Germánico

 

También conocido como protogermánico, constituye un dialecto del originario indoeuropeo del que derivan las llamadas lenguas germánicas. Esta variante lingüística, ya desaparecida, era hablada por una serie de tribus que, hacia finales del segundo milenio a.C., habitaban la actual región báltica que ocupa Dinamarca y el sur de Suecia. A semejanza del indoeuropeo, el germánico no ha dejado apenas testimonios escritos, y lo que se conoce de él ha sido reconstruido por la lingüística moderna mediante el estudio comparativo de los posteriores dialectos a que dio lugar. Con el avance conquistador de estas tribus, el germánico llegó a extenderse a lo largo de un inmenso territorio en el norte de Europa, lo cual hizo que se desarrollaran en él marcadas diferencias dialectales, cuyo reflejo más directo fue el surgimiento de un conjunto de lenguas pertenecientes a la misma familia lingüística.

 

Los hablantes de protogermánico que se asentaron en la región báltica mencionada con anterioridad posiblemente hallaron en ella otros pueblos que hablaban lenguas no indoeuropeas, lo cual viene a quedar en evidencia fundamentalmente por dos hechos: 1) aproximadamente un tercio del vocabulario común de las lenguas germánicas es de origen no indoeuropeo; 2) el conjunto de cambios articulatorios conocido como primera mutación fonética (véase más abajo), que únicamente las lenguas germánicas experimentaron dentro de la familia indoeuropea, sugiere la presencia de un sustrato lingüístico representado por una lengua rica en sonidos fricativos y carente de consonantes oclusivas sonoras.

 

 

Características gramaticales del germánico

 

El germánico adquirió una serie de peculiaridades lingüísticas que lo caracterizaron con respecto al indoeuropeo y otras familias de lenguas pertenecientes a este grupo (se calcula que el conjunto de estos cambios se completó alrededor del año 500 a.C.). Las principales diferencias que se produjeron son las siguientes:

 

1) El grupo germánico desarrolló un vocabulario común que ninguna otra lengua indoeuropea poseía. Por ejemplo, el concepto ‘mar’ se expresaba mediante formas léxicas muy parecidas en varias lenguas germánicas: sǣ (inglés antiguo), zee (neerlandés), sēo (alto alemán), sær (islandés), (danés), saiws (gótico). En el resto de lenguas indoeuropeas, los términos correspondientes a este mismo concepto no poseían ninguna relación formal con los anteriores: θάλασσα (griego), mare (latín), muir (irlandés), jūra (lituano), samundar (indostaní), drayah- (persa antiguo).

 

Como se señaló anteriormente, casi un tercio del léxico común de las lenguas germánicas es de origen no indoeuropeo. Se trata de términos referidos a actividades marítimas (en su forma inglesa actual, sea, ship, boat, rudder, ebb, steer, sail, north, south, east, west), actividades bélicas (sword, shield, helmet, bow), nombres de animales (eel, calf, lamb, bear) y nombres de clases sociales (king, knight). El germánico tomó además numerosos préstamos léxicos de otras lenguas indoeuropeas, en particular el latín (compárese los siguientes pares de términos en inglés y latín: cherry/ceresia ‘cereza’, plant/planta, cheese/caseus ‘queso’, street/strata ‘empedrado’, chamber/camera ‘bóveda’, pound/pondo ‘libra’, Sunday/solis dies ‘día del sol’).

 

2) La extremadamente rica flexión nominal del indoeuropeo se redujo considerablemente en germánico. A pesar de que esta lengua conservó los tres géneros de aquél (masculino, femenino y neutro), la categoría de número dual desapareció casi por completo (salvo algunos restos sintácticos en el sistema pronominal de los dialectos germánicos más antiguos). Los ocho casos del indoeuropeo (nominativo, vocativo, acusativo, genitivo, dativo, ablativo, instrumental y locativo) se redujeron en germánico a cuatro tras la fusión del vocativo con el nominativo en una única forma de nominativo y la agrupación del dativo, el ablativo, el instrumental y el locativo en el único caso dativo (no obstante, algunos usos del ablativo indoeuropeo fueron adoptados por el genitivo germánico, y el caso instrumental se conservó en algunas formas pronominales y adjetivas). Este sincretismo del sistema casual indoeuropeo vino acompañado por un incremento en el uso de las preposiciones, como forma de señalar claramente las distinciones semánticas que hasta entonces se habían expresado mediante marcas morfológicas.

 

Por otro lado, los nombres indoeuropeos se dividían en numerosas declinaciones dependiendo del final vocálico o consonántico de la raíz. Estos paradigmas se conservaron por lo general en germánico, aunque algunos de ellos ganaron elementos a expensas de otros; en particular, la originaria clase de los sustantivos con raíz en “-o” del indoeuropeo (“-a” en germánico) agrupó la mayoría de nombres masculinos y femeninos, mientras que la clase de los sustantivos con raíz en “-ā” (“-ō” en germánico) se especializó en nombres femeninos.

 

Los pronombres del germánico se corresponden por lo general con sus correlatos indoeuropeos (salvo por la pérdida de las formas duales).

 

Por lo que respecta a los adjetivos, el germánico creó una distinción funcionalmente productiva entre las llamadas declinación “débil” (o regular) y declinación “fuerte” (o irregular): la primera se empleaba cuando el adjetivo modificaba a un nombre definido, es decir, se hallaba precedido por un artículo determinado —función que originariamente correspondía al pronombre demostrativo— o un pronombre posesivo. La declinación “fuerte” se usaba en el resto de casos. Por ejemplo, en inglés antiguo se decía þā geongan ceorlas ‘los jóvenes muchachos’, con la forma débil del adjetivo geong, y geonge ceorlas ‘jóvenes muchachos’, con la forma fuerte del mismo adjetivo. Esta distinción se mantiene en el alemán moderno: die jungen Kerle y junge Kerle.

 

3) Al igual que el sistema morfológico nominal, la flexión verbal del indoeuropeo se redujo notablemente en germánico. Por una parte se perdió la voz medio-pasiva, los modos subjuntivo y optativo se fusionaron en el primero de ellos y las distinciones temporales y aspectuales pasaron a expresarse mediante un sistema temporal simplificado compuesto por las categorías de presente y pretérito.

 

Por otro lado, una de las innovaciones gramaticales más importantes que caracterizaron al germánico fue la transformación de la apofonía original del indoeuropeo (ablaut), de carácter morfológico, en un mecanismo gramatical para la formación de verbos “fuertes” (o irregulares). La apofonía (también llamada “alternancia vocálica”) consiste en la correspondencia entre varios sonidos vocálicos determinados que se permutan de forma regular para formar una gradación o serie ordenada de formas léxicas correspondientes a la misma palabra. De esta forma, un verbo irrregular del inglés antiguo como singan ‘cantar’ señalaba sus distintos tiempos gramaticales mediante un cambio en la vocal temática (singan, sang, sungon, gesungen, correspondientes al infinitivo, primera persona del pretérito singular, pretérito plural y participio, respectivamente).

 

Además, el germánico creó un nuevo tipo de verbo, los llamados verbos “débiles” (regulares o débilmente irregulares), en los que el pretérito se indicaba añadiendo a la raíz un sufijo dental. En inglés antiguo, por ejemplo, el pretérito de estos verbos —que poseía una única forma para singular y plural— se señalaba mediante la adición a la raíz de un sufijo con el sonido dental sordo [t] cuando la raíz acababa en consonante sorda (por ejemplo cēpan, cēpte, gecēped ‘guardar’) y un sufijo con el sonido dental sonoro [d] en el resto de los casos (hīeran, hīerde, gehīered ‘oír’). La mayoría de los verbos regulares del inglés contemporáneo proceden de estos verbos “débiles” del inglés antiguo (como endian, endode, geendod ‘terminar’), y dentro de los irregulares hay algunos que proceden de formas originariamente regulares (como el propio to keep, proveniente del antiguo cēpan).

 

Por lo general, la morfología verbal del indoeuropeo se ha mantenido en todas las lenguas germánicas (aunque el número de verbos fuertes se ha reducido progresivamente en favor de los débiles); además, se han desarrollado nuevas formas perifrásticas temporales (como el pretérito perfecto y el pluscuamperfecto) y de voz (pasiva).

 

4) El indoeuropeo poseía un sistema acentual bastante libre, puesto que el acento léxico podía recaer sobre diferentes sílabas en las distintas formas de una misma palabra (como ocurría en latín y griego). En las lenguas germánicas, el acento pasó a recaer sistemáticamente sobre la primera sílaba de cada palabra. La principal consecuencia de este proceso fonético fue la reducción y pérdida de sílabas átonas: por lo general, la -t final del indoeuropeo se perdió en germánico (compárese la forma latina velit ‘[él] quiere, desea’ con el gótico wili), la -m final se perdió o se redujo a -n (latín antiguo quom ‘cuándo’ vs. inglés when), las vocales cortas en posición final de palabra también desaparecieron (griego οίδα ‘[yo] veo’ vs. gótico wait ‘[yo] sé’) y las vocales largas redujeron su longitud.

 

5) Las vocales del indoeuropeo sufrieron ciertas modificaciones en el grupo germánico. Los sonidos [a], [o] y [ə] se fusionaron en [a] (compárese la evolución de las siguientes formas: indoeuropeo *agro- ‘campo, tierra’ vs. gótico akrs ‘campo, acre’; indoeuropeo *oktō ‘ocho’ vs. gótico ahtau; indoeuropeo *pəter- ‘padre’ vs. gótico fadar). Las vocales largas [aː] y [oː] se redujeron en germánico a [oː] (compárese las siguientes formas: indoeuropeo *bhrāter- ‘hermano’ vs. gótico brōþar; indoeuropeo *bhlōmen- ‘flor’ vs. gótico blōma). Adicionalmente, los diptongos [ei], [oi] y [ou] se redujeron, respectivamente, a [iː], [ai] y [au] (p. ej., indoeuropeo *dhreibh- ‘conducir, empujar, nevar’ vs. germánico *drīban), mientras que las consonantes silábicas [], [], [] y [] se convirtieron en los grupos [um], [un], [ur] y [ul], respectivamente (p. ej., indoeuropeo *new ‘nueve’ vs. germánico *niwun).

 

6) Todas las consonantes oclusivas del indoeuropeo (salvo las labiovelares) experimentaron una modificación gradual en el grupo germánico que se conoce en lingüística como primera mutación fonética (First Sound Shift) o Ley de Grimm. No se sabe con exactitud las fechas concretas de estos cambios, pero es bastante posible que comenzaran alrededor del año 500 a.C. y necesitaran varios siglos para completarse. Se pueden diferenciar cinco etapas evolutivas distintas que conforman la Ley de Grimm, cada una de las cuales llegó a su conclusión antes de que la siguiente comenzara, es decir, se trató de un proceso no circular y progresivo. Estas cinco fases son las siguientes:

 

i) Todas las consonantes oclusivas sonoras aspiradas del indoeuropeo [bʰ,dʰ,ɡʰ] se transformaron en germánico en las correspondientes fricativas sonoras [β,ð,ɣ] (y más tarde, en la última etapa de la Ley de Grimm y al menos en posición inicial de palabra, se transformaron a su vez en las oclusivas sonoras [b,d,ɡ]):

 

bʰ > β > b         *bhrāter- > brother (inglés)

dʰ > ð > d         *dhwer- > door (inglés)

ɡʰ > ɣ > ɡ        *ghosti- > guest (inglés)

 

ii) Las consonantes oclusivas sordas del indoeuropeo [p,t,k] evolucionaron a sus correspondientes fricativas sordas [f,θ,x] (excepto cuando eran precedidas por la fricativa sorda [s], ya que entonces se mantenían como oclusivas). La fricativa [x] se convirtió posteriormente en [h] en posición inicial:

 

p > f                 *pisk- > fish (inglés)

t > θ                 *tonə- > thunder (inglés)

k > x > h          *kerd- > heart (inglés)

 

iii) La tercera etapa en las mutaciones consonánticas se conoce también como Ley de Verner, en honor del lingüista danés que la explicó en 1875. La Ley de Verner sostiene que las consonantes fricativas sordas del germánico [f,θ,x,s] (cuyos tres primeros fonemas resultaron del paso anterior) se transformaron en sus correlatos sonoros [β,ð,ɣ,z] únicamente cuando se encontraban entre dos fonemas sonoros y el acento indoeuropeo no recaía en la sílaba inmediatamente anterior; tras operar esta ley, el acento prosódico pasa a recaer en la primera sílaba de la raíz, de acuerdo con el esquema acentual germánico ya explicado. Posteriormente, el fonema [z] evolucionó al líquido [r] (fenómeno llamado rotacismo, que se produjo en todas las lenguas germánicas salvo en el gótico). A continuación se ofrece de forma esquemática el resultado de esta evolución (la tilde ´ indica la sílaba sobre la que recae el acento prosódico dentro de la palabra):

 

 -p-´ >  -f-´ >  -β-´ > ´-β-                       *kaput- > haubiþ (gótico) / head (inglés)

 -t-´ >  -θ-´ >  -ð-´ > ´-ð-                       *ter- > der (inglés antiguo) / father (inglés moderno)

 -k-´ >  -x-´ >  -ɣ-´ > ´-ɣ-                       *du- > togian (inglés antiguo) / tow (inglés moderno)

 -s-´ >  -s-´ >  -z-´ > ´-z-  > ´-r-              *sauso- > sēarian (inglés antiguo) / sear (inglés moderno)

 

iv) Las consonantes oclusivas sonoras del indoeuropeo [b,d,ɡ] se transformaron en las lenguas germánicas en sus correlatos sordos [p,t,k]:

 

b > p                *abel- > apple (inglés)

d > t                 *dent- > tooth (inglés)

ɡ > k                *agro- > acre (inglés)

 

v) Las consonantes fricativas sonoras [β,ð,ɣ], producto de los cambios producidos durante la primera etapa, se transforman finalmente en las oclusivas sonoras [b,d,ɡ] (al menos en posición inicial de palabra), con lo que el ciclo de mutaciones descritas por la Ley de Grimm llega a su conclusión.

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