Lenguas CHINAs

 

La rama china de las lenguas sino-tibetanas está compuesta por un conjunto de variedades lingüísticas (muchas de ellas mutuamente ininteligibles) habladas en la mayor parte de China continental y en Taiwán, que en conjunto se conocen como “chino” (汉语 <hànyǔ>). Si bien es cierto que todos sus hablantes se identifican como un único grupo étnico (han) y una misma nación con una historia cultural y una tradición literaria comunes, desde el punto de vista puramente lingüístico el término genérico “chino” no hace referencia a un solo idioma, sino a un conjunto de lenguas (en el sentido intrínseco de “variedades lingüísticas mutuamente ininteligibles”) habladas en China y otros territorios próximos (Hong Kong, Taiwán y Singapur) que, por motivos socioculturales, históricos, literarios y políticos, se consideran dialectos divergentes de una misma variedad lingüística. Un hablante de Pekín que utilice su variedad de chino mandarín no podrá comunicarse oralmente con otro de Hong Kong que hable cantonés ni con un taiwanés que utilice la variedad insular de chino min, ya que sus sistemas fonológicos son radicalmente distintos, aunque por escrito sí será posible la comunicación, puesto que todas las lenguas chinas comparten el mismo sistema de caracteres logográficos (en su forma tradicional o simplificada).

 

En función de sus diferencias estructurales (fundamentalmente fonológicas y léxicas), se distinguen siete variedades regionales principales de chino que pueden considerarse lenguas independientes (según el anterior criterio lingüístico) y mutuamente ininteligibles: chino mandarín (conjunto de dialectos mayoritarios en el norte, el centro y el suroeste del país, cuyo sistema gramatical ha servido de base para la creación de la koiné o lengua común conocida como chino estándar o putonghua, lengua nacional de China e idioma oficial en Taiwán y Singapur), chino wu (hablado en Shanghai y en las vecinas provincias de Zhejiang y Jiangsu, principal núcleo económico del país), chino yue (más conocido como cantonés, hablado en Cantón, Hong Kong y Macao), chino min (conjunto de dialectos hablados en Fujian, Taiwán y Hainan, algunos de los cuales son tan divergentes que podrían considerarse lenguas independientes), chino hakka (en diversas provincias del sureste de China, así como en Taiwán y Hong Kong), chino xiang (en Hunan) y chino gan (en Jiangxi). Otras dos variedades ―chino jin (hablado en la provincia de Shanxi) y chino hui (en el sur de Anhui)― se han considerado tradicionalmente dialectos del mandarín, aunque en la actualidad se clasifican como lenguas chinas independientes por su marcada divergencia fonética y léxica. El resto de idiomas locales hablados en China son dialectos divergentes de los anteriores o variedades mixtas de filiación incierta, influidas por las vecinas lenguas hmong-mien, tai-kadai y mon-jemer (en el sur de China) o mongólicas (en el norte).

 

Dado que el chino mandarín es la base del idioma nacional estándar hablado en China, Taiwán y Singapur, en adelante se empleará el término genérico “chino” para referirse a esta macroagrupación dialectal mayoritaria, mientras que el resto de variedades regionales se identificarán mediante la correspondiente denominación dialectal.

 

Distribución geográfica de las lenguas chinas

En función de sus diferencias fonológicas (y, en menor medida, léxicas y sintácticas), los distintos dialectos locales que componen las lenguas chinas se clasifican dentro de tres ramas: septentrional, central y meridional. En general, las variedades meridionales poseen un sistema consonántico más reducido que las otras dos, aunque por el contrario han conservado consonantes finales del chino clásico que se perdieron en los dialectos septentrionales y centrales. Por otro lado, las lenguas del sur de China distinguen más tonos (hasta nueve en cantonés, frente a los cuatro del chino mandarín) y reflejan el fenómeno fonológico del sandhi tonal, de forma que los tonos de sílabas contiguas experimentan una asimilación mutua. Las agrupaciones dialectales que componen las tres ramas geográficas de lenguas chinas son las siguientes:

 

Rama septentrional

Chino mandarín (官话 <guānhuà>): macroagrupación lingüística integrada por los dialectos nororiental, de la meseta central, dungano (hablado en las vecinas repúblicas de Kirguistán y Kazajistán), pequinés (variedad estándar del chino mandarín basada en el habla de Pekín), lanyin, jilu, suroccidental, jiaoliao y jianghuai. El chino estándar o putonghua (普通話), lengua nacional de China e idioma oficial en Taiwán y Singapur, está basado en la pronunciación del dialecto pequinés y el léxico y la gramática del resto de variedades del chino mandarín.

Chino jin (晋语 <jìn yǔ>): variedad especialmente divergente dentro de la rama septentrional de lenguas chinas hablada en la provincia de Shanxi. Aunque tradicionalmente se ha incluido dentro del grupo mandarín, el chino jin presenta rasgos fonológicos y tonales que lo diferencian claramente del resto de variedades septentrionales.

 

Rama central

Chino wu (吴语 <hhú nyý>): integrado por el shanghainés (que representa la variedad estándar de la lengua) y otros dialectos hablados al oeste y al sur de Shanghai, en las vecinas provincias de Jiangsu y Zhejiang.

Chino hui (徽语 <huī yǔ>): variedad hablada en la región histórica de Huizhou, que se extiende entre el sur de Anhui y el territorio limítrofe de Zhejiang y Jiangxi.

Chino xiang (湘语 <xiāng yǔ>): también llamado hunanés, se habla principalmente en la provincia centro-meridional de Hunan.

Chino gan (赣语 <gòn nyi>): en la provincia suroriental de Jiangxi.

 

Rama meridional

Chino min (閩語 <bân gí>): hablado principalmente en la provincia suroriental de Fujian. Uno de los dialectos min meridionales ―también llamados hokkien (término que corresponde a la pronunciación local del nombre de la provincia de Fujian)― dio lugar en Taiwán a la variedad insular conocida como hokkien taiwanés, dialecto de gran prestigio sociocultural hablado por la mayor parte de la población de esta isla.

Chino hakka (客家语 <hak-kâ-ngî>): conjunto de dialectos chinos hablados de forma nativa en distintas provincias del sureste de China (fundamentalmente en Cantón, Fujian y Jiangxi) además de Taiwán y Hong Kong.

Chino yue (粵語 <jyut jyú>): integrado por el cantonés (variedad estándar de la lengua hablada en la provincia de Cantón, así como en Hong Kong y Macao) y otros dialectos afines de la provincia de Guangxi.

Chino ping (平话 <píng huà>): dialecto minoritario, tradicionalmente incluido dentro del chino yue, que se habla en la Región Autónoma de Guangxi.

Chino de Shaozhou (虱婆话 <shīpó huà>): lengua china hablada en una región fronteriza entre las provincias de Cantón, Hunan y Guangxi que corresponde al antiguo distrito imperial de Shaozhou (邵州).

Chino waxiang (鄉辞 <xiāng cí>): variedad divergente de chino hablada por el grupo étnico homónimo del noroeste de la provincia de Hunan.

Chino ba-shu (巴蜀語 <Bā Shǔ yǔ>): Lengua china hablada antiguamente en los estados históricos de Ba () y Shu (), en el territorio que actualmente ocupan la provincia meridional de Sichuan y la vecina ciudad de Chongqing.

 

Clasificación de las lenguas chinas

Para reflejar el hecho de que el “chino” es una familia de lenguas más que un único idioma con varios dialectos, en lingüística se emplea el término “grupo sinítico” para referirse a este conjunto de variedades afines que, junto con otras dos lenguas divergentes habladas en las provincias meridionales de Yunnan y Guizhou (bai y caijia), forman la rama china de las lenguas sino-tibetanas. La variedad única de la que esta agrupación deriva se conoce como chino antiguo (hablado entre los siglos XII a.C. y III d.C.). Esta lengua original se escindió posteriormente en tres ramas: chino clásico (origen de las variedades mandarín, wu, hui, gan, xiang, hakka y yue), chino min y chino waxiang (variedades meridionales que presentan una marcada divergencia con respecto al resto de idiomas chinos). La clasificación general de las lenguas que componen el grupo sinítico es la siguiente (los nodos terminales representan dialectos independientes (D) o agrupaciones dialectales con un alto grado de inteligibilidad mutua):

 

1.1. Grupo sinítico

1.1.1. chino clásico

1.1.1.1. chino mandarín

1.1.1.1.1. pequinés (D)

1.1.1.1.2. mandarín nororiental (D)

1.1.1.1.3. jiaoliao (D)

1.1.1.1.4. jilu (D)

1.1.1.1.5. mandarín de la meseta central (D)

1.1.1.1.6. dungano (D)

1.1.1.1.7. lanyin (D)

1.1.1.1.8. jianghuai (D)

1.1.1.1.9. mandarín suroccidental (D)

1.1.1.2. chino jin

1.1.1.3. chino wu

1.1.1.3.1. taihu (D)

1.1.1.3.2. taizhou (D)

1.1.1.3.3. xuanzhou (D)

1.1.1.3.4. wuzhou (D)

1.1.1.3.5. chuqu (D)

1.1.1.3.6. oujiang (D)

1.1.1.4. chino hui

1.1.1.5. chino gan

1.1.1.6. chino xiang

1.1.1.6.1. antiguo xiang (D)

1.1.1.6.2. yong-quan (D)

1.1.1.6.3. nuevo xiang (D)

1.1.1.6.4. hengzhou (D)

1.1.1.6.5. ji-xu (D)

1.1.1.7. chino hakka (kejia)

1.1.1.8. chino yue (cantonés)

1.1.1.8.1. yuehai (D)

1.1.1.8.2. luo-guang (D)

1.1.1.8.3. siyi (D)

1.1.1.8.4. gao-yang (D)

1.1.1.8.5. wu-hua (D)

1.1.1.8.6. gou-lou (D)

1.1.1.8.7. yong-xun (D)

1.1.1.8.8. qin-lian (D)

1.1.1.8.9. dialecto del río Oriental (D)

1.1.1.8.10. hai (D)

1.1.1.9. chino ping

1.1.1.9.1. guibei pinghua (D)

1.1.1.9.2. guinan pinghua (D)

1.1.1.10. chino de Shaozhou

1.1.1.11. chino ba-shu (†)

1.1.2. chino min (hokkien)

1.1.2.1. min septentrional (D)

1.1.2.2. min shaojiang (D)

1.1.2.3. min oriental (D)

1.1.2.4. min central (D)

1.1.2.5. min pu-xian (D)

1.1.2.6. min meridional

1.1.2.6.1. hokkien (D)

1.1.2.6.2. teochew (D)

1.1.2.6.3. zhenan (D)

1.1.2.6.4. datian (D)

1.1.2.7. min de Zhongshan (D)

1.1.2.8. min de Leizhou (D)

1.1.2.9. hainanés (D)

1.1.3. chino waxiang

 

1.2. Grupo baico

1.2.1. bai

1.2.2. caijia

1.2.3. longjia (†)

1.2.4. luren (†)

 

Por otro lado, existen distintas variedades mixtas que, como resultado de un prolongado periodo de contacto cultural, combinan rasgos gramaticales de las lenguas chinas con otras habladas en distintas provincias del país, de forma que resultan incomprensibles tanto para unas como para otras. Aunque de naturaleza y clasificación inciertas, el gobierno de China las considera oficialmente “lenguas chinas”:

Lingling (伶话): variedad mixta hablada en el condado de Longsheng (en el noreste de Guangxi) que combina rasgos gramaticales del dialecto mandarín suroccidental y las lenguas miao de esta región.

Baishi miao (拜师苗): lengua del condado de Tianzhu (en el este de Guizhou) en la que se mezclan elementos del mandarín suroccidental y las lenguas miao.

Maojia (猫家话): idioma materno del pueblo aoka, que habita en el distrito de Shaoyang (en el suroeste de Hunan) y en los condados de Ziyuan y Longsheng (en el noreste de Guangxi). Esta variedad mezcla rasgos del qo xiong (lengua de la familia hmong-mien hablada por el pueblo miao) y el mandarín suroccidental. Pese a que su pronunciación, vocabulario y gramática son parecidos a los del chino, no es posible la comunicación entre ambas lenguas.

Tangwang (唐汪话): mezcla de lanyin (dialecto del chino mandarín) y santa (dialecto mongólico) hablada en el noreste del condado de Dongxiang (en el este de la provincia septentrional de Gansu). Técnicamente, el tangwang es un criollo chino, ya que emplea morfemas mandarines (enriquecidos con léxico de origen árabe y persa) adaptados al sistema gramatical del mongol.

Wutun (五屯话): Variedad mixta que combina elementos del chino mandarín, el tibetano y el bonan (dialecto mongólico) hablada en el condado de Tongren (en el este de la provincia septentrional de Qinghai). Pese a que la mayor parte de su vocabulario es de origen chino, ha perdido los tonos originales. Su gramática se ajusta al modelo de las lenguas mongólicas.

 

El grupo baico, compuesto por dos lenguas habladas en las provincias meridionales de Yunnan y Guizhou (bai y caijia), es una agrupación lingüística divergente que no deriva del chino antiguo como las anteriores variedades siníticas, aunque junto con ellas forma la rama china de las lenguas sino-tibetanas (en el sentido geográfico del término “chino”). La principal lengua que da nombre a este grupo, bai (baip.ngvp.zix / 白语), se habla en el noroeste de la provincia de Yunnan. En el oeste de la vecina provincia de Guizhou (distritos de Bijie, Liupanshui y Anshun) sobrevive una variedad próxima a la anterior conocida como caijia (蔡家话), aunque se halla en inminente peligro de extinción. Otras dos lenguas del grupo baico habladas en esta misma región de Guizhou, longjia (龙家话) y luren (卢人话), se consideran en la actualidad lenguas desaparecidas, ya que sus escasos hablantes nativos se han asimilado por completo al mandarín suroccidental, lengua mayoritaria en esta región. El grupo baico, pese a emplear caracteres chinos para su representación escrita, presenta un léxico distinto al de las lenguas siníticas (compárese el mandarín <ér> ‘dos’ con su correlato <ta> en caijia, longjia y luren).

 

En la actualidad, las lenguas chinas cuentan con alrededor de 1.330 millones de hablantes nativos, repartidos de la siguiente manera (a fecha de 2010):

chino mandarín

995.000.000

chino wu

80.000.000

chino yue

60.000.000

chino jin

48.000.000

chino min

47.000.000

chino xiang

38.000.000

chino hakka

31.000.000

chino gan

22.000.000

chino hui

4.600.000

chino ping

3.000.000

bai

1.250.000

chino de Shaozhou

1.000.000

chino waxiang

400.000

maojia

120.000

lingling

20.000

tangwang

20.000

baishi miao

16.600

wutun

2.000

caijia

1.000

 

Origen y evolución de las lenguas chinas

El estudio comparativo de las distintas lenguas sino-tibetanas ha permitido situar el núcleo de expansión del originario proto-sino-tibetano en el curso medio del río Amarillo, en las llanuras centrales del norte de China, desde el año 5000 a.C. Entre los años 4000 y 3000 a.C., diversas oleadas de estos pobladores en dirección sur sirvieron para configurar las dos ramas principales de esta familia lingüística: china (que se expandió a lo largo y ancho de la mitad oriental de China) y tibetano-birmana (que se asentó en la región montañosa suroriental de la meseta del Tíbet y el Himalaya antes de propagarse hacia el sur y alcanzar la península de Malaca). Hacia el siglo XII a.C., en la etapa final de la dinastía Shang, una variedad ya reconocible como chino antiguo (上古汉语 <shànggǔ hànyǔ>) comenzó a hablarse en el valle del río Wei (en las actuales provincias de Shaanxi y Gansu). En este periodo inicial de la lengua aparecieron también los primeros testimonios de la protoescritura china, en forma de inscripciones oraculares en huesos de animales y caparazones de tortuga. El chino antiguo se extendió entre los siglos XII a.C. y III d.C., a lo largo de seis periodos históricos de China: el final de la dinastía Shang (siglo XII-1046 a.C.), la dinastía Zhou occidental (1046-771 a.C.), el periodo de Primaveras y Otoños (770-446 a.C.), el periodo de los Reinos Combatientes (475-221 a.C.), la dinastía Qin (221-206 a.C.) y la dinastía Han (206 a.C.-220 d.C.). La comparación fonológica entre las diversas lenguas chinas a las que dio lugar y las rimas poéticas permiten conocer las características gramaticales básicas del chino antiguo. De esta forma, se sabe que poseía una gran riqueza de sonidos distintivos (en particular, una serie de consonantes aspiradas), una incipiente morfología flexiva (que se fue perdiendo en posteriores estadios del idioma), una estructura léxica formada por elementos monosílabos y un mayor repertorio de pronombres y partículas oracionales.

 

La variedad escrita del chino antiguo, conocida como chino clásico (文言文 <wényán wén>), representó el instrumento de transmisión cultural de la literatura clásica, que floreció entre los siglos V a.C. y III d.C., entre el periodo tardío de Primaveras y Otoños y el final de la dinastía Han. Posteriormente, este chino literario representó la norma de la lengua escrita, que convivió con las distintas variedades habladas de chino, cada vez más divergentes, durante un amplio periodo de diglosia, hasta que finalmente fue sustituido como variedad estándar por el chino hablado a comienzos del siglo XX. Los grandes filósofos que florecieron en el periodo clásico inicial ―Lao-Tse (老子) [570-490 a.C.], Confucio (孔子) [551-479 a.C.], Mo Tzu (墨子) [470-391 a.C.], Mencio (孟子) [372-289 a.C.], Zhuangzi (莊子) [370-287 a.C.] y Han Fei (韓非子) [280-233 a.C.], entre otros― contribuyeron con sus obras a estandarizar las numerosas variedades dialectales de chino. La primera gran obra de la literatura clásica china es el “Libro de las odas” (诗经), una recopilación de poemas escritos entre los siglos XI y VII a.C. Junto con otros cuatro textos ―“I Ching” o “Libro de los cambios” (易經) [s. IX a.C.], “Anales de primaveras y otoños” (春秋) [s. VIII a.C.], “Libro de documentos” (尚書) [s. VI a.C.] y “Libro de los ritos” (禮記) [s. VI a.C.]― integra los llamados “Cinco Clásicos” (五经) del confucianismo, núcleo de la formación humanística en la China clásica. A medida que la poderosa dinastía Zhou (1046-256 a.C.) ganaba poder en la meseta central, el chino clásico comenzó a expandirse hacia el este hasta alcanzar la costa del mar de China (en la actual provincia de Shandong), y desde ahí continuó hacia el sur, ocupando el valle del río Yangtsé y finalmente las montañas del sur de China. La influencia sustratística de las lenguas locales a las que reemplazó y el aislamiento geográfico hicieron que surgieran las primeras diferencias dialectales (que se hicieron más marcadas en el sur de China que en el norte, debido a su orografía montañosa).

 

El siguiente periodo evolutivo de la lengua, conocido como chino medio (中古汉语 <zhōnggǔ hànyǔ>), se extendió entre los siglos III y XIII, a lo largo del periodo de los Tres Reinos (220-280), la dinastía Jin (265-420), las dinastías Meridionales y Septentrionales (420-589), la dinastía Sui (581-618), la dinastía Tang (618-907), el periodo de las Cinco Dinastías (907-960) y la dinastía Song (960-1279). Durante este periodo histórico de la lengua se produjo la disgregación del chino clásico en múltiples dialectos regionales, origen de las modernas variedades mandarín, wu y yue. A través del estudio comparativo de sus modernos descendientes y de diccionarios de rimas ―como la obra clásica Qieyun (切韵), publicada en el año 601― es posible conocer la fonología del chino medio, caracterizada por la presencia de consonantes aspiradas y retroflejas y un sistema de cuatro tonos que dio lugar a la tonalidad de las modernas lenguas chinas: sostenido ( <píng>), ascendente ( <shǎng>), saliente ( <qù>) y trabado ( <rù>), este último únicamente en sílabas acabadas en las oclusivas sordas -p, -t, -k. En contraste con la disgregación dialectal del chino medio, los periodos de unidad política en el país sirvieron para promover el uso de una lengua estándar centralizada que facilitara la comunicación entre los distintos territorios. Desde el año 600, las diferentes dinastías que gobernaron en China fomentaron el empleo del dialecto mandarín (hablado en el noreste del país) como idioma oficial de la administración. El dominio de esta lengua, que pasó a ser conocida como 官話 <guān huà> ‘habla de los oficiales’, se volvió imprescindible para conseguir un puesto como funcionario real. Aunque el mandarín no fue declarado idioma oficial de China durante los siglos venideros, se convirtió en la lengua literaria de facto que sirvió para unificar todas las distintas hablas chinas a través de la escritura.

 

Aunque el chino clásico siguió usándose como lengua literaria incluso hasta comienzos del siglo XX, hacia el siglo VII, coincidiendo con la dinastía Tang, comenzó a cobrar importancia en la sociedad china la lengua vernácula hablada (白话 <bái huà>), que ya desde el siglo III a.C. había empezado a evolucionar de forma más rápida que la lengua escrita. Con el transcurso del tiempo, la brecha entre ambas variedades de chino se fue haciendo cada vez mayor, hasta el punto de que las primeras manifestaciones literarias de esta lengua vernácula (语录 <yǔ lù>) ―en forma de novelas y otros textos literarios― eran totalmente distintas al chino clásico (pese a que éste último seguiría siendo la base de la escritura formal). Durante esta etapa de la lengua se desarrolla especialmente la prosa narrativa, que contribuyó a flexibilizar el hermetismo gramatical del chino clásico.

 

Tras la etapa del chino medio, caracterizada por la disgregación y divergencia de la lengua hablada (chino vernáculo) frente a la lengua escrita (chino clásico), se desarrolla el periodo conocido como chino moderno (近代汉语 <jìndài hànyǔ>), que se extiende entre el siglo XIII y comienzos del siglo XX a lo largo de tres dinastías: Yuan (1279-1368), Ming (1368-1644) y Qing (1644-1911). El mandarín se establece definitivamente como variedad estándar de chino, cuya norma hablada se basa desde el siglo XVII en el dialecto de Nanjing, aunque en el sureste del China las variedades locales continúan empleándose en los distintos aspectos de la comunicación diaria. La obra cumbre de la lengua literaria correspondiente al periodo moderno es “Sueño en el pabellón rojo” (紅樓夢) [1754], novela de Cao Xueqin que refleja las estructuras sociales de la aristocracia china del siglo XVIII. Junto con otras tres novelas representativas del chino moderno ―“Romance de los Tres Reinos” (三国演义) [s. XIV], de Luo Guanzhong, “A la orilla del agua” (水浒传) [s. XIV], de Shi Nai'an, y “Viaje al Oeste” (西游记) (1590), de Wu Cheng'en― forma los llamados “Cuatro Clásicos” (四大名著) de la narrativa china.

 

Durante el siglo XIX, la creciente influencia sociocultural y política de Pekín hizo que el dialecto de la capital se convirtiera en la variedad estándar de chino moderno, en sustitución del habla de Nanjing. En 1909, coincidiendo con los últimos años de la dinastía Qing, el dialecto pequinés del mandarín fue declarado “idioma nacional” (国语 <guó yǔ>). Al mismo tiempo, el chino clásico, que había representado el estándar literario durante la China imperial, fue finalmente sustituido como lengua escrita por el chino vernáculo. La nueva variedad de chino que surgió tras el final de la dinastía Qing en 1911, basada en los dialectos septentrionales del mandarín hablado, representa el último estadio en la evolución de la lengua, conocido como chino contemporáneo (现代汉语 <xiàndài hànyǔ>). Por otro lado, tras el establecimiento de la República de China en 1912, la creación de un idioma nacional común se convirtió más que nunca en una cuestión de Estado. Finalmente, en 1955 se adoptó de forma oficial un idioma unificado conocido como chino común o putonghua (普通话), koiné o variedad unificada basada en la pronunciación de Pekín y con un vocabulario representativo de los diferentes dialectos mandarines, que desde entonces ha constituido el idioma oficial de China, Taiwán y Singapur.

 

Características gramaticales de las lenguas chinas

Pese a que las lenguas chinas difieren fundamentalmente en sus sistemas fonológico y léxico ―un mismo pronombre como ‘yo’ se pronuncia [wɔ] en mandarín, [ŋɯ] en shanghainés, [ŋɔ] en cantonés, [ŋai] en chino hakka y [ɡua] en chino min―, existen cuatro rasgos gramaticales comunes a todas ellas: son lenguas tonales, presentan una estructura silábica restringida, poseen una morfología aislante y favorecen el orden sintáctico Sujeto-Verbo-Objeto.

 

El tono, que puede ser nivelado (de frecuencia constante) o modulado (con un contorno o variación de registro), es parte integral de la pronunciación de las sílabas chinas y sirve para distinguir significados en caracteres homófonos. En chino mandarín existen cuatro tonos distintivos, mientras que otras lenguas como el cantonés diferencian hasta nueve. El sistema actual de tonos en cada una de las variedades chinas es el resultado de la distinta evolución de los cuatro tonos originales del chino medio: <píng> ‘sostenido’, <shǎng> ‘ascendente’, <qù> ‘saliente’ y <rù> ‘trabado’ (este último, únicamente en sílabas acabadas en -p, -t o -k). Hacia el final de la dinastía Tang (comienzos del siglo X), estos cuatro contornos tonales básicos experimentaron una división condicionada por la sonoridad de la consonante inicial de sílaba: las sordas dieron lugar a tonos “oscuros” ( <yīn>) o altos, mientras que las sonoras produjeron tonos “claros” ( <yáng>) o bajos. Cuando, posteriormente, las consonantes sonoras iniciales desaparecieron en la mayoría de los dialectos chinos, la anterior división tonal se volvió fonológicamente pertinente, lo cual dio como resultado un nuevo sistema de ocho tonos: seis distintivos en sílabas abiertas o acabadas en nasal y dos posicionales en sílabas trabadas por las oclusivas sordas -p, -t, -k. Aunque algunas variedades meridionales de chino preservaron este sistema, e incluso lo ampliaron con una posterior distinción tonal en sílabas trabadas (como el cantonés, que diferencia nueve tonos), la mayoría de las lenguas continentales lo redujeron mediante la fusión de tonos ascendentes y salientes y la asimilación de los tonos trabados tras la desaparición de las consonantes oclusivas finales, hasta un mínimo de cuatro tonos (como en mandarín).

 

La siguiente tabla comparativa muestra la distinta evolución de los cuatro tonos básicos del chino medio en las distintas lenguas a las que dio lugar, representadas por su dialecto estándar (los tonos de las casillas grises indican desaparición del tono original tras la pérdida de consonantes sonoras iniciales y asimilación a otro tono de la lengua, señalado mediante su correspondiente número):

 

SISTEMA TONAL DE LAS LENGUAS CHINAS

LENGUAS

CHINAS

MODERNAS

CHINO MEDIO (TONOS Y CONSONANTES INICIALES)

sostenido ()

ascendente ()

saliente ()

trabado ()

sorda

sonora

sorda

sonora

sorda

sonora

sorda

sonora

yue (cantonés)

1 (˥˧)

2 (˨˩)

3 (˧˥)

4 (˩˧)

5 (˧)

6 (˨)

7 (˥ʔ)

8 (˧ʔ)

min (amoy)

1 (˥)

2 (˨˦)

3 (˥˩)

6

5 (˩)

6 (˧)

7 (˧˨ʔ)

8 (˥ʔ)

gan (Nanchang)

1 (˦˨)

2 (˨˦)

3 (˨˩˧)

6

5 (˦˥)

6 (˨˩)

7 (˥ʔ)

8 (˨˩ʔ)

xiang (Changsha)

1 (˦)

2 (˨˦)

3 (˥˨)

6

5 (˦˩˨)

6 (˧˩)

7 (˦ʔ)

8 (˨˧ʔ)

hakka (Meixian)

1 (˦)

2 (˩)

3 (˧˩)

1

5 (˥˧)

5

7 (˩ʔ)

8 (˥ʔ)

wu (shanghainés)

1 (˥˧)

2 (˧˦)

3 (˩˧)

3

2

3

7 (ʔ˥)

8 (ʔ˩˨)

jin (Taiyuan)

1 (˩)

1

3 (˥˧)

5

5 (˥)

5

7 (˨˩ʔ)

8 (˥˦ʔ)

mandarín (pequinés)

1 (˥)

2 (˧˥)

3 (˨˩˦)

5

5 (˥˩)

5

1,2,3,5

2

 

Por otro lado, muchas variedades de chino (fundamentalmente de la rama meridional) muestran el fenómeno fonológico del sandhi tonal, de forma que el contorno básico de una sílaba se asimila al tono de sílabas contiguas dentro de un mismo grupo sintáctico. En chino mandarín, por ejemplo, una sílaba como <nǐ> ‘tú’ de tono 3 (descendente-ascendente) eleva su contorno al tono 2 (medio-ascendente) cuando aparece seguida por otra sílaba de tono 3 como <hǎo> ‘bien’: 你好 <ní hǎo> ‘hola’. En shanghainés, el sandhi tonal no está inducido por el contexto silábico, sino que viene determinado por el tono de la primera sílaba que compone una palabra.

 

La estructura silábica de todas las lenguas chinas es relativamente simple, ya que no permite grupos consonánticos y únicamente un conjunto limitado de consonantes (nasales y oclusivas sordas) pueden aparecer en posición final de sílaba. En general, la sílaba china se ajusta al siguiente modelo básico:

            (C1)(V1)V2(V3/C2)

en donde C1 es la consonante inicial (opcional) que forma el ataque silábico (声母 <shēngmǔ>), V2 es el núcleo vocálico (韵母 <yùnmǔ>) ―que puede aparecer con otra vocal precedente (V1) o siguiente (V3) formando un diptongo, o con ambas a la vez formando un triptongo― y C2 es una consonante final (opcional) que forma la coda silábica. En torno a este esquema se establece una distinción posterior entre las dos principales lenguas chinas, mandarín y cantonés: mientras que en el primero únicamente están permitidas las nasales -n y -ng en la posición final de C2, en cantonés también son posibles la nasal bilabial -m y las oclusivas sordas -p, -t, -k (aunque por otro lado la lengua de Cantón no admite triptongos en el núcleo vocálico).

 

Todas las variedades siníticas son lenguas aislantes, un caso extremo de tipología morfológica analítica en la que las relaciones gramaticales se expresan mediante el encadenamiento sintáctico de morfemas que equivalen a palabras individuales. Las lenguas chinas carecen casi por completo de morfemas flexivos (marcas gramaticales de género, número y caso en el nombre, y de persona, número y tiempo en el verbo), y la mayoría de las palabras patrimoniales son monosílabas. Ante esta ausencia casi total de morfología flexiva, los tres principales procesos de creación léxica en las lenguas chinas son la derivación, la composición y la reduplicación.

 

Pese a que las lenguas chinas poseen una tipología sintáctica básica que se ajusta al modelo general de la familia sino-tibetana ―caracterizada por un orden sintáctico Sujeto-Objeto-Verbo, la presencia de posposiciones en lugar de preposiciones y la anteposición de complementos nominales y verbales a sus núcleos―, la influencia histórica de poderosas lenguas no sino-tibetanas del sur de China como el tailandés, el mon y el jemer ha hecho que desarrollen un modelo oracional alternativo Sujeto-Verbo-Objeto, que con el tiempo ha llegado a sustituir al anterior SOV como principal estructura sintáctica. Otras lenguas del norte de China como el mongol y el manchú también han contribuido a configurar la fonología y el léxico del chino mandarín.

 

Sistemas de escritura: caracteres chinos y transcripción fonética

Además de por sus divergencias fonológicas y léxicas evidentes, las lenguas chinas se diferencian también por su escritura. En general, la mayoría de variedades continentales emplean para su representación escrita los caracteres chinos simplificados (简化字 <jiǎnhuà zì>), introducidos en 1956 por el gobierno de la República Popular China para fomentar la alfabetización en el país, mientras que las lenguas surorientales (cantonés y chino min) han conservado el sistema original de caracteres chinos tradicionales (繁體字 <fántǐ zì>). No obstante, el mandarín y otras variedades de chino han desarrollado en época moderna un sistema de transcripción fonética en caracteres latinos conocido como pinyin (拼音 <pīnyīn>, que literalmente significa ‘sonidos deletreados’), que facilita el acceso a la pronunciación de los caracteres chinos y permite su representación en otras lenguas y en soportes electrónicos. En Hong Kong, esta escritura latinizada se emplea de forma oficial (junto con los caracteres tradicionales cantoneses) en la transcripción de nombres propios (antropónimos, topónimos y odónimos), mientras que en China continental su uso es frecuente en la señalización urbana.

 

La complejidad e irregularidad de los sinogramas ha hecho que surgieran distintos sistemas de escritura alternativos a lo largo de la historia del chino, originalmente basados en otras lenguas vecinas de Asia con gran tradición literaria. El primer intento por representar los caracteres chinos mediante un sistema de escritura alfabético, más sistematizado y accesible, fue el alfabeto 'phags-pa, un alfasilabario basado en la escritura tibetana creado en 1269 por orden de Kublai Khan, fundador de la dinastía Yuan, para servir como variedad literaria unificada de las distintas lenguas habladas en el vasto imperio mongol (mongol, chino, uiguro, tibetano y sánscrito). Pese a sus evidentes ventajas fonológicas (basadas en la división silábica en consonantes y vocales), este sistema apenas tuvo repercusión en China, por lo que los sinogramas continuaron siendo el principal medio de escritura.

 

A finales del siglo XVI tienen lugar los primeros intentos por representar las lenguas chinas mediante letras del alfabeto latino ―fundamentalmente a través de los esfuerzos de misioneros católicos en China, como el jesuita italiano Matteo Ricci, autor en 1588 del primer sistema de transcripción regular, que empleó en la composición de un “Diccionario portugués-chino” (葡汉辞典)―, aunque estas adaptaciones estuvieron destinadas a la comprensión por parte de occidentales de esta lengua oriental (en su variedad cantonesa) más que a una verdadera transcripción sistemática del idioma. Ya en el siglo XVII, el filósofo chino Fang Yizhi (方以智) (1611-1671), introductor de la ciencia y el empirismo occidentales en China, fue el primero en desarrollar un sistema de latinización destinado a la transcripción bilingüe entre el chino y las lenguas occidentales de prestigio científico (inglés, francés y alemán). Este investigador de finales de la dinastía Ming, uno de los primeros en combatir el dogmatismo científico en China, lamentó la complejidad y excesivo número de caracteres chinos, al tiempo que ensalzó la elegancia analítica, la precisión y la economía de los sistemas de escritura occidentales para la representación del lenguaje científico. En su opinión, los logogramas no resultaban adecuados para representar conceptos abstractos, ya que muchos de ellos están compuestos por un radical semántico y otro fonético que en la mayoría de los casos no especifican claramente el significado de la palabra; por ejemplo, cuando al elemento fonético <gōng> se le añade el rasgo semántico <> ‘seda’ se obtiene <hóng> ‘rojo’, mientras que si se le adjunta el radical (forma combinada del morfema <shuǐ> ‘agua’) el resultado es un término no relacionado semánticamente como <jiāng> ‘río’.

 

Sin embargo, ni los pioneros sistemas de transcripción latina de los misioneros cristianos ni el rigor científico de Fang Yizhi tuvieron demasiada repercusión en la China imperial. A finales de la dinastía Qing, el académico de la provincia de Zhejiang Song Shu (宋恕) [1862-1910] fue el primero en proponer seriamente una reforma ortográfica de los complejos caracteres chinos basada en una escritura fonética similar a la del japonés. En el sureste de China, donde la exposición a las lenguas europeas era mayor, esta corriente reformista cristalizó en 1892 en una “Gramática elemental a primera vista” (一目了然初阶), del académico de Fujian Lu Zhuangzhang (盧戇章) [1854-1928], el primer libro en ofrecer un sistema de transcripción latina estandarizado y factible para una lengua china, con innovaciones con respecto a otros anteriores, como la unión de sílabas dentro de palabras y la separación de éstas mediante espacios. Aunque Lu Zhuangzhang diseñó esta escritura específicamente para el dialecto amoy del chino min meridional hablado en la ciudad de Xiamen, aclaró que podía adaptarse sencillamente a cualquier otra lengua china (aunque propuso el habla de Nanjing como variedad estándar para su transcripción ortográfica). Otros autores que también expresaron sus ideas de reforma y modernización ortográfica de la escritura china a finales del siglo XIX fueron el calígrafo cantonés Kang Youwei (康有為) [1858-1927] ―en sus controvertidas obras “Nuevo estudio de textos apócrifos” (新學偽經考) [1891] y “Libro de la gran unidad” (大同書) [1902]―, el diplomático de Fujian Cai Xiyong (蔡锡勇) [1847-1897] ―creador del primer sistema de escritura fonográfica china con su “Taquigrafía fonética” (传音快字) [1896], que alivió la compleja codificación de la lengua en el envío de telegramas―, el estudiante de medicina shanghainés Shen Xue (沈学) [1871-1900] ―que en su obra ”Sonidos originales para una época floreciente” (盛世原音) [1896] introdujo 18 “sonidos originales” para la transcripción taquigráfica del chino― y el funcionario imperial de Tianjin Wang Zhao (王照) [1859-1933] ―autor de un “Alfabeto de los sonidos combinatorios del mandarín” (官话合声字母) [1901] que empleaba un reducido número de ideogramas chinos abreviados para expresar 50 caracteres fonéticos iniciales (consonantes) y trazos únicos para representar 12 sonidos finales (vocales).

 

A pesar de los anteriores esfuerzos de autores chinos por sistematizar y facilitar la transcripción fonética de su lengua, el primer método de latinización universalmente aceptado fue el “sistema Wade-Giles” (conocido en China como 威妥瑪拼音 <Wēituǒmǎ pīnyīn>), propuesto inicialmente en 1867 por el diplomático inglés Thomas Wade para el chino mandarín y revisado posteriormente en 1892 por su colega Herbert Giles. Su principal innovación con respecto a las propuestas anteriores fue la indicación de tonos vocálicos mediante superíndices numéricos, aunque por el contrario tenía como principales desventajas el empleo excesivo de diacríticos y la ambigüedad fonética (algunas letras, como ch y ch', representaban más de un sonido, y algunos sonidos, como [ɨ], se representaban mediante más de una letra). A continuación se muestran los caracteres básicos que componen la escritura fonética Wade-Giles, divididos en consonantes iniciales de sílaba y núcleos vocálicos finales ―vocal, diptongo (o combinación de ambos) y una coda consonántica opcional (-n, -ng o -r finales):

 

WADE-GILES (iniciales)

p

p'

m

f

t

t'

n

l

k

k'

h

ch(1)

ch'(1)

hs

ch(1)

ch'(1)

sh

j

ts

ts'

s

p

m

f

t

n

l

k

x

ʨ

ʨʰ

ɕ

ʈʂ

ʈʂʰ

ʂ

ʐ/r

ts

tsʰ

s

(1) Las consonantes palatales ch [ʨ] y ch' [ʨʰ] se articulan siempre delante de las vocales anteriores i, ü, mientras que sus correlatos retroflejos ch [ʈʂ] y ch' [ʈʂʰ] lo hacen delante de a, e, ih, o, u.

 

WADE-GILES (finales)

a

e/eh

i/y

o

u/w

ü

û/ih(2)

ê

ai

ao

an

ang

ei

ɑ

ɛ

i

ɤ/uɔ

u/ʊ

y

ɨ

ɤ

ɑʊ

ɑn

ɑŋ

en

ên

êng

êrh

in

ing

ui

un

ung

üeh

ün

üan

 

ɛn

ən

əŋ

ɑɻ

in

ueɪ

uən

ʊŋ

y̯œ

yn

yɛn

 

(2) La vocal central no redondeada [ɨ] se escribe û (posteriormente u) detrás de las consonantes alveolares s, ts y ts', mientras que tras sus correlatos retroflejos sh, j, ch y ch' se representa como ih.

 

Los cinco tonos silábicos del chino (cuatro básicos más uno neutro sin contorno tonal) se transcriben en Wade-Giles mediante los siguientes superíndices numéricos añadidos tras las sílabas (representadas mediante un círculo discontinuo ◌), aunque habitualmente no se emplean en la escritura:

 

WADE-GILES (tonos)

1 (˥)

2 (˧˥)

3 (˨˩˦)

4 (˥˩)

5*

1

2

3

4

5

* El tono neutro se puede indicar también mediante el subíndice numérico “0” o ninguno en absoluto.

 

El sistema Wade-Giles fue el principal método empleado para la transcripción fonética de términos chinos en la literatura inglesa (y por extensión occidental) durante la mayor parte del siglo XX, hasta que finalmente fue sustituido por el actual sistema pinyin del mandarín. No obstante, algunos nombres históricos se han mantenido en su forma tradicional (o una variedad ortográfica dialectal), de forma que su moderna transcripción pinyin sería irreconocible para un lector occidental; es lo que ha ocurrido con K'ung Fu-tsu (孔夫子) ―Confucio en su forma castellanizada―, Sun Yat-sen (孫逸仙), Kuomintang (國民黨), Hong Kong (香港), Yang-tse (长江) o, hasta época relativamente reciente, Peking (北京) y Nanking (南京).

 

En 1902, el jesuita francés Séraphin Couvreur creó un método de transcripción fonética del chino conocido como EFEO (siglas de École Française d'Extrême-Orient, centro de investigación asiática con base en Hanói, Vietnam), basado en el anterior sistema Wade-Giles aunque específicamente adaptado al francés. Las principales diferencias ortográficas de este método ―ampliamente usado en el mundo francófono hasta la popularización del pinyin en la segunda mitad del siglo XX―, origen de las diferencias ortográficas entre las transcripciones chinas de base inglesa y francesa, son el empleo de las consonantes tch [ʈʂ] - k/ts [ʨ], tch' [ʈʂʰ] - k'/ts' [ʨʰ] y s/h [ɕ] en lugar de ch, ch' y hs (respectivamente), así como las vocales ou [u], ö/é [ɤ], eu/e [ɨ], u [y] en lugar de u, o/ê, û/ih, ü.

 

En 1906, el Servicio Postal Imperial de China (que en esa época dependía del gobierno francés) adaptó a la pronunciación estándar de Nanjing uno de los sistemas de latinización originalmente propuestos por Herbert Giles en 1892 y lo empleó para la transcripción de topónimos regionales poco conocidos. Este nuevo método de transcripción fonética, conocido como “silabario de Nanking” (郵政式拼音), carecía totalmente de diacríticos para indicar tonos y timbre vocálico. Algunas de las ortografías alternativas a las que dio lugar ―conservadas en nombres tradicionales de ciudades chinas― fueron Tientsin (Tianjin), Fukien (Fujian), Tsingtao (Qingdao), Amoy (Xiamen), Sian (Xi'an) y Kwangsi (Guangxi). El silabario de Nanking convivió con el sistema Wade-Giles durante la mayor parte del siglo XX, hasta que fue reemplazado por el pinyin mandarín en 1980.

 

En 1918, a petición del gobierno de la República de China, el filólogo Zhang Taiyan (章太炎) desarrolló un método de transcripción fonética del chino conocido como zhuyin fuhao (注音符号), formado por 38 caracteres silábicos y cuatro marcas de tonalidad que representaban todos los posibles sonidos en mandarín. Aunque gráficamente basado en un antiguo sistema de caligrafía empleado para la ornamentación de sellos durante la dinastía Qin (221-206 a.C.), este sistema de escritura ―familiarmente conocido como bopomofo, término que corresponde a la pronunciación /b/, /pʰ/, /m/, /f/ de sus cuatro primeros símbolos (ㄅㄆㄇㄈ)― equivale formalmente a un alfasilabario, ya que está formado por caracteres alfabéticos (que transcriben sonidos consonánticos en posición inicial de sílaba) y silábicos (que representan núcleos vocálicos en posición final). Aunque en China continental dejó de emplearse tras la creación del sistema de transcripción pinyin en 1958, el alfasilabario zhuyin se ha mantenido en Taiwán como uno de los principales medios de escritura fonética en diccionarios y medios digitales. A continuación se ilustran los caracteres bopomofo, junto con su pronunciación y su correspondencia en pinyin:

 

BOPOMOFO (caracteres alfabéticos iniciales)

p

m

f

t

n

l

k

x

ʨ

ʨʰ

ɕ

tʂʰ

ʂ

ʐ

ts

tsʰ

s

pinyin mandarín

b

p

m

f

d

t

n

l

g

k

h

j

q

x

zh

ch

sh

r

z

c

s

 

BOPOMOFO (caracteres silábicos finales)

a

ɔ

ɤ

ɛ

ɑʊ

an

ən

ɑŋ

əŋ

ɑɻ

i

u

y

ɨ

pinyin mandarín

a

o

e

ê

ai

ei

ao

ou

an

en

ang

eng

er

i/y

u/w

ü/yu

i

 

BOPOMOFO (tonos)

1 (˥)

2 (˧˥)

3 (˨˩˦)

4 (˥˩)

5*

◌ˊ

◌ˇ

◌ˋ

◌˙

pinyin mandarín

◌̄

◌́

◌̌

◌̀

* Tono neutro (sin contorno tonal).

 

Los siguientes caracteres se añadieron posteriormente al alfasilabario bopomofo para representar sonidos dialectales del chino mandarín y de otras lenguas chinas (min meridional y hakka):

 

BOPOMOFO (caracteres extendidos)

v

ŋ

ɲ

b

z

ʥ

ɡ

en

on

ir

an

in

v

ng

ny

b

z

j

g

ee

en

oo

on

ir

an

in

 

un

im

ŋŋ

n

aʊn

am

om

ɔŋ

inn

-p

-t

-k

-h

 

un

im

ngg

ain

aun

am

om

ong

inn

-p

-t

-k

-h

 

 

Cuando se emplean como guía de pronunciación de los caracteres chinos, los fonogramas bopomofo se añaden com superíndices encima de los anteriores. A modo de ejemplo, a continuación se ofrece una transcripción comparada del nombre chino de la Universidad Pedagógica de Nanjing (南京师范大学) en pinyin mandarín, bopomofo y caracteres chinos anotados:

PINYIN:

Nánjīng Shīfàn Dàxué

BOPOMOFO:

ㄋㄢˊ ㄐㄧㄥ ㄈㄢˋ ㄉㄚˋ ㄒㄩㄝˊ

CARACTERES ANOTADOS:

ㄋㄢˊ ㄐㄧㄥ

南京

ㄈㄢˋ

师范

ㄉㄚˋ ㄒㄩㄝˊ

大学

 

En 1923, el Ministerio de Educación del Kuomintang (Partido Nacionalista), que gobernaba en la República de China, creó una comisión lingüística para el desarrollo de un nuevo sistema de latinización que complementara al anterior bopomofo y fuera capaz de sustituir finalmente a los caracteres chinos. Tras numerosas reuniones, los miembros de este comité presentaron en 1928 un método fonético conocido como Gwoyeu Romatzyh (國語羅馬字, literalmente ‘romanización del mandarín’), cuya característica más distintiva era la indicación de tonos mediante cambios sistemáticos en la ortografía de la propia sílaba (por ejemplo, los cinco tonos de la sílaba [ai] se representaban como ai, air, ae, ay y .ai). Por otro lado, se utilizaban distintas consonantes para representar el complejo sistema de africadas y fricativas del chino, lo que evitaba la ambigüedad ortográfica de sistemas anteriores: tz [ts], j [ʈʂ], ji [ʨ], ts [tsʰ], ch [ʈʂʰ], chi [ʨʰ], sh [ʂ], r [ʐ], shi [ɕ]. Pese a que este sistema fonético fue declarado método de latinización oficial en la República de China, su compleja ortografía tonal y la falta de un gobierno centralizado que impusiera una norma escrita hicieron que fuera rápidamente desechado (mucho antes incluso de que el hanyu pinyin fuera reconocido como nuevo sistema oficial de la República Popular). No obstante, en la actualidad se conservan algunas transcripciones fonéticas de nombres chinos basadas en el sistema Gwoyeu Romatzyh, como Shaanxi (陕西), provincia nororiental de China, en donde la primera sílaba “shaan” indica el tono 3 y de esta forma evita la confusión ortográfica con la vecina Shanxi (山西), que presenta un tono 1.

 

Como ilustración de la ortografía Gwoyeu Romatzyh, a continuación se ofrece la versión china del villancico “Noche de paz” en caracteres tradicionales junto con su transcripción mediante este sistema y en hanyu pinyin:

 

CARACTERES CHINOS

Gwoyeu Romatzyh

hanyu pinyin

平安夜,聖善夜!

萬暗中,光華射,

照著聖母也照著聖嬰,

多少慈詳也多少天真,

靜享天賜安眠,

靜享天賜安眠。

Pyng'an yeh, shenqshann yeh,

wannann jong, guanghua sheh,

jaw.je shenqmuu yee jaw.je shenqing,

duoshao tzyrshyang yee duoshao tianjen,

jinqsheang tiantsyh anmian,

jinqsheang tiantsyh anmian.

Píng'ān yè, shèngshàn yè!

Wàn'àn zhōng, guānghuá shè,

zhàozhe shèngmǔ yě zhàozhe shèngyīng,

duōshǎo cíxiáng yě duōshǎo tiānzhēn,

jìngxiǎng tiāncì ānmián,

jìngxiǎng tiāncì ānmián.

 

En 1931, el Partido Comunista chino confirió carácter oficial a todos los esfuerzos anteriores de latinización de la lengua mediante la introducción de un sistema conocido como Latinxua Sin Wenz (拉丁化新文字) o “nueva escritura latina”, basado en un método empleado por el gobierno soviético para la alfabetización de pueblos de Siberia oriental. Este nuevo sistema de transcripción ortográfica, aunque no indicaba los tonos, era mucho más sofisticado que los anteriores y permitía la combinación regular de un repertorio limitado de sonidos iniciales de sílaba (consonantes) y sonidos finales (vocales, diptongos y su agrupación con -n, -ng y -r), por lo que fue apoyado de forma entusiasta por varios intelectuales chinos ―entre los que destacaba el escritor Lu Xun (鲁迅), que en 1936 asestó un golpe devastador a la escritura china tradicional con su reflexión apocalíptica 漢字不滅,中國必亡! ‘¡si no desaparecen los sinogramas, China perecerá!’. Aunque el sistema Latinxua Sin Wenz fue usado de forma exitosa en las comunicaciones y el transporte del norte de China durante las décadas de 1930 y 1940, finalmente tuvo que ser desechado porque no se adaptaba al sistema fonológico de lenguas chinas distintas del mandarín septentrional (para el que fue originalmente diseñado).

 

En 1943, la Universidad de Yale desarrolló un sistema de transcripción fonética del mandarín para facilitar la comunicación entre el ejército norteamericano y sus aliados chinos durante la Segunda Guerra Mundial. Este método presentaba como principal novedad con respecto a los anteriores el empleo de una ortografía altamente regular, que incluia novedosas transcripciones como dz [ts], r [ʐ], sy [ɕ], ywan [y̯ɛn] y ywe [y̯œ]. Debido a su “neutralidad” política ―frente al carácter “comunista” del sistema pinyin creado por el gobierno de la República Popular China―, el “sistema Yale” gozó de gran popularidad en libros de texto occidentales hasta finales de la década de 1970.

 

En 1955, el gobierno de la recién proclamada República Popular China, en su deseo de extender la alfabetización a las regiones rurales del país a través de una reforma del sistema educativo, impulsó dos políticas lingüísticas complementarias que tendrían una enorme influencia en la lengua china contemporánea: por un lado, el desarrollo de caracteres simplificados que sustituyeran a la compleja escritura tradicional y permitieran extender el mandarín como idioma nacional de toda China; por otro, la creación de un sistema de latinización que transcribiera la pronunciación de los nuevos caracteres chinos y facilitara su aprendizaje. Para llevar a cabo la segunda de estas políticas, el gobierno creó un Comité para la Reforma de la Lengua China Escrita, a cuyo cargo nombró al lingüista Zhou Youguang (周有光). Tras analizar los diversos métodos de adaptación fonética mediante caracteres latinos creados con anterioridad, Zhou Youguang presentó finalmente en 1958 un sistema de transcripción conocido como hanyu pinyin (汉语拼音) literalmente, ‘sonidos chinos deletreados’―, que originalmente no fue ideado como una escritura complementaria capaz de sustituir a los caracteres chinos, sino como una simple guía de pronunciación. A partir de entonces, este lingüista pasó a ser conocido como “el padre del pinyin”, y otras lenguas chinas siguieron el modelo de este nuevo sistema de transcripción ortográfica para crear sus propias escrituras fonéticas. En la década de 1980, el hanyu pinyin se extendió como sistema de latinización del chino mandarín entre los medios occidentales, en sustitución del anterior método Wade-Giles, lo que contribuyó enormemente a su popularización. En la actualidad, pese a que conserva su carácter original de guía fonética, el pinyin se ha convertido en un sistema de escritura china de facto, ya que forma parte integral del ámbito educativo, administrativo y comunicativo de China.

 

Bibliografía

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