en el año 410, varias tribus del norte (residentes en el territorio que actualmente ocupa Escocia) atacaron salvajemente a la desprotegida población celta de la isla, que habitaba Inglaterra antes de que los romanos la colonizaran. Para defenderse de estos ataques, los celtas llamaron en su ayuda a un grupo de mercenarios germánicos del norte de Europa (en su mayoría anglos, sajones, jutos y frisones, conocidos en conjunto como anglosajones). La fecha en la que las primeras hordas de estos guerreros llegaron a la isla (449) está considerada como el comienzo del periodo del inglés antiguo. La lengua gérmanica más o menos unificada que hablaban estas tribus invasoras se denomina anglosajón, por los dos principales grupos que la hablaban: los anglos (nombre cuya etimología refiere a la palabra “ángulo”, puesto que la región del sur de Dinamarca de la cual procedían posee forma de gancho) y los sajones (que habitaban en el noroeste de Alemania). No obstante, una vez que los anglosajones ayudaron a los celtas a deshacerse de sus enemigos escoceses, ellos mismos pasaron a convertirse en invasores de la isla y combatieron con las tribus celtas —a las que en un principio habían venido a ayudar— por el control de Inglaterra.

 

Los asentamientos anglosajones en territorio británico no deben entenderse como la llegada masiva de un ejército invasor unificado, sino más bien como la penetración progresiva en diferentes partes del país de varios grupos independientes de aventureros. Esta invasión comenzó a mediados del siglo V d.C. y continuó durante el VI, periodo en el cual tuvo lugar una larga e intensa lucha contra la población romano-celta nativa. La completa dominación de Inglaterra por parte de estas tribus anglosajonas no se produjo hasta finales del siglo VI. Alrededor del año 700, los invasores germánicos habían ocupado ya la mayor parte de la isla (salvo la región de Cornualles y el área noroccidental).

 

La heptarquía anglosajona

 

Durante su progresiva invasión de los territorios británicos, los anglosajones fueron creando una serie de reinos conocidos como la heptarquía anglosajona: Kent, Essex, Sussex, Wessex, East Anglia, Mercia y Northumbria (los nombres de Essex, Sussex y Wessex están formados a partir de la palabra anglosajona seaxe ‘sajón’ y los adjetivos east, south y west, respectivamente). A medida que el poder pasó de una a otra de estas regiones, el dialecto anglosajón hablado en cada zona adquirió una mayor importancia cultural y lingüística. Kent, un pequeño reino situado al sureste del río Támesis, fue durante todo el siglo VI el centro social y económico de la isla. Durante el siglo VII, Northumbria (que ocupaba la región norte de Inglaterra) tomó el relevo en el liderazgo cultural, debido principalmente al hecho de que se había convertido en un gran foco escolástico, con numerosos monasterios en los que la cultura se conservaba en latín. Mercia (en el centro de Inglaterra) fue la región dominante a lo largo del siglo VIII, mientras que Wessex (en la parte suroeste del país) lo fue durante el siglo siguiente. Fueron precisamente los reyes de Wessex los que finalmente unificaron los territorios independientes de la isla; en esta labor destacó especialmente Alfredo el Grande (848-899), tras cuya muerte los sucesores al trono adoptaron el título de Rex Anglorum ‘rey de los ingleses’, asegurando de esta forma la unidad política de Inglaterra a partir de ese momento.

 

Todo lo anterior condujo al reconocimiento del dialecto anglosajón hablado en el reino de Wessex, el sajón occidental, como la variedad estándar del inglés. Esta lengua fue preservada para la posteridad en manuscritos gracias a la tradición literaria que la cristiandad había implantando en Inglaterra (debido en gran medida a las enseñanzas de San Agustín de Canterbury, un misionero italiano que el Papa Gregorio I envió a territorio británico a finales del siglo VI para convertir a los “barbaros” anglosajones al cristianismo). Además del sajón occidental —variedad empleada tanto en Wessex como en Sussex—, tres dialectos más se hablaban en la Inglaterra anglosajona: el kéntico (en el reino de Kent), el mércico (en Mercia, East Anglia y Essex) y el northúmbrico (en Northumbria), aunque ninguno de ellos dejó tantos testimonios escritos como la lengua de Wessex. Todos ellos se desarrollaron entre los siglos VI y IX, momento a partir del cual el sajón occidental se erigió en el dialecto predominante. En general, cuando se habla de inglés antiguo se está haciendo referencia a este dialecto anglosajón. Los primeros testimonios escritos en sajón occidental datan de finales del siglo VII, y durante el reinado de Alfredo el Grande (segunda mitad del siglo IX) el nuevo término Englisc ‘inglés’ aparece atestiguado de forma extensa para referirse a esta lengua.

 

La conquista vikinga

 

Desde finales del siglo VIII —y coincidiendo con la plena dominación anglosajona de la isla—, diversos pueblos escandinavos conocidos como vikingos (fundamentalmente daneses) comenzaron sus incursiones bélicas en Inglaterra, quemando monasterios y saqueando ciudades (entre ellas Londres, en el siglo IX). Tras su sucesión al trono de Wessex en el año 871, Alfredo el Grande logra firmar una tregua temporal con los invasores vikingos. Pero en el año 978 se producen nuevas invasiones de estas tribus nórdicas, esta vez con un ejército profesional muy organizado, lo que da lugar a un breve periodo de dominio escandinavo en Inglaterra, justo hasta que Eduardo el Confesor (1002-1066), el único descendiente con vida del rey Alfredo, asciende al trono de Inglaterra en 1042. El rey Eduardo, que se había educado en la región francesa de Normandía, incrementa el influjo normando en la corte inglesa. A su muerte le sucede Guillermo I el Conquistador (1027-1087), duque de Normandía, con el que finaliza el ciclo de dominación anglosajona y vikinga y se inicia la dinastía de reyes normandos en Inglaterra.

 

Estos dos siglos largos de convivencia entre los pueblos vikingos y anglosajones tuvieron como principal resultado, desde el punto de vista lingüístico, una profunda influencia del escandinavo antiguo (la lengua hablada por estas tribus nórdicas) sobre el inglés, en particular en el plano léxico. Estas dos lenguas, en última instancia, pertenecían ambas al grupo germánico y resultaban razonablemente similares entre sí, por lo que los anglosajones y los daneses podían entenderse sin demasiadas dificultades. Esto condujo a una situación de bilingüismo e influencia cultural mutua, hasta que finalmente el escandinavo antiguo desapareció de Inglaterra y dejó paso al inglés; sin embargo, la lengua que surgió tras esta fusión estaba tan impregnada de elementos gramaticales nórdicos que resultaba radicalmente distinta del primitivo inglés introducido por los anglosajones.

 

La Edad de Oro inglesa

 

A menudo se piensa que la época del inglés antiguo fue una especie de periodo oscuro en la historia de Inglaterra. Nada más lejos de la realidad. Después de su conversión definitiva al cristianismo (a finales del siglo VI), la isla se convirtió en un hervidero de actividad escolástica. Los famosos monasterios de Canterbury, Glastonbury, Wearmouth, Lindisfarne, Jarrow y York fueron grandes centros de enseñanza en los que personajes de la talla de San Benito Biscop (628-690), el Venerable Beda (672-735) y Alcuino de York (735-804) cursaron sus estudios. Fue precisamente este último el encargado de supervisar la Reforma Carolingia llevada a cabo por Carlomagno en Europa occidental. Este movimiento cultural que recorrió el norte de Inglaterra durante los siglos VII y VIII se fue extendiendo progresivamente al resto del país, a pesar de los continuos ataques vikingos. De este modo, no deja de llamar la atención el hecho de que, habiendo alcanzado la cultura inglesa de comienzos del siglo XI un grado de prosperidad muy superior al del resto de Europa occidental, se viera sometida por los normandos, una civilización menos desarrollada. No obstante (y al igual que los vikingos anteriormente), estos invasores franceses tuvieron el buen sentido común de asimilarse culturalmente a los nativos, con lo que al cabo de unas pocas generaciones se convirtieron en ingleses (al igual que su lengua y sus costumbres).

 

Por lo que respecta al idioma inglés, era ciertamente una de las lenguas vernáculas más desarrolladas y estandarizadas de Europa (puesto que el francés no alcanzó notoriedad literaria hasta después de la conquista normanda). A diferencia de otras similares a ella, poseía un vocabulario completo capaz de expresar ciertas sutilezas del pensamiento que hasta entonces estaban reservadas únicamente al latín, vehículo cultural de la Europa literata. La más grande representación literaria del inglés antiguo es Beowulf, un poema anónimo escrito probablemente durante el siglo VIII. Pertenece al género de la épica popular, con unas raíces que se hunden en la leyenda germánica. Ambientado en Escandinavia, constituye un poema narrativo de aventuras heroicas que relata cómo un joven guerrero, Beowulf, ayuda al rey Hrothgar a expulsar de su reino al monstruo Grendel, que estaba devastando la comarca. Años más tarde, Beowulf encuentra la muerte mientras pelea para liberar a su propio país de un dragón lanzallamas.

 

Sistema alfabético y pronunciación

 

La exacta pronunciación del inglés antiguo (o sajón occidental) sólo se puede conocer de forma aproximativa ya que, aparte de la lógica ausencia de grabaciones sonoras que indiquen cualidades tales como la entonación o el timbre, existían diferencias dialectales y sociales (tal y como ocurre en cualquier lengua actual).

 

Vocales

 

El inglés antiguo poseía 14 caracteres vocálicos, distribuidos en siete vocales breves y sus respectivos correlatos largos: a, ā, æ, ǣ, e, ē, i, ī, o, ō, u, ū, y, ӯ. La longitud vocálica era fonológicamente pertinente, es decir, servía para diferenciar palabras dentro de un mismo contexto; por ejemplo, God representaba lo que el inglés actual God ‘dios’, mientras que gōd significaba good ‘bueno’. El símbolo diacrítico para indicar las vocales largas es un recurso editorial moderno; los antiguos escribas ingleses no lo empleaban en sus manuscritos, ya que los lectores no necesitaban tal indicación a la hora de leer lo que inconscientemente pronunciaban en su lengua materna. No hay que olvidar que la escritura es, en última instancia, una representación secundaria del lenguaje oral.

 

Los siguientes ejemplos ilustran palabras del inglés antiguo en las que estas catorce vocales aparecían, acompañadas de su forma inglesa actual:

 

“a” como en habban (to have)             “ā” como en hām (home)

“æ” como en þæt (that)                        ǣ” como en dǣl (deal)

“e” como en settan (to set)                   “ē” como en fēdan (to feed)

“i” como en sittan (to sit)                     “ī” como en rīdan (to ride)

“o” como en loc (lock)                         “ō” como en fōda (food)

“u” como en sum (some)                      “ū” como en mūs (mouse)

“y” como en fyllan (to fill)                    ӯ” como en mӯs (mice)

 

En cuanto a su pronunciación, lo primero que hay que indicar es que las vocales largas ā, ē, ī, ō, ū representaban aproximadamente los sonidos vocálicos puros de las cinco vocales del español actual (aunque con una duración ligeramente mayor): [aː], [eː], [iː], [oː], [uː], respectivamente. Sus correlatos cortos, a, e, i, o, u, servían como transcripción ortográfica de unos sonidos bastante parecidos a los fonemas abiertos del inglés, es decir, [a], [ɛ], [ɪ], [ɔ], [ʊ]. Los caracteres æ y ǣ representaban el mismo sonido del inglés contemporáneo [æ], aunque el primero en su variante corta, delante de fonemas sordos (como en mat), y el segundo en su variante larga, precediendo a fonemas sonoros (como en man). La letra y era un símbolo exclusivo del inglés antiguo que indicaba un sonido para cuya realización la lengua se halla en una posición anterior y alta dentro de la cavidad bucal (como la i), pero con los labios adoptando una forma redondeada (de forma parecida al francés tu o el alemán über); la pronunciación de sus dos variantes era similar a la del alemán moderno: ӯ transcribía el sonido [y] (como en Bühne) e y representaba el sonido [ʏ] (como en fünf). Por último, el inglés antiguo poseía dos series de diptongos, cada una de ellas con una variante corta y su correlato largo:

 

“ea” como en geard (yard), pronunciado [æə]

“ēa” como en ēast (east), pronunciado [æːə]

“eo” como en seofon (seven), pronunciado [ɛə]

“ēo” como en dēop (deep), pronunciado [eːə]

 

De forma esquemática, los sonidos vocálicos del inglés antiguo se pueden representar mediante el siguiente cuadro fonético:

 

FRONTALIDAD

anterior

central

posterior

ALTURA

alto

largo

iː/ y

ɪ / ʏ

 

uː

ʊ

corto

medio

largo

eː

ɛ

ə

oː

ɔ

corto

bajo

largo

æː

æ

aː

a

 

corto

 

Consonantes

 

Los caracteres consonánticos utilizados en inglés antiguo eran los siguientes: b, c, d, f, g, h, k, l, m, n, p, r, s, t, þ(ð), w, x, z. Las letras b, d, k (esta última muy raramente usada), l, m, p, t, w, x representaban en todos los casos el mismo sonido que poseen en la pronunciación actual del inglés, mientras que el resto correspondían a sonidos distintos dependiendo del contexto en el que se encontraran dentro de la palabra.

 

La letra c transcribía diferentes sonidos, según su posición. Delante de consonantes se pronunciaba siempre como el sonido velar oclusivo sordo [k], como en cnāwan ‘to know’, cræt ‘cart’ o cwellan ‘to kill’. Cuando estaba precedida o seguida inmediatamente por una vocal central o posterior (a, o, u) indicaba igualmente el sonido velar [k], como en acan ‘to ache’, bōc ‘book’ o lūcan ‘to lock’. En caso de estar precedida o seguida por una vocal anterior (i, y, e, æ), la letra c representaba el sonido palatal africado [ʧ], como en cild ‘child’, cēosan ‘to choose’, līc ‘body’ o hwilc ‘which’. Existía un grupo de palabras, sin embargo, en las que estas vocales anteriores resultaban ser simples mutaciones de vocales centrales o posteriores del germánico, por lo que conservaban el sonido velar [k] en vez de palatalizarlo en [ʧ], según la regla general; tal es el caso de cēpan (pronunciado ['kepan] y no ['ʧepan], como era de esperar), ya que proviene del germánico *kōpyan, o cynn ‘race, kin’, procedente de una forma *kunyō.

 

De forma parecida a la c, la pronunciación de la letra g dependía en inglés antiguo del contexto en el que se encontrara. Delante de consonantes se pronunciaba siempre como el sonido velar oclusivo sonoro [ɡ], como en gnorn [ɡnɔrn] ‘sad’, grund ‘ground’ o glæs ‘glass’. En posición inicial de palabra y delante de vocales centrales o posteriores —o anteriores resultantes de la mutación de vocales centrales o posteriores—, indicaba igualmente el sonido velar [ɡ], como en gāt ‘goat’, guma ‘man’ o gēs ‘geese’ (procedente del germánico *gōsi). También representaba este mismo sonido dentro de la combinación ng, para la cual el inglés actual utiliza en muchos casos el fonema único /ŋ/; por ejemplo, singan ‘to sing’ se pronunciaba ['sɪŋɡan] —con el sonido [n] velarizado por influjo de la velar [ɡ]—, a pesar de que en su forma moderna sea sing [sɪŋ], con su derivado singer ['sɪŋə(r)]. Sin embargo, la letra g indicaba la semivocal [j] en posición inicial de palabra y delante de vocales anteriores (gēar ‘year’, gydd ‘song’), entre dos vocales anteriores (segel ‘sail’, slægen ‘to slain’), y detrás de vocales anteriores al final de sílaba (dæg ‘day’, stigrāp ‘stirrup’). En el resto de contextos, la grafía g se pronunciaba como el sonido velar fricativo sonoro [ɣ] (similar al español en paga): dragan ‘to draw’, plōg ‘plow’, folgian ‘to follow’.

 

Los grupos consonánticos cg y sc se pronunciaban como un único sonido, [ʤ] y [ʃ], respectivamente; véase la evolución de formas como ecg ‘edge’ o scacan ‘to shake’, en donde la realización fonética del inglés actual, al igual que en la mayoría de los casos, proporciona la clave para la pronunciación del inglés antiguo.

 

Las letras f, s, þ —o su forma alternativa ð, ya que ambas se usaban de manera indistinta— representaban dos series de sonidos fricativos, según el contexto en el que estuvieran: los fricativos sordos [f], [s], [θ], respectivamente, en posición inicial y final de palabra o junto a sonidos sordos (fōda ‘food’, cræft ‘craft’, lof ‘praise’, sunu ‘son’, miltsian ‘to pity’, sceattas ‘coins’, þanc ‘thought’, weorð ‘worth’); entre dos sonidos sonoros, representaban sus correlatos sonoros [v], [z], [ð] (cnafa ‘boy’, hæfde ‘had’, lēosan ‘to lose’, bōsm ‘bosom’, wrīþan ‘to writhe’, weorðan ‘to become’). Puede observarse que, en inglés antiguo, los sonidos [v], [z], [ð] no representaban fonema alguno, ya que no constituían unidades distintivas capaces de diferenciar palabras dentro de un mismo contexto (como en inglés actual los pares seal-zeal o leaf-leave); eran simples variantes articulatorias de los fonemas fricativos sordos /f/, /s/, /θ/ que se producían en contextos sonoros. Esto es importante, porque indica que, salvo en el caso de unos pocos vocablos dialectales en los que el sonido inicial [f] se convirtió posteriormente en [v] (como vixen, femenino de una antigua variante vox ‘fox’), ninguna palabra inglesa de origen patrimonial empieza por v. A pesar de que términos como vulgar, vocal, very o voice puedan parecer corrientes hoy en día en el habla inglesa, éstos y otros muchos más son préstamos lingüísticos (en su mayoría del latín y el francés) que en su momento fueron considerados como extranjerismos.

 

La letra n poseía dos variantes sonoras: un sonido velar [ŋ] delante de c y g (como en drincan ‘to drink’) y un sonido alveolar [n] en el resto de contextos (como en mōna ‘moon’).

 

Al comienzo de palabra, la letra r se pronunciaba como el sonido alveolar vibrante [r] (igual que en indoeuropeo y en español), aunque tras vocal poseía una pronunciación parecida a la llamada “r retrofleja” del inglés americano (que se pronuncia doblando hacia arriba la punta de la lengua y apoyándola ligeramente en la parte trasera de la región alveolar); su representación fonética es [ɹ], un sonido alveolar aproximante.

 

El carácter h representaba el mismo sonido fricativo aspirado [h] del inglés contemporáneo cuando estaba en posición inicial de palabra; en el resto de contextos simbolizaba el sonido palatal fricativo [ç] —como en el pronombre alemán Ich— cuando le precedía una vocal anterior (briht ‘bright’, fēhð ‘takes’), o el velar fricativo [x] —como la j del español— en los demás casos (þōhte ‘thought’, mearh ‘horse’). En las secuencias consonánticas hl (como en hlāf ‘loaf’), hn (como en hnutu ‘nut’), hr (como en hræfn ‘raven’) y hw (como en hwilc ‘which’), el sonido [h] se pronunciaba igualmente.

 

La letra z raramente aparecía en inglés antiguo, y cuando lo hacía representaba el sonido [ts] (como en alemán Zunge), algo que formas alternativas como miltse y milze ‘mercy’ señalaban claramente.

 

Los caracteres consonánticos dobles en posición interior de palabra indicaban que el sonido en cuestión equivalía a dos. Por ejemplo, una palabra como sittan ‘to sit’ se pronunciaba ['sɪttan], con doble t (en contraste con las formas del inglés actual, como por ejemplo hotter, que indican un solo sonido). Lo mismo ocurría con coccel ‘tare’, sunne ‘sun’, tellan ‘to tell’, etc. Esta regla se aplicaba sin excepciones. Cuando la doble c, por ejemplo, representaba el sonido africado [ʧ], como en bicce ‘female dog’, se pronunciaba consecuentemente ['bɪʧʧe]. No obstante, tanto la variante fricativa del fonema oclusivo representante de la letra g, [ɣ], como las variantes sonoras de los fonemas fricativos representantes de los símbolos f, s, þ (o ð), [v], [z], [ð], se reforzaban como sus respectivos correlatos: el grupo oclusivo sonoro [ɡɡ] en el caso de la primera (por ejemplo frogga ‘frog’) y los grupos fricativos sordos [ff], [ss], [θθ] en el caso de las segundas (por ejemplo offrian ‘to offer’, missan ‘to miss’, moððe ‘moth’).

 

A diferencia del inglés actual, el inglés antiguo poseía una serie de grupos consonánticos en posición inicial de sílaba en los que ambos elementos conservaban inalterada su pronunciación original: cn (como en cnif ‘knife’), gn (como en gnagan ‘to gnaw’), hl (como en hlysnan ‘to listen’), hn (como en hnappian ‘to sleep’), hr (como en hrof ‘roof’), hw (como en hwǣr ‘where’), wl (como en wlitig ‘beautiful’), wr (como en wrītan ‘to write’).

 

En general, las consonantes del inglés antiguo se pueden representar mediante el siguiente cuadro fonético, muy parecido al del inglés contemporáneo:

 

LUGAR DE ARTICULACIÓN

bilabial

labio-dental

dental

alveolar

palatal

velar

glotal

MODO DE ARTICULACIÓN

oclusivo

p      b

 

 

t       d

 

k      ɡ

 

fricativo

 

f       v

θ      ð

s       z

ʃ ç

x      ɣ

h

africado

 

 

 

 

ʧ   ʤ

 

 

nasal

m

 

 

n

 

ŋ

 

vibrante múltiple

 

 

 

r

 

 

 

lateral

 

 

 

l

 

 

 

aproximante

 

 

 

ɹ

j

w

 

 

Sistema acentual

 

Al igual que en el resto de lenguas germánicas, las palabras del inglés antiguo llevaban regularmente el acento prosódico en la primera sílaba. Existían unas pocas excepciones a esta regla:

 

1) Los verbos con prefijo se acentuaban normalmente en la primera sílaba de la raíz verbal, como wiðfeohtan ‘to fight against’ u onbindan ‘to unbind’.

 

2) Los prefijos be-, for- y ge- no llevaban nunca el acento prosódico dentro de la palabra, como en bebod ‘commandment’, forsōð ‘forsooth’ o gehæp ‘convenient’. El resto de prefijos no verbales constituían en cambio el grupo acentual principal de las palabras, como en unhypig ‘unhappy’ o wiþinnan ‘within’.

 

3) Las palabras compuestas conservaban el acento principal en la primera sílaba, pero poseían un acento secundario en la primera sílaba del segundo elemento, como en lārhūs ‘school’ o hildedēor ‘fierce in battle’.

 

Este sistema acentual básico es el que el inglés moderno conserva en su léxico patrimonial. Las palabras que no se ajustan a él proceden en su mayoría de otras lenguas no germánicas, principalmente el francés, el latín y el griego: maternal, philosophy, sublime, taboo, etc.

 

Léxico

 

El vocabulario usado en la etapa más primitiva del inglés se diferenciaba del de posteriores periodos en dos aspectos principales: la relativamente escasa presencia de palabras procedentes de otras lenguas que no fueran el germánico y la indeterminación del género en los nombres comunes (que era de carácter gramatical en lugar de natural).

 

Muchos vocablos de origen germánico empleados en el inglés antiguo poseían una forma y un significado idénticos a los que tienen hoy en día (por ejemplo, God, gold, hand, helm, land, under, winter, sword, etc.). Otros, a pesar de mantener básicamente su forma, han visto cómo su significado originario ha cambiado drásticamente con el paso del tiempo; es el caso de palabras del inglés antiguo como brēad ‘trozo’, drēam ‘placer’, sellan ‘dar’ (en lugar de to sell), winnan ‘luchar’ (en lugar de to win), tīd ‘tiempo’ (en lugar de tide), wiþ ‘contra’ (en lugar de with), etc. Algunos vocablos del inglés antiguo han sobrevivido en el inglés actual, aunque bajo una forma distinta o como expresiones fijas; tal ocurre con guma ‘hombre’ (emparentado etimológicamente con el latín humanus), que permanece en el compuesto bridegroom ‘novio, prometido’ (literalmente ‘hombre de la novia’), aunque modificado por influencia de una palabra originariamente no emparentada con la primera como groom ‘criado’. Otra palabra del inglés antiguo que significaba ‘hombre’, wer, se conserva actualmente en werewolf. El término tīd (mencionado más arriba) conserva reminiscencias de su sentido originario en el dicho inglés “time and tide wait for no man” (en cuya forma primitiva time y tide eran simplemente sinónimos). La palabra līc ‘cuerpo’ se mantiene débilmente en compuestos como lych-gate ‘entrada cubierta en un cementerio de parroquia en la que antiguamente se depositaba a los muertos en espera del párroco’, y más claramente en los adverbios y adjetivos acabados en -ly, en los que originariamente era una palabra independiente que indicaba la “disposición” o el “ánimo” con que se hacía algo (de forma parecida a lo que ocurre con los adverbios españoles en -mente, sufijo proveniente del caso ablativo latino mente ‘modo, manera, disposición de ánimo’). Otros términos del inglés antiguo han desaparecido por completo del léxico actual: blīcan ‘shine’, cāf ‘rápido’, frætwa ‘ornamentos, tesoro’, galdor ‘canción’, leax ‘salmón’, mund ‘palma (de la mano)’, nīþ ‘guerra, mal’, racu ‘explicación’, scēat ‘región’, tela ‘bueno’, ymbe ‘alrededor’, etc. El inglés antiguo, por otro lado, empleaba multitud de palabras compuestas que hoy en día han sido sustituidas por préstamos de otras lenguas; es el caso de āþwedd ‘oath-promise, vow’, cræftsprǣc ‘craft-speech, scientific language’, dēorwurþe ‘dear-worth, precious’, galdorcræft ‘incantation-skill, magic’, lustbǣre ‘pleasure-bearing, desirable’, wiþerwinna ‘against-fighter, enemy’, etc.

 

Para ampliar su vocabulario, el inglés antiguo dependía principalmente de sus propios recursos gramaticales (más que de préstamos lingüísticos de otras lenguas). Las lenguas germánicas en general heredaron del indoeuropeo diferentes modos de creación léxica, especialmente a través del uso de prefijos y sufijos. Así, por ejemplo, los adjetivos del inglés antiguo podían formarse a partir de nombres mediante la adición de sufijos como -ig, -lēas o -ful. Inversamente, los nombres también podían crearse por derivación a partir de adjetivos. Los adverbios se formaban regularmente a partir de adjetivos mediante la adición de sufijos como -e o -līce. La unión de dos palabras independientes para formar un único vocablo compuesto era otro de los recursos morfológicos empleados en inglés antiguo.

 

No obstante, existían varios términos en esta lengua procedentes de otros idiomas. Algunos topónimos son de origen celta, anteriores a la invasión anglosajona (Kent, Devonshire, Cornwall, Cumberland, London, Thames, el sufijo -combe ‘valle profundo’, como en Duncombe, Holcombe, etc.). Otras palabras relacionadas con las actividades ordinarias eran préstamos del latín (cattle, kitchen) y principalmente del escandinavo antiguo (sustantivos corrientes como sister, leg, neck, bag, cake, fellow, sky, window; adjetivos habituales como flat, low, ugly, wrong; y verbos comunes como call, get, give, take, want). Además, ciertos elementos gramaticales tenían igualmente origen escandinavo (though, they, them, their). Algunos de estos préstamos lingüísticos dieron lugar a dobletes léxicos o pares de palabras de distinta procedencia que significan lo mismo (como no/nay, from/fro, ditch/dike o craft/skill, en los que el primer término es patrimonial inglés y el segundo procede del escandinavo antiguo). El influjo escandinavo también se dejó notar en ciertos topónimos (en particular, los sufijos -thorpe ‘pueblo’, como en Linthorpe o Gawthorpe, y -by ‘granja’, como en Rugby, Whitby o Derby).

 

Por otra parte, el inglés antiguo no solamente se diferenciaba del inglés contemporáneo en su pronunciación y léxico, sino principalmente en el hecho de poseer género gramatical para sus sustantivos, como la mayoría de las lenguas románicas (en contraste con el actual sistema utilizado en inglés, en el que el género es de carácter natural o “sexual”). Las primitivas lenguas germánicas conservaron los tres géneros gramaticales del indoeuropeo (masculino, femenino y neutro), que en el caso particular del inglés sobrevivieron hasta bien entrado el periodo del inglés medio. En otras lenguas, como el alemán o el islandés, este sistema genérico no llegó nunca a perderse, ya que se mantiene en la actualidad. Como prueba de que el género gramatical es arbitrario y no depende en absoluto del genero natural de los conceptos representados por las palabras (o de su carácter animado o inanimado), el inglés antiguo conserva testimonios de nombres neutros como wīf ‘wife, woman’, mægden ‘maiden’ o bearn ‘son, bairn’, nombres masculinos como bridd ‘young bird’ o drēam ‘joy’, y nombres femeninos como wamb ‘belly’, eaxl ‘shoulder’ o strengðu ‘strength’. No obstante, el conflicto existente entre el género gramatical y el género natural hizo que los hablantes ingleses fueran sustituyendo progresivamente el primero por el segundo, ya que era más lógico e intuitivo pensar que una palabra como wīf era femenina. De hecho, el sistema genérico de carácter gramatical empezó a desintegrarse ya a finales de esta primera etapa evolutiva del inglés, debido a las muchas incongruencias que planteaba. Desde el punto de vista estadístico, aproximadamente el 50% de los sustantivos del inglés antiguo eran masculinos, el 30% femeninos y sólo el 20% neutros.

 

Flexión nominal

 

Una de las principales diferencias entre el inglés antiguo y el inglés contemporáneo radica en el mayor y más complejo sistema flexivo que caracterizaba al primero. Dentro de la flexión o declinación nominal (que agrupa las categorías de sustantivo, adjetivo y pronombre) existían cuatro casos, según la función gramatical de la palabra dentro de la oración: nominativo (en función de sujeto o atributo), acusativo (en función de complemento directo), genitivo (en función de complemento del nombre) y dativo (en función de complemento indirecto y complemento circunstancial). Los adjetivos y los pronombres (demostrativos e interrogativos) poseían además un quinto caso, el instrumental o dativo de circunstancia concomitante, que expresaba aproximadamente el modo como se llevaba a cabo la acción verbal (y por lo tanto desempeñaba la función de complemento circunstancial propia de los adverbios).

 

Sustantivos

 

El sustantivo era el constituyente gramatical marcado para género en inglés antiguo, y los elementos que lo complementaban (adjetivos y pronombres) tenían que alterar su forma para concordan con él en caso, género y número. Existían diferentes declinaciones o modelos que servían para construir los paradigmas completos de los sustantivos de acuerdo con estos tres accidentes gramaticales. La más importante era la declinación de nombres con raíz en a (llamada así porque la a era la vocal en la que sus raíces acababan en germánico), que agrupaba a más de la mitad de los sustantivos del inglés antiguo. A continuación se ilustra esta primera declinación con sustantivos característicos de los géneros masculino y neutro (no había nombres femeninos en esta declinación): grund ‘ground’ y gēar ‘year’:

 

RAÍZ EN “A”

CASO

masculino

neutro

SINGULAR

nominativo

grund

gēar

acusativo

grund

gēar

genitivo

grund-es

gēar-es

dativo

grund-e

gēar-e

PLURAL

nominativo

grund-as

gēar

acusativo

grund-as

gēar

genitivo

grund-a

gēar-a

dativo

grund-um

gēar-um

 

Como puede verse, los sustantivos neutros de esta declinación se diferencian de los masculinos únicamente en el nominativo y acusativo plural. Si el nombre neutro poseía una raíz con una sílaba corta —es decir, una sílaba con una vocal corta seguida por una única consonante—, se le añadía el sufijo -u para crear estas formas (p..ej. lim ‘limb’, cuyos nominativo y acusativo plurales eran limu). Por el contrario, si el nombre neutro tenía una raíz con una sílaba larga —una con vocal larga, o con vocal corta seguida por dos o más consonantes—, no se añadia ningún sufijo para formar estos dos casos, como en gēar. Este fenómeno gramatical de plurales invariables se puede observar hoy en día en palabras como deer (proveniente del neutro dēor ‘animal’), cuyas formas de singular y plural son idénticas.

 

Otra importante declinación era la de nombres con raíz en n (consonante que originariamente formaba parte de la raíz germánica, aunque en la morfología del inglés antiguo se reinterpretara como perteneciente al sufijo). Los sustantivos que seguían este modelo eran masculinos (como oxa ‘ox’) o femeninos (como tunge ‘tongue’), diferenciados únicamente en el nominativo singular. Sólo había dos sustantivos neutros pertenecientes a esta declinación: ēage ‘eye’ y ēare ‘ear’, que se declinaban como los anteriores salvo en sus formas de nominativo y acusativo singular. Tres ejemplos como nama ‘name’, sunne ‘sun’ y ēare ‘ear’ ilustran esta declinación:

 

RAÍZ EN “N”

CASO

masculino

femenino

neutro

SINGULAR

nominativo

nam-a

sunn-e

ēar-e

acusativo

nam-an

sunn-an

ēar-e

genitivo

nam-an

sunn-an

ēar-an

dativo

nam-an

sunn-an

ēar-an

PLURAL

nominativo

nam-an

sunn-an

ēar-an

acusativo

nam-an

sunn-an

ēar-an

genitivo

nam-ena

sunn-ena

ēar-ena

dativo

nam-um

sunn-um

ēar-um

 

Durante un tiempo, el final en -n de esta declinación compitió con el final en -s de los nombres con raíz en a como marca de plural en inglés. Formas plurales como eyen ‘eyes’, fon ‘foes’, housen ‘houses’, shoen ‘shoes’ y treen ‘trees’ se conservaron hasta bien entrado el periodo del inglés moderno. El único plural en -n que sobrevive en el inglés contemporáneo estándar es oxen (de ox).

 

Una declinación cuyos sustantivos se usaban frecuentemente en inglés antiguo y cuyas formas han contribuido en gran medida a las irregularidades del inglés contemporáneo es la de nombres con raíz en consonante. La característica más llamativa de esta serie de sustantivos es la mutación vocálica que se produce en la raíz de varias de sus formas, producto de su etapa germánica anterior. Esta declinación estaba integrada por nombres masculinos y femeninos. Los paradigmas de fōt ‘foot’ y gōs ‘goose’ sirven para ilustrarla a continuación:

 

RAÍZ EN CONSONANTE

CASO

masculino

femenino

SINGULAR

nominativo

fōt

gōs

acusativo

fōt

gōs

genitivo

fōt-es

gēs

dativo

fēt

gēs

PLURAL

nominativo

fēt

gēs

acusativo

fēt

gēs

genitivo

fōt-a

gōs-a

dativo

fōt-um

gōs-um

 

Originariamente, la mutación vocálica en la raíz de estos sustantivos indicaba simplemente los distintos casos de la declinación nominal, aunque con el tiempo se convirtió en una marca de pluralidad en nombres como feet, geese, teeth, mice, lice, men, etc., que se han conservado en inglés contemporáneo con su forma mutante alternativa.

 

Unos pocos sustantivos neutros —de los que lamb ‘lamb’ es un ejemplo— poseían una r en el sufijo en sus formas plurales. Todos ellos se encuadraban en la llamada declinación de nombres con raíz en z, ya que ésta era la consonante que poseían originariamente en germánico y que luego se transformó en r por el proceso fonético conocido como rotacismo (el mismo fenómeno que ocurrió con la s de ciertos sustantivos neutros latinos como genus ‘género’ o flos ‘flor’, que transformaban en r esta consonante perteneciente al sufijo en algunas formas irregulares, como el nominativo plural genera o el genitivo singular floris). Un sustantivo neutro como cild ‘child’ sirve para ilustrar esta declinación:

 

RAÍZ EN “Z”

CASO

neutro

SINGULAR

nominativo

cild

acusativo

cild

genitivo

cild-es

dativo

cild-e

PLURAL

nominativo

cild-ru

acusativo

cild-ru

genitivo

cild-ra

dativo

cild-rum

 

El plural históricamente previsible de child tendría que haber sido childer (que sobrevive en las variedades dialectales del norte de Inglaterra); sin embargo, la forma que se conserva hoy en día en el inglés estándar es children, cuya n espuria se debe a analogía con los plurales de los nombres con raíz en n.

 

La mayoría de los nombres femeninos del inglés antiguo pertenecían a la declinación de nombres con raíz en ō (una vez más, vocal originaria de su etapa germánica que luego evolucionó en inglés). La única diferencia formal en estos sustantivos radicaba en sus formas de nominativo singular, que poseían un sufijo -u después de sílaba corta (como en talu ‘tale’) y ningún tipo de sufijo después de sílaba larga (como en lār ‘learning’ o wund ‘wound’). El nombre que sirve de modelo ilustrativo para esta declinación es lufu ‘love’:

 

RAÍZ EN “Ō”

CASO

femenino

SINGULAR

nominativo

luf-u

acusativo

luf-e

genitivo

luf-e

dativo

luf-e

PLURAL

nominativo

luf-a

acusativo

luf-a

genitivo

luf-a

dativo

luf-um

 

En inglés antiguo existían otras declinaciones menores que no tuvieron efectos destacables en la evolución de la lengua, y que acabaron asimilándose (como todas ellas) al sencillo esquema de la flexión nominal inglesa. Algunas palabras de gran uso que denotaban relaciones familiares (fæder ‘father’, brōðor ‘brother’, mōdor ‘mother’, dohtor ‘daughter’ y sweostor ‘sister’) mostraban varias características comunes en su morfología, y se agrupaban en la declinación de nombres con raíz en r. Otras declinaciones eran las de nombres con raíz en u (como sunu ‘son’), nombres con raíz en i (como wine ‘friend’) y nombres con raíz en nd (como hettend ‘enemy’).

 

Este rico sistema flexivo de los sustantivos del inglés antiguo se fue simplificando con el paso del tiempo hasta el actual, en el que sólo se conserva el sufijo -s de formación del plural y del llamado genitivo sajón (con un apóstrofo que constituye una mera convención ortográfica, ya que, desde el punto de vista oral, formas como boys, boy’s o boys’ son lo mismo). No obstante, se han conservado algunas formas prácticamente inalteradas (o con muy ligera variación) conocidas como restos sintácticos, que recuerdan la morfología original del inglés antiguo.

 

Una de las características formales más llamativas en las declinaciones nominales del inglés antiguo es el hecho de que el genitivo plural de todas ellas acababa en -a. Esta terminación se conservó en inglés medio como -e (cuya pronunciación correspondía a la vocal átona y reducida [ə]), que posteriormente se perdió en inglés moderno y dio lugar al llamado “genitivo de medida” sin el elemento s característico de esta construcción, como seventy-mile drive, six-foot tall o ten-year old (en lugar de los plurales miles, feet o years). Las formas mile, foot y year de tales expresiones no poseen en realidad la morfología irregular que aparentan, sino que derivan históricamente de los genitivos plurales mīla, fōta y gēara.

 

El dativo plural, que acababa en -um en todas las declinaciones, se conserva prácticamente inalterado en el adverbio arcaico whilom (del inglés antiguo hwīlum ‘at times’), y en su forma analógica seldom (originariamente seldan). La terminación de dativo singular de la mayoría de declinaciones, -e, sobrevive en el adjetivo alive (del inglés antiguo on līfe ‘with life’, con una f que se pronunciaba como [v] al estar entre dos vocales, y por eso se escribe modernamente con la grafía v, a pesar de que la última vocal ya no se pronuncie).

 

Pronombres

 

Los pronombres personales de las lenguas germánicas se distribuyen a lo largo de las tres personas gramaticales (primera, segunda, tercera), que indican, respectivamente, el hablante, el oyente y la persona que no es ni lo uno ni lo otro. En el caso de la primera y la segunda personas, el inglés antiguo poseía una categoría adicional dentro del accidente de número llamada dual, que servía para indicar exactamente dos miembros (para lo cual el inglés moderno utiliza las expresiones “we both” y “you both”). La declinación completa de los pronombres de primera y segunda personas es la siguiente:

 

CASO

singular

dual

plural

1ª PERSONA

nominativo

ic

wit

acusativo

unc

ūs

genitivo

mīn

uncer

ūre

dativo

unc

ūs

2ª PERSONA

nominativo

þū

git

acusativo

þē

inc

ēow

genitivo

þīn

uncer

ēower

dativo

þē

inc

ēow

 

Las formas duales empezaron a desaparecer al finalizar el periodo del inglés antiguo. Las segundas personas de singular y el nominativo de la segunda persona de plural () sobrevivieron hasta bien entrado el periodo del inglés moderno, especialmente en el lenguaje religioso y poético. Cuando funcionaban como adjetivos (o determinantes), los genitivos de la primera y la segunda personas se construían mediante la llamada “declinación fuerte” (que se explica más adelante).

 

En la tercera persona no existía la categoría dual, pero en cambio se introducían diferencias de género. El siguiente esquema ilustra su declinación:

 

3ª PERSONA

CASO

masculino

femenino

neutro

SINGULAR

nominativo

hēo

hit

acusativo

hine

hit

genitivo

his

hire

his

dativo

him

hire

him

PLURAL

nominativo

acusativo

genitivo

hira (heora)

hira (heora)

hira (heora)

dativo

him (heom)

him (heom)

him (heom)

 

El pronombre personal she del inglés moderno no procede directamente de hēo (que empezó a pronunciarse como por reducción de su última vocal), sino probablemente del demostrativo femenino sēo (la categoría de los pronombres demostrativos se explica a continuación). Dentro de las formas plurales, sólo el dativo ha sobrevivido en el inglés actual, aunque únicamente como una variante átona propia de la lengua hablada en la que ha desaparecido la h inicial (del tipo “I told 'em not to do it”). La forma tónica moderna them (al igual que they y their) es de origen escandinavo. Otro hecho que puede observarse dentro de los pronombres personales es que —salvo en el caso del neutro— la forma de dativo ha suplantado a la de acusativo en el inglés contemporáneo; ello parece indicar que la mayoría de los verbos del inglés antiguo regían complementos directos en caso dativo.

 

Existían dos pronombres demostrativos en inglés antiguo, que debían concordan con el nombre al que hicieran referencia en caso, género y número. El más habitual de ellos correspondía aproximadamente al moderno that. Además, cuando desempeñaba la función de adjetivo, poseía el valor gramatical del actual artículo determinado the (de manera similar a lo que ocurrió en español antiguo con las formas el, la, lo, derivadas de los pronombres demostrativos latinos ille, illa, illud). Su declinación completa se muestra a continuación (con el caso instrumental de algunas formas que se viene a añadir a los cuatro ya conocidos del sustantivo inglés):

 

CASO

masculino

femenino

neutro

SINGULAR

nominativo

sē (se)

sēo

þæt

acusativo

þone

þā

þæt

genitivo

þæs

þǣre

þæs

dativo

þǣm

þǣre

þǣm

instrumental

þӯ (þon/þē)

þǣre

þӯ (þon/þē)

PLURAL

nominativo

þā

þā

þā

acusativo

þā

þā

þā

genitivo

þāra

þāra

þāra

dativo

þǣm

þǣm

þǣm

instrumental

 

Por analogía con el resto de formas con la letra þ, los pronombres y sēo se convirtieron respectivamente en þē y þēo en una etapa tardía del inglés antiguo. La primera de estas variantes fue precisamente la que evolucionó hasta convertirse en el actual artículo determinado the. La forma alternativa þē del pronombre neutro singular en su caso instrumental se conserva en expresiones comparativas como “the sooner, the better”, en las que the no funciona en realidad como artículo, sino como una especie de complemento circunstancial del tipo “by this [much]”. El actual pronombre demostrativo that proviene del nominativo-acusativo neutro þæt.

 

El otro pronombre demostrativo del inglés antiguo se usaba con menos frecuencia, y poseía aproximadamente el valor del moderno this. Su declinación se muestra en el siguiente cuadro:

 

CASO

masculino

femenino

neutro

SINGULAR

nominativo

þēs

þēos

þis

acusativo

þisne

þas

þis

genitivo

þisses

þisse

þisses

dativo

þissum

þisse

þissum

instrumental

PLURAL

nominativo

þās

þās

þās

acusativo

þas

þas

þas

genitivo

þissa

þissa

þissa

dativo

þissum

þissum

þissum

instrumental

 

El actual pronombre demostrativo this proviene de la forma singular del nominativo-acusativo neutro þis. De manera similar, su correspondiente plural þās dio lugar ya durante el periodo del inglés medio a those, que se fusionó con tho (producto de la evolución del plural neutro del primer demostrativo, þā) y generó de esta manera la variante plural de that. Puesto que el plural que tendría que corresponder a este segundo demostrativo pasó a usarse con el primero, el inglés medio tuvo que crear un forma alternativa, these, que pasó a configurarse como plural de this.

 

Los pronombres interrogativos se declinaban únicamente para género masculino y neutro y para número singular. Su declinación se ilustra en el siguiente cuadro:

 

CASO

masculino

neutro

SINGULAR

nominativo

hwā

hwæt

acusativo

hwone

hwæt

genitivo

hwæs

hwæs

dativo

hwǣm (hwām)

hwǣm (hwām)

instrumental

hwǣm (hwām)

hwӯ

 

La forma masculina de nominativo hwā es el origen del moderno who, la variante alternativa de dativo-instrumental hwām dio lugar a whom, y el nominativo-acusativo neutro hwæt se conservó como what. El acusativo hwone no sobrevivió más allá del periodo del inglés medio, cuando su función fue suplantada por el dativo hwām. La forma de genitivo moderna whose procede de hwæs, aunque con un cambio de vocal por asimilación con who y whom. El instrumental neutro hwӯ dio lugar al moderno adverbio interrogativo why. Otros pronombres interrogativos del inglés antiguo eran hwæðer ‘which of two’ (moderno whether) y hwilc ‘which of many’ (moderno which), que se construían mediante la llamada “declinación fuerte” cuando funcionaban como adjetivos.

 

Los anteriores pronombres se usaban únicamente como interrogativos (a pesar de que actualmente se empleen también como pronombres relativos dentro de proposiciones subordinadas). Para desempeñar esta última función, el inglés antiguo recurría a la partícula única þe, invariable en forma tanto para caso como para género (no existía, por tanto, la complicación de tener que elegir entre who, which, that y whom que se produce en el inglés formal de hoy en día). En ocasiones, sin embargo, el pronombre relativo þe era precedido por la forma apropiada del demostrativo para formar un constituyente relativo compuesto (como la construcción “el que” o “aquél que” del español, equivalente a “quien”).

 

Adjetivos y adverbios

 

El adjetivo del inglés antiguo —al igual que el de lenguas altamente flexivas como el latín— concordaba con el nombre al que modificaba en caso, género y número. Por otra parte, tal y como ocurría en el resto de las lenguas germánicas, poseía su propia declinación. Por un lado se encontraba la llamada declinación “débil” (o regular), que era la que adoptaba el adjetivo cuando se hallaba precedido por un pronombre demostrativo —en función de artículo determinado— o un pronombre posesivo, que hacían que el nombre al que modificaba fuera definido o determinado en su referencia (es decir, ya conocido por los interlocutores). La declinación “fuerte” (o irregular), por el contrario, se empleaba cuando el adjetivo no se hallaba precedido por un pronombre demostrativo o posesivo, o cuando desempeñaba la función de atributo. Como ejemplo de esta dos declinaciones, se ilustra el adjetivo til ‘good’ en sus tres géneros. En su función de adjetivo débil, aparece acompañado por un pronombre demostrativo: sē tila hlāford ‘the good lord’, sēo tile ides ‘the good woman’ y þæt tile bearn ‘the good child’:

 

DECLINACIÓN REGULAR

CASO

masculino

femenino

neutro

SINGULAR

nominativo

til-a hlāford

sēo til-e ides

þæt til-e bearn

acusativo

þone til-an hlāford

þā til-an idese

þæt til-e bearn

genitivo

þæs til-an hlāfordes

þǣre til-an idese

þæs til-an bearnes

dativo

þǣm til-an hlāforde

þǣre til-an idese

þǣm til-an bearne

instrumental

þӯ til-an hlāforde

þǣre til-an idese

þӯ til-an bearne

PLURAL

nominativo

þā til-an hlāfordas

þā til-an idesa

þā til-an bearn

acusativo

þā til-an hlāfordas

þā til-an idesa

þā til-an bearn

genitivo

þāra til-ena hlāforda

þāra til-ena idesa

þāra til-ena bearna

dativo

þǣm til-um hlāfordum

þǣm til-um idesum

þǣm til-um bearnum

instrumental

 

DECLINACIÓN IRREGULAR

CASO

masculino

femenino

neutro

SINGULAR

nominativo

til hlāford

til-u ides

til bearn

acusativo

til-ne hlāford

til-e idese

til bearn

genitivo

til-es hlāfordes

til-re idese

til-es bearnes

dativo

til-um hlāforde

til-re idese

til-um bearne

instrumental

til-e hlāforde

til-re idese

til-e bearne

PLURAL

nominativo

til-e hlāfordas

til-a idesa

til-u bearn

acusativo

til-e hlāfordas

til-a idesa

til-u bearn

genitivo

til-ra hlāforda

til-ra idesa

til-ra bearna

dativo

til-um hlāfordum

til-um idesum

til-um bearnum

instrumental

 

Como puede verse, las terminaciones de los adjetivos pertenecientes a la declinación débil son idénticas a las de los nombres con raíz en n. Esta falta de idiosincrasia flexiva se debe al hecho de que, en esta situación, es el determinante el que señala de forma clara e indistinta los diferentes casos, puesto que su declinación es mucho más completa y específica que la del adjetivo, y por tanto la morfología de éste no resulta tan crucial a la hora de distinguir significados. Por el contrario, los adjetivos pertenecientes a la declinación fuerte poseían un sistema flexivo mucho más completo, puesto que, a falta de determinantes, era la única marca portadora de información gramatical en su unión con un nombre.

 

El accidente gramatical de grado no presentaba grandes complicaciones en inglés antiguo. El comparativo de la mayor parte de los adjetivos se formaba mediante la adición del sufijo -ra, mientras que el superlativo requería la presencia de la terminación -ost (como por ejemplo heard ‘hard’, heardra ‘harder’, heardost ‘hardest’). El sufijo comparativo dio lugar durante la etapa del inglés moderno a la actual marca -er, por metátesis o cambio de lugar de sus sonidos. La terminación -ost alternaba con su variante -est en la formación del superlativo, puesto que en realidad ésta última era una forma creada a partir de la primera por mutación vocálica (como en lang ‘long’, lengra ‘longer’, lengest ‘longest’). Unos pocos adjetivos del inglés antiguo poseían lo que se conoce como formas supletivas en el comparativo y el superlativo, es decir, términos no relacionados morfológicamente con el adjetivo base sobre el que se lleva a cabo la gradación. Este fenómeno se ilustra a continuación con unos pocos ejemplos:

 

gōd ‘good’ — betra ‘better’ — betst ‘best’

micel ‘great’ — māra ‘more’ — mǣst ‘most’

lӯtel ‘little’ — lǣssa ‘lesser’ — lǣst ‘least’

nēah ‘nigh’ — nēarra ‘nigher’ — niehst ‘next’

yfel ‘evil’ — wiersa ‘worse’ — wiest ‘worst’

 

Algunos pocos superlativos se formaban mediante la adición del sufijo -(u)ma (como forma, de fore ‘before’). Cuando se produjo la apócope de la vocal átona al final de las palabras inglesas, la terminación -m resultante dejó de poseer su carácter original en la conciencia lingüística de los hablantes, que añadieron el sufijo regular -est a lo que ya de por sí era una forma superlativa. De esta manera, se crearon los llamados dobles superlativos del inglés antiguo, como ūtemest ‘outmost’ (derivado de ūte ‘out’ y -uma, y más tarde el sufijo -est). Por etimología popular, este espurio sufijo -mest se confundió con la palabra most, que pasó a interpretarse como una marca de formación de superlativos, y éste fue el origen de algunas formas “irregulares” del inglés moderno como foremost, midmost, inmost, uppermost, furthermost o topmost.

 

La gran mayoría de los adverbios del inglés antiguo se formaba a partir de adjetivos mediante la adición del sufijo -e (que correspondía al caso instrumental de su declinación irregular). Por ejemplo, el adverbio correspondiente a wrāð ‘angry’ era wrāðe ‘angrily’. El hecho de que muchos adjetivos del inglés moderno sean iguales en forma a sus correspondientes adverbios (como loud, deep, slow, etc.) se debe a que esta terminación vocálica se perdió a finales del siglo XIV. El caso genitivo se usaba igualmente para formar construcciones adverbiales, como en hē hwearf dæges ond nihtes ‘he wandered [by] day and [by] night’ (en donde dæges y nihtes son nombres en genitivo singular); esta característica se conserva actualmente en expresiones del tipo “I work nights”. La -s final de adverbios como southwards, besides o betimes corresponde asimismo a la terminación -es del genitivo singular, que se conserva también —aunque con una distinta representación ortográfica— en once, twice, hence y since. El caso dativo no se empleaba de forma tan consistente para la formación de adverbios; aun así, existían formas singulares como elne ‘bravely’ y wihte ‘at all’, o plurales como hwīlum ‘at times, sometimes’ y þrymmum ‘mightily’. En cuanto al grado, los adverbios se construían de forma similar a la mayoría de los adjetivos: añadían -or a la base adjetival para el comparativo y -ost (o -est) para el superlativo (por ejemplo, wrāðe ‘angrily’, wrāðor ‘more angrily’, wrāðost ‘most angrily’).

 

Un sufijo del inglés antiguo, -līc ‘body’, servía para formar tanto adjetivos como adverbios; como ejemplo de lo primero se encuentran undēadlic ‘immortal’ y frēondlic ‘friendly’. A su vez, estos mismos adjetivos podían convertirse en adverbios mediante la adición del sufijo -e característico (como frēondlice ‘in a friendly manner’). Cuando, tras la pérdida de esta terminación vocálica a finales del siglo XIV, muchos adverbios resultaron similares en forma al adjetivo del cual derivaban (como ya se vio más arriba), los gramáticos prescriptivistas introdujeron de forma totalmente artificial el uso del sufijo -ly (procedente de -līc) como marca característica de los adverbios, con la intención de diferenciarlos claramente de los adjetivos.

 

Flexión verbal

 

Al igual que el resto de lenguas germánicas, el inglés antiguo poseía verbos débiles (que añadían a la raíz un sufijo dental -t o -d para formar el pretérito) y verbos fuertes (que variaban su vocal temática para indicar las diferentes formas de infinitivo, pretérito singular, pretérito plural y participio, conocidas en conjunto como temas o formas temáticas). Con más o menos excepciones, éste es el sistema general que el inglés contemporáneo ha heredado, en el que se distinguen verbos regulares del tipo talk, talked —categoría que agrupa a la mayoría de los antiguos débiles— y verbos irregulares del tipo sing, sang, sung —en donde se encuadran la mayoría de los antiguos fuertes, aunque ciertos verbos irregulares como keep, kept, kept fueran originariamente débiles. La distinción entre verbos débiles y fuertes del inglés antiguo se conserva hoy en día en una lengua germánica como el neerlandés. Por ejemplo, un verbo débil como werken ‘trabajar’ se conjuga werkte, werkten, gewerkt en pretérito singular, pretérito plural y participio, respectivamente. Un verbo fuerte como vragen ‘preguntar’ adopta las formas vroeg, vroegen, gevraagd para estos mismos tiempos.

 

Existían varias clases de verbos débiles en inglés antiguo, así como siete grupos de verbos fuertes que se distinguían por sus diferentes patrones de cambio vocálico en la raíz. Por otra parte, había algunos verbos irregulares dentro de cada una de estas dos categorías que se apartaban ligeramente del modelo general. A continuación se ilustra la conjugación de un típico verbo débil como cēpan ‘to keep’:

 

cēpan

FORMAS TEMÁTICAS

cēpan, cēpte, gecēped

FORMAS NO PERSONALES

Infinitivo simple: cēp-an ‘to keep’

Infinitivo declinado: tō cēp-enne ‘to keep’

Gerundio: cēp-ende ‘keeping’

Participio: ge-cēp-ed ‘kept’

INDICATIVO

 

Presente

Pretérito

ic

þū

hē/hēo/hit

wē/gē/hī

cēp-e ‘I keep’

cēp-est ‘you keep’

cēp-eð ‘he/she/it keeps’

cēp-að ‘we/you/they keep’

cēpt-e ‘I kept’

cēpt-est

cēpt-e

cēpt-on

SUBJUNTIVO

 

Presente

Pretérito

ic

þū

hē/hēo/hit

wē/gē/hī

cēp-e

cēp-e

cēp-e

cēp-en

cēpt-e

cēpt-e

cēpt-e

cēpt-en

IMPERATIVO

þū

cēp ‘keep!’

cēp-að

 

Como puede observarse, los verbos débiles se caracterizan por tres formas que sirven de base para la formación del resto del paradigma verbal: infinitivo (cēpan), primera persona singular del pretérito indicativo (cēpte) y participio (gecēped). Eliminando la desinencia -an del infinitivo queda la raíz verbal (en este caso cēp-), sobre la cual se construye todo el sistema de presente, el infinitivo declinado, el gerundio y las formas de imperativo. Haciendo lo mismo con la forma básica de pretérito se obtiene el tema característico de todo el sistema de pretérito (cēpt-), que acaba siempre en una consonante dental [t] o [d] (según que la raíz termine en un fonema sordo o sonoro, respectivamente). Por último, el participio se forma añadiendo a la raíz verbal el prefijo ge- y el sufijo -ed.

 

La conjugación de un típico verbo fuerte como helpan ‘to help’ es la siguiente:

 

helpan

FORMAS TEMÁTICAS

helpan, healp, hulpon, geholpen

FORMAS NO PERSONALES

Infinitivo simple: help-an ‘to help’

Infinitivo declinado: tō help-enne ‘to help’

Gerundio: help-ende ‘helping’

Participio: ge-holp-en ‘helped’

INDICATIVO

 

Presente

Pretérito

ic

þū

hē/hēo/hit

wē/gē/hī

help-e ‘I help’

hilp-st ‘you help’

hilp-ð ‘he/she/it helps’

help-að ‘we/you/they help’

healp ‘I helped’

hulp-e

healp

hulp-on

SUBJUNTIVO

 

Presente

Pretérito

ic

þū

hē/hēo/hit

wē/gē/hī

help-e

help-e

help-e

help-en

hulp-e

hulp-e

hulp-e

hulp-en

IMPERATIVO

þū

help ‘help!’

help-að

 

De forma similar a los verbos débiles, los fuertes poseen cuatro formas temáticas que los caracterizan unívocamente: infinitivo (helpan), primera persona singular del pretérito indicativo (healp), plural del pretérito indicativo (hulpon) y participio (geholpen). Eliminando la desinencia -an del infinitivo queda la raíz verbal (en este caso help-), sobre la cual se construye todo el sistema de presente, el infinitivo declinado, el gerundio y las formas de imperativo. La forma de primera persona singular del pretérito indicativo (healp) sirve de base únicamente a la tercera persona singular del mismo tiempo. Eliminando la desinencia del plural del pretérito indicativo se obtiene el tema característico del resto de formas pertenecientes al sistema de pretérito (hulp-). El participio, por último, posee su propio tema verbal (holp-), al que se suman el prefijo ge- y el sufijo -en. En cuanto a las formas irregulares de segunda y tercera persona singular del presente de indicativo (hilpst y hilpð, en este caso), se deben a una mutación vocálica producida en la raíz verbal a consecuencia de las desinencias existentes en una etapa primigenia del inglés antiguo, -ist e -ið.

 

Las formas de pretérito de indicativo se usaban en inglés antiguo para señalar acontecimientos ocurridos en el pasado, mientras que las de presente se empleaban con el resto de tiempos, es decir, el presente y el futuro. La -t final de la segunda persona singular del presente de indicativo no formaba parte originariamente de la raíz, sino que se debió al frecuente uso de þū como pronombre enclítico (o variante pronominal átona adjunta al final del verbo). Por ejemplo, la forma original þū cēpes se convirtió en cēpesþu, que dio lugar posteriormente a cēpestu y por último cēpest.

 

El subjuntivo (que presentaba únicamente diferencias de tiempo y de número, no de persona) se usaba en proposiciones principales para expresar deseos y órdenes (por ejemplo, God ūs helpe ‘God help us’ o ne hēo hundas cēpe ‘she shall not keep dogs’). También se empleaba consistentemente en multitud de proposiciones subordinadas, de forma similar al uso actual (swelce hē tam wǣre ‘as if he were tame’), e incluso en otras en las que el inglés moderno ya no utiliza el subjuntivo (Ic heom sægde þæt hēo blīðe wǣre ‘I told them that she was happy’).

 

Por lo que respecta a las formas no personales, el infinitivo simple de la mayoría de los verbos poseía una desinencia -an (aunque algunos verbos débiles, como bodian ‘to proclaim’ o nerian ‘to save’, adoptaban una terminación -ian, o simplemente -n en el caso de algunos otros con formas contractas, como fōn ‘to seize’ o gān ‘to go’). El infinitivo declinado es un resto sintáctico de una etapa anterior del inglés antiguo en la que los infinitivos se declinaban igual que los nombres. Esta forma se empleaba especialmente cuando el verbo desempeñaba una función nominal (de manera similar al moderno gerundio), como en is blīðe tō helpenne ‘helping is joyful’. El participio y el gerundio se usaban igual que actualmente, como núcleo de las formas verbales compuestas y como modificadores de nombres. La terminación de los participios de verbos fuertes, -en, se conserva hoy en día en algunos verbos: bitten, eaten, frozen, swollen, etc.

 

Verbos débiles

 

La gran mayoría de los verbos del inglés antiguo eran débiles, es decir, formaban sus tiempos de pretérito según el modelo general de las lenguas germánicas, añadiendo a la raíz verbal un sufijo dental: [t] tras consonante sorda (como cēpan, cēpte, gecēped ‘to keep’) y [d] en el resto de los casos (como hīeran, hīerde, gehīered ‘to hear’). Existían tres clases de verbos débiles en inglés antiguo, cada una de ellas con distintas subclases. Su caracterización unívoca resulta complicada ya que, como se dijo en su momento, hay ciertos verbos que presentan irregularidades formales (no obstante, la mayoría de los verbos débiles se ajustaban a un modelo regular). A continuación se incluyen ejemplos de algunos verbos irregulares muy habituales que sirven para ilustrar estos tres grupos:

 

CLASE I

fremman, fremede, gefremed ‘to do’

ferian, ferede, gefered ‘to carry’

bycgan, bohte, geboht ‘to buy’

þencan, þōhte, geþōht ‘to think’

þyncan, þūhte, geþūht ‘to seem’

 

CLASE II

endian, endode, geendod ‘to end’

 

CLASE III

habban, hæfde, gehæfd ‘to have’

secgan, sægde, gesægd ‘to say’

hycgan, hogde, gehogod ‘to think’

 

Algunas de las anteriores irregularidades son aparentes o meramente formales (como es el caso de fremman y ferian), pero otras en cambio son más complejas (debidas en su mayor parte a una mutación en la vocal temática).

 

Verbos fuertes

 

Los verbos del inglés antiguo que no eran débiles construían sus distintas formas temáticas mediante el fenómeno gramatical conocido como apofonía o gradación vocálica. La apofonía (o ablaut) no ha de confundirse con la mutación vocálica (o umlaut), que no se debe a un fenómeno morfológico sino fonético, puesto que un sonido influye sobre otro y esto origina una asimilación de este último al primero (recuérdese el caso de gēs ‘geese’, procedente del germánico *gōsi). Al igual que el resto de lenguas germánicas, el inglés antiguo poseía siete clases de verbos fuertes, cada una de ellas caracterizada por un distinto patrón de alternancia vocálica en la raíz. Como ocurre actualmente con el verbo to be, estos verbos fuertes presentaban dos formas de pretérito, una de singular y otra de plural. En algunos casos, la primera de ellas ha sobrevivido en el inglés actual como forma única de pretérito; en otros casos, es la forma plural la que lo hizo (y a veces ninguna de ellas, sino una variante creada por analogía con otro modelo verbal). Al igual que ocurría con los verbos débiles, los verbos fuertes presentaban distintos subgrupos dentro de sus siete clases básicas, aunque en este caso sí resulta posible su ordenación unívoca atendiendo al modelo de alternancia vocálica. Los siguientes ejemplos ilustran estas siete clases:

 

CLASE I (gradación: ī-ā-i-i)

drīfan, drāf, drifon, gedrifen ‘to drive’

rīdan, rād, ridon, geriden ‘to ride’

rīsan, rās, rison, gerisen ‘to rise’

wrītan, wrāt, writon, gewriten ‘to write’

 

CLASE II

 

Subgrupo 1 (gradación: ēo-ēa-u-o)

clēofan, clēaf, clufon, geclofen ‘to cleave’

crēopan, crēap, crupon, gecropen ‘to creep’

 

Subgrupo 2 (gradación: ēo-ēa-u-o; además, se aplica la “Ley de Verner” —véase germánico— en las dos últimas formas temáticas, ya que en su etapa indoeuropea el acento prosódico recaía en la desinencia verbal, no en la raíz)

frēosan, frēas, fruron, gefroren ‘to freeze’

lēosan, lēas, luron, geloren ‘to lose’

sēoðan, sēað, sudon, gesoden ‘to seethe’

 

Subgrupo 3 (gradación: ū-ēa-u-o)

scūfan, scēaf, scufon, gescofen ‘to shove’

sprūtan, sprēat, spruton, gesproten ‘to sprout’

 

CLASE III (dos consonantes después de la vocal temática)

 

Subgrupo 1 (la primera de las dos consonantes que siguen a la vocal temática es una m o una n; gradación: i-a-u-u)

drincan, dranc, druncon, gedruncen ‘to drink’

findan, fand, fundon, gefunden ‘to find’

sincan, sanc, suncon, gesuncen ‘to sink’

singan, sang, sungon, gesungen ‘to sing’

springan, sprang, sprungon, gesprungen ‘to spring’

swimman, swamm, swummon, geswummen ‘to swim’

 

Subgrupo 2 (la primera de las dos consonantes que siguen a la vocal temática es una l; gradación: e-ea-u-o)

helpan, healp, hulpon, geholpen ‘to help’

meltan, mealt, multon, gemolten ‘to melt’

swellan, sweall, swullon, geswollen ‘to swell’

 

Subgrupo 3 (la primera de las dos consonantes que siguen a la vocal temática es una r o una h; gradación: eo-ea-u-o)

ceorfan, cearf, curfon, gecorfen ‘to carve’

feohtan, feaht, fuhton, gefohten ‘to fight’

steorfan, stearf, sturfon, gestorfen ‘to die’

weorpan, wearp, wurpon, geworpen ‘to throw’

 

CLASE IV (una l o una r después de la vocal temática; gradación: e-æ-ǣ-o)

beran, bær, bǣron, geboren ‘to bear’

stelan, stæl, stǣlon, gestolen ‘to steal’

teran, tær, tǣron, getoren ‘to tear’

 

CLASE V (una sola consonante, que no es l ni r, después de la vocal temática)

 

Subgrupo 1 (gradación: e-æ-ǣ-E)

metan, mæt, mǣton, gemeten ‘to mete’

sprecan, spræc, sprǣcon, gesprecen ‘to speak’

 

Subgrupo 2 (la g inicial, pronunciada como la semivocal [j], afectó al originario diptongo temático ie del infinitivo y el participio y produjo su reducción a la vocal palatal única i; gradación: i[ie]-ea-ēa-i[ie])

gifan, geaf, gēafon, gegifen ‘to give’

 

CLASE VI (gradación: a-ō-ō-a)

faran, fōr, fōron, gefaren ‘to fare, go’

scacan, scōc, scōcon, gescacen ‘to shake’

standan, stōd, stōdon, gestanden ‘to stand’

 

CLASE VII (la misma vocal temática, aunque de carácter impredecible, en el infinitivo y en el participio)

 

Subgrupo 1 (diptongo temático ēo en las dos formas de pretérito)

cnāwan, cnēow, cnēowon, gecnāwen ‘to know’

feallan, fēoll, fēollon, gefeallen ‘to fall’

flōwan, flēow, flēowon, geflōwen ‘to flow’

 

Subgrupo 2 (vocal temática ē en las dos formas de pretérito)

hātan, hēt, hēton, gehāten ‘to to be called’

slǣpan, slēp, slēpon, geslǣpen ‘to sleep’

 

El inglés antiguo poseía unos pocos verbos que eran fuertes originariamente, pero cuyo pretérito empezó a usarse con el sentido de presente; como consecuencia de ello, tuvieron que crear nuevas formas de pretérito para indicar tiempo pasado. Estos verbos son importantes porque constituyen la principal fuente de procedencia de los llamados verbos modales del inglés actual (del tipo can, may, will, could, should, would, might, etc.), que sirven para indicar la modalidad oracional o modo subjetivo con el que el hablante considera que tiene lugar la acción. Existen dos modalidades oraciones básicas: epistémica, usada para indicar el grado de compromiso que muestra el oyente acerca de la veracidad de una determinada proposición, y que puede ir desde la posibilidad (they might enjoy the game) hasta la necesidad (it can't be raining out there!); y deóntica, que depende del comportamiento subjetivo de las personas, más que de una realidad exterior a ellas (I will help you out). Los siguientes son algunos de estos verbos fuertes que sobreviven actualmente como modales, y cuyo significado primitivo guía en la comprensión del verdadero sentido que reflejan dentro de las construcciones de modalidad (las formas de presente y de pretérito que se citan corresponden a la primera persona singular):

 

Infinitivo                                  Presente (antiguo pretérito)       Pretérito (creado)

āgan ‘to owe’                          āh                                           āhte ‘ought’

cunnan ‘to know how’             cann ‘can’                               cūðe ‘could’

magan ‘to be able’                   mæg ‘may’                              meahte ‘might’

*mōtan ‘to be allowed’             mōt                                          mōste ‘must’

sculan ‘to be obliged’               sceal ‘shall’                             sceolde ‘should’

durran ‘to dare, venture’          dearr ‘dare’                            dorste ‘durst’

 

El verbo willan ‘to wish, want’, aunque originariamente no formara parte de este grupo de formas fuertes, también pasó a integrar la lista de verbos modales del inglés actual. Su presente wille dio lugar a will (que conserva su primitivo sentido volitivo), y su pretérito, wolde, fue el origen de would.

 

Verbos anómalos

 

Algunos verbos muy comunes en el inglés antiguo desarrollaron una serie de irregularidades que no se ajustaban a ningún modelo fijo. Esto se debe a que su conjugación estaba formada por una serie de formas supletivas (como ocurría en el caso de los adverbios), con distinta procedencia histórica y ninguna relación formal entre sí. A continuación se indica la conjugación de los más importantes de estos verbos anómalos, como son bēon ‘to be’, willan ‘to want’, habban ‘to have’, dōn ‘to do’ y gān ‘to go’:

 

bēon

 

Presente

Pretérito

ic

þū

hē/hēo/hit

wē/gē/hī

eom (bēo)

eart (bist)

is (bið)

sindon (sind,sint,bēoð)

wæs

wǣre

wæs

wǣron

Las formas de pretérito procedían del verbo wesan ‘to be’, que pertenecía a la clase V de los verbos fuertes. La alternancia entre r y s se debe a los efectos de la “Ley de Verner”.

 

willan

 

Presente

Pretérito

ic

þū

hē/hēo/hit

wē/gē/hī

wille

wilt

wille

willað

wolde

woldest

wolde

woldon

 

habban

 

Presente

Pretérito

ic

þū

hē/hēo/hit

wē/gē/hī

hæbbe

hæfst

hæfð

habbað

hæfde

hæfdest

hæfde

hæfdon

 

dōn

 

Presente

Pretérito

ic

þū

hē/hēo/hit

wē/gē/hī

dēst

dēð

doð

dyde

dydest

dyde

dydon

 

gān

 

Presente

Pretérito

ic

þū

hē/hēo/hit

wē/gē/hī

gǣst

gǣð

gað

ēode

ēodest

ēode

ēodon

La moderna forma de pretérito, went, deriva del inglés antiguo wende, pretérito de wendan ‘to wend, go, proceed’.

 

Sintaxis

 

La sintaxis u ordenación relativa de palabras dentro de la oración es una de las características gramaticales más estables dentro de cada lengua. El inglés no es una excepción ya que, en términos generales, la sintaxis del inglés antiguo guarda una estrecha similitud con la del inglés contemporáneo. No obstante, existen ciertas diferencias (algunas de ellas ya tratadas anteriormente) que merece la pena subrayar:

 

1) Los nombres, pronombres y adjetivos del inglés antiguo poseían un sistema flexivo mucho más completo.

 

2) Los adjetivos concordaban en caso, género y número con los nombres a los que modificaban. El mismo tipo de concordancia gramatical se producía entre los pronombres y los nombres a los que sustituían.

 

3) Los adjetivos, además de los accidentes gramaticales anteriores, poseían su propia declinación, débil o fuerte (según que el nombre al que modificaran fuera definido o no).

 

4) Los adjetivos numerales podían funcionar no solamente como determinantes de un nombre (þrītig scyllingas ‘thirty shillings’), sino también como sustantivos modificados por un nombre en caso genitivo (þrītig rihtwīsra, literalmente ‘thirty of righteous men’). Esta construcción genitiva, llamada genitivo partitivo, se usaba de forma regular con un nombre indeclinable como fela ‘much, many’ (fela goldes ‘much [of] gold’; fela folca ‘many [of] people’).

 

5) El inglés antiguo usaba el caso genitivo en muchas circunstancias para las cuales el inglés contemporáneo emplearía un sintagma preposicional introducido por of, como por ejemplo en la frase ðæs īglandes micel dǣl ‘a great deal of the island’ (literalmente ‘that island's great deal’).

 

6) Propiamente hablando, no existían artículos en inglés antiguo. Los anglosajones utilizaban los pronombres demostrativos o þēs para desempeñar la función del actual artículo determinado the, y los adjetivos ān ‘one’ o sum ‘some, a certain’ en lugar del moderno artículo indeterminado a. Pero a menudo estas palabras poseían significados más específicos que los artículos del inglés contemporáneo, por lo que era frecuente que el inglés antiguo no utilizara palabra alguna en las posiciones sintácticas en las que un hablante actual esperaría encontrar un determinante.

 

7) Aunque los hablantes de inglés antiguo podían teóricamente crear formas compuestas de los verbos, en la práctica no lo hacían de forma habitual. Los tiempos perfectos de los verbos transitivos se construían mediante el auxiliar habban ‘to have’ y el participio del verbo. Originariamente, una frase como hē hæfð gebrocen earm ‘he has broken an arm’ significaba algo así como ‘he has a broken arm’, con el participio gebrocen desempeñando la función de adjetivo del nombre earm (de hecho, el participio de estas construcciones concordaba a veces en caso, género y número con el sustantivo al que acompañaba). Los tiempos perfectos de los verbos intransitivos se formaban mediante los auxiliares bēon ‘to be’ o weorþan ‘to become’ más el participio del verbo. Las combinaciones de dos verbos auxiliares (tales como has been running) no se daban en absoluto en inglés antiguo, que utilizaba preferentemente las formas simples de los verbos para señalar las diferencias de tiempo y aspecto que el inglés actual determina apropiadamente. A veces, los adverbios servían para indicar los distintos matices semánticos sugeridos por las formas verbales compuestas; por ejemplo, la oración moderna he had come correspondería a la construcción del inglés antiguo ǣr cōm (literalmente ‘he earlier came’).

 

8) El inglés antiguo formaba sus estructuras pasivas de forma parecida al actual (con los auxiliares bēon ‘to be’ o weorþan ‘to become’ más el participio del verbo que se conjugaba), aunque a menudo utilizaba el infinitivo simple con sentido pasivo (por ejemplo, hēo hēht hine lǣran ‘she ordered him to be taught’, con el infinitivo lǣran ‘to teach’ indicando pasividad, ya que si equivaliera a ‘she ordered him to teach’ se usaría en su lugar el infinitivo declinado tō lǣrenne). Otra alternativa consistía en el uso del pronombre indefinido man ‘one’, como en hine man hēng ‘he was hanged’ (literalmente ‘one hanged him’).

 

9) Como ya se vio al hablar del verbo, el modo subjuntivo se utilizada de forma más consistente en inglés antiguo.

 

10) El inglés antiguo poseía un cierto número de verbos impersonales, que se usaban sin sujeto explícito, como en swā mē þyncþ ‘so [it] seems to me’ o mē þyrstte ‘[it] thirsts me, it makes me thirsty’. El complemento directo antecedía siempre a estos verbos, y en la primera oración dio lugar a la expresión arcaica methinks (tan habitual en los dramas clásicos de Shakespeare). No hay que confundir los verbos impersonales con los unipersonales, como por ejemplo los meteorológicos, en donde el sujeto es siempre el pronombre neutro hit y aparece expresamente en la oración: hit snīwþ ‘it snows’, hit wæs windig ‘it was windy’, hit sumor læcþ ‘summer is coming’.

 

11) Algunos verbos, como benæman ‘to deprive’ o wundrian ‘to wonder’, regían complementos en caso genitivo. En general, se trataba de verbos que necesitan de un complemento de régimen para su correcta construcción.

 

12) El sujeto de cualquier verbo podía ser omitido si estaba implícito en el contexto, especialmente cuando el verbo iba a continuación de una proposición que ya lo expresaba, como en hē þē æt sunde oferflāt, hæfde māre mægen ‘he outstripped you at swimming, [he] had more strength’.

 

13) Por otra parte, el sujeto de un verbo podía expresarse doblemente en inglés antiguo: una vez como pronombre en su posición sintáctica propia dentro de la oración, y otra dentro de una cláusula de anticipación; por ejemplo, and þā þe þǣr tō lāfe wǣron, cōmon tō þæs carcernes dura ‘and those that were there as survivors, they came to that prison's door’.

 

14) El adverbio negativo ne ‘not’ se anteponía normalmente al verbo al cual modificaba (ic ne dyde ‘I did not’). Esto hizo posible su contracción con algunas formas verbales, y dio lugar a palabras como nis (de ne is ‘is not’), nille (de ne wille ‘will not’) y næfð (de ne hæfð ‘has not’). El inglés moderno también posee formas contractas de este tipo como isn't, won't y hasn't, aunque en este caso el adverbio aparece a continuación del verbo.

 

15) El orden de palabras no era tan rígido en inglés antiguo como lo es actualmente. Ello se debe principalmente a que, siendo una lengua tan flexiva, los constituyentes de la oración estaban marcados de forma unívoca para desempeñar una determinada función sintáctica, por lo que su ordenación relativa no era tan crucial como lo es en el inglés moderno. El mismo fenómeno se producía en latín, una lengua de sintaxis mucho más libre que el español. Por lo general, las oraciones declarativas del inglés antiguo poseían el mismo orden Sujeto-Verbo-Objeto del inglés moderno (por ejemplo, hē wæs swīðe spēdig man ‘he was a very successful man’ o Eadwine eorl cōm mid landfyrde and drāf hine ūt ‘Earl Edwin came with a land army and drove him out’). Estas mismas oraciones podían tener un pronombre en función de complemento delante del verbo, en posición proclítica, en lugar de detrás (como en se hālga Andreas him andswarode ‘the holy Andrew answered him’). Cuando la oración comenzaba con los adverbios þā ‘then, when’ o ne, el verbo precedía normalmente al sujeto: þā sealde se cyning him sweord ‘then the king gave him a sword’; ne can ic nōht singan ‘I cannot sing anything’. Dentro de proposiciones subordinadas, el verbo aparecía normalmente al final (como ocurre actualmente en otras lenguas germánicas como el neerlandés o el alemán): God geseah þā þæt hit gōd wæs ‘God saw then that it was good’. Por último, las oraciones interrogativas también poseían el mismo orden Verbo-Sujeto-Objeto del inglés moderno: hæfst þū ǣnigne gefēran? ‘have you any companion?’

 

16) La sintaxis oracional del inglés antiguo favorecía la parataxis o unión de oraciones mediante conjunciones coordinantes, a veces de manera excesiva. Compruébese esta afirmación en el siguiente fragmento correspondiente a una versión anglosajona de la fábula griega de Orfeo: ðā hē forð on ðæt leoht cōm, ðā beseah he hine under bæc wið ðæs wīfes; ðā losode hēo him sōna ‘when he came forth into the light, then he looked backwards toward the woman; then she slipped from him immediately’. La hipotaxis o unión de oraciones mediante conjunciones subordinantes aún no estaba excesivamente desarrollada en esta etapa primitiva de la evolución del inglés.

 

Texto ilustrativo

 

A modo de ejemplificación práctica de todo lo explicado anteriormente, se presenta a continuación un texto ilustrativo de la lengua empleada durante este periodo primitivo del inglés. Como ya se dijo, el dialecto que aquí se recrea es el sajón occidental, la variedad estándar del inglés antiguo. Algunas formas, no obstante, varían con respecto al modelo explicado, debido a factores extralingüísticos tales como las preferencias particulares del escriba, descuidos y errores por su parte, o determinadas diferencias diatópicas, diafásicas o diastráticas (todo ello se ha respetado). El texto original se acompaña de una glosa que transcribe palabra por palabra su significado literal, para que el lector moderno pueda captar todos sus matices gramaticales y significativos. A continuación se incluye una versión actualizada comprensible para el hablante de inglés contemporáneo, acompañada de su correspondiente traducción al español.

 

El siguiente texto es una versión de la parábola del buen samaritano (San Lucas 10: 30-36), correspondiente a una traducción de los evangelios bíblicos fechada a finales del periodo del inglés antiguo:

 

Sum man fērde fram Hiērūsalem tō Hiēricho, and becōm on ðā sceaðan;

[A certain man went from Jerusalem to Jericho, and came upon those thieves;]

 

þā hine berēafodon and tintregodon hine, and forlēton hine sāmcucene.

[those him robbed and tormented him, and left him half-alive.]

 

Þā gebyrode hit þæt sum sācerd fērde on þǣm ylcan wege,

[Then happened it that a certain priest went on that same way,]

 

and þā hē þæt geseah, hē hine forbēah.

[and when he that saw, he him passed by.]

 

And eall swā se dīacon, þā hē wæs wið þā stōwe and þæt geseah, hē hyne ēac forbēah.

[And also that deacon, when he was at that place and that saw, he him also passed by.]

 

Ðā fērde sum Samaritanisc man wið hine;

[Then went a certain Samaritan man by him;]

 

þā hē hine geseah, þā weard hē mid mildheortnesse ofer hine āstyred.

[when he him saw, then became he with compassion for him stirred up.]

 

Þā genēalǣhte hē, and wrāð his wunda and on āgēat ele and wīn,

[Then drew near he, and bound his wounds and poured on oil and wine,]

 

and hine on hys nӯten sette, and gelǣdde on his lǣcehūs and hine lācnode;

[and him on his beast set, and led to his hospital and him medicated;]

 

and brōhte ōðrum dæge twēgen penegas, and sealde þām æce, and þus cwæð,

[and brought on the second day two pennies, and gave to that doctor, and thus said,]

 

“Begӯm hys, and swā hwæt swā þū māre to gedēst, þonne ic cume, ic hit forgylde þē.”

[“Take care of him, and whatsoever thou more besides dost, when I come, I it will repay thee.”]

 

Hwilc þāra þrēora þyncð þē þæt sӯ þæs mǣg þe on ðā sceaðan befēoll?

[Which of those three seems to thee that may be that one's neighbour who among those thieves fell?]

 

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A man went from Jerusalem to Jericho, when the thieves came upon [him]; they robbed and tormented him, and left him half-alive.  It happened then that a priest went on the same way, and when he saw that he passed him by.  And also the deacon, when he was at the place and saw that, passed him by.  Then, a Samaritan man went by him; when he saw him, became stirred up with compassion for him.  Then he drew near, bound his wounds and poured on [them] oil and wine, set him on his beast, and led him to his hospice and cured him; next day he brought two pennies and gave them to the innkeeper, and thus said, “Take care of him, and whatever more you do, I will pay it back to you when I come.”  Which of the three seems to you that may be neighbour of that one who fell among the thieves?

 

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[A fin de respetar el texto bíblico en su integridad, la siguiente versión española está tomada de la Sagrada Biblia, publicada por la Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1981.]

 

Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó y cayó en poder de ladrones, que le desnudaron, le cargaron de azotes y se fueron, dejándole medio muerto. Por casualidad bajó un sacerdote por el mismo camino y, viéndole, pasó de largo. Asimismo un levita, pasando por aquel sitio, le vio también y pasó adelante. Pero un samaritano que iba de camino llegó a él y, viéndole, se movió a compasión; acercóse, le vendó las heridas, derramando en ellas aceite y vino; le hizo montar sobre su propia cabalgadura, le condujo al mesón y cuidó de él. A la mañana, sacando dos denarios, se los dio al mesonero y dijo: “Cuida de él, y lo que gastares, a la vuelta te lo pagaré”. ¿Quién de estos tres te parece haber sido prójimo de aquél que cayó en poder de ladrones?

 

Inglés medio (1100-1500)

 

Introducción histórica

 

Los antecedentes de la conquista normanda

 

Como ya se dijo al hablar del periodo histórico del inglés antiguo, diversas tribus de guerreros escandinavos habían penetrado en Inglaterra desde finales del siglo VIII. Pero mientras que un grupo de ellos permaneció en la isla y conservó su lengua propia (el escandinavo antiguo), otro continuó más al sur y se estableció desde el año 911 en la región del norte de Francia conocida actualmente como Normandía. A diferencia de los vikingos “ingleses”, éstos últimos se asimilaron culturalmente casi de inmediato a los habitantes franceses y adoptaron su lengua (el francés antiguo).

 

Originariamente, los vikingos estaban compuestos por guerreros suecos, daneses y noruegos. Los primeros dirigieron sus incursiones principalmente hacia el este de la Península Escandinava (países bálticos y Rusia), mientras que los daneses y los noruegos avanzaron en sus conquistas hacia el oeste y el sur de Europa (los primeros se asentaron en Inglaterra y los segundos en Normandía). Con el tiempo, estos invasores noruegos se convirtieron a todos los efectos en “normandos”, y fueron los que invadieron nuevamente Inglaterra en el siglo XI dando comienzo así a un largo periodo de influencia francesa en la isla. El término “normando” hace referencia precisamente a su origen, ya que el francés antiguo normant significaba ‘hombre del norte’.

 

La conquista normanda

 

Después de la muerte sin descendencia de Eduardo el Confesor (el último rey perteneciente a la rama genealógica de Alfredo el Grande), Harold II, hijo del poderoso conde Godwin, es elegido al trono de Inglaterra. Casi de inmediato Guillermo I el Conquistador, séptimo duque de Normandía y emparentado lejanamente con Eduardo, le disputa el derecho a la corona. La conquista normanda tuvo lugar oficialmente en 1066, cuando las tropas de Guillermo derrotaron a las del desafortunado rey Harold en la Batalla de Hastings.

 

La conquista normanda no fue una irrupción violenta en la historia de Inglaterra, como se podría pensar a primera vista. Anteriormente existía ya una fuerte influencia francesa en territorio inglés, especialmente entre la aristocracia. Sin embargo, a partir de 1066 esta influencia se incrementó rápidamente a todos los niveles. La variedad normanda del francés que las tropas de Guillermo I trajeron a la isla, llamada anglonormando, experimentó un gran desarrollo entre los siglos XII y XIV, y relegó al inglés a un uso familiar, reservado a la población campesina (no existió por lo tanto durante todo este tiempo una verdadera variedad literaria estándar del inglés). Las clases gobernantes utilizaban el anglonormando para comunicarse, y todo aquél que aspirase a medrar socialmente necesitaba aprenderlo. Finalmente —y de forma parecida a como ocurriera con los vikingos—, cuando el inglés se convirtió de nuevo en el idioma nacional de toda Inglaterra, había experimentado tantos cambios debido al influjo del anglonormando que resultó una lengua totalmente distinta al inglés antiguo. La variedad histórica hablada durante este periodo de tiempo se conoce como inglés medio.

 

Los normandos únicamente demostraron su superioridad con respecto a los anglosajones en el terreno militar, puesto que éstos poseían una cultura mucho más refinada que la de sus invasores. El anglonormando se convirtió en la lengua dominante entre las clases altas no por su supremacía literaria sobre el inglés —como sí ocurrió en el caso del latín durante la etapa de romanización de los habitantes de la Península Ibérica—, sino simplemente porque era el medio de comunicación de la nobleza que regía el país. Además, la escasa aristocracia anglosajona que existía antes de la conquista normanda fue destruida, y sus tierras distribuidas entre las tropas de Guillermo I, que se convirtieron de esta forma en la nueva clase dirigente. Por otra parte, varios puestos eclesiásticos clave fueron a parar a manos normandas, por lo que no sólo la vida política, sino también la Iglesia y la enseñanza estuvieron dominadas por el anglonormando. El francés, por lo tanto, fue la lengua de la aristocracia y la corte inglesas, y permaneció como tal durante más de doscientos años.

 

Existen varias causas que sirven para explicar la invasión normanda de Inglaterra, aunque la principal consiste en su diferente disposición social. Los normandos poseían una sociedad feudal muy próspera económicamente, organizada en territorios dominados por caballeros (auténticos guerreros profesionales que residían en castillos y tenían completa jurisdicción sobre sus territorios). Por el contrario, los nobles ingleses no poseían fortalezas de ningún tipo ni se dedicaban a actividades bélicas, sino a arrendar sus terrenos a los campesinos para que los cultivaran, los cuales no se sentían obligados por ellos ni les debían ningún tipo de lealtad. Además, los soldados normandos usaban caballos en las batallas, mientras que los ingleses combatían a pie.

 

El declive del francés en Inglaterra

 

Las lenguas de prestigio usadas en Inglaterra durante este periodo de tiempo fueron el anglonormando y el latín (el inglés quedó relegado a un uso familiar). El latín, al igual que en el resto de Europa, era la lengua empleada en la Iglesia, la enseñanza y la comunicación internacional. Cuando, hacia el siglo XIII, el dialecto central francés usado en París —llamado franciano o Île-de-France— empezó a ejercer una fuerte influencia sobre el resto de variedades de la lengua francesa y pasó a convertirse en el modelo estándar, el anglonormando perdió parte de su influjo en Inglaterra y comenzó a considerarse como un dialecto desfasado y rústico. Desde ese momento, la corte inglesa empezó a usar el franciano como nueva lengua de prestigio. Como consecuencia de esto, varios dobletes franceses se introdujeron durante esta época, con un miembro del par procedente del dialecto normando y otro del dialecto central; tal es el caso de catch/chase, cattle/chattel o warranty/guarantee. En general, las palabras inglesas con ch que en la actualidad se pronuncian con el sonido [ʧ] son anteriores a las que lo hacen con el sonido [ʃ], dado que el paso de uno a otro fue uno de los cambios fonéticos característicos del francés parisino. Así, por ejemplo, se sabe que chamber es un término más antiguo que champaign.

 

A pesar de que el francés (en sus distintas variedades) fue durante mucho tiempo el único instrumento cultural usado en la isla, no se convirtió nunca en la lengua materna de la mayoría de la población británica, y finalmente acabó desapareciendo. Un número considerable de normandos se establecieron en Inglaterra tras la conquista, pero nunca llegaron a exceder a la población nativa del mismo modo que lo hicieron los invasores anglosajones en su momento. Además, durante el siglo XIV se estaban empezando a despertar sentimientos nacionalistas en Inglaterra —como en muchos otros países de Europa occidental—, y ello debió acelerar el orgullo que los británicos sentían hacia su lengua materna. El francés dejó entonces de ser el medio de comunicación de la nobleza, y poco a poco el inglés comenzó a emplearse también en el ámbito literario. Durante la segunda mitad de este siglo se produce un gran auge de la literatura inglesa, con Chaucer como máximo exponente. El inglés empezó a usarse progresivamente en la administración pública, y en 1362 se aprueba una ley por la cual es declarado como lengua oficial de los tribunales en lugar del francés. Finalmente, también se convierte en el vehículo de la enseñanza en las escuelas. La corte —que durante todo este tiempo había sido el reducto más inexpugnable de la lengua francesa— también sucumbe a este influjo cuando, en 1399, Enrique IV sube al trono de Inglaterra y se convierte en el primer monarca desde la conquista normanda cuya lengua materna es el inglés. Durante el siglo XV, la retirada del francés se convierte en definitiva, y por primera vez en la historia de Inglaterra se puede hablar de un territorio nacional unificado bajo una sola lengua: el inglés propiamente dicho.

 

Aunque el francés desapareciera de Inglaterra como lengua hablada, no lo hizo sin antes dejar una huella permanente en el inglés, especialmente en el plano léxico. Una ingente cantidad de palabras francesas pasaron a formar parte del vocabulario de la isla durante el periodo del inglés medio: títulos nobiliarios (baron, count, prince, sovereign), términos administrativos (council, country, government, parliament), términos legales (court, justice, attorney, prison), términos eclesiásticos (abbey, relic, saint, parish), términos militares (battle, castle, tower, war), términos artísticos y de moda (beauty, romance, costume, dress), términos para designar cualidades morales (charity, courtesy, mercy, cruelty), todos ellos fueron tomados del anglonormando. El fuerte influjo francés en la vida aristocrática inglesa se refleja igualmente en los varios dobletes léxicos que se originaron durante esta época; en general, todo aquello conectado con las costumbres tradicionales de los campesinos tiende a retener su nombre inglés originario (calf, ox, sheep, swine, home, house, son, maid), mientras que el correspondiente término francés se reserva para lo relativo a las clases altas de la sociedad (veal, beef, mutton, pork, manor, palace, heir, servant).

 

El surgimiento del inglés estándar

 

El nuevo inglés que se convierte en idioma nacional de Inglaterra a finales de la Edad Media no desciende directamente del sajón occidental —utilizado como modelo literario durante el periodo antiguo de la lengua—, sino que está basado principalmente en un dialecto del inglés medio hablado en la región central (East Midland), al norte de Londres, donde se hallaban los antiguo reinos anglosajones de Mercia, East Anglia y Essex. Ello se debió a la importancia creciente de esta zona en la vida cultural, económica y administrativa de Inglaterra (una de las dos principales universidades durante esa época, Cambridge, se hallaba allí). Pero sobre todo fue el hecho de que esta variedad lingüística era la que se empleaba en Londres, centro cultural y político del país, además de la ciudad con mayor número de habitantes. Aparte de este dialecto central, existían otros cuatro durante el periodo del ingles medio: uno al norte (Northern), que correspondía aproximadamente al antiguo northúmbrico; otro al oeste de la región central (West Midland), en la parte occidental del reino de Mercia; otro al sur (Southern), que ocupaba el territorio de influencia del originario sajón occidental; y por último el kéntico (Kentish). Sin embargo, hasta que el dialecto East Midland se constituyó como la variedad estándar del inglés a finales del siglo XV, los escritores ingleses siguieron utilizando en sus obras el dialecto propio de su región de origen. Por ejemplo, los autores de Sir Gawain and the Green Knight y Piers Plowman emplean la variedad West Midland; los creadores de The Owl and the Nightingale, Ancrene Riwle y Ayenbite of Inwit se sirven de las variedades Southern y Kentish; John Barbour, el autor de Bruce, utiliza la variedad Northern; de forma parecida, los más conocidos John Gower y Geoffrey Chaucer emplean la variedad East Midland característica de Londres. El inglés moderno estándar —tanto británico como americano— fue un desarrollo posterior de este dialecto londinense que, a diferencia del resto, resulta comprensible a primera vista para un hablante actual de la lengua inglesa. En general, cuando se habla de inglés medio se está haciendo referencia al dialecto East Midland, y más en concreto a su variante londinense, la lengua de Chaucer.

 

Hay que tener en cuenta que la conquista normanda motivó que la evolución del inglés antiguo al inglés medio pareciera más brusca de lo que en realidad fue, mediante la introducción de nuevas y variadas reglas ortográficas. Una lengua literaria establecida como el sajón occidental tendía a ser más conservadora en su forma, de modo que —a pesar de que ciertos cambios estaban teniendo lugar sin duda en su pronunciación— los escribas a menudo continuaron transcribiendo las palabras de la manera tradicional. Durante la dominación francesa de la isla, sin embargo, la cultura pasó a poder de los amanuenses anglonormandos, quienes ignoraron por completo la tradición ortográfica inglesa y se dedicaron simplemente a representar el lenguaje del campesinado local tal y como lo escuchaban, usando para ello muchas convenciones propias de la lengua francesa. Consecuentemente, muchos cambios que no habían sido reflejados en los textos del inglés antiguo —o que lo habían sido sólo de forma ocasional— emergieron claramente en el inglés medio.

 

Sistema alfabético y pronunciación

 

Vocales

 

Los caracteres vocálicos del inglés medio experimentaron ciertas modificaciones con respecto a los del inglés antiguo, principalmente debido al hecho de que se utilizaba a menudo el recurso de duplicarlos para indicar que se trataba de una vocal larga (en particular la e como ee y la o como oo). En ocasiones, sin embargo, las grafías simples y las dobles se usaban indistintamente para reflejar un sonido vocálico largo. Los caracteres empleados durante este periodo son los siguientes: a, e, i, o, u, y, w.

 

Los siguientes ejemplos ilustran palabras del inglés medio en las que estas siete vocales (y sus distintas combinaciones) aparecían normalmente:

 

“a” como en bak ‘back’

“a” / “aa” como en cas / caas ‘case’

“e” como en bed

“e” / “ee” como en quen / queen ‘queen’

“i” / “y” como en king / kyng ‘king’ o fir / fyr ‘fire’

“o” como en frogge ‘frog’

“o” / “oo” como en god / good ‘good’

“u” como en ful ‘full’

“au” / “aw” como en launde ‘lawn’ o clawe ‘claw’

“ai” / “ay” como en hail o day

“ei” / “ey” como en seil ‘sail’ o wey ‘way’

“eu” / “ew” como en leukwarm ‘lukewarm’ o newe ‘new’

“oi” / “oy” como en cloistre ‘cloister’ o poysen ‘poison’

“ou” / “ow” como en hous / hows ‘house’

 

Aparte de la reduplicación vocálica, los principales cambios ortográficos que los escribas anglonormandos introdujeron para representar la pronunciación de las vocales del inglés medio son los siguientes:

 

1) La -e átona final de palabra a continuación de una consonante única era un recurso habitual para indicar que la sílaba anterior presentaba una vocal larga (como en fode ‘food’, procedente del inglés antiguo fōda). Este fenómeno se corresponde con el de la “e muda” del inglés moderno, que no se pronuncia en palabras como rule, bite, mete, case, etc.

 

2) La inserción de una o delante de a servía para indicar que se trataba de una vocal larga. De esta forma, surgieron palabras como road (del antiguo rād), loan (de lān) o boat (de bāt).

 

3) En el norte de Inglaterra, la letra i se usaba normalmente detrás de una vocal para indicar que era larga; esta práctica dio lugar a raid (de rād) o el apellido Reid (variante de red usada como nombre propio).

 

4) Los manuscritos del inglés antiguo utilizaban una caligrafía llamada minim, en la cual las letras se representaban mediante trazos verticales (a menudo acompañados por marcas superiores o inferiores que servían de ayuda en la interpretación de tales símbolos). Por ejemplo, la m se transcribía como |¯|¯|, la n como |¯|, la i como | y la u como |_|. Para evitar la confusión ortográfica que podía generar este método, los escribas anglonormandos empezaron a representar como o la u correspondiente al sonido [ʊ] cuando aparecía al lado de m, n, u, v, w. De esta forma, las grafías sone ‘son’ y sonne ‘sun’ indicaban el mismo sonido [ʊ] que estas palabras poseían en inglés antiguo, en donde se escribían sunu y sunne, respectivamente.

 

5) El diptongo ou usado para representar el sonido [uː] se introdujo en el siglo XIV proveniente del francés (como por ejemplo en hous ‘house’). Delante de una vocal, esta u se reduplicó como uu —y más tarde w— para evitar su confusión con el sonido [v], que también se representaba como u en el interior de una palabra. Por ejemplo, antes de que se aplicara esta regla, douer era una posible grafía tanto de dower como de Dover.

 

En cuanto a su pronunciación, el inglés medio perdió parte de la uniformidad y regularidad que caracterizaban al inglés antiguo y empezó a parecerse a su estado moderno. La historia completa de la evolución fonética de las vocales del inglés medio es relativamente compleja, ya que implica varios pequeños cambios y préstamos entre los distintos dialectos. El siguiente cuadro comparativo, sin embargo, proporciona una visión general del desarrollo vocálico del inglés, desde su periodo primitivo hasta su forma moderna:

 

INGLÉS ANTIGUO

INGLÉS MEDIO

INGLÉS MODERNO

Palabra clave

Sonido

Sonido

Palabra clave

Palabra clave

Sonido

Ortografía

sacc

bæc

sceal

[a]

[æ]

[æə]

[a]

sak

bak

shal

sack

back

shall

[æ]

a

talu

æcer

[a]

[æ]

[a:]

tale

aker

tale

acre

[eI]

a

bedd

seofon

[ε]

[εə]

[ε]

bed

seven

bed

seven

[ε]

e

clǣne

dǣl

bēam

stelan

[æ:]

[æ:]

[æ:ə]

[ε]

[ε:]

clene

deel

beem

stelen

clean

deal

beam

steal

[i]

ea

gēs

slǣp

sēoþan

[e:]

[æ:]

[e:ə]

[e:]

gees

sleep

sethen

geese

sleep

seethe

[i]

ee

fisc

lim

hyll

cynn

[I]

[I]

[Y]

[Y]

[I]

fish

lym

hil

kyn

fish

limb

hill

kin

[I]

i

hrīm

wīf

hӯdan

mӯs

[i:]

[i:]

[y]

[y]

[i:]

rim

wyf

hiden

mys

rime

wife

hide

mice

[aI]

i

frogga

cocc

[ɔ]

[ɔ]

[ɔ]

frogge

cok

frog

cock

[ɒ]

o

hām

bāt

þrote

[a:]

[a:]

[a:]

[ɔ]

[ɔ:]

hoom

boot

wo

throte

home

boat

woe

throat

[oʊ]

o

oa

oe

mōna

gōd

flōd

[o:]

[o:]

[o:]

[o:]

mone

good

flood

moon

good

flood

[u]

[ʊ]

[ʌ]

oo

full

bucca

sunne

cuman

[ʊ]

[ʊ]

[ʊ]

[ʊ]

[ʊ]

ful

bukke

sonne

comen

full

buck

sun

come

[ʊ]

[ʌ]

[ʌ]

[ʌ]

u

o

mūs

brū

[u:]

[u:]

[u:]

mous

brow

mouse

brow

[aʊ]

ou

ow

lagu

clawu

āht

[aɣ]

[aw]

[ax]

[aʊ]

lawe

clawe

aught

law

claw

aught

[ɔ]

au

aw

augh

hægl

dæg

segl

weg

eahta

[æj]

[æj]

[εj]

[εj]

[æəx]

I]

hail

day

seil

wey

eighte

hail

day

sail

way

eight

[eI]

ai

ay

eigh

lǣwede

fēawe

[æ:w]

[æ:əw]

ʊ]

lewed

fewe

lewd

few

[jʊ]

ew

nīwe

Tīwesdæg

cnēow

[i:w]

[i:w]

[e:əw]

[jʊ]

newe

Tuesdai

knew

new

Tuesday

knew

[jʊ]

ew

ue

 

[ɔI]

joy

cloistre

joy

cloister

[ɔI]

oi

oy

snāw

āgan

dāh

grōwan

boga

dohtor

brohte

[a:w]

[a:ɣ]

[a:x]

[o:w]

[ɔɣ]

[ɔx]

[ɔx]

[ɔʊ]

snow

owen

dough

growen

bowe

doughter

broughte

snow

owe

dough

grow

bow

daughter

brought

[oʊ]

[oʊ]

[oʊ]

[oʊ]

[oʊ]

[ɔ]

[ɔ]

ou

ow

owe

augh

ough

 

[ʊI]

joinen

poysen

join

poison

[ɔI]

oi

 

Este esquema gira en torno a los sonidos del inglés medio, y presenta por un lado sus orígenes y por otro su desarrollo posterior. Todos los sonidos vocálicos del inglés antiguo son ya conocidos, aunque algunos de ellos aparecen acompañados de diversos sonidos consonánticos en situaciones en las que evolucionaron en conjunto como un todo. Los únicos símbolos fonéticos del inglés medio que merecen una explicación son [ɛː] y [ɔː], que corresponden a las variantes largas de [ɛ] y [ɔ], respectivamente. En determinadas situaciones, las semivocales [j] y [w] del inglés antiguo se representan en su etapa evolutiva del inglés medio como las vocales [ɪ] y [ʊ], respectivamente (véase por ejemplo el caso de segl > seil y de clawu > clawe); a pesar de que representaban básicamente el mismo sonido, esto se debe a que su división silábica era radicalmente distinta: en el caso del inglés antiguo, la frontera entre sílabas se hallaba delante de la semivocal, puesto que es un sonido consonántico (clawu se pronunciaba ['kla-wu]), mientras que en inglés medio la división se llevaba a cabo después de la vocal (clawe se pronunciaba ['klaʊ-ə]).

 

Los diptongos [ɔɪ] y [ʊɪ] del inglés medio no proceden de ningún sonido anglosajón anterior, ya que se trata de préstamos del francés antiguo introducidos a través del normando. El primero de ellos constituye un desarrollo del antiguo diptongo latino [au], mientras que [ʊɪ] proviene de las vocales latinas [u] y [oː]. A modo de ejemplo, se incluye a continuación la evolución de las palabras que sirven de modelo en el esquema anterior, con su estado inicial latino y su posterior forma en francés antiguo:

 

gaudium > joie > joy

claustrum > cloistre > cloistre

iungere > joindre > joinen

pōtio > poison > poysen

 

Como puede verse en el esquema anterior, todas las vocales largas del inglés antiguo (salvo [aː], [æː] e [y]) permanecieron inalteradas en inglés medio, aunque su representación escrita sufrió algunas modificaciones. Excepto en el caso de [æ] e [ʏ], las vocales cortas de las sílabas tónicas del inglés antiguo que permanecieron cortas no variaron por regla general en inglés medio (por ejemplo, wascan ‘to wash’ pasó a washen, helpan ‘to help’ a helpen, sittan ‘to sit’ a sitten, hoppian ‘to hop’ a hoppen y hungrig ‘hungry’ a hungry). Por otro lado, los antiguos diptongos del inglés antiguo desaparecieron y se formó una nueva serie en inglés medio, fruto en su mayor parte de la asociación entre un sonido vocálico y otro consonántico en la etapa anterior.

 

El siguiente cuadro muestra la distribución fonética de los sonidos que intervienen en la formación de las vocales puras y los diptongos del inglés medio (compárese con el correspondiente al inglés antiguo):

 

FRONTALIDAD

anterior

central

posterior

ALTURA

alto

largo

iː

ɪ

 

uː

ʊ

corto

medio

largo

eː ɛː

ɛ

ə

 ɔː oː

ɔ

corto

bajo

largo

 

æ

aː

a

 

corto

 

Además de los cambios cualitativos ya mencionados, se produjeron en los sonidos vocálicos del inglés medio determinados cambios cuantitativos de gran importancia. Los siguientes son algunos de ellos:

 

1) En la última etapa del inglés antiguo, las vocales originariamente cortas se alargaron delante de los grupos consonánticos mb, nd, ld, rd y . Este fenómeno no se mantuvo con carácter regular en inglés medio, y a finales de este periodo se conservaba únicamente en los casos de i, o delante de mb (climben ‘to climb’, comb), i, u delante de nd (binden ‘to bind’, bounden ‘bound’) y de forma general delante de ld (milde ‘mild’, yelden ‘to yield, pay’, gold). Si alguna otra consonante seguía a cualquiera de los grupos anteriores, el alargamiento vocálico no tenía lugar (esto explica la diferencia de pronunciación entre child y children).

 

2) En una etapa muy posterior a los cambios anteriores, las vocales cortas a, e, o del inglés antiguo se alargaron en inglés medio cuando se encontraban en sílabas abiertas, es decir, aquéllas que acaban en vocal (como en baken ‘to bake’, del antiguo bacan, o stelen ‘to steal’, del antiguo stelan). Algo similar ocurrió con las vocales cortas i, y, u, aunque en este caso se produjo además un cambio cualitativo: i, y se convirtieron en [eː], mientras que u evolucionó a [oː] (por ejemplo, los antiguos vocablos wicu ‘week’, yfel ‘evil’ y wudu ‘wood’ se transformaron en inglés medio en weke, evel y wode, respectivamente).

 

3) De forma inversa, las vocales largas del inglés antiguo seguidas por secuencias de consonantes (salvo las de 1) se acortaron en inglés medio. Véase, por ejemplo, hidde ‘hid’ (de hӯdde), kepte ‘kept’ (de cēpte) y fifty (de fīftig). Los efectos de este acortamiento pueden observarse claramente en los siguientes pares de palabras del inglés moderno, en los que el primer miembro posee una vocal originariamente larga y el segundo una vocal también originariamente larga, aunque acortada más tarde: hide-hid; keep-kept; five-fifty. En general, las consonantes dobles empezaron a indicar en inglés medio que la vocal precedente era corta (igual que ocurre actualmente en palabras como dinner y written, en contraste con diner y writer).

 

4) Por regla general, las vocales largas de sílabas átonas se acortaron en inglés medio (es lo que ocurrió, por ejemplo, con la o de wisdom, derivado del compuesto wīsdōm).

 

5) El acortamiento de vocales largas ocurrió también de forma regular delante de dos sílabas átonas, como se refleja en wilderness, Christendom o holiday (por oposición a sus formas básicas wild, Christ y holy, con vocales largas).

 

Uno de los fenómenos vocálicos más significativos y trascendentes que tuvieron lugar durante el periodo del inglés medio fue la reducción que las vocales átonas a, e, o, u experimentaron para convertirse en el sonido [ə], llamado schwa. Este proceso, de hecho, estaba teniendo lugar ya a finales del inglés antiguo. La grafía que pasó a emplearse normalmente para representar este sonido de timbre indeciso fue la e. Véase, a modo de ilustración, las siguientes evoluciones desde el inglés antiguo al inglés medio:

 

lama > lame

faran ‘to fare’ > faren

stānes (genitivo de ‘stone’) > stones

nacod > naked

macodon ‘made [pl.]’ > makeden

sicor ‘sure’ > seker

lengðo ‘length’ > lengthe

medu ‘liquor’<