Alfabeto rúnico

 

El alfabeto rúnico —o futhark (ᚠᚢᚦᚨᚱᚴ)— es un sistema de escritura alfabético creado hacia el año 200 para representar por escrito el escandinavo común, el primitivo dialecto del que derivan las lenguas germánicas septentrionales (danés, sueco, noruego, islandés, feroés). De forma similar a la palabra “alfabeto”, formada a partir de las dos primeras letras del originario alfabeto griego (alfa, beta), el término futhark está compuesto por las seis primeras letras —o runas (ᚱᚢᚾᛟ)— de este alfabeto, cuyos sonidos corresponden a [f], [u], [θ], [a], [r], [k].

 

En el conjunto de las lenguas germánicas, el alfabeto rúnico representa la primera manifestación escrita de carácter literario. Los más antiguos testimonios escritos mediante caracteres rúnicos son unas breves inscripciones de hacia el año 200 d.C. (aunque es muy probable que las runas existieran ya mucho tiempo atrás). El principal foco de propagación de este tipo de escritura lo constituyó la península danesa de Jutlandia. Poco se sabe acerca del origen de las runas aunque, por sus formas angulares y su parecido con ciertos sistemas de escritura mediterráneos, es probable que el futhark sea una adaptación del alfabeto griego arcaico o del etrusco a través de algún sistema de escritura del norte de Italia (como el lepóntico, el rético o el véneto).

 

En su origen, el alfabeto rúnico se usaba en inscripciones crípticas de carácter esotérico o mágico (de hecho, la raíz germánica de la que deriva la palabra “runa”, run-, significa ‘secreto’ o ‘susurro’). Con el tiempo, se extendió al común de la población germánica como un sistema de escritura general.

 

En una primera etapa, el futhark constaba de 24 runas (18 consonantes y 6 vocales), que se conservan grabadas en piedras, maderas y metales. Este conjunto de caracteres se conoce como antiguo futhark. Hacia el año 800, este sistema fue sustituido en Escandinavia por otro reducido de 16 runas denominado nuevo futhark (12 consonantes y 4 vocales), como forma de adaptar la escritura rúnica a los cambios fonológicos que estaban teniendo lugar en el escandinavo común. El nuevo futhark se conservó en la Península Escandinava hasta el año 1600, cuando fue finalmente sustituido por el alfabeto latino. A continuación se ilustra la correspondencia entre estos dos tipos de futhark y los sonidos que representaban:

 

Antiguo futhark (200-800 d.C.)

Transcripción latina

f

u

þ

a

r

k

g

w

h

n

i

y

æ

p

z

s

t

b

e

m

l

ng

d

o

Pronunciación

f

u

θ

a

r

k

ɡ

w

h

n

i

j

æ

p

z

s

t

b

e

m

l

ŋ

d

o

 

Nuevo futhark (800-1600 d.C.)

Transcripción latina

f

u

þ

a

r

k

h

n

i

a

s

t

b

m

l

R

Pronunciación

f

u

θ

a

r

k

h

n

i

a

s

t

b

m

l

ʀ

 

Tras su establecimiento como escritura literaria, el originario alfabeto rúnico conoció varias versiones regionales. En Alemania, los godos desarrollaron una variante conocida como runas góticas, hasta que fueron sustituidas hacia el año 500 por el alfabeto gótico (creado sobre la base del alfabeto griego). En Inglaterra, los invasores anglosajones introdujeron desde mediados del siglo V una variante del alfabeto rúnico continental denominada fuþorc, ampliada hasta 33 letras para adaptarlo a los cambios fonéticos que estaban teniendo lugar en el inglés antiguo. En la Península Escandinava, los cambios fonológicos experimentados por el escandinavo oriental antiguo hicieron que el originario alfabeto rúnico se redujera hacia el año 800 a una versión de tan sólo 16 letras conocida como nuevo futhark, con dos variantes locales: danés y sueco-noruego (véase más arriba).

 

Con la progresiva introducción del cristianismo en el norte de Europa, las distintas variedades del alfabeto rúnico comenzaron a ser reemplazadas por el alfabeto latino como sistema de escritura. En Inglaterra, el fuþorc anglosajón comenzó a desaparecer hacia el siglo IX y no sobrevivió tras la conquista normanda de 1066. El nuevo futhark escandinavo se conservó durante más tiempo, en convivencia con el alfabeto latino, por su uso en la literatura de las sagas nórdicas y por su carácter ornamental, pero hacia el año 1600 cedió paso definitivamente a este último.

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