Alemán

 

FICHA TÉCNICA

Nombre original

Deutsch [dɔɪtʃ]

Nombre español

alemán [ale'man]

Nombre inglés

German ['ʤərmən]

Filiación lingüística

familia indoeuropea > grupo germánico > rama occidental > subgrupo germánico > alto alemán

Hablado en

Alemania°¹, Austria°¹, Liechtenstein°¹, Suiza¹, Luxemburgo¹+, Francia#, Rusia#, Rumanía#, Hungría#, Italia#, Bélgica#, República Checa#, Polonia#, Eslovenia#

Número de hablantes

95,4 millones (2005)*

Dialectos principales

alemán estándar, alemán suizo

Sistema de escritura

alfabeto latino

Documentado desde

s. VIII

Tipología sintáctica

S-V-O / S-O-V

° idioma nacional        ¹ idioma oficial        + dialecto        # idioma minoritario        * Estimación de Ethnologue.

 

ESQUEMA

1.        Introducción

2.       Evolución histórica

2.1. Del germánico al alemán

2.2. Del alto alemán al alemán contemporáneo

2.3. Etapas evolutivas del alto alemán

3.       Ortografía y pronunciación

4.       Morfología

5.       Sintaxis

6.       Texto ilustrativo

 

Introducción

 

El alemán (Deutsch) pertenece a la rama occidental de las lenguas germánicas, subgrupo dentro de la familia indoeuropea. Constituye la lengua oficial de Alemania (en donde la mayoría de sus 84.068.000 habitantes lo poseen como idioma materno), Austria (8.054.000) y Liechtenstein (31.461). Unos 4.711.000 hablantes residen en Suiza (alrededor del 65% de la población), país en el que una variante dialectal conocida como alemán suizo comparte el carácter de lengua oficial junto con el francés, el italiano y el romanche. Por otro lado, existen numerosas colonias de germanoparlantes en las regiones francesas de Alsacia y Lorena (1,5 millones), las repúblicas soviéticas (1,2 millones), Rumanía (500.000), Hungría (250.000), Italia (200.000), Bélgica (150.000), República Checa (100.000), Polonia (20.000) y Eslovenia (20.000). Fuera de Europa, el alemán constituye la lengua de diversas minorías étnicas en todos aquellos países con emigrantes germanos: Estados Unidos (en donde existen 1,5 millones de germanoparlantes, fundamentalmente en el estado de Pennsylvania, en donde se habla un dialecto alemán característico), Brasil (1,5 millones), Argentina (500.000), Canadá (475.000), Australia (135.000), Sudáfrica (50.000), Chile (35.000), Namibia (30.000) y Méjico (17.000). En general, se estima que el número total de hablantes nativos de alemán se halla por encima de los 95 millones, lo que lo sitúa entre las lenguas mas extendidas del mundo*. Como idioma extranjero, es hablado por unos 18 millones de personas (en la mayoría de los casos, como segunda lengua extranjera). El alemán es igualmente uno de los idiomas oficiales de la Unión Europea y una de las tres lenguas de trabajo de la Comisión Europea (junto con el inglés y el francés), y representa la segunda lengua más hablada en Europa (sólo por detrás del inglés).

*Fecha de referencia estadística: 1997.

 

En Luxemburgo, sus cerca de 500.000 habitantes hablan un originario dialecto alemán conocido como luxemburgués —que se considera una lengua distinta del alemán—, con mezcla de elementos franceses y flamencos, que constituye el medio de comunicación cotidiano entre los luxemburgueses a pesar de que el idioma oficial del país sea el francés; por este motivo, muchos residentes en Luxemburgo también dominan con facilidad el alemán estándar. Por otro lado, alrededor de cuatro millones de hablantes repartidos por todo el mundo utilizan un originario dialecto alemán conocido como judeoalemán, que ha sufrido una gran influencia léxica por parte del hebreo y las lenguas eslavas.

 

En Papúa Nueva Guinea (en la provincia de Nueva Bretaña Oriental) se habló hasta hace poco un criollo alemán conocido como rabaul o Unserdeutsch ‘nuestro alemán’, desarrollado durante la dominación de esta isla por parte de Alemania entre 1884 y 1919. En Namibia, igualmente, se habló otra antigua variedad criolla conocida como alemán negro de Namibia, usado por sirvientes africanos que trabajaban en casas alemanas en África Suroccidental (colonia alemana entre 1884 y 1915). Por otro lado, en países sudamericanos con importantes comunidades de germanoparlantes, como Chile y Argentina, se ha desarrollado una lengua mixta alemán-español conocida como “alemañol” (que no puede considerarse un criollo propiamente dicho porque no cuenta con hablantes nativos ni una gramática criollizada); dos de sus principales variedades son Belgranodeutsch (en el barrio de Belgrano, en la ciudad de Buenos Aires) y Lagunen-deutsch (en la Región de Los Lagos chilena).

 

 

Evolución histórica

 

Étnicamente, los alemanes descienden de diferentes pueblos indoeuropeos, como los francos, sajones y bávaros, que en los primeros siglos de la era precristiana se extendieron por los territorios del Mar del Norte y el Mar Báltico, en la región entonces llamada Germania.

 

Del germánico al alemán

 

Producto de su distinto devenir histórico-cultural, se distinguen tres dialectos regionales centrados en Alemania y en las regiones vecinas: bajo alemán (Niederdeutsch) en el norte del país, que comprende los subdialectos westfálico, bajo sajón septentrional, bajo alemán oriental y brandeburgués; alemán central (Mitteldeutsch), con sus subdialectos fráncico, turingio, alto sajón, silesio y ripuarino; alemán superior (Oberdeutsch) al sur de Alemania, que agrupa las variantes conocidas como suabo, alemánico, bávaro-austríaco (Austria), longobardo (norte de Italia) y cimbrio (norte de Italia).

 

El criterio lingüístico básico para llevar a cabo esta división dialectal en tres bloques lo constituye su distinta permeabilidad al fenómeno —exclusivo del alemán— conocido como segunda mutación fonética (Second Sound Shift), posterior a la primera mutación fonética que afectó a todas las lenguas germánicas hacia mediados del primer milenio a.C. (véase germánico). Este proceso fonético puede resumirse de la siguiente manera:

 

a) Las consonantes oclusivas sordas del germánico se transformaron en alemán en sus correspondientes sonidos africados o fricativos (estos últimos sólo tras vocal):

[p] > [pf] / [f]

[t] > [ts] / [s]

[k] > [kx]/ [x]

 

b) Las consonantes oclusivas sonoras del germánico se transformaron en alemán en sus correlatos sordos:

[b] > [p]

[d] > [t]

[ɡ] > [k]

 

El bajo alemán (BA) no se vio prácticamente afectado por estos cambios, mientras que el alemán superior (AS) los experimentó por completo. Los siguientes ejemplos dan una idea de esta distinta evolución (en uno de ellos se lleva a cabo la comparación con el inglés (Ing.), lengua germánica que no experimentó en absoluto la segunda mutación fonética):

BA pad ‘camino’ — AS Pfad

BA skip ‘barco’ — AS Schiff

Ing. tongue ‘lengua’ — AS Zunge ['tsuŋə]

BA heit ‘caliente’ — AS heiß [haɪs]

BA ik ‘yo’ — AS ich

BA k ‘libro’ — AS Buch

BA bäk ‘arroyo’ — AS Pach

BA dör ‘puerta’ — AS Tür

BA genuch ‘bastante’ — AS kenug

Los dialectos del alemán central (AC) experimentaron la segunda mutación fonética de forma progresiva, a medida que se alejan geográficamente de la influencia de BA y se acercan a AS. El siguiente esquema ilustra la conversión gradual de los sonidos oclusivos sordos [p], [t], [k] en sus correlatos fricativos [f] (africado [pf]), [s], [x] dentro de una serie de palabras clave, de forma que cada línea —o isoglosa— corresponde a un dialecto regional distinto, de norte a sur de Alemania:

 

 

yo

hacer

pueblo

que

manzana

libra

BAJO ALEMÁN

ik

maken

dorp

dat

appel

pund

ich

maken

dorp

dat

appel

pund

ALEMÁN CENTRAL

ich

machen

dorp

dat

appel

pund

ich

machen

dorf

dat

appel

pund

ich

machen

dorf

daß

appel

pund

ich

machen

dorf

daß

apfel

pund

ALEMÁN SUPERIOR

ich

machen

dorf

daß

apfel

pfund

 

El término “alto alemán” se emplea corrientemente para abarcar tanto el alemán central como el alemán superior, dado que ambos se oponen claramente el bajo alemán en lo que respecta a este fenómeno fonético. De esta forma, cuando finalmente se completaron los cambios que produjo la segunda mutación fonética (entre los siglos V y VII d.C.), surgieron dos modalidades de alemán claramente diferenciadas: por un lado el bajo alemán (llamado entonces Plattdeutsch) al norte del país, más parecido al resto de lenguas germánicas; por otro el alto alemán (Hochdeutsch) en el centro y sur. El destino de ambos fue bien distinto con el paso del tiempo: mientras que el primero quedó relegado al ámbito rural, el segundo se convirtió en la modalidad estándar de la lengua, origen del alemán moderno. El bajo alemán (del que más tarde derivarían el neerlandés y el frisón) aparece documentado desde el siglo IX, y el alto alemán desde el siglo VIII.

 

Del alto alemán al alemán contemporáneo

 

No deja de sorprender la tardía aparición de la primera modalidad estándar de alemán (hacia el siglo XVI), mucho más tarde que en países como Inglaterra, Francia y España. La explicación a este fenómeno hay que buscarla en la fragmentación política y cultural de las provincias germanas durante la Edad Media. No existía un centro de influencia que pudiera imponer su variedad lingüística como norma dominante, por lo que cada territorio empleaba su propio dialecto libremente. Sin embargo, durante el siglo XV y principios del XVI el dialecto alemán centrooriental (Meißner-Deutsch), con base en las provincias de Turingia y Sajonia, se convierte en el origen de una emergente lengua estándar, aceptada masivamente por el resto de provincias alemanas, gracias a una serie de importantes hechos, como son: 1) el progresivo empleo, a partir de 1400, del alemán en lugar del latín en los documentos jurídicos; 2) la invención de la imprenta por parte de Gutenberg (1450), que hizo posible la publicación de textos a gran escala; 3) la traducción de la Biblia que llevó a cabo Martín Lutero (1534), quien utilizó deliberadamente el dialecto centrooriental para que fuera accesible a todos los alemanes; 4) el auge de las ciudades alemanas, que incrementó el comercio e hizo necesaria la urgente creación de una lengua común para la comunicación entre gentes venidas de distintos territorios.

 

El nuevo alemán estándar penetró gradualmente en el norte y sur del país, y durante los siglos XVII y XVIII se extendió igualmente a Suiza y Austria. Sin embargo, la lengua no alcanzó su completa estandarización lingüística hasta el siglo XIX, cuando Prusia constituía el estado alemán más poderoso de Europa. Antes de su expansión militar, Prusia era un territorio al norte de Alemania en el que se hablaba un dialecto del bajo alemán. La lengua que ayudó a propagar por todo el país fue precisamente el originario alemán centrooriental que penetró en el norte (un dialecto del alto alemán), aunque pronunciado con un acento característico del bajo alemán. La lengua que en el siglo XIX resultó de esta fusión se conoce como Bühnendeutsch —literalmente ‘alemán de los escenarios’, ya que fue impulsada por personalidades del mundo del teatro y la universidad—, que se convirtió en el nuevo modelo de alemán estándar en toda Alemania, y que en 1899 fue también aceptada por Suiza y Austria.

 

Etapas evolutivas del alto alemán

 

El desarrollo histórico del alto alemán se divide tradicionalmente en cuatro períodos:

 

1) Alto alemán antiguo (desde el final de la segunda mutación fonética hasta 1050). Los primeros testimonios escritos son unas inscripciones rúnicas del siglo VI d.C. No obstante, entre los siglos VIII y X surge una más amplia producción literaria al amparo de la vida monástica, cuyo principal hito es el poema épico titulado Hildebrandslied ‘el cantar de Hildebrand’ (ca. 800).

 

Los principales cambios lingüísticos que durante este período diferenciaron el alto alemán del primitivo germánico (aparte de la segunda mutación fonética) son los siguientes: 1) numerosos cambios en el timbre de las vocales, que incluyen la monoptongación de los diptongos germánicos ai y au en ē y ō (respectivamente), la diptongación de las vocales germánicas ē y ō en ea/ia y oa/ua/uo (respectivamente), y el fenómeno conocido como “metafonía por yod”, consistente en la alteración de una vocal delante de las palatales i, ī, j (en este caso, a se convirtió en e); 2) el desarrollo de un artículo determinado a partir del pronombre demostrativo (al igual que en inglés antiguo); 3) la creación de construcciones verbales perifrásticas para expresar los tiempos futuro, perfecto y pluscuamperfecto, además de la voz pasiva.

 

2) Alto alemán medio (1050-1350). Durante este período, considerado como la primera Edad de Oro de la literatura germana, se desarrolla la poesía épica de carácter cortesano en todo su esplendor. Los más destacados escritores de esta época son Wolfram von Eschenbach (autor de Parzival), Gottfried von Strassburg (que escribió una espléndida versión del tema clásico de Tristán e Isolda hacia 1210) y Hartmann von Aue (autor de Der arme Heinrich). A principios del siglo XIII, un autor anónimo compuso la mayor producción épica de la literatura alemana, Nibelungenliedel cantar de los nibelungos’ (que sirvió posteriormente a Wagner de fuente de inspiración para la composición de su tetralogía operística El anillo del nibelungo).

 

Los principales cambios fonéticos que se produjeron durante el tránsito entre el alto alemán antiguo y el medio fueron: 1) la reducción y pérdida parcial de vocales en sílabas átonas; 2) la progresiva expansión de la “metafonía por yod”: absolutamente todas las vocales en sílabas no acentuadas podían simplificarse en el sonido [ə] —representado como e— o perderse por completo (véase a modo de ejemplo las siguientes evoluciones del alto alemán antiguo al alto alemán medio: wola ‘bien’ > wol(e), aro ‘águila’ > ar(e), beran ‘llevar’ > bërn, salida ‘bendición’ > sælde). La “metafonía por yod” es responsable de la creación de las vocales anteriores redondeadas del alemán moderno: [y], [ʏ], [ø], [œ]. Como consecuencia de la reducción vocálica a [ə] en sílabas átonas, se produjo un importante sincretismo de formas en la flexión nominal y verbal (aunque no tan pronunciado como en el caso del inglés). En el terreno léxico, la influencia de los usos cortesanos franceses se dejó notar en préstamos tales como Abenteuer ‘aventura’, fein ‘delicado, selecto’, Lanze ‘lanza’, Melodie ‘melodía’, Tanz ‘baile’, Tournier ‘torneo’, etc.

 

3) Alto alemán moderno (1350-1650). Este período encuentra su culminación en el siglo XVI, momento en el que confluyen la Reforma religiosa que se extendió por Europa y la traducción de la Biblia al alemán llevada a cabo por Martín Lutero, que sirvió para estandarizar en gran medida el alto alemán como lengua literaria.

 

En el ámbito lingüístico, el sonido [ə] a que dio lugar la reducción vocálica del alto alemán medio se perdió en numerosos contextos fonéticos. Los diptongos ie, üe y uo monoptongaron en alto alemán moderno en las vocales largas [iː], [yː] y [uː], respectivamente (ej.: biegen ['bjeɡən] ‘doblar’ > biegen ['biːɡən], küene ‘atrevido’ > kühn [kyːn], ruofen ‘llamar’ > rufen ['ʀuːfən]). De forma inversa, las mismas vocales largas del alto alemán medio, [iː], [yː] y [uː], diptongaron respectivamente en ei, öu/eu y ou/au (ej.: zīt ‘tiempo’ > Zeit, leute ['lyːtə] ‘personal’ > Leute ['lɔɪtə], hūs ‘casa’ > Haus). Como forma de compensar la reducción vocálica en sílabas átonas que estaba teniendo lugar en el alemán, el sistema morfológico sufre una profunda reestructuración: por ejemplo, en los nombres se crean los plurales por inflexión vocálica (como Vogel ‘pájaro’ / Vögel ‘pájaros’, por oposición al alto alemán medio vogel / vogele) y también por adición del sufijo -er (como en Kind ‘niño’ / Kinder ‘niños’). Durante el período del alto alemán moderno se fijó la posición sintáctica característica del verbo alemán: al final de la oración dentro de proposiciones subordinadas y en segundo lugar dentro de oraciones declarativas principales.

 

4) Alto alemán contemporáneo (desde 1650 en adelante). En 1669, Hans Jakob Christoffel von Grimmelshausen escribe Der abenteurliche Simplicius Simplicissimus ‘el aventurero Simplicissimus’, que está considerada como la primera gran novela en lengua alemana. A partir de entonces, la literatura germana abandona la narración heroica y se interna en el ámbito del realismo. El siglo XVIII supuso la segunda Edad de Oro de las letras germanas, cuyas personalidades más destacadas fueron Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832), Friedrich Schiller (1759-1805) y el filósofo Immanuel Kant (1724-1804). Los siglos XIX y XX trajeron las obras de los hermanos Grimm, Karl Marx, Friedrich Nietzsche, Thomas Mann, Hermann Hesse, Franz Kafka y Günter Grass, entre otros. En el terreno lingüístico, se fijan definitivamente las normas fonológicas del alemán estándar, aunque la morfología y la sintaxis continúan experimentando cambios menores destinados a alcanzar su estado presente.

 

 

Ortografía y pronunciación

[Véase Gramática alemana para una descripción más exhaustiva]

 

Aunque los distintos dialectos alemanes difieren entre sí de forma considerable —hasta el punto de que en ocasiones la comunicación resulta problemática—, tras la reforma ortográfica de 1996 el alemán escrito se ha convertido en una lengua bastante uniforme en los distintos países germanoparlantes. En Alemania, el alto alemán representa la modalidad literaria de carácter estándar (empleada de forma casi exclusiva en los medios de comunicación). Por el contrario, el bajo alemán es más parecido, en cuanto a su pronunciación y ortografía, a otras lenguas germánicas occidentales como el neerlandés y el inglés.

 

Hasta el periodo de posguerra que siguió a la Segunda Guerra Mundial, el alemán empleó para su representación escrita una variante del alfabeto latino conocida como Fraktur (palabra derivada del participio latino fractus ‘roto’, por la forma irregular de sus trazos), que se remonta a comienzos del siglo XVI, durante el reinado de Maximiliano I. Además de las letras del alfabeto alemán moderno (véase más abajo), este estilo de escritura poseía un carácter especial llamado “s larga” (ſ) —que se usaba con el valor de s pero a veces era una simple variante formal de r— y una serie de ligaturas. El siguiente cuadro ilustra las letras de este alfabeto alemán tradicional:

[Necesitas instalar las fuentes TrueType Luftwaffe y Fette Deutsche Schrift para visualizar correctamente los caracteres Fraktur, o pinchar en el enlace de más abajo para abrir la versión gráfica de esta tabla]

 

FRAKTUR (s. XVI-1946)

Mayúsculas

A

Ä

B

C

D

E

F

G

H

I

J

K

L

M

N

O

Ö

P

Q

R

S

ſ

T

U

Ü

V

W

X

Y

Z

Minúsculas

a

ä

b

c

d

e

f

g

h

i

j

k

l

m

n

o

ö

p

q

r

s

ſ

t

u

ü

v

w

x

y

z

Transcripción latina

a

ä

b

c

d

e

f

g

h

i

j

k

l

m

n

o

ö

p

q

r

s

ſ

t

u

ü

v

w

x

y

z

 

[Fraktur]

 

Históricamente, la escritura Fraktur se asocia al movimiento nazi en Alemania, que inicialmente promovió su empleo al considerarla de origen ario, aunque en 1941 la abolió al creer que se trataba de caracteres judíos. Durante el período que siguió a la Segunda Guerra Mundial, la escritura Fraktur fue reemplazada por el alfabeto latino que se utilizaba en el resto de Europa occidental, y se ha conservado únicamente por su carácter decorativo y “típicamente alemán” en los nombres de varios periódicos tradicionales, tabernas y bares alemanes, marcas de cerveza alemana, etc. En la actualidad, el alfabeto alemán moderno está formado por las siguientes 30 letras:

 

ALFABETO ALEMÁN MODERNO (desde 1946)

Mayúsculas

A

Ä

B

C

D

E

F

G

H

I

J

K

L

M

N

O

Ö

P

Q

R

S

-

T

U

Ü

V

W

X

Y

Z

Minúsculas

a

ä

b

c

d

e

f

g

h

i

j

k

l

m

n

o

ö

p

q

r

s

ß

t

u

ü

v

w

x

y

z

Pronunciación (véase AFI)*

a

ɛ

b

k

d

e

f

ɡ

h

i

j

k

l

m

n

o

ø

p

kw

ʀ

s

s

t

u

y

f

v

ks

ʏ

ts

 

* Representa la pronunciación de la letra aislada o la más habitual. Para su pronunciación real en el contexto de la palabra, véase las distintas reglas ortográficas más abajo.

 

El símbolo adicional ß (equivalente a una doble s) representa el sonido fricativo sordo [s] en posición final de palabra, delante de -t final y después de una vocal larga (ej.: groß ‘grande’, stößt ‘empuja’, Füße ‘pies’); puesto que nunca puede aparecer al comienzo de una palabra, no existe la forma mayúscula de ß en alemán (y en su lugar se emplea SS, como en Füße-FÜSSE); en Suiza y Liechtenstein, ß no se usa en absoluto. La letra c aislada con el sonido africado [ts] aparece muy raramente en alemán (financieren); normalmente, se combina con h (ch) para indicar los sonidos [k] (Chaos, Chronik), [x] (Technik, Versuch) o [ç] (Chemie, Chirurg). La letra h se pronuncia aspirada en posición inicial de sílaba (Hexe, Holz), pero cuando sigue a una vocal se convierte en muda y hace que esta vocal se pronuncie larga (zehn [tsɛːn], Kuh [kuː]). La letra q, no muy habitual en alemán, se usa siempre en combinación con u (qu) para indicar el sonido oclusivo labializado [kw] (Quittung, Quelle). La letra s se pronuncia como la fricativa sonora [z] en posición inicial de sílaba (Sofa, lesen). La letra v se pronuncia [f] (como en vier [fiːʀ] ‘cuatro’), mientras que w se articula como [v] (weiss ‘blanco’). Algunos grupos consonánticos corrientes (junto con su pronunciación) son sch [ʃ] (Schnee ‘nieve’), st [ʃt] (Straße ‘calle’) y sp [ʃp] (sprechen ‘hablar’). El único símbolo diacrítico que se emplea en alemán es la diéresis (¨), que aparece sobre las vocales a, o, u para indicar sonidos vocálicos distintos. Desde el punto de vista ortográfico, lo que más llama la atención del alemán es el hecho de ser la única lengua del mundo en la que todos los sustantivos se escriben con letra mayúscula.

 

El repertorio de sonidos consonantes es el siguiente (véase Alfabeto Fonético Internacional):

 

LUGAR DE ARTICULACIÓN

bilabial

labio-dental

alveolar

palatal

velar

uvular

glotal

MODO DE ARTICULACIÓN

oclusivo

p      b

 

t       d

 

k      ɡ

 

 

fricativo

 

f       v

s       z

ʃ/ç  ʒ

x

 

h

nasal

m

 

n

 

ŋ

 

 

vibrante múltiple

 

 

 

 

 

ʀ

 

lateral

 

 

l

 

 

 

 

aproximante

 

 

 

j

 

 

 

 

Los grupos consonánticos [ts], [ps], [ks] y [pf] también son pertinentes en alemán desde el punto de vista fonológico, y pueden considerarse en conjunto como africados. Los sonidos [x] y [ç] son meras variantes contextuales del mismo fonema; en general, el primero se produce sólo tras una vocal central o posterior, y el segundo en el resto de los contextos (ej: Krach [kʀax] ‘ruido’, Buch [buːx] ‘libro’; pero ich [iç] ‘yo’, Dolch [dɔlç] ‘puñal’, China ['çiːna]). Las consonantes oclusivas sonoras —[b], [d], [ɡ]— se articulan como sus correlatos sordos —[p], [t], [k], respectivamente— en posición final de palabra (tanto simple como compuesta), así como delante de [t] o [s] (ej.: Tod [toːt] ‘muerte’, Liebling ['liːpliŋ] ‘querido’, liebt [liːpt] ‘[él] ama’, liebst [liːpst] ‘el más amado’). El sonido palatal fricativo sonoro [ʒ] no es patrimonial del alemán, ya que representa las letras j, g en palabras de origen francés (como Journal, Logis).

 

La realización uvular del fonema /r/ como [ʀ] es la más extendida en alemán. Cuando precede a una vocal (como en rot ‘rojo’ o bessere ‘mejores’), la mayoría de los hablantes pronuncian en efecto el sonido [ʀ]. En el resto de contextos fonéticos, la pronunciación de la r varía dependiendo de la vocal que la preceda: después de una vocal larga, el sonido que se produce es parecido a [ʌ] (la u del inglés en but), como en leer [leːʌ] ‘vacío’; después de la vocal de timbre indeciso [ə], la r se combina con ella para pronunciarse en conjunto [ʌ], como en besser ['bɛsʌ] ‘mejor’; después de una vocal corta, la r se pronuncia indistintamente [ʀ] o [ʌ].

 

Los siguientes son los sonidos vocálicos del alemán (véase Alfabeto Fonético Internacional):

 

FRONTALIDAD

anterior

central

posterior

ALTURA

alto

iː/ yː

ɪ / ʏ

 

uː

ʊ

medio-alto

eː/ øː

 

oː

medio

 

ə

 

medio-bajo

ɛː

ɛ / œ

 

ɔ

bajo

a

 

ɑː

 

La oposición entre vocales largas y cortas del alemán, al igual que en otras lenguas germánicas, es más bien una diferencia de tensión articulatoria. Los sonidos vocálicos tensos (o largos) se pronuncian con una mayor energía muscular que los relajados (o cortos), y ésta es la razón por la que se articulan en posiciones más extremas de la cavidad bucal. Por regla general, las vocales largas aparecen en sílabas abiertas (froh [fʀoː] ‘alegre’) o con una consonante en final de sílaba (Hut [huːt] ‘sombrero’), mientras que las cortas se dan en el resto de contextos fonéticos (Gold [gɔlt] ‘oro’, hübsch [hʏpʃ] ‘bonito’). Las vocales a, o, u del alemán se escriben con diéresis cuando representan los siguientes sonidos: ä [ɛː] o [ɛ], este último sonido delante de consonante doble (como en währen ‘durar’ o hätte ‘tendría’); öː] o [œ], este último sonido delante de consonante doble (como en tönen ‘sonar’ o Hölle ‘infierno’); ü [yː] o [ʏ], este último sonido delante de consonante doble (como en Führer ‘jefe’ o dünn ‘delgado’).

 

A continuación se ilustra la correspondencia entre sonidos vocálicos del alemán y su representación escrita:

 

LETRA

VOCAL CORTA

VOCAL LARGA

a

[a]

[ɑː]

ä

[ɛ]

[ɛː]

e

[ɛ] (en silaba tónica)

[ə] (en silaba átona)

[eː]

i

[ɪ]

[iː]

o

[ɔ]

[oː]

ö

[œ]

ː]

u

[ʊ]

[uː]

ü

[ʏ]

[yː]

 

Por otra parte, el alemán posee tres diptongos: [aɪ] (escrito ai, ei, ay, ey, como en Ei ‘huevo’), [aʊ] (au, como en blau ‘azul’) y [ɔɪ] (äu, eu, como en Leute ‘gente’). Además, el dígrafo ie representa normalmente el sonido largo [iː] (como en Wien).

 

Como en la mayoría de lenguas germánicas, el acento prosódico del alemán recae en la primera sílaba (al menos en las palabras patrimoniales). La excepción a esta regla la representan los verbos con prefijo separables (como ausgehen) y los verbos acabados en el sufijo tónico -ieren (como studieren, telefonieren)

 

 

Morfología

[Véase Gramática alemana para una descripción más exhaustiva]

 

El sistema morfológico del alemán es uno de los más ricos dentro de las lenguas germánicas (tan sólo comparable al del islandés o el feroés). Dentro de la flexión nominal, los nombres se clasifican de acuerdo con su género gramatical en masculinos, femeninos y neutros. También se diferencian en cuanto a la formación de sus plurales, para lo cual añaden básicamente los siguientes sufijos: -e (como Tier/Tiere ‘animal’), -er (como Kind/Kinder ‘niño’), (como Fenster/Fenster ‘ventana’), -en (como Frau/Frauen ‘mujer’), -s (como Kino/Kinos ‘cine’), -e más mutación vocálica en la raíz (como Stadt/Städte ‘ciudad’), -er más mutación vocálica en la raíz (como Mann/Männer ‘hombre’), mutación vocálica en la raíz (Mutter/Mütter ‘madre’). Los nombres y sus modificadores (adjetivos y determinantes) se declinan según cuatro casos: nominativo, genitivo, acusativo y dativo.

 

Los adjetivos presentan una declinación propia, dependiendo de la cual pueden ser “fuertes” (cuando modifican al nombre en exclusividad, como guter Wein ‘buen vino’), “mixtos” (cuando van precedidos por un artículo indeterminado, un pronombre posesivo o el adjetivo kein ‘ninguno’, como keine gute Frau ‘ninguna mujer buena’) o “débiles” (cuando van precedidos por cualquier otro determinante, como das gute Haus ‘la buena casa’). Al igual que en español, el alemán presenta dos formas alternativas para el pronombre personal de segunda persona singular: du ‘tú’ de carácter familiar, y Sie ‘usted’ de carácter más formal. Los pronombres numerales (del 1 al 10) son: eins, zwei, drei, vier, fünf, sechs, sieben, acht, neun, zehn.

 

Como en el resto de las lenguas germánicas, la flexión verbal del alemán establece una oposición entre verbos fuertes (caracterizados por una alteración vocálica en la raíz conocida como apofonía) y débiles (que forman su pretérito mediante la adición de una desinencia con un sonido dental [t] o [d]). Estos segundos son mayoritarios en la lengua actual, ya que a lo largo de la historia han absorbido verbos originariamente fuertes y los han adaptado por analogía a su paradigma. Los verbos suelen citarse nombrando sus formas temáticas principales, a partir de las cuales se puede formar el resto del paradigma mediante la adición de distintas desinencias fijas. En el caso de la conjugación débil, éstas formas son el infinitivo, la primera persona singular de pretérito y el participio (ej.: sagen, sagte, gesagt ‘decir’), mientras que para la conjugación fuerte son el infinitivo, la segunda persona singular de presente, la primera persona singular de pretérito y el participio (ej.: tragen, trägst, trug, getragen ‘llevar’). Los tiempos compuestos se forman mediante la combinación de los auxiliares haben ‘haber’, sein ‘ser/estar’ y werden ‘llegar a ser’ con el participio o el infinitivo del verbo que se conjuga: pretérito perfecto (ich habe gesagt ‘he dicho’, wir sind gekommen ‘hemos llegado’), pretérito pluscuamperfecto (ich hatte gesagt ‘había dicho’), futuro (ich werde sagen ‘diré’), futuro perfecto (ich werde gesagt haben ‘habré dicho’), etc. En general, el verbo auxiliar sein se emplea únicamente con verbos de movimiento.

 

El principal recurso utilizado en alemán para la creación léxica es la composición o unión de dos o más palabras para formar una sola, proceso que en ocasiones alcanza límites inimaginables para cualquier hablante de otra lengua (como en Handtasche ‘bolso’, teilkaskoversicherung ‘seguro contra riesgos parciales’ o el no va más: lebensversicherungsgesellschaftsangestellter ‘empleado de una compañía de seguros de vida’).

 

 

Sintaxis

[Véase Gramática alemana para una descripción más exhaustiva]

 

El orden básico de las oraciones declarativas principales es Sujeto-Verbo-Objeto (ej.: Ich gebe ihm das Buch ‘le di el libro’). Cuando el verbo es compuesto este mismo orden se mantiene, aunque la forma no personal se desplaza al final de la oración (ej.: Ich habe ihm das Buch gegeben ‘le di/he dado el libro’). Si la oración aparece introducida por un constituyente sintáctico distinto del sujeto, el verbo o el auxiliar verbal van siempre en segundo lugar (ej.: Gestern habe ich ihm das Buch gegeben ‘ayer le di el libro’). Dentro de oraciones interrogativas, exclamativas o imperativas, el verbo va siempre al comienzo (ej.: Liebt Heinrich die Frau? ‘¿ama Heinrich a la mujer?’).

 

En el caso de proposiciones subordinadas, el verbo va siempre al final de las mismas (ej.: Ich weiß, daß Heinrich die Frau liebt ‘sé que Heinrich ama a la mujer’). Cuando el verbo es compuesto, la forma auxiliar va a continuación de la principal (ej.: Ich weiß, daß er in die Stadt gefahren ist ‘sé que ha ido a la ciudad’). Pero si se emplea además un verbo modal, éste va al final del grupo verbal, con el auxiliar precediendo siempre al verbo léxico (ej.: Ich weiß, daß er in die Stadt hat fahren müssen ‘sé que ha tenido que ir a la ciudad’).

 

 

Texto ilustrativo

 

Pharao’s Anblick war wunderbar. Sein Wagen war pures Gold und nichts andres, —er war golden nach seinen Rädern, seinen Wänden und seiner Deichsel und mit getriebenen Bildern bedeckt, die man aber nicht zu unterscheiden vermochte nach dem, was sie darstellten, denn im Prall der Mittagssonne blendete und blitzte der Wagen so gewaltig, daß die Augen es kaum ertrugen; und da seine Räder, wie auch die Hufe der Rosse davor, dichte Staubwolken aufwirbelten, die die Räder umhüllten, so war es, als ob Pharao in Rauch und Feuersgluten daherkäme, schrecklich und herrlich anzusehen.

Joseph in Ägypten (1936), Thomas Mann.

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El aspecto del faraón era maravilloso. Su carroza era puro oro y nada más —doradas eran sus ruedas, sus paredes y sus ejes, y estaba cubierta con imágenes en relieve que, sin embargo, no podían verse porque el carruaje relucía y centelleaba tanto, con el reflejo del sol de mediodía, que a duras penas podía soportarlo la vista. Las ruedas y las pezuñas de los corceles levantaban densas nubes de polvo, de forma que parecía como si el faraón llegara envuelto en llamas y humo, una visión a la vez espantosa y gloriosa.

José en Egipto (1936), Thomas Mann.

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