Judeoalemán

 

FICHA TÉCNICA

Nombre original

ייִדיש ['jɪdɪʃ] / Jüdissch ['jyːdɪʃ]

Nombre español

judeoalemán [xudeoale'man] / yidis ['ʤidis]

Nombre inglés

Yiddish ['jɪdɪʃ]

Filiación lingüística

familia indoeuropea > grupo germánico > rama occidental > subgrupo germánico > alto alemán

Hablado en

Rusia¹, Estados Unidos#, Israel#, Polonia#, Bielorrusia#, Letonia#, Ucrania#, Lituania#, Moldavia#, Francia#, Suecia#, Holanda#, Inglaterra#, Argentina#

Número de hablantes

3 millones (2006)*

Dialectos principales

judeoalemán oriental, judeoalemán occidental

Sistema de escritura

alfabeto hebreo

Documentado desde

s. XI

Tipología sintáctica

S-V-O

° idioma nacional        ¹ idioma oficial        + dialecto        # idioma minoritario        * Estimación de Ethnologue.

 

ESQUEMA

1.       Introducción

2.       Evolución histórica

3.       Ortografía y pronunciación

4.       Morfología

5.        Sintaxis

6.        Texto ilustrativo

 

 

Introducción

 

El judeoalemán o yidis (ייִדיש <yidish> ‘judío’ en caracteres hebreos y Jüdissch en su versión alemana en caracteres latinos) pertenece a la rama occidental de las lenguas germánicas, subgrupo dentro de la familia indoeuropea. Originariamente era un dialecto judío del alto alemán medio que, tras diseminarse por diversos territorios y entrar en contacto con distintas lenguas, adquirió categoría de lengua independiente. A su vez, el judeoalemán está formado por dos grupos dialectales: el judeoalemán oriental, hablado originariamente desde el Báltico al Mar Negro (en las comunidades judías de Rusia, las antiguas repúblicas soviéticas y parte de Rumanía), que fue posteriormente llevado a los Estados Unidos por miles de emigrantes judíos; y el judeoalemán occidental, que dejó de hablarse en Alemania en el siglo XVIII (cuando sus hablantes adoptaron el alemán como lengua de comunicación) y que en la actualidad está restringido a pequeñas comunidades hebreas de Alsacia. En general, cuando se habla de “judeoalemán” se está haciendo referencia al dialecto oriental de la lengua.

 

Es difícil calcular exactamente el número de hablantes de una lengua tan diseminada por todo el mundo. Se estima que antes de la Segunda Guerra Mundial unos once millones de judíos empleaban habitualmente el judeoalemán, si bien en los campos de exterminio nazis murieron gran cantidad de ellos. En la actualidad, se calcula que existen algo menos de un millón y medio de hablantes de este idioma, repartidos en su mayor parte por Estados Unidos (alrededor de un millón, con el mayor porcentaje en Nueva York), Israel (200.000), Rusia (150.000), Polonia y las antiguas repúblicas soviéticas*.

*Fecha de referencia estadística: 1997.

 

 

Evolución histórica

 

En el contexto de la diáspora hebrea por Europa durante el primer milenio de la era cristiana, entre los siglos IX y X se produjo una llegada masiva de judíos de la rama cultural ashkenazí —de אַשכּנז <Ashkenaz>, nombre hebreo medieval de Europa occidental— a los territorios de la actual Alemania. Los primeros testimonios escritos de la comunidad ashkenazí datan de los siglos XI y XII, y en ellos se reflejan influencias del francés, el hebreo, el italiano y otras lenguas cuyos territorios atravesaron los judíos europeos durante su éxodo. Éste es el periodo que se conoce como judeoalemán antiguo (1250-1500), en el que esta lengua se mezcló con los numerosos dialectos del alto alemán que se hablaban en la región.

 

La persecución religiosa que se produjo hacia finales de la Edad Media obligó al pueblo hebreo a emigrar a territorios de Europa oriental (especialmente Polonia y Rusia), con lo que su lengua asimiló progresivamente elementos eslavos y fue distanciándose del alemán. Durante este período, conocido como judeoalemán medio (1500-1750), el centro de gravedad de la lengua se desplazó hacia los países del este de Europa, donde aparecieron los dialectos orientales y septentrionales, mientras que el dialecto occidental se consolidó como fundamento de la lengua literaria.

 

Cuando, más tarde, los judíos también padecieron la intolerancia religiosa en el este y se vieron obligados a establecerse de nuevo en la Europa occidental, el nuevo judeoalemán apenas conservaba ya similitudes con el alemán. El precio que tuvieron que pagar los judíos por su integración en los países a los que llegaron fue el progresivo abandono de su lengua materna y la adopción de los idiomas locales como instrumento de comunicación. De esta forma, el judeoalemán se extinguió prácticamente en Europa occidental a comienzos del siglo XX, salvo en el enclave francés de Alsacia, en donde continuó hablándose. En Europa del este, sin embargo, los dialectos orientales han pervivido más sólidamente hasta la actualidad.

 

La literatura judeoalemana es muy abundante. El primer testimonio escrito que se conserva en esta lengua es una breve frase de bendición dentro de un libro hebreo de oraciones de 1272, en la que se puede apreciar claramente que el yidis es una dialecto del alto alemán medio en el que se han incluido algunas palabras hebreas:

גוּט טַק אִים בְּטַגְֿא שְ וַיר דִּיש מַחֲזֹור אִין בֵּיתֿ הַכְּנֶסֶתֿ טְרַגְֿא

<gut tak im betage se vaer dis makhazor in beis hakneses terage>

‘que tenga un buen día aquél que lleve este libro de oraciones a la sinagoga’

 

A partir de 1400, los documentos escritos se generalizan y cubren todo tipo de esferas de la vida cultural (especialmente canciones y poemas). A lo largo del siglo XV, el yidis comienza a diferenciarse claramente del alemán desde el punto de vista fonológico (en particular las vocales). En el siglo XVI se publica un diccionario multilingüe judeoalemán-hebreo-latín-alemán (Shemot Devarim, 1542) y la primera traducción del Pentateuco, así como numerosos versos de tema profano. La poesía, la prosa de tema ético u homilético, los escritos históricos, el drama bíblico y otros géneros se desarrollan durante los siglos XVII y XVIII (periodo durante el cual comienza a usarse con mayor frecuencia el término ייִדיש ‘judío’ para designar el idioma de los judíos ashkenazíes). La difusión del judeoalemán como lengua literaria plena tiene lugar a finales del siglo XIX y comienzos del XX, cuando surgen algunos de los autores clásicos de la lengua, como Mendele Mokher Seforim, Sholem Aleichem, Isaac Leib Peretz y otros. La concesión en 1978 del Premio Nobel de literatura a Isaac Bashevis Singer (escritor de origen polaco residente en EE.UU.) por su obra en judeoalemán confirma la madurez de la lengua.

 

A lo largo de su historia, el judeoalemán se ha fragmentado en numerosos dialectos, aunque también puede hablarse de una forma estándar de la lengua. Su pronunciación y gramática reflejan sobre todo el influjo de los dialectos alemanes de los que procede, aunque con particularidades nacidas de su propia evolución y de la facilidad con la que toma elementos de origen muy diverso. Su vocabulario ha absorbido muchos préstamos y calcos de todas las lenguas con las que entró en contacto (alemán, francés, italiano, hebreo, idiomas eslavos); en particular, posee numerosos hebraísmos y arameísmos en los ámbitos religioso y profano. A su vez, el yidis ha influido notablemente sobre el hebreo israelí, debido a los muchos inmigrantes que llegaron a Israel hablando judeoalemán. En términos estadísticos, su léxico está formado por un 80% de palabras alemanas, un 10% de palabras hebreas y otro 10% de palabras de origen eslavo.

 

 

Ortografía y pronunciación

 

El judeoalemán utiliza el alfabeto hebreo para su representación escrita —con la misma convención ortográfica de escribir de derecha a izquierda—, aunque con algunas innovaciones, como son el uso de las oclusivas glotales o mudas א (’aleph) y ע (‘ayin) con valor de vocales, el empleo de signos diacríticos para indicar variantes de los sonidos y una imitación general de la ortografía alemana. No obstante, por claridad expositiva, es habitual en lingüística su representación mediante una transcripción en caracteres latinos. A continuación se ilustra el alfabeto del judeoalemán, tanto en su forma original hebrea (con el nombre de las letras) como latina, junto con la pronunciación de los caracteres:

 

ALFABETO JUDEOALEMÁN

aleph

beys

giml

daled

hey

vov

zayen

khes

tes

yud

kof

lamed

mem

nun

samekh

ayin

pey

tsadek

kuf

reysh

shin

tof

א

ב

בֿ

ג

ד

ה

ו

ז

ח

ט

י

כּ

כ ך

ל

מ ם

נ ן

ס

ע

פּ

פֿ ף

צ ץ

ק

ר

ש

שׂ

תּ

ת

Pronunciación (véase AFI)

-

b

v

ɡ

d

h

ʊ

z

x

t

j/ɪ

k

x

l/ʎ

m

n/ŋ

s

ɛ

p

f

ts

k

r

ʃ

s

t

s

Transcripción latina

-

b

v

g

d

h

u

z

kh

t

y/i

k

kh

l

m

n

s

e

p

f

ts

k

r

sh

s

t

s

 

Al igual que en hebreo, cinco caracteres del alfabeto judeoalemán adoptan una forma distinta cuando aparecen en posición final de palabra: khof (ך), mem (ם), nun (ן), pey (ף) y tsadek (ץ). El símbolo א (llamado aleph muda) no se pronuncia ni se transcribe, simplemente se usa para indicar que una sílaba comienza con la forma vocálica de י (yud) o ו (vov) a continuación. La variante בֿ (veys) del sonido bilabial oclusivo [b] representa el labiodental fricativo [v] en palabras de origen semítico. La semivocal י representa un sonido consonante [j] cuando se encuentra en posición inicial de sílaba, y un sonido vocal [ɪ] en el resto de contextos. La variante כּ (kof) del sonido velar fricativo [x] (khof) representa el velar oclusivo [k] en palabras de origen semítico. La variante פֿ (fey) del sonido bilabial oclusivo [p] representa el labiodental fricativo [f]. La variante שׂ (sin) del sonido palatal fricativo [ʃ] representa el alveolar fricativo [s] en palabras de origen semítico. La letra תּ (tof) y su variante ת (sof) representan sonidos que aparecen únicamente en palabras de origen semítico.

 

Por otro lado, los caracteres aleph, vov y yud pueden representar distintos sonidos vocálicos, en cuyo caso se indica mediante signos diacríticos. La correspondencia entre estos caracteres extendidos —que no se consideran letras distintas del alfabeto— y su pronunciación es la siguiente:

 

LETRA

PRONUNCIACIÓN

TRANSCRIPCIÓN

אַ

a

a

אָ

ɔ

o

וּ

ʊ

u

וי

ɔɪ

oy

וו

v

v

יִ

ɪ

i

יי

ɛɪ

ey

ײַ

aɪ

ay

 

La letra וּ se usa únicamente delante de י o junto a ו. La variante יִ se emplea cuando sigue a una י con valor de consonante o en las proximidades de otra vocal.

 

Dada la diversidad dialectal del judeoalemán, en ocasiones se emplean variantes ortográficas alternativas de los caracteres que componen el alfabeto, con los mismos valores fonéticos. Por ejemplo, ב puede aparecer también como בּ (con un punto interior), al igual que פּ posee una variante פ (sin el punto interior).

 

El repertorio de sonidos consonantes del judeoalemán es el siguiente (véase Alfabeto Fonético Internacional):

 

LUGAR DE ARTICULACIÓN

bilabial

labio-dental

alveolar

palatal

velar

glotal

MODO DE ARTICULACIÓN

oclusivo

p      b

 

t       d

 

k      ɡ

 

oclusivo palatalizado

 

 

 

tʲ      dʲ

 

 

fricativo

 

f       v

s       z

ʃ   ʒ

x

h

fricativo palatalizado

 

 

 

sʲ     zʲ

 

 

africado

 

 

ts    dz

ʧ      ʤ

 

 

africado palatalizado

 

 

tsʲ   dzʲ

 

 

 

nasal

m

 

n

 

(ŋ)

 

nasal palatalizado

 

 

 

nʲ

 

 

vibrante múltiple

 

 

r

 

 

 

lateral

 

 

l

(ʎ)

 

 

lateral palatalizado

 

 

 

lʲ

 

 

aproximante

 

 

 

j

 

 

 

Por influencia de las lenguas eslavas (con las que el judeoalemán mantuvo un largo contacto), y a diferencia del alemán, los fonemas oclusivos sordos no se pronuncian aspirados y los sonoros no se ensordecen en posición final de sílaba. La fonología de las lenguas eslavas también influyó en el desarrollo de una serie de fonemas palatalizados en judeoalemán. Los africados [ʧ] y [ʤ] se representan mediante los grupos consonánticos tsh (טש) y dzh (דזש), respectivamente. De forma similar, el fricativo [ʒ] se transcribe mediante el dígrafo zh (זש). Los fonemas /n/ y /l/ se pronuncian como sus variantes silábicas cuando funcionan como núcleo de sílabas (ej.: אָװנט ['ɔvt] ‘tarde’, אײזל [ɛɪz] ‘burro’). El sonido nasal velar [ŋ] no es un fonema del judeoalemán, sino un simple alófono que aparece delante de [k] o [ɡ]. En algunos dialectos, la l se pronuncia palatalizada como [ʎ]. El fonema vibrante alveolar /r/ posee tres realizaciones dialectales: vibrante múltiple [r], vibrante simple [ɾ] o vibrante uvular [ʀ].

 

Los siguientes son los sonidos vocálicos del judeoalemán (véase Alfabeto Fonético Internacional):

 

FRONTALIDAD

anterior

central

posterior

ALTURA

alto

ɪ

 

ʊ

medio

ɛ

ə

ɔ

bajo

 

a

 

 

Como puede observarse, el yidis carece de los sonidos correspondientes a las vocales redondeadas del alemán ö [œ] y ü [ʏ] (que ha reemplazado por [ɛ] e [ɪ], respectivamente). Existen tres diptongos fonológicamente pertinentes en judeoalemán: [ɛɪ], [aɪ] y [ɔɪ] (correspondientes al alemán [aɪ], [ɔɪ] y [aʊ], respectivamente).

 

Al igual que en el resto de lenguas germánicas, el acento prosódico tiende a recaer en la primera sílaba de las palabras patrimoniales.

 

 

Morfología

 

En general, el sistema morfológico del judeoalemán posee grandes similitudes con el del alemán estándar, con ciertas influencias de las lenguas eslavas. Dentro de la flexión nominal, los nombres poseen tres géneros gramaticales (masculino, femenino, neutro), aunque normalmente no poseen desinencias de caso (excepto una serie de sustantivos antiguos como tate ‘padre’, mame ‘madre’, harts ‘corazón’, etc., en los que los masculinos añaden la terminación ן- <-n> para formar el acusativo y dativo singular, y los femeninos y neutros tan sólo añaden este final en el dativo singular). La posesión se indica mediante el sufijo ס- <-s> (referido a personas) o la preposición פֿון <fun> ‘de’. El plural se indica mediante la terminación ס- <-s> (en sustantivos acabados en r, m, n o vocal átona) o ן- <-n> (en el resto de nombres).

 

Los adjetivos del judeoalemán muestran una declinación completa para caso, género y número en función atributiva (precediendo a un sustantivo), mientras que poseen una forma única en función predicativa (ej.: der guter man ‘el hombre bueno’, con la forma de nominativo masculino singular גוטער, vs. der man iz gut ‘el hombre es bueno’, con la forma básica גוט). Los pronombres personales —que adoptan formas flexivas de nominativo, acusativo y dativo— son: איך <ikh>, דו <du>, ער <er>(m.) / זי <zi>(f.) / עס <es>(n.), מיר <mir>, איר <ir>, זיי <zey>. El artículo determinado (con un plural único) concuerda en género, número y caso con el nombre al que acompaña: דער <der>(m.), די <di>(f.), דאָס <dos>(n.) / די <di>(pl.). El artículo indeterminado presenta las formas אַן <an> (delante de palabras que comienzan por vocal) y אַ <a> (en el resto de contextos). Los pronombres numerales del judeoalemán (del 1 al 10) son: איינס <eyns>, צוויי <tsvey>, דרײַ <dray>, פֿיר <fir>, פֿינעף <finef>, זעקס <zeks>, זיבן <zibn>, אַכט <akht>, נײַן <nayn>, צען <tsen> (puede observarse que, fonológicamente, son muy parecidos a los numerales del alemán, de los que únicamente los diferencia la ortografía).

 

Dentro de la flexión verbal, los verbos del judeoalemán se conjugan para persona y número, aunque únicamente en presente, ya que se han perdido las marcas temporales de pretérito (en su lugar, se emplea el pretérito perfecto con los auxiliares האָבן <hobn> ‘tener’ o זײַן <zayn> ‘ser’). Al igual que en alemán, los verbos se clasifican en “débiles” (con la terminación ט- <-t> añadida al participio, como קויפֿן <koyfn> ‘comprar’ — געקויפֿט <gekoyft> ‘comprado’) y “fuertes” (con alteración vocálica en la raíz, como העלפֿן <helfn> ‘ayudar’ — געהאָלפֿן <geholfn> ‘ayudado’).

 

 

Sintaxis

 

El judeoalemán tiende a favorecer un orden sintáctico Sujeto-Verbo-Objeto, en el que el verbo es siempre el segundo elemento de la oración en todo tipo de oraciones —tanto principales como subordinadas—, lo que lo diferencia del alemán (en el que el verbo va siempre al final de una cláusula subordinada). Compárese la siguiente oración en yidis con su correlato en alemán, en la que el verbo léxico va al final: איך װעל אים הײַנט שרײַבן אַ בריװ <IKH VEL IM HAYNT SHRAYBN A BRIV> (judeoalemán) — ich will ihm heute einen Brief schreiben (alemán) ‘le escribiré una carta hoy’.

 

 

Texto ilustrativo

 

        אין טורבין איז געווען אַ מאָל אַ טרעגער, האָט ער געהייסן טובֿיה און איז געווען אַ גרויסער אָרעמאַן. איין מאָל, דאָנערשטיק, שטייט ער אַזוי אין מאַרק, און קוקט אויס, פֿון וואַנען וועט קומען זײַן הילף, ער זאָל פֿאַרדינען עפּעס אויף שבת. און דאָ שטייען די געוועלבן אַרום און אַרום ליידיק, מע זעט ניט, עס זאָל עמעצער קומען סחורה קויפֿן, עס זאָל זײַן וואָס אָפּצוטראָגן. הייבט ער נעבעך אויף די אויגן צום הימל מיט אַ געבעט, ער זאָל חלילה קיין פֿאַרשטערטן שבת ניט האָבן, אין זײַן ווײַב סערל מיט די קינדער זאָלן ניט הונגערן אום שבת.

זיבן גוטע יאָר (1894), יצחק לייבוש פרץ

 

<IN TURBIN IZ GEVEN A MOL A TREGER, HOT ER GEHEYSN TUVIH UN IZ GEVEN A GROYSER OREMAN. EYN MOL, DONERSHTIK, SHTEYT ER AZOY IN MARK, UN KUKT OYS, FUN VANEN VET KUMEN ZAYN HILF, ER ZOL FARDINEN EPES OYF SHBKH. UN DO SHTEYEN DI GEVELBN ARUM UN ARUM LEYDIK, ME ZET NIT, ES ZOL EMETSER KUMEN SKHURH KOYFN, ES ZOL ZAYN VOS OPTSUTROGN. HEYBT ER NEBEKH OYF DI OYGN TSUM HIML MIT A GEBET, ER ZOL KHLILH KEYN FARSHTERTN SHBKH NIT HOBN, IN ZAYN VAYB SERL MIT DI KINDER ZOLN NIT HUNGERN UM SHBKH.>

<Zibn gute yor (1894), YITSKHOK LEYBUSH PERETZ>

 

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Vivía una vez en Turbin un mozo de carga llamado Tevye, pobre de solemnidad. Un jueves se hallaba en el mercado, con sus faldones enrollados bajo la cuerda que rodeaba su cintura, en busca de un posible golpe de fortuna que le permitiera conseguir algo para el Sabbath. Pero los almacenes a su alrededor estaban vacíos, sin nadie entrando o saliendo, sin un solo cliente a la vista que necesitara ayuda para llevar sus paquetes. Tevye alzó los ojos al cielo con una súplica para que el Sabbath pasara sin tristeza, para que al menos durante el Sabbath su querida Sara y sus hijos no sufrieran la angustia del hambre.

Siete años de abundancia (1894), Isaac Leib Peretz.

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