Lenguas germánicas

 

Grupo de lenguas dentro de la familia indoeuropea. Su origen se remonta al llamado protogermánico (o simplemente germánico), un dialecto del indoeuropeo hablado por una serie de tribus que, hacia finales del segundo milenio a.C., habitaban la actual región báltica que ocupa Dinamarca y el sur de Suecia.

 

De entre las cuatro mil lenguas que se hablan actualmente en el mundo, las pertenecientes al grupo germánico forman un conjunto muy pequeño numéricamente hablando. Sin embargo, en cuanto a su número de hablantes nativos, la proporción es mucho más alta, ya que se estima que ronda los 600 millones (aproximadamente una décima parte de la población mundial). A pesar de que otras familias lingüísticas presenten un mayor número de hablantes —incluso dentro de la familia indoeuropea las lenguas románicas la superan, con unos 725 millones—, el grupo germánico posee una distribución geográfica por los cinco continentes de la que pocas variedades lingüísticas pueden presumir, y que le concede una indiscutible hegemonía sobre las demás. Esto se debe fundamentalmente a la amplia difusión del inglés, lengua germánica que se ha convertido en la más importante herramienta de comunicación internacional. Tan sólo los hablantes nativos de la lengua inglesa ya constituyen el 75% del total dentro de su grupo.

 

Las lenguas germánicas que se hablan en la actualidad son las siguientes (clasificadas en función de su número aproximado de hablantes nativos, a fecha de 2010):

inglés               359.000.000

alemán               89.000.000

neerlandés          21.000.000

sueco                  8.700.000

afrikaans             7.880.000

danés                  5.370.000

noruego                      4.750.000

judeoalemán           1.500.000

frisón                   500.000

luxemburgués            390.000

islandés                310.000

feroés                    70.000

dalecarliano                    2.000

 

 

Clasificación de las lenguas germánicas

 

El siguiente esquema ilustra la clasificación de las lenguas germánicas (las agrupaciones lingüísticas van en negrita o en cursiva; una cruz [†] indica que la variante lingüística en cuestión se halla extinta en la actualidad; entre paréntesis se incluyen los principales territorios en los que se hablan estas lenguas):

 

1. Rama septentrional

   1.1. Escandinavo oriental

       1.1.1. Danés (Dinamarca, Groenlandia, Islas Feroe)

       1.1.2. Sueco (Suecia, Finlandia)

       1.1.3. Gútnico antiguo [†] (Suecia)

   1.2. Escandinavo occidental

       1.2.1. Noruego (Noruega)

       1.2.2. Dalecarliano (Suecia)

       1.2.3. Islandés (Islandia)

       1.2.4. Feroés (Islas Feroe)

       1.2.5. Norn [†] (islas Shetland y Orcadas [Escocia])

2. Rama occidental

   2.1. Subgrupo anglofrisón

       2.1.1. Inglés (Reino Unido, EE.UU., Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Irlanda)

       2.1.2. Frisón (Holanda, Alemania, Dinamarca)

   2.2. Subgrupo germánico

       2.2.1. Alto alemán

           2.2.1.1. Alemán (Alemania, Austria, Liechtenstein, Suiza, Luxemburgo)

           2.2.1.2. Luxemburgués (Luxemburgo)

           2.2.1.3. Judeoalemán (Rusia, EE.UU., Israel, Polonia, Bielorrusia, Letonia)

       2.2.2. Bajo alemán

           2.2.2.1. Neerlandés (Holanda, Bélgica, Surinam, Antillas Holandesas, Aruba)

               2.2.2.1.1. Holandés (Holanda, Surinam, Antillas Holandesas, Aruba)

               2.2.2.1.2. Flamenco (Bélgica)

           2.2.2.2. Afrikaans (Sudáfrica, Namibia)

3. Rama oriental

   3.1. Gótico [†] (Alemania, Rumanía, Francia, España, Italia)

   3.2. Burgundio [†] (Francia)

   3.3. Vándalo [†] (Francia, España, Portugal, Marruecos)

   3.4. Lombardo [†] (Italia)

   3.5. Gépido [†] (Rumanía)

   3.6. Gótico de Crimea [†] (Ucrania)

 

Históricamente, las lenguas germánicas se dividen en tres grupos principales:

 

a) Rama septentrional (o escandinava). Está representada actualmente por el danés, el sueco, el dalecarliano, el noruego, el islandés y el feroés. Es costumbre clasificar los dos primeros dentro del subgrupo oriental y los tres últimos dentro del subgrupo occidental, aunque por motivos más geográficos que lingüísticos. No obstante, una clasificación más acertada desde el punto de vista filológico es la que agrupa por un lado las lenguas escandinavas continentales (danés, sueco, noruego) y por otro las insulares (islandés, feroés), ya que su evolución histórica fue distinta. Por lo general, estas últimas son más conservadoras, puesto que han mantenido prácticamente inalteradas las categorías morfológicas del germánico. El dalecarliano, término genérico bajo el que se engloban un conjunto de dialectos arcaicos (övmål, orsmol, vuomusmål, wänåsmål, mormål, sooldmol, örmol) hablados en la provincia histórica de Dalecarlia, en Suecia central, representa una variedad de transición entre el escandinavo oriental y el occidental. Pese a que ha sido tradicionalmente considerado un dialecto divergente del sueco, desde el punto de vista histórico y lingüístico el dalecarliano se halla más próximo al noruego occidental (nynorsk) y a las variedades insulares (islandés y feroés) derivadas del noruego antiguo. Otra variedad intermedia entre el escandinavo oriental y el occidental, el gútnico antiguo ―hablado en la isla de Gotland, en la costa suroriental de Suecia―, sobrevivió en su forma tradicional hasta principios del siglo XVIII, aunque posteriormente fue asimilado al sueco y en la actualidad se habla como un dialecto de éste.

 

El primitivo dialecto germánico del que todas las lenguas de la rama escandinava derivan se conoce como escandinavo común, cuyos más antiguos testimonios escritos son unas breves inscripciones de hacia el año 200 d.C. representadas mediante caracteres rúnicos. El principal foco de propagación de este tipo de escritura —cuyo alfabeto se conoce como futhark, formado a partir de los sonidos de sus seis primeras letras— lo constituyó la península danesa de Jutlandia. En una primera etapa, el futhark constaba de 24 caracteres (o runas), que se conservan grabados en piedras, maderas y metales. Hacia el año 800 d.C. fue sustituido por un sistema reducido de 16 runas. En el conjunto de las lenguas germánicas, las inscripciones rúnicas del escandinavo común representan el primer testimonio escrito de carácter literario.

 

Alrededor del año 800 d.C., el escandinavo común empezó a dividirse en dos variantes claramente diferenciadas: por un lado el escandinavo occidental antiguo (origen del islandés, el feroés y la variedad popular de noruego conocida como nynorsk), y por otro el escandinavo oriental antiguo (del que derivaron el danés, el sueco y la variedad estándar de noruego conocida como bokmål). Este proceso vino acompañado por la progresiva expansión del escandinavo hacia otras zonas de Europa durante la llamada Era Vikinga (entre los años 800 y 1050, aproximadamente), período durante el cual hablantes de esta rama nórdica del germánico se establecieron en los actuales territorios de Islandia, Groenlandia, Islas Feroe, Islas Shetland, Islas Hébridas, Irlanda, Escocia, Inglaterra, Normandía, Finlandia, Estonia e incluso zonas próximas al Mar Negro. Sólo en el caso de Islandia y las Islas Feroe condujeron estas migraciones al surgimiento de lenguas diferenciadas e independientes (islandés y feroés). El sueco y el danés poseen un origen común, mientras que el noruego estándar fue un desarrollo posterior de este último idioma. En Finlandia, el escandinavo oriental se conservó como una variante del sueco, mientras que en el resto de zonas de influencia fue progresivamente reemplazado por las lenguas vernáculas. En las islas Shetland y Orcadas, situadas en la costa nororiental de Escocia, se habló hasta 1850 una lengua escandinava conocida como norn, que representa la extensión más occidental del noruego antiguo. Pese a que fue asimilado al escocés (dialecto inglés hablado en las Tierras Bajas de Escocia), el norn influyó como lengua de sustrato en las dos variedades insulares de esta lengua, escocés de Shetland (sonorización de las oclusivas sordas /p/, /t/, /k/ en posición intervocálica) y escocés de Orcadas (conversión de las fricativas /θ/ y /ð/ en [t] y [d], respectivamente).

 

A la conclusión de la Era Vikinga, un grupo de misioneros cristianos introdujeron el alfabeto latino en Escandinavia, que sustituyó progresivamente al “futhork”. A partir de este momento, se desarrolla plenamente la literatura autóctona de esta región nórdica (fundamentalmente en Islandia), representada mediante el escandinavo occidental antiguo, lengua que durante esa época aún suponía el habla común de islandeses, noruegos y feroeses. Entre las principales obras destacan una colección de poemas épicos y mitológicos de carácter pagano conocidos como Antiguo Edda, un libro de poemas del islandés Snorri Sturluson (1178-1241) llamado Nuevo Edda y una gran cantidad de sagas (en islandés antiguo segjadire), extensas narraciones en prosa acerca de nobles y reyes.

 

Además de su léxico de carácter patrimonial, las lenguas escandinavas recibieron en una primera etapa palabras de origen latino y griego. Durante la Edad Media y el Renacimiento, el principal foco de influencia fue el alemán. El siglo XVIII contempló una mayor presencia de palabras francesas por la gran importancia que adquirió esta lengua durante el período de la Ilustración. Finalmente, el inglés ha constituido una gran fuente de neologismos en las lenguas escandinavas desde el siglo XIX.

 

Actualmente, las palabras del danés, el sueco y el noruego han desarrollado marcadas diferencias en cuanto al significado y en cuanto a la forma. Por ejemplo, el término rar significa ‘bueno, excelente’ en danés y sueco, pero ‘raro, extraño’ en noruego. Igualmente, la palabra sueca que significa ‘poeta’ es skald, aunque en danés y noruego se emplean, respectivamente, digter y dikter (que son un préstamo del alemán Dichter).

 

b) Rama occidental. Engloba los subgrupos anglofrisón (formado por el inglés y el frisón) y germánico. A su vez, este último se subdividió con el tiempo en alto alemán (origen del alemán moderno y sus originarios dialectos luxemburgués y judeoalemán) y bajo alemán (del que derivaron el neerlandés y su originario dialecto afrikaans). La originaria lengua de la que todas estas variedades proceden se conoce como proto-germánico occidental, que comenzó a diferenciarse del primitivo proto-germánico entre los años 200 y 500. Un rasgo gramatical que distingue a estas variedades occidentales de las otras dos agrupaciones germánicas (septentrional y oriental) es la fusión de las formas de nominativo y acusativo; por ejemplo, las formas nominales del proto-germánico *wulfz ‘lobo’ (nominativo) y *wulf (acusativo), que evolucionaron a ulfr-ulf en islandés antiguo y a wulfs-wulf en gótico, dieron lugar a los términos únicos wulf y wolf en sajón antiguo y alto alemán (respectivamente).

 

c) Rama oriental. Agrupación de carácter geográfico más que lingüístico integrada por una serie de lenguas ya desaparecidas (gótico, burgundio, vándalo, lombardo, gépido y gótico de Crimea) que se desarrollaron en territorios de Europa central, meridional y oriental como resultado de diversos procesos migratorios de las tribus germánicas desde su asentamiento originario en el norte del continente. La única lengua germánica oriental de la que se han conservado los suficientes testimonios escritos para permitir su estudio es el gótico, hablado por pueblos godos originarios del sur de Suecia (visigodos y ostrogodos) que en su momento de máximo esplendor ocupaban un amplio territorio de Europa meridional que se extendía desde la Península Ibérica hasta los Balcanes. De hecho, el gótico es la lengua germánica de la que se conservan los testimonios escritos más antiguos (desde mediados del siglo IV d.C.). El resto de variedades germánicas orientales apenas han dejado un puñado de nombres propios como prueba de su existencia: burgundio (hablado en la región suroriental de la Galia hasta el siglo VI d.C.), vándalo (lengua del pueblo germánico que invadió Galia, Hispania y el norte de África en el siglo V y que se extinguió a lo largo del siglo VI), lombardo (hablado por los invasores germánicos que se asentaron en el actual territorio de Eslovaquia y en el norte de la Península Itálica en el siglo VI), gépido (lengua de la tribu que invadió Dacia en el siglo III) y gótico de Crimea (lengua germánica oriental hablada en las estepas de Crimea, en la costa septentrional del mar Negro, hasta finales del siglo XVIII). Esta última variedad, cuya existencia se conoce gracias a una lista de palabras incluidas por el embajador flamenco Ogier Ghiselin de Busbecq en una carta de 1589, presenta una gran similitud con el gótico de Europa meridional, del que tradicionalmente se ha considerado un dialecto oriental.

 

La primera de las tribus germánicas en emigrar desde su territorio báltico de origen fueron los godos, que presumiblemente abandonaron la región alrededor del año 100 a.C. Tras cruzar el mar Báltico, se sumaron a ellos los burgundios y los vándalos, que en conjunto se expandieron por toda Europa. Debido a estas migraciones tempranas, el gótico evolucionó de forma muy diferente al resto de idiomas germánicos. Después de entrar en contacto con las lenguas de los territorios conquistados, las variedades germánicas orientales desaparecieron rápidamente sin dejar apenas rastro.

 

Bibliografía general

The Germanic Languages (London: Routledge, 1994).

HAUGEN, Einar: Scandinavian Language Structures. A Comparative Historical Survey (University of Minnesota Press, 1982).

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