GRIEGO

 

FICHA TÉCNICA

Nombre original

ελληνικά [elini'ka] / ρωμαίικα [roma'iːka]

Nombre español

griego ['ɡrjeɡo]

Nombre inglés

Greek ['ɡriːk]

Filiación lingüística

familia indoeuropea > grupo helénico > rama ático-jónica

Hablado en

Greciaº¹, Chipre¹

Número de hablantes

12.000.000 (2010)

Dialectos principales

griego estándar, griego chipriota

Sistema de escritura

lineal B / alfabeto griego

Documentado desde

1.400 a.C.

Tipología sintáctica

S-V-O

° idioma nacional ¹ idioma oficial + dialecto # idioma minoritario † idioma extinto

 

ESQUEMA

1.        Introducción

2.        Evolución histórica

3.        Ortografía y pronunciación

4.        Morfología

5.        Sintaxis

6.        Texto ilustrativo

 

 

Introducción

 

El griego pertenece a la rama ático-jónica de las lenguas helénicas, subgrupo dentro de la familia indoeuropea. Representa uno de los idiomas europeos de mayor antigüedad, ya que sus primeros testimonios literarios se remontan nada menos que al año 1400 a.C.: se trata de unos documentos en griego micénico encontrados en Creta, escritos en un tipo de silabario denominado lineal B. El griego es, junto con el latín, parte integrante de los estudios clásicos occidentales y la principal fuente de creación del vocabulario científico internacional. El Nuevo Testamento de la Biblia cristiana fue redactado originariamente en esta lengua.

 

Salvo un período de vacío lingüístico entre el final del Imperio Micénico (ca. 1150 a.C.) y el año 800 a.C. —conocido como la época oscura de la cultura helénica—, el griego presenta una producción literaria continua desde sus inicios hasta la actualidad. Esta temprana aparición de la lengua, así como la naturaleza arcaica del corpus de poesía épica homérica, hace que el griego sea extremadamente importante para la comprensión y reconstrucción de todos los aspectos culturales y lingüísticos de los primitivos indoeuropeos. Por otro lado, las obras de los escritores griegos de la Antigüedad clásica han representado un punto de referencia ineludible para la cultura occidental, en particular en sus aspectos más humanísticos: no sólo fueron los griegos los iniciadores de muchos géneros literarios, sino también los precursores de los estudios gramaticales, allá por el siglo IV a.C. Por su riqueza literaria y su complejidad lingüística, el griego está considerado como uno de los más perfectos, efectivos y admirables sistemas de comunicación jamás creados por el hombre, con una capacidad expresiva y léxica al alcance de muy pocas lenguas del mundo.

 

En la actualidad, el griego moderno (llamado así para diferenciarlo del griego clásico) representa la lengua nacional de carácter oficial en Grecia, en donde la mayoría de sus habitantes lo habla regularmente. Junto con el turco, es igualmente idioma oficial en Chipre, en donde lo habla el 80 por ciento de la población (la presencia griega en la isla se remonta al siglo XII a.C.). En Calabria y Apulia, regiones situadas al sur de Italia, continúa hablándose un antiguo dialecto del griego clásico conocido como griko (en sus dos variedades locales grecocalabrés y grecosalentino, respectivamente), que representa la lengua de los primeros colonos griegos que llegaron a la Península Itálica en el siglo VIII a.C. Las migraciones griegas por Asia Menor desde la época alejandrina hasta ya entrado el siglo XX llevaron igualmente esta lengua hasta territorios tan alejados como Turquía (capadocio) y Ucrania (mariupolitano). Por otro lado, existen importantes comunidades de habla griega en diversos países de todo el mundo, especialmente en Estados Unidos, Canadá, Inglaterra y Australia.

 

 

Evolución histórica

 

Tradicionalmente se distinguen seis grandes períodos en el desarrollo de la lengua griega, caracterizados en parte por factores políticos e históricos, aunque reflejo fundamental de una evolución lingüística evidente:

1) Griego arcaico, la lengua que, aunque no está testimoniada documentalmente, se supone que hablaban los primeros pueblos indoeuropeos que llegaron a la Península Griega a comienzos del segundo milenio a.C.

2) Griego micénico (entre los años 1500 y 1150 a.C.). Su conexión con el resto de dialectos helénicos es problemática, dada la brecha temporal que existe entre ellos, así como su distinta representación ortográfica.

3) Griego clásico, dentro del cual se engloba el llamado griego homérico (800-300 a.C.).

4) Griego helenístico, que incluye el llamado griego del Nuevo Testamento (300 a.C.-300 d.C.).

5) Griego medio, representado por el griego bizantino (300-1000) y el griego medieval (1100-1600).

6) Griego moderno (desde el año 1600 hasta la actualidad).

 

El dialecto ático-jónico, que se había convertido en la variedad helénica dominante durante la época del griego clásico, representó la base de la llamada coiné o lengua común ( κοιν διάλεκτος), cuyo uso se propagó más allá de las fronteras de la actual Grecia. Tras las conquistas de Alejandro Magno se habló en un amplio territorio que se extendía por toda la costa adriática, sur de Italia, Sicilia, Egipto, Asia Menor y la India, de forma que incluso constituyó la segunda lengua de comunicación (por detrás del latín) durante el auge del Imperio Romano. El Nuevo Testamento fue escrito en esta coiné, que también ha sido el instrumento básico de la Iglesia Ortodoxa Oriental hasta la actualidad. El griego fue la lengua oficial del Imperio Bizantino entre los siglos IV y XV, y tras la dominación turca siguió siendo empleado por la población griega. El germen de la lengua griega moderna empezó a tomar cuerpo en el siglo IX, aunque ésta no se convirtió en el idioma oficial del estado de Grecia hasta el XIX, tras su independencia de Turquía en 1830.

 

Además del habla común conocida como griego demótico (δημοτική), que deriva directamente de la coiné por vía popular, desde el período medio se ha venido usando una variante literaria por imitación del griego clásico conocida como kazarévusa (καθαρεύουσα) o griego purista, conscientemente arcaica, destinada a los ámbitos religioso, literario, administrativo y educativo. Esta lengua no es unívoca, sino que ha adoptado varios modelos estilísticos que van desde un registro semipurista (como el que propugnó el humanista griego Adamantios Koraïs en el siglo XIX, tomando como base el griego demótico) hasta un estilo literario ultrapurista, prácticamente idéntico al griego clásico. Durante muchos años, estas dos variedades (vernácula y culta) coexistieron en Grecia, fundamentalmente por intereses de tipo político. En 1910 se empezó a promover el griego demótico en el sistema educativo, aunque tan sólo un año más tarde el kazarévusa fue reconocido por la constitución como lengua oficial de Grecia. En 1917, el gobierno de Eleftherios Venizelos reconoció el valor de la lengua vernácula como principal forma comunicativa del pueblo griego e introdujo su enseñanza en la educación primaria. En 1976, esta situación de diglosia llegó a su fin cuando el griego demótico fue declarado oficialmente como la única lengua escrita y hablada de Grecia.

 

A lo largo de su extensa historia, el griego ha incorporado un gran número de elementos léxicos de su propio sistema lingüístico. Mientras que algunas palabras han mantenido prácticamente intactos su significado y su forma (como άνεμος ‘viento’ o άλλος ‘otro’), la mayoría han experimentado cambios formales producto de la evolución fonética (ej.: μέρα ‘día’, del griego clásico μέρα) o cambios en cuanto a la forma y el significado (como χώμα, que significaba ‘montículo, montón de tierra’ en griego antiguo y ‘suelo, tierra’ en la lengua moderna). El griego ha utilizado sus enormes recursos léxicos para formar palabras completamente nuevas a partir de afijos y raíces ya existentes (ej.: πιστοποίνηση ‘garantía’, literalmente ‘creación de confianza’) o ha adoptado términos técnicos y científicos procedentes de otras lenguas pero curiosamente creados a partir de elementos griegos (ej.: ατμόσφαιρα ‘atmósfera’).

 

Por otro lado, el griego ha sido igualmente permeable a un significativo número de palabras extranjeras. Los más antiguos préstamos proceden de las lenguas semíticas (ej.: χιτών ‘túnica’, σαγήνη red barredera’), anatolias (ej.: κυανός ‘lapislázuli’, κύμβαχος ‘cimera’) y otras del antiguo Oriente Próximo, gracias a los contactos comerciales del viajero pueblo griego. Durante el período helenístico, la principal fuente de préstamos léxicos fue el latín. En un período posterior se introducen elementos del véneto (un dialecto italiano), albanés, turco y lenguas eslavas. Ya en época más reciente, el francés y el inglés han dejado su marca en el griego al igual que en la mayoría de lenguas modernas.

 

 

Ortografía y pronunciación

 

A lo largo de su historia, el griego se ha venido representando mediante distintos sistemas de escritura. Los primeros documentos literarios que se conservan (siglo XV a.C.) se hallan reflejados principalmente en placas de arcilla mediante un silabario conocido como lineal B, que a su vez está basado en otro sistema cretense de carácter no indoeuropeo llamado lineal A. Otro modelo silábico, relacionado remotamente con lineal B, se utilizó también en Chipre para representar una serie de dialectos de la isla. Durante la Edad Media, los griegos residentes en Asia Menor emplearon esporádicamente el alfabeto arábe e incluso el hebreo para transcribir su lengua.

 

Sin embargo, el sistema de escritura que llegó a convertirse en el modelo estándar fue el llamado alfabeto griego, una adaptación de los antiguos sistemas de escritura semíticos transmitidos a través de los contactos comerciales con los fenicios, que empezó a usarse en Grecia hacia el siglo IX a.C. (aunque su fijación definitiva no se produjo hasta el siglo V a.C., durante el período clásico). El alfabeto griego está considerado como el primer sistema alfabético propiamente dicho, ya que contiene caracteres que representan tanto vocales como consonantes (en contraste con los repertorios semíticos anteriores, que únicamente transcribían las consonantes). En los primeros documentos testimoniados mediante este alfabeto, el griego se escribía de derecha a izquierda (al igual que las lenguas semíticas); posteriormente adoptó un estilo llamado bustrófedon, en el que las líneas alternaban de izquierda a derecha y de derecha a izquierda (del griego βουστροφηδόν, palabra formada a partir de βος ‘buey’ y στροφή ‘vuelta, giro’, por el tipo de surcos que abren estos animales al arar); finalmente, la escritura griega fijó su actual dirección de escritura occidental.

 

El sistema alfabético griego, formado por 24 caracteres, presenta un alto grado de correlación con los sonidos que representa, ya que casi todas sus letras transcriben un único fonema. A continuación se ilustra la correspondencia entre caracteres y sonidos en griego clásico y moderno:

 

Mayúsculas

Α

Β

Γ

Δ

Ε

Ζ

Η

Θ

Ι

Κ

Λ

Μ

Ν

Ξ

Ο

Π

Ρ

Σ

Τ

Υ

Φ

Χ

Ψ

Ω

Minúsculas

α

β

γ

δ

ε

ζ

η

θ

ι

κ

λ

μ

ν

ξ

ο

π

ρ

σ/-ς

τ

υ

φ

χ

ψ

ω

Sonido clásico (véase AFI)*

a

b

ɡ

d

ɛ

zd

ɛː

th

i

k

l

m

n

ks

o

p

r/r̥

s/z

t

y

ph

kh

ps

ɔː

Sonido moderno (véase AFI)*

a

v

ɣ/j

ð

e

z

i

θ

i

k

l

m

n

ks

o

p

r

s

t

i

f

x

ps

o

* Representa la pronunciación de la letra aislada o la más habitual. Para su pronunciación real en el contexto de la palabra, véase las distintas reglas ortográficas más abajo.

 

Como puede verse, el griego clásico poseía un grupo de sonidos oclusivos sordos aspirados, [ph], [th], [kh], que en griego moderno se convirtieron en sus correlatos fricativos [f], [θ], [x] mediante un proceso de mutación fonética conocido como lenición. En griego moderno, la letra gamma (Γ) se pronuncia como la semiconsonante [j] delante de las vocales anteriores e, i, y como la fricativa velar [ɣ] en el resto de contextos. La letra ro (Ρ) poseía dos pronunciaciones en griego clásico: vibrante sonora [r] y vibrante sorda [r̥] (esta última era una variante alofónica de la anterior en posición inicial de palabra, como en ῥητορική ‘retórica’, con un sonido parecido a la pronunciación simultánea de [h] y [r]). Tanto en griego clásico como moderno, la letra sigma (Σ) tiene dos variantes minúsculas: σ en posición inicial o media de palabra (como en σώμα ‘cuerpo’, πρόσωπο ‘rostro’ o θάλασσα ‘mar’) y ς en posición final (como en Αθηναίος ‘ateniense’). Desde el punto de vista fonético, el fonema /s/ presentaba en griego clásico un alófono [z] cuando se encontraba entre dos sonidos de naturaleza sonora.

 

Los siguientes son algunos grupos de letras que representaban sonidos específicos en griego clásico:

ει [eː]

οι [y]

ου [oː]

γ (delante de γ, κ, ξ, χ)  [ŋ]

 

Paralelamente, el griego moderno también recurre a grupos consonánticos y vocálicos para transcribir algunos de sus sonidos:

αι [e]

αυ [av] (delante de fonema sonoro) / [af] (delante de fonema sordo)

ει [i]

ευ [ev] (delante de fonema sonoro) / [ef] (delante de fonema sordo)

οι [i]

ου [u]

υι [i]

γ (delante de γ, ξ, χ)  [ŋ]

γκ [(ŋ)ɡ] (interior de palabra) / [ɡ] (inicial de palabra)

μπ / μβ  [(m)b] (interior de palabra) / [b] (inicial de palabra)

ντ / νδ  [(n)d] (interior de palabra) / [d] (inicial de palabra)

τζ [dz]

 

El sistema vocálico del griego clásico era relativamente complejo. La longitud articulatoria era un rasgo distintivo que servía para diferenciar significados dentro de palabras homógrafas. Los siguientes eran los sonidos vocales de la lengua:

cortos: [i], [y], [ɛ], [a], [o]

largos: [iː], [yː], [eː], [ɛː], [aː], [ɔː], [oː]

Existían igualmente en griego clásico numerosos diptongos, todos ellos con las vocales cerradas [u] o [i] como elemento de cierre.

 

El repertorio de símbolos diacríticos para representar el acento griego, de carácter tonal, fue creado hacia el año 200 a.C. por los gramáticos alejandrinos. Estaba compuesto por tres clases de tilde: aguda (´), grave (`) y circunfleja (originariamente ˆ, posteriormente ˜), que representaban, respectivamente, un tono alto, bajo y de contorno (es decir, agudo más grave dentro de una misma sílaba). El acento grave sólo podía aparecer en final de palabra. Al igual que la longitud vocálica, el acento tonal era otro rasgo distintivo en griego clásico (ej.: τιμά ‘dos honores’ vs. τίμα ‘¡honra!’). La posición acentual estaba gobernada por la llamada ley de limitación o ley de las tres moras, según la cual el acento sólo podía recaer dentro de las tres sílabas finales de la palabra si la última era breve, o dentro de las dos últimas si era larga, tan lejos del final como fuera posible (p. ej., la forma de nominativo θάλασσα ‘mar’ es esdrújula porque la vocal final es breve, pero el genitivo θαλάσσης posee una sílaba final larga correspondiente al sonido [eː] de eta, y por lo tanto es llana). Dentro de la declinación nominal, la posición acentual dependía del nombre en cuestión, aunque en la conjugación verbal el acento se hallaba gobernado por reglas fijas y era predecible.

 

En griego clásico existían dos diacríticos especiales llamados espíritus, que se añadían a las vocales iniciales de palabra: el espíritu áspero () indicaba una aspiración extra de la vocal en cuestión (ej: δονή [hɛːdo'nɛː] ‘placer’), mientras que el espíritu suave (᾿) señalaba una aspiración más tenue, casi imperceptible (ej.: νήρ [ha'nɛːr] ‘hombre’). De esta forma tan atípica, el griego testimoniaba la presencia en su sistema fonológico del sonido fricativo glotal [h]. Los espíritus se podían combinar con los acentos dentro de una misma vocal (ej.: ρως ['hɛːros] ‘héroe’). El espíritu áspero también se añadía a la consonante ro en posición inicial de palabra para indicar que representaba el sonido sordo [r̥].

 

El griego moderno conservó este sistema originario de acentos y espíritus hasta hace relativamente poco, por razones etimológicas y casi sentimentales. Sin embargo, en 1982 el Ministerio de Educación griego adoptó un sistema de acentuación monotónico, con un único acento agudo (siendo el circunflejo opcional).

 

Durante el período helenístico, el sistema consonántico del griego clásico experimentó una serie de cambios sistemáticos que establecieron su aspecto definitivo en griego moderno. Mediante un proceso de mutación fonética conocido como lenición, las consonantes oclusivas sonoras [b], [d], [ɡ] se convirtieron en sus correlatos fricativos [v], [ð], [ɣ] y las oclusivas sordas aspiradas [ph], [th], [kh] pasaron a fricativas sordas [f], [θ], [x]. Las oclusivas sordas [p], [t], [k] se conservaron inalteradas en griego moderno, mientras que las oclusivas sonoras que se perdieron mediante el anterior proceso fonético pasaron a representarse como grupos consonánticos (véase más arriba), a menudo introducidos mediante préstamos lingüísticos (ej.: μπαρ ‘bar’, ντάμα ‘dama’, γκαράζ ‘garaje’). Por otro lado, [z] se convirtió en un sonido con valor distintivo (es decir, el fonema /z/) y el aspirado [h] indicado por el espíritu áspero desapareció. Finalmente, durante la época del griego medio se introdujeron los sonidos africados [ts] y [dz], con lo que el repertorio de sonidos consonantes del griego moderno quedó definido de la siguiente manera (véase Alfabeto Fonético Internacional):

 

LUGAR DE ARTICULACIÓN

bilabial

labio-dental

dental

alveolar

palatal

velar

MODO DE ARTICULACIÓN

oclusivo

p (b)

 

t (d)

 

(c) (ɟ)

k (ɡ)

fricativo

 

f v

θ ð

s z

(ç) (ʝ)

ɣ

africado

 

 

 

(ts) (dz)

 

 

nasal

m

 

 

n

(ɲ)

(ŋ)

vibrante múltiple

 

 

 

r

 

 

lateral

 

 

 

l

(ʎ)

 

 

Este esquema incluye tanto los fonemas con valor distintivo del griego (representandos cada uno de ellos por una única letra del alfabeto) como los alófonos condicionados por otros sonidos de su contexto (entre paréntesis). Por ejemplo, las palatales oclusivas [c], [ɟ] y fricativas [ç], [ʝ] pueden considerarse simples alófonos de las velares [k], [ɡ] delante de las vocales anteriores e, i, mientras que las palatales nasal [ɲ] y lateral [ʎ] pueden analizarse como los grupos /ni/ y /li/, respectivamente (y como tales se reflejan en la ortografía del griego). De forma similar, los sonidos oclusivos sonoros pueden interpretarse como secuencias de nasales más oclusivas sordas ([b] = /mp/, [d] = /nt/, [ɡ] = /nk/) y los africados [ts] y [dz] también pueden considerarse grupos consonánticos.

 

Por lo que respecta al sistema vocálico, los principales cambios en la evolución del griego clásico al moderno fueron los siguientes: 1) la longitud dejó de ser pertinente a la hora de diferenciar significados léxicos, por lo que se convirtió en un rasgo no distintivo; 2) las vocales medias abiertas [ɛ], [ɔ] se asimilaron a sus correlatos cerrados [e], [o]; 3) el sonido redondeado [y] se fusionó con [i]; 4) la mayoría de los diptongos del griego clásico monoptongaron según el esquema anteriormente explicado. El resultado fue, de este modo, un sistema de cinco vocales puras, idéntico al del español:

 

FRONTALIDAD

anterior

central

posterior

ALTURA

alto

i

 

u

medio

e

 

o

bajo

 

a

 

 

El acento, que en griego clásico era de naturaleza tonal, se ha convertido en la lengua moderna en un elemento prosódico de intensidad o prominencia (igual que en español), derivado del antiguo tono alto de la tilde aguda o circunfleja. De esta forma, se ha eliminado la ley de las tres moras y el acento en griego ha dejado de ser predecible, aunque sigue poseyendo valor contrastivo (compárese los pares homófonos κοπή ‘corte’ / κόποι ‘recompensa’ y κύριος ‘señor’ / κυρίως ‘principalmente’).

 

 

Morfología

 

Flexión nominal

Los sustantivos del griego clásico poseían cinco casos (nominativo, vocativo, acusativo, genitivo, dativo), tres números (singular, dual, plural) y tres géneros (masculino, femenino, neutro). El número dual, característico de algunas lenguas indoeuropeas antiguas, expresa la noción de ‘exactamente dos miembros’ (ej.: σσε ‘los ojos’). En griego moderno, sin embargo, se han perdido las marcas de caso dativo (reemplazado por el genitivo o expresado mediante sintagmas preposicionales compuestos por la preposición σε y el acusativo) y el número dual.

 

Los anteriores accidentes gramaticales del griego se distribuyen a lo largo de tres declinaciones básicas: 1ª declinación (formada por sustantivos con tema nominal acabado en -α), 2ª declinación (sustantivos con tema en -ο) y 3ª declinación (sustantivos con tema en consonante). Dentro de cada uno de estos paradigmas, los tres géneros gramaticales están representados (con la excepción del neutro en la 1ª declinación), aunque la mayoría de los sustantivos con tema en -α son femeninos y los de tema en -ο masculinos. Los diccionarios de griego clásico enuncian los nombres en sus casos nominativo y genitivo singular acompañados del artículo determinado que especifica su género (ej.: νθρωπος,-ου ‘el hombre’), formas a partir de las cuales se puede deducir el tema sobre el que se construirá toda la declinación mediante la adición de distintos sufijos. En griego moderno, a diferencia del clásico, la asignación de los nombres a cada modelo flexivo se lleva a cabo básicamente en función de su género, independientemente de su tema característico. A continuación se ilustra la declinación de seis sustantivos representativos, tanto en su forma clásica como moderna:

 

 

femenino

masculino

neutro

femenino

masculino

neutro

tema en -α

tema en -ο

tema en -ο

tema en consonante

γνώμα-

‘opinión’

λόγο-

‘palabra’

δῶρο-

‘regalo’

φλέβ-

‘vena’

φύλακ-

‘guardia’

σῶματ-

‘cuerpo’

GRIEGO CLÁSICO

singular

 nominativo

γνώμη

λόγος

δρον

φλψ

φύλαξ

σῶμα

 vocativo

γνώμη

λόγε

δρον

φλψ

φύλαξ

σῶμα

 acusativo

γνώμην

λόγον

δρον

φλβα

φύλακα

σῶμα

 genitivo

γνώμης

λόγου

δώρου

φλεβς

φύλακος

σώματος

 dativo

γνώμηι

λόγωι

δώρωι

φλεβ

φύλακι

σώματι

dual

 nominativo

γνώμα

λόγω

δώρω

φλβε

φύλακε

σώματε

 vocativo

γνώμα

λόγω

δώρω

φλβε

φύλακε

σώματε

 acusativo

γνώμα

λόγω

δώρω

φλβε

φύλακε

σώματε

 genitivo

γνώμαιν

λόγοιν

δώροιν

φλεβν

φυλάκοιν

σωμάτοιν

 dativo

γνώμαιν

λόγοιν

δώροιν

φλεβν

φυλάκοιν

σωμάτοιν

plural

 nominativo

γνῶμαι

λόγοι

δῶρα

φλβες

φύλακες

σώματα

 vocativo

γνῶμαι

λόγοι

δῶρα

φλβες

φύλακες

σώματα

 acusativo

γνώμας

λόγους

δῶρα

φλβας

φύλακας

σώματα

 genitivo

γνωμῶν

λόγων

δώρων

φλεβν

φυλάκων

σωμάτων

 dativo

γνώμαις

λόγοις

δώροις

φλεψ

φύλαξι

σώμασι

GRIEGO MODERNO

singular

 nominativo

γνώμη

λόγος

δώρο

φλβα

φύλακας

σώμα

 vocativo

γνώμη

λόγε

δώρο

φλβα

φύλακα

σώμα

 acusativo

γνώμη

λόγο

δώρο

φλβα

φύλακα

σώμα

 genitivo

γνώμης

λόγου

δώρου

φλβας

φύλακα

σώματος

plural

 nominativo

γνώμες

λόγοι

δώρα

φλβες

φύλακες

σώματα

 vocativo

γνώμες

λόγοι

δώρα

φλβες

φύλακες

σώματα

 acusativo

γνώμες

λόγους

δώρα

φλβες

φύλακες

σώματα

 genitivo

γνωμών

λόγων

δώρων

φλεβών

φυλάκων

σωμάτων

 

Durante el período del griego clásico se crea el artículo determinado / / τό a partir de una forma léxica que en el griego homérico se empleaba habitualmente como pronombre demostrativo. Este nuevo determinante se convirtió en un medio para sustantivar prácticamente cualquier categoría, como los adverbios (por ejemplo τότε entonces, en aquel tiempo’ en el sintagma τοὺς τότε ‘a los [hombres] de entonces’), infinitivos (como τὸ δρᾶν ‘el hacer’ en τὸ βίαι πολίτων δρᾶν ‘el hacer en contra de los ciudadanos’), etc. Por otro lado, casi cualquier modificador podía ser introducido entre el artículo y el nombre, fenómeno que ha sobrevivido en griego moderno (ej.: μορφομένος στό Παρίσι γειτονάς μου, literalmente ‘el educado en París vecino mío’, es decir, ‘mi vecino educado en París’).

 

El adjetivo griego concuerda en caso, género y número con el nombre al que acompaña. Los masculinos y neutros siguen en su paradigma el modelo de la 2ª declinación, mientras que los femeninos adoptan las terminaciones típicas de la 1ª declinación. Siempre que sea posible, los adjetivos se enuncian en su forma de nominativo singular masculino, femenino y neutro (ej.: πιστός, -ή, -όν ‘fiel’). El adjetivo calificativo posee dos funciones básicas, dependiendo de su posición en relación con el nombre: en su función predicativa acompaña externamente a un sustantivo modificado por un artículo (ej.: καλὸς ἀδελφός / ἀδελφὸς καλός ‘el hermano bueno’), mientras que en su función atributiva aparece entre el artículo y el nombre y también en ausencia del primero (ej.: καλὸς ἀδελφός ‘el buen hermano’ / καλὸς ἀδελφός ‘un buen hermano’). Como resultado de la tendencia analítica de la lengua, las construcciones comparativas del griego clásico, formadas mediante los sufijos -τερος / -τατος añadidos al final del adjetivo, se expresan en griego moderno mediante el adverbio πιό delante del adjetivo (ej.: άξιώτερος ‘más digno’ > πιό άξιος). En griego clásico, los adjetivos posesivos podían situarse delante o detrás del sustantivo al que acompañaran; por ejemplo, las dos posibles construcciones del sintagma nominal “tu hermano” eran σὸς ἀδελφός (literalmente ‘el tu hermano’) y ἀδελφός σου ‘el hermano tuyo’. En griego moderno sólo es posible la segunda de ellas. Los pronombres numerales del 1 al 10 en griego moderno son los siguientes (entre paréntesis se incluye su forma clásica): ένας), δύο (δύο), τρία (τρεῖς), τέσσερασσαρες), πέντεντε), έξι (ἕξ), επτά (ἑπτά), οκτώ (ὀκτώ), εννέα (ἐννέα), δέκακα).

 

Flexión verbal

El sistema verbal del griego clásico distinguía tres personas (primera, segunda, tercera) y tres números (singular, dual, plural), aunque la combinación de la primera persona con el número dual no se producía nunca. Estas marcas flexivas sólo aparecían en las formas personales del verbo. Dentro de las formas no personales existían varias clases de infinitivos y participios que se diferenciaban en cuanto a voz, aspecto y tiempo, así como dos adjetivos verbales (que denotaban capacidad y obligación, respectivamente).

 

La categoría gramatical de voz comprendía tres clases: voz activa, voz pasiva y voz media. Esta última indicaba acción reflexiva, es decir, orientada hacia el propio sujeto o, de forma más general, acción que el sujeto lleva a cabo en su propio favor (p. ej., el verbo transitivo βουλεύω ‘deliberar, decidir, planear’ se construía en su voz media como βουλεύομαι, con el significado de ‘meditar, deliberar consigo mismo’; de forma paralela, λούω ‘lavar’ presenta la voz media λούομαι ‘lavarse, bañarse’). Por otro lado, el griego clásico poseía cuatro modos, indicativo, subjuntivo, optativo e imperativo, todos ellos conjugados plenamente según voz, número, persona, tiempo y aspecto.

 

Existían en griego clásico siete tiempos verbales diferenciados según sus desinencias características: pretérito indefinido (más conocido como aoristo), pretérito imperfecto, pretérito perfecto, pretérito pluscuamperfecto, presente, futuro y futuro perfecto. En realidad, la distinción que se establecía en el paradigma verbal era bipartita: por una parte existía un eje temporal puro (presente-pasado-futuro) y por otra se producía una oposición aspectual entre acción continua (aspecto imperfectivo), acción completada (aspecto perfectivo) y acción puntual (aspecto aorístico). Esta clasificación temporal-aspectual del griego clásico se puede representar mediante el siguiente esquema:

PRESENTE PASADO FUTURO

IMPERFECTIVO <Presente>  <Pretérito imperfecto> <Futuro>

AORÍSTICO ———— <Aoristo>  <Futuro>

PERFECTIVO <Pretérito perfecto> <Pretérito pluscuamperfecto> <Futuro perfecto>

Ejemplo: γράφω ‘escribo’ (presente), γέγραφα ‘he escrito’ (pretérito perfecto), γραφον ‘escribía’ (pretérito imperfecto), έγραψα ‘escribí’ (aoristo), ἐγεγράφη ‘había escrito’ (pretérito pluscuamperfecto), γράψω ‘escribiré’ (futuro), γεγράψεται ‘habrá sido escrito’ (futuro perfecto).

 

Los verbos del griego clásico se dividen en dos grandes grupos: verbos temáticos (o verbos en ), en los que las desinencias se añaden al tema mediante vocales temáticas, y verbos atemáticos (o verbos en -μι), en los que las desinencias se añaden directamente al tema. La mayoría pertenecen al primer grupo. En los diccionarios de griego clásico, los verbos se enuncian en su forma de primera persona singular del presente de indicativo, a partir de la cual se puede construir toda la conjugación de carácter regular mediante la raíz (resultante de restar la terminación –ω o -μι) y las distintas desinencias. Por ejemplo, el verbo temático παιδεύω ‘educo’ posee un infinitivo παιδεειν ‘educar’ y las siguientes formas de presente de indicativo:

ἐγώ παιδεω ‘yo educo

σύ παιδεεις ‘tú educas

αὐτός / αὐτή / αὐτό παιδεει ‘él / ella / ello educa’

ἡμεῖς παιδεομεν ‘nosotros educamos’

ὑμεῖς παιδεετε ‘vosotros educáis’

αὐτοί / αὐταί / αὐτά παιδεουσιν ‘ellos / ellas / ellos educan’

Un verbo atemático como τίθεμι ‘poner’, con un infinitivo τιθέναι, presenta el siguiente paradigma de presente de indicativo:

ἐγώ τίθημι ‘yo pongo

σύ τίθης ‘tú pones

αὐτός / αὐτή / αὐτό τίθησι ‘él / ella / ello pone’

ἡμεῖς τίθεμεν ‘nosotros ponemos’

ὑμεῖς τίθετε ‘vosotros ponéis’

αὐτοί / αὐταί / αὐτά τιθέασιν ‘ellos / ellas / ellos ponen’

 

La mayor parte de esta complejidad flexiva del verbo en griego clásico se conserva en la lengua moderna, aunque por lo general ha habido una tendencia hacia las formas analíticas en lugar de sintéticas. Durante el período helenístico se produjo la desaparición del número dual en la conjugación, al igual que el modo optativo. No obstante, el griego contemporáneo ha conservado la distinción entre las voces activa, media y pasiva, aunque estas dos últimas son formalmente idénticas y por ello resulta más apropiado hablar de una oposición entre voz activa y voz medio-pasiva. Por ejemplo, el verbo πλύνω ‘lavar’ posee un aoristo medio-pasivo πλύθηκα que puede significar ‘fui lavado’ o ‘me lavé’, de forma que tan sólo el contexto puede indicar de cuál de estas interpretaciones se trata.

 

Al igual que muchas otras lenguas indoeuropeas, el griego desarrolló un futuro analítico a partir de una forma sintética. Durante el período helenístico esta última empezó a quedar obsoleta, y nuevas construcciones perifrásticas comenzaron a usarse de forma profusa, hasta que hacia el siglo X se generalizó el empleo de θέλω ‘querer’ como auxiliar. En un principio se utilizaba este verbo dentro de un número variado de construcciones (entre ellas una con el verbo principal en infinitivo), hasta que a finales de la Edad Media triunfó la formada por él y la partícula verbal ν, que tras una serie de reducciones dio lugar al moderno auxiliar de futuro θά (ej.: θά γράψω ‘escribiré’). De forma similar, el sistema de perfecto del griego clásico desapareció desde el punto de vista formal durante el período de la coiné, con lo que sus funciones pasaron a ser desempeñadas por el aoristo y varias construcciones perifrásticas (como por ejemplo la del auxiliar εἰμί ‘ser’ más participio). No fue hasta mediados del período del griego medio (siglo X, aproximadamente) cuando surgió un nuevo pretérito pluscuamperfecto analítico, formado mediante el aoristo de έχω ‘tener, haber’ y el antiguo infinitivo (ej.: είχα γράψαι ‘había escrito’, más tarde είχα γράψει). A partir de esta forma de pluscuamperfecto se crearon con posterioridad las nuevas construcciones de pretérito perfecto, con el presente de έχω y el infinitivo (ej.: έχω γράψει ‘he escrito’), y futuro perfecto, con el auxiliar de futuro θά. Tras la creación de todas estas construcciones perifrásticas, la oposición entre aspecto imperfectivo y aorístico se extendió igualmente al futuro (ej.: θά γράφω ‘estaré escribiendo’ vs. θά γράψω ‘escribiré’).

 

Por lo que respecta a las formas no personales del verbo, el griego moderno ha reducido el amplio abanico del griego clásico, de manera que actualmente sólo se conserva un gerundio activo, con una función básica de adverbio oracional (ej.: γράφοντας ‘escribiendo’), y un gerundio medio-pasivo (ej.: γραφόμενος ‘estando escrito’), mientras que el infinitivo ha desaparecido por completo de la lengua.

 

 

Sintaxis

 

Como se mencionó anteriormente, el infinitivo del griego clásico se perdió durante el período helenístico. Una de las consecuencias de este proceso fue la progresiva sustitución de las proposiciones subordinadas infinitivas por otras formadas mediante la conjunción subordinante ἵνα y el verbo en forma personal. Por ejemplo, en el Nuevo Testamento se encuentran testimonios diversos de estas dos construcciones:

 

ο οκ εμ ξιος  τ πδημα  τν ποδν λσαι

de quien no soy digno la sandalia del pie descalzar

‘(alguien) de cuyo pie no merezco descalzar la sandalia’ (Actos 13:25)

 

ο γ οκ εμ ξιος  να λσω ατο τν μντα το ποδματος

de quien yo no soy digno que suelte a él la correa de su sandalia

‘a quien no soy digno de desatar la correa de la sandalia’ (San Juan 1:27)

 

Durante el período del griego medio, la segunda construcción había sustituido completamente a la primera (con las conjunciones subordinantes νά o ὅτι en lugar de la antigua ἵνα), con lo que el uso del infinitivo se redujo únicamente a las perífrasis verbales de perfecto y futuro. De esta forma, el griego moderno se ha convertido en una lengua anómala dentro de la familia indoeuropea, ya que todos los complementos verbales dentro de proposiciones subordinadas son formas personales, marcadas para persona, número y tiempo. Esto significa que, en lugar de construcciones como “deseo cantar”, el griego posee otras del tipo “deseo que yo cante”.

 

Dado que se trata de una lengua altamente flexiva, el griego siempre ha disfrutado de un orden sintáctico relativamente libre dentro de la oración. No obstante, la lengua tiende a las estructuras Sujeto-Verbo-Objeto en situaciones no marcadas y Verbo-Sujeto-Objeto cuando se trata de frases que presentan información nueva.

 

 

Texto ilustrativo

 

[GRIEGO CLÁSICO]

Μετ δ τατα ο πολλας μέραις στερον λθεν ξ θηνν Θυμοχάρης χων νας λίγας: κα εθς ναυμάχησαν αθις Λακεδαιμόνιοι κα θηναοι, νίκησαν δ Λακεδαιμόνιοι γουμένου γησανδρίδου. Μετ' λίγον δ τούτων Δωριες Διαγόρου κ όδου ες λλήσποντον εσέπλει ρχομένου χειμνος τέτταρσι κα δέκα ναυσν μα μέρ. Κατιδν δ τν θηναίων μεροσκόπος σήμηνε τος στρατηγος. Ο δ νηγάγοντο π' ατν εκοσι ναυσίν, ς Δωριες φυγν πρς τν γν νεβίβαζε τς ατο τριήρεις, ς νοιγε, περ τ οίτειον.

λληνικά, Ξενοφών

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Después de esto, no muchos días después, llegó Zimójares desde Atenas en posesión de pocas naves, y de nuevo los lacedemonios y los atenienses entablaron al momento una batalla naval; vencieron los lacedemonios, acaudillados por Aguesándridas. Poco después de esto Dorío, hijo de Diágoras, navegaba al amanecer desde Rodas hacia el Helesponto con catorce naves, comenzado ya el invierno. El vigía de los atenienses, tras observar esto, dio órdenes a los capitanes. Éstos zarparon contra aquél con veinte naves, de las cuales Dorío huyó por tierra una vez que las descubrió, y trajo sus propias naves a orillas del Roiteo.

Helénicas, Jenofonte (ca. 431-ca. 354 a.C.)

 

[GRIEGO MODERNO]

Κι ο νους του αγκάλιασε πονετικά την Κρήτη. Την αγαπούσε σαν ένα πράμα ζωντανό, ζεστό, πού ‘χε στόμα και φώναζε, και μάτια κι έκλεγε, και δεν ήταν καμωμένη από πέτρες και χώματα κι από ρίζες δέντρων, παρά από χιλιάδες παππούδες και μάνες που δεν πεθαίνουν ποτέ τους παρά ζουν και μαζεύονται κάθε Κυριακή στις εκκλησιές και αγριεύουν κάθε τόσο, ξετυλίγουν μέσα από τα μνήματα μια θεόρατη σημαία και πιάνουν τα βουνά.

Καπετάν Μιχάλης (1953), Νίκος Καζαντζάκης

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Lleno de pesar, su espíritu abrazó Creta. Creta era para él una criatura viviente y cálida con una boca que hablaba y unos ojos que lloraban; una Creta que estaba formada no por piedras, terrones y raíces, sino por miles y miles de antepasados que nunca murieron y que se reunían, cada domingo, en las iglesias. Continuamente estaban llenos de ira, y en sus tumbas desplegaban una majestuosa bandera y se lanzaban con ella hacia las montañas.

Libertad o muerte (1953), Nikos Kazantzakis



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