Lenguas HELÉNICAS

 

Las lenguas helénicas son un subgrupo dentro de la familia indoeuropea formado por un conjunto de variedades lingüísticas históricamente relacionadas habladas en Grecia. Hasta el siglo IV a.C., fecha en la que surge la coiné o variedad estándar común de griego, en la Península Helénica convivieron diversas lenguas divididas en varios grupos: occidental (que comprendía los dialectos dórico, aqueo y eleo), noroccidental (epirota, acarnanio, etolio, locrio, focidio y ptiótico), central o eólico (beocio, tesalio y lésbico), arcado-chipriota y ático-jónico. Este último dialecto poseía un carácter marcadamente literario, lo cual fue fundamental para que sirviera de base al griego clásico, que con el tiempo daría lugar al griego moderno, la única variedad helénica de importancia que ha sobrevivido.

 

Origen y evolución de los dialectos helénicos

A comienzos del segundo milenio a.C., una serie de pueblos indoeuropeos (a los que Homero denominó “aqueos”) llegaron a la Península Griega y se asentaron en el Peloponeso y algunas de las islas de los alrededores. La lengua hablada por ellos fue la que posteriormente dio origen al dialecto jónico. Posiblemente desplazaron y absorbieron a una población autóctona anterior de pueblos pelasgos, aunque no sin antes absorber algunos rasgos de su lengua, especialmente las secuencias consonánticas -νθ- y -σσ- en topónimos y nombres de flora y fauna (ej.: Κόρινθος ‘Corinto’, μίνθη ‘menta, Παρνασσός ‘Parnaso’). En el siglo XI a.C. tuvo lugar una invasión de pueblos dóricos que ocasionó una considerable redistribución de la población griega, con la consiguiente dispersión de dialectos. Durante todos estos años apenas se produjeron testimonios escritos en alguna variante helénica.

 

No fue hasta los siglos IX y VIII a.C. cuando se empezó a utilizar el dialecto jónico para la escritura de los poemas homéricos, mediante un nuevo sistema ortográfico que empleaba caracteres semíticos (descubiertos gracias a los intercambios comerciales con los fenicios). Los griegos tuvieron el acierto de adoptar ciertos símbolos semíticos que no tenían correspondencia en su escritura para representar sus cinco vocales, creando de esta forma el primer alfabeto propiamente dicho de la historia: el alfabeto griego. Más tarde, el jónico se asimiló al dialecto ático hablado en la floreciente Atenas, y ello fue el origen de la variedad llamada ático-jónico, que sirvió de instrumento para la difusión de la literatura clásica griega a lo largo de un período creativo sin precedentes en todo el mundo occidental (con figuras de la talla de Platón, Aristóteles, Sófocles, Eurípides, Aristófanes, Demóstenes, Jenofonte, etc.).

 

Desde un punto de vista literario-lingüístico, los dialectos helénicos clásicos de mayor importancia son los siguientes:

a) Jónico. Se hablaba en la isla griega de Eubea, el archipiélago de las Cícladas y la región de Asia Menor que comprendía Esmirna, Éfeso y Mileto. Antes de su fusión con el ático, representó el principal instrumento para la transmisión de la cultura griega, gracias sobre todo a las obras de Homero, Hesíodo y Heródoto.

b) Ático. La lengua empleada durante el período clásico en Atenas y sus alrededores, que constituyó la base de la coiné o griego estándar común.

c) Dórico. Representaba la lengua de Esparta. Desde el punto de vista lingüístico, se caracterizaba por ciertos rasgos arcaicos, como por ejemplo la conservación de la ā originaria del indoeuropeo en palabras como μάτηρ ‘madre’, que en ático y jónico evolucionaron a η (μήτηρ). Por este motivo, la literatura ática empleaba el dórico para lograr efectos cómicos (como por ejemplo en el Lisístrata, de Aristófanes, escrito hacia el año 411 a.C.), así como en la poesía lírica de tipo coral.

d) Eólico. Se hablaba en Tesalia y en algunas islas de los alrededores, como Lesbos. Su principal cultivadora fue la poetisa Safo (siglos VII-VI a.C.), que compuso poemas líricos dedicados sobre todo al amor. Un curioso rasgo de este dialecto es la presencia del sonido bilabial [p] representando el ático [t] en palabras como πίσυρες ‘cuatro’ en lugar de τέσσαρες. También conservó una antigua grafía del griego micénico conocida como digamma (ϝ) que transcribía la semivocal [w] (p. ej., eólico ϝοκος ‘casa’ vs. ático οκος).

 

Dialectos helénicos modernos

Aparte del griego moderno (con sus dialectos regionales en territorios del Mediterráneo y el Mar Negro), existen otras dos variantes helénicas dignas de mención que se hablan en la actualidad: póntico y chaconio. El póntico es un dialecto del griego ático llevado a Grecia durante las décadas de 1920 y 1930 por emigrantes de las costas del Mar Negro, habitadas por griegos desde el período alejandrino. Se estima que posee unos 400.000 hablantes en la propia Grecia (especialmente en los suburbios de Atenas y El Pireo), además de 120.000 en el oeste de Georgia y 320.000 más repartidos por Turquía, Rusia y otros territorios vecinos. El póntico y el griego moderno no son mutuamente inteligibles. El chaconio es una variedad helénica derivada del antiguo dialecto dórico hablada en el Peloponeso oriental (en el extremo meridional de Grecia) por no más de 200 personas, en su mayor parte pastores; tampoco es posible su comprensión con el griego moderno.

 

Como resultado de la diáspora del pueblo griego tras la desintegración del Imperio Bizantino, en las costas del mar de Azov, en el sureste de Ucrania, se habla una variedad helénica conocida como mariupolitano (o rumeíka). En el sur de Italia, en Calabria y Apulia, se ha conservado una variedad conocida como griko. En Turquía central, la asimilación de la comunidad griega al turco dio lugar a una lengua mixta llamada capadocio, que durante el intercambio de población entre Turquía y Grecia durante la década de 1920 fue llevado a este último país, en donde volvió a mezclarse con el griego moderno.

 

Otras lenguas helénicas del Mediterráneo desaparecieron en época histórica (como el arcado-chipriota, el panfilio, el eólico y el micénico) o ya en época moderna (como el yevánico o judeo-griego, lengua hablada por los judíos romaniotes de Grecia que emigraron a Israel, Turquía y Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial).

 

Esquématicamente, la clasificación de las lenguas helénicas se puede representar de la siguiente manera (una cruz [†] indica que se trata de variedades lingüísticas ya desaparecidas o sin hablantes nativos; entre paréntesis se incluyen los principales territorios en los que se hablan):

 

1. Rama ático-jónica

   1.1. griego

        1.1.1. griego estándar (Grecia, Chipre)

        1.1.2. mariupolitano (Ucrania)

        1.1.3. griko (Italia)

        1.1.4. capadocio (Turquía, Grecia)

        1.1.5. yevánico [†] (Grecia)

   1.2. póntico (Grecia, Georgia, Turquía, Rusia)

2. Rama dórica

   2.1. chaconio (Grecia)

3. Rama arcado-chipriota

   3.1. arcado-chipriota [†] (Grecia, Chipre)

   3.2. panfilio [†] (Turquía)

4. eólico [†] (Grecia)

5. micénico [†] (Grecia, Chipre)

 

Bibliografía general

BERENGUER AMENÓS, Jaime: Gramática griega (Barcelona: Bosch, 1997).
BROWNING, Robert: Medieval and Modern Greek (Cambridge University Press, 1982).
GOODWIN, William / GULICK, Charles: Greek Grammar (Waltham: Blaisdell, 1958).
HOLTON, David (et. al.): Greek: A Comprehensive Grammar (London: Routledge, 2012
).

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