EUSKERA

 

FICHA TÉCNICA

Nombre original

euskara [eu'kaɾa]

Nombre español

euskera [eus'keɾa]

Nombre inglés

Basque [bæsk]

Filiación lingüística

Hablado en

España¹, Francia#

Número de hablantes

720.000 (2010)

Dialectos principales

vizcaíno, guipuzcoano, altonavarro, navarro-labortano, suletino

Sistema de escritura

alfabeto latino

Documentado desde

principios s. XI

Tipología sintáctica

S-O-V

° idioma nacional ¹ idioma oficial + dialecto # idioma minoritario † idioma extinto

 

ESQUEMA

1.        Introducción

2.        Evolución histórica

3.        Ortografía y pronunciación

4.        Morfología

5.        Sintaxis

6.        Texto ilustrativo

 

 

Introducción

 

El euskera (también llamado vasco o, antiguamente, vascuence) es una lengua independiente hablada en el País Vasco (Euskal Herria), que abarca las comunidades autónomas de Euskadi y Navarra, en el norte de España, y la región fronteriza del suroeste de Francia situada en el golfo de Vizcaya (País Vasco francés). A pesar de que se han propuesto diversas teorías lingüísticas que lo conectan con lenguas asiáticas, caucásicas o norteafricanas en función de ciertas similitudes gramaticales, no ha sido demostrada aún su conexión con ninguna de ellas, por lo que a todos los efectos el euskera debe ser considerado como una lengua aislada, una especie de reliquia lingüística de la Península Ibérica anterior a la llegada de los indoeuropeos. En este sentido, se trata del único idioma moderno de Europa occidental —y uno de los pocos de toda Europa, junto con el finés, el estonio, el húngaro, el turco y el maltés— que no desciende del tronco indoeuropeo común.

 

Dentro del territorio llamado Euskal Herria (o “País Vasco” en el sentido amplio del término), el 90 por ciento de los hablantes de euskera son españoles, residentes en las provincias de Guipúzcoa (Gipuzkoa), Vizcaya (Bizkaia) y Álava (Araba) —que integran la comunidad autónoma de Euskadi, o País Vasco propiamente dicho— así como en la vecina comunidad foral de Navarra (Nafarroa) y el enclave de Treviño (en la provincia de Burgos); el 10 por ciento restante son franceses que habitan en el departamento de los Pirineos Atlánticos (Pyrénées-Atlantiques), en las regiones históricas de Labort, Baja Navarra y Sola. La capital de Vizcaya, Bilbao, es el mayor núcleo de habla vasca, aunque el uso de este idioma se halla más extendido entre la población rural.

 

En la actualidad se distinguen cinco dialectos regionales de euskera (euskalkiak), que presentan importantes diferencias fonológicas, morfológicas y léxicas (que en ningún caso impiden la comprensión mutua):

1) Vizcaíno (bizkaiera) o euskera occidental (mendebaldekoa), hablado en la provincia de Vizcaya.

2) Guipuzcoano (gipuzkera) o euskera central (erdialdekoa), hablado en el centro de la provincia de Guipúzcoa y en la comarca navarra de La Barranca.

3) Altonavarro (goi-nafarrera), hablado en el centro y norte de Navarra y en el extremo oriental de Guipúzcoa; a su vez, está formado por los subdialectos altonavarro septentrional (iparraldeko goi-nafarrera) y altonavarro meridional (hegoaldeko goi-nafarrera), este último en peligro de extinción.

4) Navarro-labortano (nafar-lapurtera), hablado en las regiones francesas de Baja Navarra y Labort; a su vez, está compuesto por los subdialectos bajonavarro occidental, bajonavarro oriental y labortano.

5) Suletino (zuberera), hablado en la región francesa de Sola, cuyo sistema fonético está influido por el gascón.

 

La mayoría de los vascoparlantes emplean habitualmente el español o el francés en la mayoría de las situaciones comunicativas, y el euskera queda reservado al ámbito familiar e informal. Según un informe publicado en 2012 por la Viceconsejería de Política Lingüística del Departamento de Cultura del Gobierno Vasco, el 58 por ciento de los habitantes de Euskal Herria (Euskadi, Navarra y País Vasco francés) son monolingües en español o francés (llamados erdaldunes), el 41 por ciento son bilingües (27 por ciento son hablantes activos de euskera y 14 por ciento son hablantes pasivos) y únicamente un 1 por ciento son monolingües en euskera (llamados euskaldunes). Por territorios, los anteriores porcentajes son los siguientes: en Euskadi, 48, 51 y 1 por ciento (respectivamente); en Navarra, 81, 19 y 0 por ciento; en el País Vasco francés, 69, 31 y 0 por ciento.

 

Por lo que se refiere a la lengua materna —aquélla que se aprende antes de los tres años—, el 78 por ciento de los vascoparlantes poseen el español o el francés como primera lengua, el 19 por ciento tienen el euskera como lengua materna y únicamente el 3 por ciento han recibido una educación bilingüe. Por territorios, en Euskadi (Guipúzcoa, Vizcaya y Álava) hay un 32 por ciento de bilingües activos, 21 por ciento en el País Vasco francés (Lapurdi, Baja Navarra y Sola) y apenas un 12 por ciento en Navarra. La provincia con mayor porcentaje de vascoparlantes bilingües es Guipúzcoa, con un 50 por ciento, mientras que en Álava es de apenas el 18 por ciento. Por capitales de provincia, la que tiene un mayor porcentaje de bilingües es San Sebastián (35 por ciento), seguida de Bilbao (16 por ciento) y Vitoria (15 por ciento). Entre los hablantes bilingües, más de la mitad utilizan el vasco en los ámbitos más familiares (con los parientes próximos, con los amigos, con el sacerdote, en el mercado, etc.). Por el contrario, estos mismos hablantes prefieren el español o el francés en las situaciones más formales (el trabajo, las instituciones públicas, las tiendas, etc.). En general, el uso del español como primera lengua en perjuicio del euskera predomina en las tres provincias vascas, especialmente en Álava (94 por ciento) y Vizcaya (84 por ciento), y en menor medida en Guipúzcoa (58 por ciento).

 

SABIRES VASCOS

En los siglos XVI y XVII, los pescadores vascos llegaron hasta las costas de Canadá e Islandia en busca de capturas más suculentas que las que les permitía el mar Cantábrico (fundamentalmente ballenas y bacalao). Sus intercambios comerciales con distintos pueblos de estos territorios dieron lugar a dos sabires (o pidgin) vascos, lenguas mixtas de contacto en las que se produce una mezcla de elementos gramaticales (por lo general, el léxico de origen euskera se adapta a la sintaxis de las lenguas de sustrato). Estas variedades tuvieron una existencia efímera y no llegaron a criollizarse o convertirse en criollos (lenguas con hablantes nativos que han desarrollado su propio sistema gramatical). Estos dos sabires vascos, idiomas extintos en la actualidad, son los siguientes (entre paréntesis, lenguas de sustrato y territorio en el que se hablaron):

 

algonquino-vasco (micmac, montagnais, iroqués, lenguas inuit / Canadá). Antiguo sabir de base léxica vasca empleado entre los siglos XVI y XVIII en las costas de Terranova y Labrador (en el noreste de Canadá) para la comunicación comercial entre los balleneros vascos que faenaban en estas aguas y las tribus locales (principalmente los micmac y los montagnais, pertenecientes al grupo étnico algonquino, los iroqueses y los inuit). Posteriormente, los pescadores y comerciantes franceses que llegaron a esta región también lo utilizaron y lo enriquecieron con léxico francés.

vasco-islandés (inglés, francés, holandés, alemán, español / Islandia). Sabir euskera usado durante el siglo XVII para la comunicación comercial entre los balleneros vascos que faenaban en los fiordos noroccidentales de Islandia y otros grupos de pescadores del Atlántico norte (fundamentalmente ingleses, franceses, holandeses y alemanes). Pese a su nombre, el vasco-islandés no surgió en Islandia ni tiene el islandés como lengua de sustrato, sino que fue llevado por los marineros vascos a esta isla, en donde se preservó en diferentes glosarios incluidos en manuscritos islandeses.

 

 

Evolución histórica

 

El euskera es una de las lenguas autóctonas de la Península Ibérica, con un origen que se halla rodeado de un gran misterio. Hasta lo que la lingüística moderna ha podido descubrir, convivió con el ibero tras la llegada de este pueblo preindoeuropeo y estuvo relacionado con el aquitano (antiguo idioma hablado en la región de Aquitania, en el suroeste francés, también de origen desconocido). Gracias a su aislamiento en una región montañosa y escarpada, no desapareció tras la invasión de la península por parte del Imperio Romano (como ocurrió con el resto de hablas hispánicas), aunque sí asimiló varios términos procedentes del latín. Posteriormente, durante el periodo de desarrollo de los romances peninsulares, el euskera sirvió como lengua de sustrato al castellano, modificando especialmente algunos rasgos de su fonética —por ejemplo, se piensa que la pérdida de la F- inicial latina se debe al vasco, ya que esta lengua no poseía el fonema /f/ antes de la Edad Media, lo cual se demuestra en su omisión dentro de algunos latinismos, como iru (< filum ‘hilo’) o iko (< ficus ‘higo’), o su sustitución por las bilabiales /p/ o /b/ en otros, como bago (<fagus ‘haya’) o pesta (<festa ‘fiestas’). Otros rasgos fonéticos del castellano de influencia vasca son el sistema de cinco vocales básicas y el betacismo (neutralización de las consonantes labiodental fricativa /v/ y bilabial oclusiva /b/ en favor de esta última).

 

Los primeros testimonios escritos de esta lengua, de carácter fragmentario, datan de principios del siglo XI (unas breves inscripciones en las Glosas Emilianenses). Sin embargo, el primer libro impreso completamente en vasco apareció en 1545: se trata de Linguæ Vasconum Primitiæ ‘primicias de la lengua de los vascones’, del sacerdote navarro Bernat Etxepare. A pesar de su título latino, se trata de una colección de poemas en euskera consagrados a la Virgen y al amor profano, en la que no faltan dos piezas poéticas de elogio a la lengua vasca, dentro del contexto europeo de exaltación de los idiomas vernáculos. No obstante, la obra de Etxepare no tuvo una continuidad inmediata, y los esfuerzos por lograr una literatura autóctona no se reiniciaron hasta bien entrado el siglo XVII. Uno de los autores más destacados de este período sería otro navarro, Pedro de Agerre (1556-1644) —más conocido como “Axular” —, que ayudaría a modelar el euskera moderno con Gero (1643), obra ascética de carácter moralizante en la que Agerre demuestra una gran conciencia lingüística y un afán por ser entendido en los distintos dialectos que componen el vasco.

 

A lo largo del siglo XVIII, el País Vasco experimentó una auténtica revolución cultural gracias a una floreciente generación de escritores cultos, liderados por el jesuita y profesor universitario Manuel de Larramendi (1690-1766). En dos de sus obras —El imposible vencido (1729), que constituye la primera gramática de la lengua, y Diccionario trilingüe del castellano, bascuence y latín (1745)— afirma su convicción de que el euskera debía aspirar a una nueva posición sociocultural dentro de España, combatiendo para ello prejuicios inmemoriales, recabando derechos marginados y sugiriendo también objetivos sociolingüísticos a largo plazo. En torno a Larramendi nació una de las primeras escuelas literarias peninsulares, con escritores tan destacados como Agustín de Cardaberaz (1703-1770), Sebastián Mendiburu (1708-1782), Antonio Ubillos (1707-1789) y Joaquín Lizarraga (1748-1835). Pero el contexto político-cultural impuesto por el centralismo y el despotismo ilustrado que practicaban en España los Borbones hizo que llegara a prohibirse la publicación de cualquier obra que no estuviese en castellano. Esta medida, además del impulso que recibió la lengua gala tras la Revolución Francesa, hizo que el vasco, especialmente, se resintiera durante casi una centuria.

 

Sin embargo, a finales del siglo XIX se produjo un resurgir del euskera, dentro del movimiento llamado Eusko Pizkundea ‘Renacimiento Vasco’, que se extendió entre 1876 y 1936. Uno de los primeros hitos de este período lo constituyó la Gramática de los cuatro dialectos literarios de la lengua euskara (1884), del político y lingüista navarro Arturo Campión (1854-1937). Nacía así un nacionalismo lingüístico que prontó hallaría eco político en la fundación, en 1892, del Partido Nacionalista Vasco (PNV) por parte de Sabino Arana, que tomó como base de su programa la reivindicación del euskera. Dentro de este contexto político-cultural destaca igualmente la creación de publicaciones como Revista Euskara (1877), Euskalerria (1880), Euskara (1886) —singular por el hecho de publicarse en Berlín—, Euskalduna (1887), Revista Internacional de los Estudios Vascos (1907) y Argia (1921), entre otras. Todo este esfuerzo nacionalista tuvo como resultado la fundación en 1919 de la Euskaltzaindia o Real Academia de la Lengua Vasca, cuyo primer presidente, Resurrección María de Azkue (1864-1951), fue uno de los principales impulsores del euskera gracias a sus publicaciones de gramatica, lexicografía y dialectologia. Durante las seis décadas que duró el Renacimiento Vasco, el cultivo literario de la lengua fue cuidado y valorado cada vez más, no sólo como instigador de valores estéticos, sino también como instrumento de recuperación y unidad social. La narrativa y la poesía vascas (y en menor medida el teatro) alcanzaron sus cotas más elevadas, con novelistas como Txomin Agirre (1864-1920) —autor de los relatos costumbristas Kresala (1906) y Garoa (1912)— y poetas como Xabier de Lizardi (1896-1933), Esteban Urkiaga “Lauaxeta” (1905-1937) y Nikolas Ormaetxea “Orixe” (1888-1961). La literatura popular, cuya expresión más tradicional y extendida era la de los bertsolariak (“versificadores” o poetas improvisadores de versos), fue por primera vez objeto de estudios académicos que fundamentaron su futuro prestigio social y el florecimiento que conoció en la década de 1980 (con festivales y campeonatos de bertsolariak).

 

Sin embargo, el fin de la Guerra Civil española en 1939 supuso un nuevo período de postración del euskera, debido a la prohibición y persecución del régimen franquista hacia las lenguas minoritarias de la Península —vasco, catalán y gallego— porque podían afectar a la "conciencia nacional" (un ejemplo extremo de esta represión cultural fue la orden gubernativa de sustituir las inscripciones en vasco de las lápidas sepulcrales por otras en español). Las principales instituciones culturales del País Vasco fueron clausuradas y las más destacadas personalidades literarias se exiliaron al extranjero. Tan sólo durante las décadas de 1950 y 1960 se produjo la recuperación paulatina del vasco, con la creación de revistas culturales, periódicos, emisoras y el afianzamiento de las ikastolas (escuelas que imparten su enseñanza en euskera), en las que se enseñaba el euskera batua ‘euskera unificado’, variedad normativa de la lengua basada en los dialectos centrales (altonavarro, guipuzcoano y navarro-labortano). Tras la muerte de Franco, el vasco recuperó su verdadera posición cultural dentro de España. En 1979 se redactó el Estatuto de Autonomía del País Vasco, en el que aparece recogida como lengua oficial de este territorio autónomo: “El euskera, lengua propia del Pueblo Vasco, tendrá, como el castellano, carácter de lengua oficial en Euskadi, y todos sus habitantes tienen el derecho a conocer y usar ambas lenguas”. De forma similar, el Amejoramiento de Navarra (1982) afirma que “el castellano es la lengua oficial de Navarra. El vascuence tendrá carácter de lengua oficial en las zonas vascoparlantes de Navarra”. En 1982 se crearon dos importantes órganos de difusión de la lengua vasca: Euskal Telebista y Euskadi Irratia, emisoras de televisión y radio autonómicas. La colección de cuentos Obabakoak (1989), del guipuzcoano Bernardo Atxaga, supuso el primer Premio Nacional de Literatura concedido a un escritor en lengua vasca. En la actualidad, el euskera posee una amplia difusión cultural en los medios de comunicación locales del País Vasco, y su enseñanza es obligatoria en los niveles de educación primaria y secundaria, lo cual asegura su continuidad lingüística en el futuro.

 

Los más antiguos préstamos léxicos del vasco proceden del celta, aunque son más bien escasos (mando ‘mulo’, maite ‘querido’, adar ‘cuerno’, etc.). Las principales fuentes históricas han sido el latín y los dialectos románicos de la Península, que influyeron en el euskera durante dos mil años de convivencia. Algunos latinismos de gran antigüedad son liburu ‘libro’, diru ‘dinero’, katea ‘cadena’, errege ‘rey’, lege ‘ley’, gerezi ‘cereza’, bedeinkatu ‘bendición’, etc. Durante la etapa de la formación de los romances peninsulares se introdujeron zeru ‘cielo’, putzu ‘pozo’, leku ‘lugar’, berde ‘verde’, mulokotxe ‘coche’, etc. El árabe, posteriormente, dejó escasos testimonios en el euskera, entre los que cabe señalar gutun ‘carta’, azoka ‘mercado’ y atorra ‘camisa’. Sin embargo, la mayor parte del léxico vasco son palabras propias que no se hallan en ninguna otra lengua. Se trata en muchos casos de términos sencillos que hacen referencia a la naturaleza o a un modo de vida autóctono, como gizon ‘hombre’, alaba ‘hija’, mendi ‘montaña’, ibai ‘río’, buru ‘cabeza’, esku ‘mano’, zaldi ‘caballo’, ur ‘agua’, burdina ‘hierro’, lur ‘tierra’, hotz ‘frío’, etorri ‘llegar’, hartu ‘coger’, etc. A finales del siglo XIX, el nacionalista Sabino Arana acuñó varios neologismos a partir de recursos propios de la lengua vasca, algunos de los cuales han sobrevivido al paso del tiempo, como Euskadi, idatziikurrin ‘ikurriña’, aberri ‘patria’ o abertzale ‘patriota’. Ya en época más moderna se han introducido otros neologismos y tecnicismos como hozkailu ‘frigorífico’, sudurkari ‘nasal’, biderkatu ‘multiplicar’, ikerketa ‘investigación’, ortzune ‘cosmos’, hauteskunde ‘elección’, etc.

 

 

Ortografía y pronunciación

 

Desde sus inicios como lengua literaria en el siglo XVI, el euskera careció de una ortografía estandarizada, por lo que en su lugar se empleaban caracteres latinos con distintas combinaciones para transcribir los sonidos característicos de esta lengua. A comienzos del siglo XX se creó un complicado sistema de escritura en el que se usaron signos diacríticos que sólo añadían confusión, por lo que tras la Guerra Civil se abandonó. En 1964, la Euskaltzaindia promulgó una nueva ortografía estándar para el vasco, basada en el alfabeto latino español, que, a pesar de la reticencia inicial de los hablantes, es la que se emplea en la actualidad. El alfabeto euskera moderno está compuesto por las siguientes 27 letras:

 

Mayúsculas

A

B

C

D

E

F

G

H

I

J

K

L

M

N

Ñ

O

P

Q

R

S

T

U

V

W

X

Y

Z

Minúsculas

a

b

c

d

e

f

g

h

i

j

k

l

m

n

ñ

o

p

q

r

s

t

u

v

w

x

y

z

Pronunciación*

a

b

s/k

d

e

f

ɡ

-/h

i

ʝ/x

k

l

m

n

ɲ

o

p

k

ɾ

s

t

u

b

w

ʃ

j

s

* Representa la pronunciación de la letra aislada o la más habitual. Para su pronunciación real en el contexto de la palabra, véase las distintas reglas ortográficas más abajo.

 

Las grafías c (y su variante ç), q, v, w, y se emplean únicamente en palabras extranjeras y nombres propios. Los dígrafos dd, ll, rr, ts, tt, tx, tz representan sonidos individuales, aunque se consideran secuencias de dos letras. El grupo dz no es habitual en euskera, y se utiliza únicamente en unas pocas palabras onomatopéyicas. En palabras patrimoniales no se emplea la tilde o acento gráfico.

 

No existe una pronunciación estándar en vasco, aunque la variación dialectal no es excesiva y se adapta perfectamente a la ortografía de la lengua. Las diferencias más importantes son la presencia o ausencia de aspiración en las consonantes oclusivas sordas (rasgo típico del euskera francés el primero de ellos) y la pronunciación de r (uvular al norte de los Pirineos), h (muda en los dialectos occidentales y aspirada en los orientales) y j (que, dependiendo de la región, varía entre la fricativa palatal [ʝ], la fricativa velar [x], la semiconsonante [j] o la fricativa postalveolar [ʒ]).

 

El repertorio de sonidos consonantes del euskera es el siguiente:

 

LUGAR DE ARTICULACIÓN

bilabial

labio-dental

lamino-alveolar

apico-alveolar

post-alveolar

palatal

velar

glotal

MODO DE ARTICULACIÓN

oclusivo

p      b

 

t       d

 

 

c        ɟ

k      ɡ

 

fricativo

 

f

ʃ

ʝ

x

(h)

africado

 

 

ʦ̻

ʦ̺

ʧ

 

 

 

nasal

m

 

 

n

 

ɲ

 

 

vibrante múltiple

 

 

 

r

 

 

 

 

vibrante simple

 

 

 

ɾ

 

 

 

 

lateral

 

 

 

l

 

ʎ

 

 

 

La consonante fricativa glotal [h] aparece únicamente en el vasco francés. En general, la correspondencia entre pronunciación y ortografía del euskera es similar a la del español, con las siguientes excepciones: tt [c]; dd [ɟ]; tx [ʧ]; tz [ʦ̻] (consonante africada laminoalveolar, articulada con la cara anterior de la lengua en contacto con los alveolos, como en atzo 'ayer'); ts [ʦ̺] (consonante africada apicoalveolar, pronunciada con la punta de la lengua en contacto con los alveolos, como en atso 'viejo'); s [] (a diferencia de la s laminoalveolar española, corresponde a un sonido apicoalveolar); z [] (fricativa laminoalveolar); x [ʃ]. La oposición contrastiva entre estos dos últimos sonidos fricativos, [] y [ʃ], se pierde en el habla de muchas variedades occidentales. Las consonantes palatales [c], [ɟ], [ɲ] y [ʎ] se transcriben habitualmente como tt, dd, ñ y ll (respectivamente), aunque en posición intervocálica en ocasiones se representan como -it-, -id-, -in- e -il-. El euskera no permite la presencia de la vibrante múltiple [r] en posición inicial de palabra, por lo que ha desarrollado una vocal protética que la precede, como en el español vulgar arradio por radio (ej.: errege ‘rey’).

 

El euskera estándar consta de los mismos sonidos vocálicos básicos que el español:

 

FRONTALIDAD

anterior

central

posterior

ALTURA

alto

i

 

u

medio

e

 

o

bajo

 

a

 

 

El dialecto suletino posee adicionalmente el sonido anterior redondeado [y] (escrito ü, como en sükalte [sy'kalte] ‘cocina’) y las vocales nasalizadas [õ], [ũ] (que no se suelen representar en la escritura). Las anteriores vocales se agrupan para dar lugar a varios diptongos productivos: [au], [eu], [ai], [ei], [oi], [ui]. El acento prosódico en euskera suele recaer en la segunda sílaba de las palabras patrimoniales (ej.: agur ‘adiós’, laguna ‘el compañero’, batasuna ‘la unidad’). Sin embargo, en la formación de plurales el acento se desplaza una posición hacia la izquierda (ej.: gizona ‘el hombre’ — gizonak ‘los hombres’). Algunas variedades occidentales poseen un acento tonal.

 

 

Morfología

 

El euskera es una lengua aglutinante, ya que tiende a expresar todas las relaciones morfosintácticas mediante la fusión en una sola palabra de distintas partículas con una significación fija. Salvo unos pocos prefijos verbales, la mayoría de los formantes del vasco son sufijos que se añaden a continuación del radical. El otro gran proceso léxico para la formación de palabras es la composición, especialmente en nombres y en verbos.

 

El euskera no posee género gramatical, aunque en ocasiones se establece una distinción genérica en la segunda persona singular de la conjugación sintética (ej.: hik daukak 'tú [masc.] tienes' / hik daukan 'tú [fem.] tienes'). Los nombres vascos no reciben directamente las marcas flexivas, que se añaden al conjunto del sintagma nominal. Por lo general, éste consta de un grupo homogéneo de nombre más adyacente, al que se une un determinante, que puede ser definido (artículo determinado o demostrativo) o indefinido (que no distingue número). El artículo determinado se marca mediante sufijos nominales: -a para singular y -ak para plural (ej.: mendi 'montaña' / mendia 'la montaña' / mendiak 'las montañas'). Como artículo indeterminado se utiliza habitualmente el numeral bat 'uno' que, a diferencia del resto, va a continuación del nombre y sus adyacentes, siempre en singular (compárese etxe bat 'una casa' y etxe zuri bat ‘una casa blanca’ con bi etxedos casas’ y bi etxe zuri ‘dos casas blancas’).

 

La declinación nominal del euskera es extremadamente compleja, ya que consta de los siguientes casos:

1) nominativo (o absoluto): -Ø (señala el sujeto de los verbos intransitivos, el complemento directo de los transitivos y el complemento predicativo);

2) ergativo: -K (señala el sujeto de los verbos transitivos);

3) dativo: -I (marca el complemento indirecto y el dativo ético);

4) genitivo: -EN (marca el constituyente que señala el poseedor);

5) instrumental: -Z (marca el complemento circunstancial que señala el medio con el que se realiza la acción verbal y otros usos varios);

6) comitativo: -EKIN (marca el constituyente que señala acompañamiento);

7) motivativo: -GATIK (marca el elemento que indica el motivo o la causa de algo);

8) inesivo / locativo: -N (marca el complemento circunstancial que indica lugar o movimiento hacia un punto);

9) ablativo: -TIK (marca el complemento circunstancial que indica lugar de origen);

10) adlativo: -RA (marca el complemento circunstancial que indica dirección hacia las proximidades de un punto);

11) terminativo: -RAINO (marca el complemento circunstancial que indica un límite);

12) directivo: -RANTZ (marca el complemento circunstancial que indica dirección hacia un punto, aunque sin alcanzarlo);

13) benefactivo: -ENTZAT (marca el complemento circunstancial que indica el beneficiario de la acción verbal);

14) destinativo: -RAKO (marca el complemento circunstancial que indica finalidad);

15) partitivo: -IK (marca el complemento directo de verbos negativos y el sujeto de verbos existenciales negativos);

16) esivo / translativo: -TZAT (marca el constituyente que señala condición o cambio de estado).

 

Los siguientes ejemplos ilustran el fenómeno tan característico de la ergatividad en euskera, por el cual el agente animado de la acción verbal transitiva aparece marcado en caso ergativo, frente a la ausencia de marca (caso absoluto) del paciente de los verbos transitivos o del agente de los intransitivos:

1)         Gizona-Ø        etorri               da

el hombre -ABS llegado            es

'el hombre ha llegado'

 

2)         Mutila-k          gizona             jo         du

el niño-ERG       el hombre-ABS  golpear            ha

            ‘el niño golpeó al hombre’

 

3)         Gizona-k         gozokia                       jan       du

el hombre-ERG  el pastel-ABS     comer  ha

'el hombre se comió el pastel'

 

Como puede verse, el sustantivo animado gizon ‘hombre’, declinado en su forma definida singular gizona ‘el hombre’, carece de marca nominal de caso cuando desempeña la función de sujeto agente de un verbo intransitivo (oración 1) o complemento paciente de un verbo transitivo (oración 2), mientras que se declina en caso ergativo cuando funciona como sujeto agente de un verbo transitivo (oración 3).

 

Los adjetivos van a continuación del nombre al que modifican, y reciben las marcas nominales de caso y artículo determinado (ej.: etxe zuriala casa blanca’, literalmente ‘casa la blanca’; etxe zuriaklas casas blancas’; etxe hau ‘esta casa’, etxe hauek ‘estas casas’, etxe zuri hau ‘esta casa blanca’, ardo berria zagi berrietan-INESIVO PL.el vino nuevo en botellas nuevas’). Los pronombres numerales (del 1 al 10) son: bat, bi, hiru, lau, bost, sei, zazpi, zortzi, bederatzi, hamar. A partir de 20 (hogei), se emplea un sistema vigesimal en lugar de decimal (ej.: hogeita bat ‘veinte y uno’: 21, hogeita hamar: 30, hogeita hamaika ‘veinte y once’: 31, berrogei ‘doble veinte’: 40, hirurogei ‘tres veintes’: 60).

 

La flexión verbal del euskera posee una doble conjugación: sintética y analítica. La primera es similar a la del español, aunque tan sólo se emplea con unos pocos verbos, como joan ‘ir’, etorri ‘llegar’, eduki ‘tener, sostener’, jakin ‘saber’, esan ‘decir’, ikusi ‘ver’ y algunos auxiliares. La conjugación analítica, más habitual, se construye mediante un verbo principal en forma neutra y un auxiliar verbal deíctico que indica persona, número, tiempo y modo (izan ‘ser’ con verbos intransitivos y eduki ‘tener’ con los transitivos). La concordancia en vasco es extensiva, lo cual quiere decir que esta partícula deíctica concuerda en persona y número con el sujeto, el complemento directo y el complemento indirecto. Por ejemplo, el auxiliar diot indica acción realizada por una primera persona singular (“yo”) sobre una tercera persona singular (“a él”, “a ella”), como en liburu eman diot ‘le doy un libro’; al intercambiar este elemento deíctico por otro como dizut, que indica acción realizada por una primera persona singular sobre una segunda persona singular (“a ti”), se obtiene liburu eman dizut ‘te doy un libro’. La presencia de estos auxiliares verbales deícticos hace que el euskera pueda prescindir en muchas ocasiones de los pronombres personales. Este esquema verbal es similar al que posee el húngaro, que cuenta con desinencias deícticas que indican simultáneamente la persona y el número del sujeto y la persona del complemento directo, como en látlak ‘te veo’ / ‘os veo’.

 

 

Sintaxis

 

El orden sintáctico no marcado de la oración vasca es Sujeto-Objeto-Verbo, aunque existe una gran libertad en la colocación de estos constituyentes, en función básicamente del énfasis que se les quiera dar. Dentro de los sintagmas, los modificadores preceden al elemento modificado (salvo los adjetivos léxicos). El vasco posee posposiciones en lugar de preposiciones (ej.: bihar artehasta mañana’).

 

Un rasgo característico del euskera es la formación de sintagmas con valor adjetivo a partir de elementos nominales o adverbiales mediante la adición del sufijo -ko (ej.: mendietako etxeak ‘las casas de/en las montañas’, etxeko atea ‘la puerta de la casa’, atzoko egunkaria ‘el periódico de ayer’, izarra agertu zitzieneko garaian ‘en el momento en el que la estrella se les apareció’). Algunas gramáticas vascas analizan este sufijo como una marca de “genitivo de origen”, que señala procedencia o situación, frente al verdadero “genitivo de posesión”, e ilustran esta diferencia con frases como Bilboko arte ederren museoa ‘el museo de bellas artes-POS. de Bilbao-OR.’. Sin embargo, esto no deja de ser un caso particular dentro de los sintagmas adjetivos con -ko.

 

 

Texto ilustrativo

 

KIROLA

Gora begira jartzeko aukera dute Alavesek eta Osasunak

2014-10-04 / Julen Etxeberria

Denboraldia hasi besterik ez da egin, eta makina bat puntu dago jokoan oraindik, baina liga on bat egiteko funtsezkoa da ondo hastea. Eta, oraingoz, ezin da esan bi euskal taldeak nabarmentzen ari direnik. Hainbestean ari dira Alaves eta Osasuna. Sailkapena ikusi besterik ez dago: zerrendaren erdialdean dira biak, 12. eta 13. postuetan. Bost puntura dituzte Lehen Mailara zuzenean igotzeko postuak eta bira igotzeko kanporaketakoak. Maila galtzeko postuak, berriz, lau puntura dituzte.

Bata zein bestea aurrerapausoa eman beharrean dira, eta gaur dute aukera horretarako, etxean jokatuko baitute biek, eta biek talde igo berrien aurka: gasteiztarrek Llagosteraren aurka (16:00, 13TV), eta iruindarrek Racingen aurka (18:15, La Sexta). Aurrenekoek bigarren partida irabazi nahi dute. Ez da lan samurra izango, talde oso deserosoa baita Herrialde Katalanetakoa, atea zaintzen indar guztia jartzen duten horietakoa. «Oso-oso zaila izango da. Oso talde defentsiboa da», aitortu zuen atzo Alberto Lopezek. Hori gutxi balitz, entrenatzaileak bost jokalari izango ditu faltan: Jarosik, Medina, Beobide, Juanma eta Laguardia. Azken horren ordez Einar Galilea harrobiko jokalaria ariko da, estreinakoz.

Berria (Gipuzkoako egunkaria)

════════════════════════════════════

DEPORTES

Alavés y Osasuna, con la mirada puesta en la parte alta de la tabla

04-10-2014 / Julen Etxeberria

La temporada acaba de comenzar y aún quedan muchos puntos en juego. Sin embargo, no se puede decir que sean dos de los equipos más destacados. Se trata de Alavés y Osasuna. Tan sólo hay que fijarse en la clasificación: ambos están en la zona media de la tabla, en los puestos 12 y 13. Se encuentran a cinco puntos de los puestos de ascenso a Primera División, pero también están a cuatro puntos de las posiciones de descenso.

Ambos equipos deben aún mejorar, y tendrán la oportunidad de hacerlo, ya que juegan en casa, ambos contra rivales directos: los vitorianos contra el Llagostera (16:00 h, 13TV) y los pamplonicas frente al Racing (18:15 h, La Sexta). Los primeros quieren ganar su segundo encuentro en casa. No va a ser fácil. Los catalanes son un conjunto muy incómodo, que defiende muy bien su portería. "Va a ser muy, muy difícil. Es un equipo defensivo ", declaraba ayer Alberto López. Por si fuera poco, cinco jugadores se perderán el encuentro: Jarošík, Medina, Beobide, Juanma y Laguardia. El lugar de este último lo ocupará el canterano Einar Galilea, que debuta con el primer equipo.

Berria ‘noticia’ (periódico de Guipúzcoa)

 

Bibliografía

DE RIJK, Rudolf: Standard Basque. A Progressive Grammar (Cambridge: MIT Press, 2008).

El país de la lengua vasca (Vitoria: Secretaría General de Política Lingüística del País Vasco, 1994).

KING, Alan R.: The Basque Language: A Practical Introduction (Reno: University of Nevada Press, 1994).

La continuidad del euskera (Vitoria: Viceconsejería de Política Lingüística del Departamento de Cultura del Gobierno Vasco, 2003).

TRASK, Robert L.: The History of Basque (London: Routledge, 1996).

V Encuesta Sociolingüística (2011) (San Sebastián: Viceconsejería de Política Lingüística del Departamento de Cultura del Gobierno Vasco, 2012).



© www.linguasport.com

Página creada, diseñada y editada por Santiago Velasco