ETRUSCO

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FICHA TÉCNICA

Nombre original

LANsAR ['rɑsnɑl]

Nombre español

etrusco [e'trusko]

Nombre inglés

Etruscan [ɨ'trʌskən]

Filiación lingüística

familia tirsénica

Hablado en

Península Itálica

Número de hablantes

Dialectos principales

Sistema de escritura

alfabeto etrusco

Documentado desde

s. VIII a.C.

Tipología sintáctica

S-O-V

° idioma nacional ¹ idioma oficial + dialecto # idioma minoritario † idioma extinto

 

ESQUEMA

1.        Introducción

2.        Evolución histórica

3.        Ortografía y pronunciación

4.        Morfología

5.        Sintaxis

6.        Texto ilustrativo

7.        Bibliografía

 

 

Introducción

 

El etrusco es una lengua extinta hablada antiguamente en la provincia de Etruria, situada en la meseta centro-septentrional de la Península Itálica (en las actuales regiones italianas de Toscana y Umbría). El etnónimo “etrusco” procede en realidad del latín etruscus, denominación que los romanos del Lacio dieron a sus vecinos del norte, los cuales se autodenominaban rasenna (o rasna en su forma sincopada). Esta lengua ha llegado hasta nosotros en forma de testimonios fragmentarios que se remontan al siglo VIII a.C. y que se interrumpen en el siglo IV d.C., fecha en la que el etrusco ya puede considerarse como una lengua extinta.

 

El etrusco no presenta relación filogenética alguna con las vecinas lenguas itálicas (latín, falisco, osco, sabélico, umbro) u otras variedades indoeuropeas conocidas. A pesar de los repetidos esfuerzos por conectar este idioma con familias lingüísticas como la indoeuropea (grupo anatolio), la urálica o la caucásica, no ha podido establecerse una relación genética confirmada con ninguna otra lengua, por lo que se piensa que se trata de una variedad lingüística que ya se hablaba en la Península Itálica cuando llegaron las primeras tribus indoeuropeas. No obstante, en 1998 el lingüista alemán Helmut Rix propuso la existencia de la llamada familia tirsénica, que englobaría, además del etrusco, otras antiguas lenguas mediterráneas como el rético (hablado en la provincia romana de Recia, al norte de la Península Itálica) y el lemnio (en la isla griega de Lemnos). Las enormes semejanzas léxicas y gramaticales entre estas variedades (especialmente entre el etrusco y el lemnio) parecen confirmar efectivamente la existencia de esta agrupación lingüística, aunque esto sigue sin esclarecer el misterioso origen del etrusco.

 

 

Evolución histórica

 

Es poco lo que se sabe de los etruscos con anterioridad al año 900 a.C., aunque se cree que se trataba de un pueblo que había emigrado desde Asia Menor a la Península Itálica en el siglo XII a.C. Entre los siglos VIII y VI tuvo lugar su momento de máximo esplendor económico, político y cultural, durante el cual se fundó la liga de ciudades-estado que conformarían la provincia de Etruria. Con posterioridad, se produjo su declive progresivo, a medida que los romanos iban sometiendo a todos los pueblos vecinos de la Península Itálica. No obstante, la absorción definitiva de las ciudades-estado etruscas por parte del Imperio Romano no se produjo hasta el siglo I a.C. Por esa misma fecha, la lengua etrusca, que hasta entonces presentaba una gran unidad, dejó de usarse en contextos religiosos y quedó fragmentada en múltiples dialectos hablados.

 

Los etruscos tenían fama de piratas entre los pueblos vecinos, aunque en realidad poseían una cultura con un alto nivel de desarrollo, favorecían la igualdad entre los sexos y creían firmemente en la adivinación y las profecías. Durante su momento de máximo esplendor llegaron a someter a otras regiones vecinas, e incluso los primeros reyes romanos fueron etruscos. Su dominación sobre Roma concluyó con el derrocamiento en el año 509 a.C. del último de ellos, Tarquinio el Soberbio, y la fundación de la República Romana. Desde ese momento, la influencia de los etruscos fue disminuyendo a la vez que la del Imperio Romano aumentaba, cumpliéndose de esta forma una antigua profecía etrusca: el esplendor de Etruria perduraría durante diez generaciones, tras lo cual toda su cultura (incluido el propio nombre rasna) desaparecería.

 

En 1964 se descubrieron en Cerveteri, ciudad al norte de Roma, unas láminas de oro repletas de inscripciones en etrusco y en púnico (el antiguo dialecto fenicio hablado en Cartago). En un principio se supuso que se trataba de una escritura bilingüe, lo cual hizo pensar que por fin se había descubierto la “Piedra Rosetta” de la lengua etrusca. Pero pronto se vio que no existía ninguna correspondencia entre ambos textos. En 1997, sin embargo, el historiador español Jorge Alonso publicó un informe con el título Desciframiento de la lengua etrusca, en el que, tomando el vasco como base de comparación, propuso una teoría que conseguía resolver en gran medida el misterio del etrusco. El texto de las láminas de oro (conocidas como tablillas de Pyrgi) se refiere a la “Señora” o “Madre de la Oscuridad”, cuya misión era guiar a los difuntos en su viaje. Frente a quienes creían estar ante un importante documento histórico, Alonso afirma que se trata de una simple guía espiritual, dirigida probablemente a una masa de fieles de escasos conocimientos religiosos. El historiador halló también coincidencias muy significativas, como la de la palabra etrusca dulle ‘guadaña, muerte’, que existe en vasco —e incluso en español— con la misma forma. De este modo, establece simultáneamente la relación lingüística entre el etrusco y el euskera, lenguas que hasta entonces se consideraban independientes y aisladas. Según Alonso, varias tribus beréberes del norte de África emigraron hacia distintas zonas de Asia Menor y el sur de Europa (especialmente las penínsulas Ibérica e Itálica) a partir del año 6000 a.C., huyendo de la progresiva desertización del Sáhara. Estos pueblos hablaban lenguas que posteriormente dieron lugar —según el historiador— al vasco, al etrusco y al ibero.

 

Los principales materiales escritos que atestiguan la existencia del etrusco son los siguientes:

 

1) La envoltura de la momia de Agram, conservada en el Museo Nacional de Zagreb, que lleva inscritas alrededor de 1.300 palabras etruscas repartidas en 281 líneas.

 

2) Varios textos de extensión media, como la tablilla de Capua (que consta de 250 palabras), la tablilla de Perugia (125 palabras) y la tablilla de Lemnos (33 palabras en lemnio, derivado de una variedad arcaica de etrusco hablada en esta isla griega del mar Egeo).

 

3) Varios miles de inscripciones breves, de carácter fundamentalmente votivo o funerario (como el Libro de Laris Pulena, del siglo II a.C.).

 

Gracias a la repetición sistemática de ciertas fórmulas en los anteriores textos ha sido posible deducir, con mayor o menor grado de seguridad, el significado de algunas palabras e identificar las principales marcas morfológicas del etrusco. De esta forma, se conocen vocablos como ati ‘madre’, clan ‘hijo’, seχ ‘hija’, puia ‘esposa’, ruva ‘hermano’, spura ‘ciudad’ o rasna ‘etrusco, Etruria’. Puesto que únicamente se han conservado textos monolingües en etrusco, el desciframiento completo de esta lengua resulta enormemente difícil.

 

 

Ortografía y pronunciación

 

Para su representación escrita, el etrusco empleaba una variedad occidental del alfabeto griego, desarrollada en el siglo VIII a.C. a raíz de los intercambios comerciales entre Etruria y Grecia. Durante el periodo arcaico de la lengua (entre los siglos VIII y V a.C.) se empleaban algunos caracteres griegos y fenicios y se escribía de derecha a izquierda, siguiendo el mismo modelo que el griego antiguo y las lenguas semíticas. Durante el periodo clásico (entre los siglos IV y I a.C.) dejaron de usarse las anteriores letras arcaicas —ya que representaban sonidos para los que ya se usaban otras grafías—, algunas desarrollaron formas gráficas modificadas (como F en lugar de V), se extendió la síncopa o supresión de sonidos en el interior de palabras y se generalizó la costumbre de dividir las palabras mediante un punto medio (·). Las siguientes son las 26 letras que formaban el alfabeto etrusco (en verde, se indican las grafías arcaicas):

 

ALFABETO ETRUSCO (ss. VIII-I a.C.)

A

B

C

D

E

V

Z

H

t

I

K

L

M

N

S

O

P

$

Q

R

s

T

U

c

F

X

Pronunciación

ɑ

p

k

t

e

ɸ/w

ts

h

th

i/j

k

l

m

n

s

u/o

p

ʃ

kw

r

s

t

u

s

ph

kh

TRANSCRIPCIÓN LATINA

a

b

c

d

e

v

z

h

θ

i

k

l

m

n

s

u

p

ś

q

r

s

t

u

s

φ

χ

 

La importancia histórica del alfabeto etrusco radica en el hecho de que sirvió de base para la posterior creación del alfabeto latino por parte de los romanos.

 

Los sonidos consonantes del etrusco pueden representarse mediante el siguiente cuadro fonológico:

 

LUGAR DE ARTICULACIÓN

bilabial

alveolar

palatal

velar

glotal

MODO DE ARTICULACIÓN

oclusivo

p

t

 

k

 

oclusivo aspirado

ph

th

 

kh

 

fricativo

ɸ

s

ʃ

 

h

africado

 

ts

 

 

 

nasal

m

n

 

 

 

vibrante

 

r

 

 

 

lateral

 

l

 

 

 

aproximante

w

 

j

 

 

 

Puede verse que las características fonéticas del etrusco son bastante diferentes a las de otras lenguas itálicas vecinas. Llama particularmente la atención la ausencia de los fonemas oclusivos sonoros /b/, /d/, /ɡ/ (cuando estos sonidos aparecían en palabras extranjeras, se escribían frecuentemente como sus correlatos sordos: P [p], T [t], K [k]). El etrusco poseía también una serie de oclusivas aspiradas, rasgo en común con otras lenguas como el latín arcaico o el griego. El sonido [s] se podía representar mediante tres caracteres distintos: S, s, c. Las consonantes nasales y líquidas ([m], [n], [l], [r]) poseían correlatos vocálicos cuando aparecían en la posición de núcleo silábico (ej.: NTVAL ['lɑwtn̩] ‘hombre libre’).

 

El etrusco poseía cuatro fonemas vocálicos básicos, sin distinción entre variantes largas y cortas: /a/, /e/, /i/, /u/ (este último, con dos alófonos, [o] y [u], en función del contexto fonético). En las últimas etapas de la lengua, las vocales en posición interior de palabra tendían a desaparecer (ej.: ATNALTA [a'tlnta] ‘Atalanta’).

 

 

Morfología

 

El etrusco era una lengua aglutinante, en la que las relaciones morfosintácticas se expresaban mediante la fusión en una sola palabra de distintas partículas con una significación fija. Por los testimonios conservados, se piensa que no poseía género gramatical, aunque se han identificado dos números (singular, plural) y cuatro casos nominales: nominativo/acusativo (definido e indefinido), genitivo, dativo (que asumía también funciones de ablativo) y locativo. Dentro de la flexión nominal se producía una oposición básica entre nombres humanos (referidos a personas) y no humanos (referidos a animales y cosas). Los pronombres numerales (del 1 al 10) son: Ot <θu>, LAZ <zal>, IC <ci>, tOH <huθ>, XAM <maχ>, A$ <śa>, FMEs <semφ>, PZEC <cezp>, FRON <nurφ>, RA$ <śar>. Dentro de la flexión verbal, el etrusco establecía una distinción primaria de carácter aspectual entre formas perfectivas e imperfectivas. La mayoría de los verbos eran monosílabos (como RA <ar-> ‘hacer’, XAR <raχ-> ‘tomar’ o tOP <puθ-> ‘poner’), aunque servían de base para la formación de otras categorías nominales (por ejemplo, a partir de XIZ <ziχ-> ‘escribir’ se formaba el sustantivo OXIZ <ziχu> ‘escribano’ y el adjetivo ANIXIZ <ziχina> ‘relativo a la escritura’).

 

 

Sintaxis

 

El análisis de los testimonios escritos que se conservan indica que el orden sintáctico no marcado de la oración etrusca era Sujeto-Objeto-Verbo (por ejemplo, en una estatua del siglo IV a.C. conocida como Kourotrophos Maffei se lee ECROT·L$NAVLE$·IENIXLEV <Velχinei śelvanśl turce> ‘Velchina me entregó a los silvanos’). Sin embargo, el verbo podía colocarse al principio de la frase cuando ésta era la continuación explicativa de una oración anterior, con verbos medio-pasivos o cuando un adverbio figuraba en primer lugar (por ejemplo, en el Libro de Laris Pulena se lee MOLθEM·ECNXALIZ·IZIC <cizi zilaχnce meθlum> ‘tres veces ha supervisado a la gente’).

 

 

Texto ilustrativo

 

Tablillas de Pyrgi (ca. 500 a.C.)

[TEXTO ORIGINAL ETRUSCO] (orden de escritura de derecha a izquierda)

(tablilla 1)

EH·CACI·AIMT·ATI

EXEITAV·AV$AMAR

AIMEt·sERTsALAINU

AFEt·ATUt·XEM·As

·LAs·sANAILEV·IEIR

URUT·sAINEVULC

sAVUt·sATsINUM·EC

EVCALI·ACsEREMAT

IVA·IC·CAN·EsARELUT

TIEMAI$ET·RAVRUX·L

EsA$LA·EVCALI·ELA

CALIZ·sENARTA·CAN

E$ANCA·ALATIELEs·LA

MAREH·MINATI·sRE

LUP·ACAINE·LIVA·EV

·AVXMU

(tablilla 2)

LEV·EIRAFEt·CAN

ECUMAt·sANUII

LANATE·AVELC

RUIT·NAsAM

ECALE$·sAINU

LAIMT·LACAV

CUMA·LAVXLIVA

VXMULUP·E

FAIUNs·A

 

[TRANSCRIPCIÓN LATINA] (orden de escritura de izquierda a derecha)

(tablilla 1)

ita·tmia·icac·he
rama
śva·vatieχe
unialastres
·θemia
sa
·meχ·θuta·θeφa
riei
·velianas·sal·
cluvenias
·turu
ce
·munistas·θuvas
tameresca
·ilacve
tulerase
·nac·ci·avi
l
·χurvar·te
śiameit
ale
·ilacve·alśase
nac
·atranes·zilac
al
·seleitala·acna
śe
ers
·itanim·heram
ve
·avil·eniaca·pul
um
χva·

(tablilla 2)

nac·θeφarie·vel

iiunas·θamuce

cleva·etanal

masan·tiur

unias·śelace

vacal·tmial

avilχval·amuc

e·pulumχv

a·snuiaφ

 

[TRADUCCIÓN]

(tablilla 1)

Este templo y estos edificios sagrados han sido pedidos por Uni-Astre en su provecho. Habiéndolos construido a sus expensas Thefarie Velianas como ofrenda los ha donado, de este lugar guardián de la cella, en la fiesta del mes Tulera, cuando tres años plenos eran del día Thesiasme de la fiesta del mes Alsa, cuando alcanza la magistratura grande. Del lugar sagrado en verdad en el santuario los años son cuantos estas bulas.

(tablilla 2)

Cuando Thefarie Velianas contruyó la estatua del santuario en el mes de Masan, Uni-Astre fue complacida. Los votos del templo serán tantos años como las estrellas.



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