Indoeuropeo

 

También conocido como protoindoeuropeo, constituye la lengua originaria (ya desaparecida) de la que derivan las llamadas lenguas indoeuropeas. Se cree que la primitiva civilización indoeuropea, que habitaba entre el norte del Cáucaso y el norte del Mar Caspio, se desarrolló durante el quinto milenio a.C. Entre los años 4000 y 3500 a.C. se produjeron sus primeros movimientos migratorios hacia los actuales territorios de Ucrania, Rumanía, Yugoslavia y el este de Hungría. En una segunda oleada (entre los años 3500 y 3000 a.C.), los primitivos pueblos indoeuropeos se asentaron en Europa central y septentrional, la región balcánica, Anatolia y norte de Irán. Por último, se produjo su desplazamiento hacia Grecia y la zona mediterránea oriental. Durante el curso de su expansión, los indoeuropeos entraron en contacto con otras poblaciones, cuya lengua fue reemplazada por la de los conquistadores.

 

En la actualidad, el indoeuropeo es una lengua muerta, que los especialistas han reconstruido a partir de los testimonios lingüísticos de idiomas afines entre sí mediante el llamado método comparativo. El terreno que se halla mejor abonado para descubrir relaciones genéticas entre las lenguas mediante este procedimiento es el léxico. El proceso que siguen los lingüistas consiste en comparar una serie de palabras que expresan los mismos conceptos en las distintas lenguas para llegar al origen común del que todas ellas derivan. Este elemento reconstruido es lo que se conoce como protoforma —de ahí el nombre de “protoindoeuropeo”—, que se suele preceder de un asterisco para indicar que no está realmente testimoniada, sino que se supone que era así.

 

 

Los sonidos del indoeuropeo

 

A continuación se presenta el cuadro fonético de las consonantes del indoeuropeo. Su verdadera pronunciación resulta una mera conjetura, aunque la comparación de las distintas lenguas indoeuropeas que la lingüística moderna ha llevado a cabo confirma la validez global del presente esquema. Las consonantes nasales y líquidas [m,n,l,r] podían ser silábicas en ciertos casos, es decir, funcionar como núcleo silábico, en una posición característica de las vocales (por ejemplo, el sonido [] de la palabra indoeuropea *wkwo- ‘lobo’). Los sonidos oclusivos poseían una triple serie: sordos [p,t,k,kʷ], sonoros sin aspiración [b,d,ɡ,ɡʷ] y sonoros con aspiración [bʰ,dʰ,ɡʰ,ɡʷʰ] (en los que se producía una expulsión adicional de aire procedente de los pulmones). En un estado muy primitivo de su evolución, el indoeuropeo poseyó además varios fonemas indeterminados de tipo “laríngeo”, posiblemente fricativos, que se pronuncian juntando estrechamente los cartílagos aritenoides de la glotis de forma tal que las cuerdas vocales sólo pueden vibrar en uno de sus extremos. El sonido que se produce de esta manera posee un tono muy bajo, parecido al de una persona cuando está agonizando.

 

LUGAR DE ARTICULACIÓN

bilabial

dental

alveolar

palatovelar

labiovelar

MODO DE ARTICULACIÓN

oclusivo

p          b

t           d

 

k          ɡ

kʷ      ɡʷ

oclusivo aspirado

bʰ

dʰ

 

ɡʰ

 ɡʷʰ

fricativo

 

 

s

 

 

nasal

m

 

n

 

 

lateral

 

 

l

 

 

vibrante

 

 

r

 

 

aproximante

 

 

 

j

w

 

Las vocales del indoeuropeo constituían sonidos puros (como las cinco vocales del español), aunque presentaban una doble serie de vocales largas (ā, ē, ī, ō, ū) y vocales breves (a, e, i, o, u). Su combinación podía producirse libremente en los diptongos ei, oi, ai, eu, ou, au. El sonido llamado schwa (ə) representaba una vocal breve de timbre indeciso. El cuadro fonético de las vocales indoeuropeas es el siguiente:

 

FRONTALIDAD

anterior

central

posterior

ALTURA

alto

largo

corto

iː

i

 

uː

u

medio

largo

corto

eː

e

ə

oː

o

bajo

largo

corto

 

aː

a

 

 

Un rasgo característico del indoeuropeo es el sistema de alternancias vocálicas conocido como apofonía, consistente en una serie ordenada de cambios vocálicos que servía para expresar distintas funciones gramaticales (al igual que ocurre en el inglés actual con algunos verbos irregulares, como write, que tiene un pretérito wrote). La apofonía afectaba en indoeuropeo a las vocales e y o. La forma básica era siempre e, aunque esta vocal podía aparecer como o en ciertos contextos fonéticos, mientras que en otros ambos sonidos podían desaparecer por completo. Sobre esta base, en lingüística indoeuropea se habla de formas que muestran, respectivamente, el grado “e” (o grado pleno), el grado “o” y el grado cero: es lo que se conoce como apofonía cualitativa. Las vocales e y o podían aparecer además como sus correlatos largos ē y ō, en cuyo caso se habla de grado de alargamiento: es lo que se conoce como apofonía cuantitativa. El siguiente ejemplo sirve para ilustrar perfectamente todo lo anterior: la raíz indoeuropea *ped- ‘pie’ aparece en el grado “e” en su derivado latino ped- (de donde proviene el español pedal), mientras que se conservó en el grado “o” en la correspondiente raíz griega pod- (como en podología). El grado cero, sin vocal alguna, aparece atestiguado en el sánscrito *pd-, y el grado de alargamiento de “o” en la raíz germánica *fōtuz (en inglés foot), que deriva de la forma indoeuropea *pōd-. La acción conjunta de la apofonía cualitativa y la cuantitativa representaba un importante mecanismo de caracterización morfológica en indoeuropeo, ya que se utilizaba para representar las categorías gramaticales en sus diferentes formas flexivas.

 

Cada palabra del indoeuropeo poseía una única sílaba acentuada que recibía la mayor carga tonal. Se trataba también de un elemento con valor fonemático, es decir, se utilizaba para señalar las diferentes categorías gramaticales de las palabras (de forma parecida a como ocurre actualmente en inglés, que posee dobletes del tipo increase [sust.] / increase [v.], rebel [sust.] / rebel [v.]). Por ejemplo, en la declinación nominal de algunos sustantivos como el anteriormente mencionado *ped-, el nominativo y el acusativo llevaban el acento prosódico en la raíz, mientras que el genitivo, el dativo y el instrumental lo llevaban en el sufijo. Un fenómeno similar ocurría con los verbos.

 

 

Características gramaticales del indoeuropeo

 

Todas las lenguas indoeuropeas eran flexivas en su origen, es decir, poseían un sistema de desinencias o terminaciones especiales para modificar las palabras que servía para indicar diversas funciones gramaticales: caso, número, tiempo, persona, aspecto, etc. La mayoría de las lenguas modernas, no obstante, han perdido gran parte de esta complejidad morfológica, aunque las semejanzas y diferencias entre ellas han servido a los lingüistas para reconstruir el sistema gramatical originario del indoeuropeo.

 

Por lo que se sabe, se trataba de una lengua altamente flexiva, en la que los elementos léxicos variables estaban compuestos por tres partes básicas: una raíz, uno o varios sufijos y una desinencia (el conjunto de la raíz más los sufijos es lo que se conoce como tema). Por ejemplo, el sustantivo *kerwos ‘ciervo’ está formado por la raíz *ker- ‘cuerno’, el sufijo nominal -wo- y la desinencia casual de nominativo singular -s. La raíz del indoeuropeo contiene el núcleo semántico básico (la idea subyacente que motiva el significado de la palabra), mientras que el sufijo sirve para indicar la categoría morfológica a la que pertenece y la desinencia aporta información gramatical más detallada basada en la función sintáctica de la palabra. De esta forma, una única raíz como *prek- ‘pedir’ puede, dependiendo del sufijo que se le añada, formar un verbo *prk-sko- ‘pedir, preguntar’ (Lat. poscere), un sustantivo *prek- ‘oración’ (Lat. preces) o un adjetivo *prok-o ‘pretendiente’ (Lat. procus).

 

La flexión nominal (o declinación) del indoeuropeo poseía ocho casos (nominativo, vocativo, acusativo, genitivo, dativo, ablativo, locativo e instrumental), tres géneros (masculino, femenino y neutro) y tres números (singular, plural y dual). De todas las lenguas indoeuropeas, el sánscrito es la única que conservó inalterado este esquema morfológico. Además de la categoría de los sustantivos, la flexión nominal engloba la de los adjetivos y los pronombres, que han de concordar con los anteriores en caso, género y número. El siguiente cuadro presenta la declinación del sustantivo *ekwos ‘caballo’ y su evolución comparativa en varias lenguas indoeuropeas:

 

 

LENGUA

CASO

indoeuropeo

sánscrito

griego

latín

irlandés ant.

inglés ant.

SINGULAR

nominativo

*ekwos

aśvas

hippos

equus

ech

eoh

vocativo

*ekwe

aśva

hippe

eque

eich

acusativo

*ekwom

aśvam

hippon

equum

ech n-

eoh

genitivo

*ekwosyo

aśvasya

hippou

equī

eich

ēos

dativo

*ekwōy

aśvāya

hippōi

equō

eoch

ēo

ablativo

*ekwōd

aśvād

equō

locativo

*ekwoy

aśve

instrumental

*ekwō

aśvena

PLURAL

nominativo

*ekwōs

aśvās

hippoi

equī

eich

ēos

vocativo

*ekwōs

aśvās

hippoi

equī

eich

ēos

acusativo

*ekwons

aśvān(s)

hippous

equōs

eochu

ēos

genitivo

*ekwōm

aśvānām

hippōn

equōrum

ech n-

ēona

dativo

*ekwobh(y)os

aśvebhyas

hippois

equīs

echaib

ēom

ablativo

*ekwobh(y)os

aśvebhyas

hippois

equīs

echaib

ēom

locativo

*ekwoysu

aśvesu

instrumental

*ekwōys

aśvais

 

Se puede apreciar en este esquema cómo los ocho casos originales del indoeuropeo se fueron reduciendo con el paso del tiempo en las diferentes lenguas. En particular, los casos instrumental y locativo se asimilaron al ablativo, que pasó a representar cualquier tipo de complemento circunstancial.

 

En cuanto a la flexión verbal (o conjugación), la reconstrucción del indoeuropeo ha dado lugar a un sistema de dos voces (activa y medio-pasiva), cuatro modos (indicativo, subjuntivo, optativo e imperativo) y tres tiempos (presente, aoristo y perfecto). No obstante, este último accidente gramatical no representaba una marca directa y explícita del verbo indoeuropeo —hecho que sí se generalizó en todas las lenguas que derivaron de él—, ya que lo que se establecía en realidad eran relaciones aspectuales, basadas en el tipo de actividad expresada por el verbo (momentánea, continua, iterativa, etc.). Adicionalmente, el verbo indoeuropeo poseía marcas de persona (primera, segunda y tercera) y número (singular, plural y dual).

 

El principal mecanismo para la formación de palabras en indoeuropeo era la composición o combinación de dos palabras distintas para formar una sola. En cuanto a su estructura sintáctica, se trataba de una lengua que favorecía el orden Sujeto-Objeto-Verbo.

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