NISHI

 

FICHA TÉCNICA

Nombre original

nyishi ['ɲisʲi]

Nombre español

nishi ['niʃi]

Nombre inglés

Nishi ['nɪʃɪ]

Filiación lingüística

familia sino-tibetana / rama tibetano-birmana / subrama tibetana / grupo tani

Hablado en

India#

Número de hablantes

230.000 (2010)

Dialectos principales

aka lel, bangni, nishang, yano

Sistema de escritura

alfabeto latino

Documentado desde

finales s. XIX

Tipología sintáctica

S-O-V

° idioma nacional ¹ idioma oficial + dialecto # idioma minoritario † idioma extinto

 

Descripción

El nishi ―también conocido como dafla oriental, aunque el término “´dafla”, exónimo de origen indio, es considerado despectivo por sus hablantes― pertenece a la rama tibetano-birmana, grupo tani, de las lenguas sino-tibetanas. Representa el idioma materno de los nyishi, un pueblo tibetano del noreste de la India que habita en el oeste del estado de Arunachal Pradesh (en los distritos de Lower Subansiri, Papum Pare, Kurung Kumey e East Kameng). En el distrito de Lower Subansiri, caracterizado por su escarpado relieve, se habla una variedad tani muy próxima al nishi (posiblemente un dialecto suyo) conocida como miri montañés.

 

Al igual que la mayoría de lenguas tibetanas, el nishi emplea para su representación escrita el alfabeto latino introducido por los misioneros occidentales a finales del siglo XIX. Su sistema fonológico se caracteriza por la presencia de las vocales centrales [ɨ], [ə] y tres tonos silábicos de carácter contrastivo: ascendente (◌́), sostenido (◌) y descendente (◌̀) (ej.: bénam ‘sostener’ – benam ‘enviar’ – bènam ‘vomitar’). El moderno alfabeto nishi está compuesto por las siguientes 20 letras (junto con su pronunciación):

 

ALFABETO NISHI

a

b

c

d

e

eu

g

h

i

iu

j

k

kh

l

m

n

ny

ng

o

p

r

s

t

u

y

a

b

ʧ

d

e

ə

ɡ

h

i

ɨ

ʤ

k

x

l

m

n

ɲ

ŋ

o

p

r

s

t

u

j

 

En concordancia con el resto de lenguas tibetano-birmanas, el nishi posee una morfología de carácter aglutinante (en la que las distintas categorías gramaticales se expresan mediante la adición fija y ordenada de morfemas a una base léxica invariable) y favorece la presencia del verbo en última posición dentro de la frase. Los nombres de animales y personas poseen una forma genérica, que puede ser monosílaba o bisílaba; en el primer caso, el género sexual se indica mediante los modificadores nyega ‘macho’ y nyeme ‘hembra’ (ej.: ko ‘hijo’ → ko nyega ‘hijo’ / ko nyeme ‘hija’), mientras que en el segundo se expresa mediante la adición de los sufijos -pu/-bu (masculino) y -ne (femenino) a la sílaba final del nombre genérico (ej.: gora ‘caballo’ → rapu ‘semental’ / rane ‘yegua’). Aunque el nishi carece de marcas gramaticales de número, puede indicar la pluralidad mediante cuantificadores añadidos a continuación del nombre (ej.: nyega anyi ‘dos hombres’, nam nalap ‘muchas casas’, nam atange ‘casas’). Los pronombres personales, en cambio, distinguen tres números: singular (ngo ‘yo’, no ‘tú’, mi ‘él/ella’), dual (ngunyi ‘nosotros dos’, nunyi ‘vosotros dos’, munyi ‘ellos dos’) y plural (ngulu ‘nosotros’, nule ‘vosotros’, bulu ‘ellos’). Existen siete casos nominales: nominativo (), acusativo (-am), genitivo (-ge), dativo (-am/-n), ablativo (-giu/-ke), locativo (-o) e instrumental-comitativo (-legeb). El nishi posee un complejo sistema de demostrativos que establecen referencias deícticas de proximidad, distancia y alejamiento en los ejes horizontal y vertical y en los planos visible e invisible. Los pronombres numerales (del 1 al 10) son: aking, anyi, om, api, ango, akye, kan, pin, kiya, aryang. Cuando modifican a un sustantivo, se combinan bajo una forma única con cuantificadores numéricos que expresan características semánticas comunes a una clase de nombres; por ejemplo, el cuantificador ta- se emplea con objetos que son finos y planos, como en pota tango ‘cinco papeles’.

 

El sistema verbal del nishi está formado por raíces verbales (en su mayor parte monosílabas) a las que se añaden partículas que expresan las categorías gramaticales de aspecto y modo (pero no número o género) y distintos matices semánticos. Cuando diversas elementos formantes se añaden a una misma base léxica, siguen siempre un orden fijo. Algunos de los afijos verbales más habituales en la lengua son el perfectivo -ku (ej.: miu haduku ‘ha venido’), el perfectivo remoto -tu(n) (ngo moryu opo tangtun ‘ayer bebí cerveza’), el perfectivo próximo -pa(n) (ej.: ngo is tangpan ‘he bebido agua’), el imperfectivo de futuro -tari(n) (ej.: miu huc meutari ‘hará una cesta’), el progresivo -dung (ej.: ngo nid hangdungdun ‘estoy contando una historia’), el completivo -nya (ej.: ngo nid am hangnyatun ‘he terminado de contar la historia’), el causativo -mo (como en miu koam iskul eungmopa ‘hizo al niño ir a la escuela’, oración formada a partir de ko iskul eungdo ‘el niño va a la escuela’), el imperativo afirmativo -to (ej.: no so doto ‘quédate aquí’) y el imperativo negativo -yo (ej.: no so doyo ‘no te sientes aquí’).

 

Al igual que en el resto de lenguas tibetano-birmanas, el orden sintáctico básico dentro de la oración es Sujeto-Objeto-Verbo (ej.: ikhie ading diudo ‘el perro come carne’, ane koam acing hodo ‘la madre da de comer arroz al niño’).

 

Texto ilustrativo

Kokol sogetageteu so miuleu miuleugeu nyobeu paming suma dabeu iumela iuseu nyobeu paming supan. Iumam donyine nyima seba pan. Ho iume geteugedangam alo bolabeu senlen. Sekeu domabeu gupan. Ho pobu iusam jireudonye kaling kune hoteur dikubeu kapan. Ho legab iume pobungam geuterpan. Ho iuseu iuleu erub kedi erub kile lepan. Hera ab ime kedibeu iuleubeu guleu megeupan. Ho gabeu sija iseu kedi iureu ho dodin. Ho koyubeu iuseu kiulibeu iumam nyobeu pereu pan. Ho iusam nyodonge nyiuma dapa pan. Bolo heu sa hindunge hencang kune ium dokeu mabeu hingrub pakun. Ho nyedonge hone sil siubike birup yukamiumeugeu siuk doma pakum. Ho iumeu iuleu erubeu kiuleu kune dopan. Kege tolum tao hobubeu kiule kune dopan. Ho gebeu sija godabeu iume tolum elo hogeu iuleu lo dodin. Ho kolugeu nyo potunge sija godab done iuseu iumam tomi nageuden. Ho iume jujabam rompeunageu edmo. Hogabeu iuseu la iumela siuja gotbeu dokeu akinglo do a sumaden.

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Inmediatamente después de crearse el Universo, el fuego y el agua aparecieron en la Tierra. El fuego declaró la guerra al agua. El Sol acudió al rescate del fuego y le ayudó convirtiendo en desérticas algunas regiones de la Tierra. El fuego se extendió a estas zonas secas y ocupó toda la Tierra, de forma que el agua no tuvo sitio en la superficie, y fue obligada a vivir en el subsuelo y en el bambú.

Posteriormente, el agua decidió vengarse del fuego y le declaró la guerra. Esta vez, la lluvia acudió al rescate del agua e inundó la Tierra, haciendo que los ríos se desbordaran. El mar también ayudó al agua con altas mareas, de forma que el fuego se vio obligado a refugiarse en la roca y en el bambú. Así, cuando una piedra golpea el bambú sale fuego.

En ese momento intervino Donyi-Polo* para concienciar al fuego y al agua de su gran importancia. Les dijo que ambos permanecerían en la Tierra como iguales. Posteriormente, Donyi-Polo creó árboles y seres humanos para que vigilaran al fuego y al agua. Incluso hoy en día, cuando uno de ellos tiene ocasión, intenta destruir al otro. Por eso, el fuego y el agua no pueden compartir el mismo lugar. El fuego secará todas las cosas mojadas y el agua humedecerá todas las cosas secas.

Lucha entre el fuego y el agua (relato tradicional nishi)

* En las religiones animistas tibetano-birmanas, Donyi-Polo representa el binomio Sol (Donyi) y Luna (Polo), que proporciona armonía al universo.



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