LATÍN

 

FICHA TÉCNICA

Nombre original

lingua latīna ['lɪŋɡwa la'tiːna]

Nombre español

latín [la'tin]

Nombre inglés

Latin ['lætɪn]

Filiación lingüística

familia indoeuropea > grupo itálico > rama latino-falisca

Hablado en

Ciudad del Vaticano¹, Península Itálica, Imperio Romano

Número de hablantes

Dialectos principales

latín clásico, latín vulgar (lenguas románicas), latín medieval

Sistema de escritura

alfabeto latino

Documentado desde

ca. 600 a.C.

Tipología sintáctica

S-O-V

° idioma nacional        ¹ idioma oficial        + dialecto        # idioma minoritario.

 

ESQUEMA

1.        Introducción

2.        Evolución histórica

3.        Ortografía y pronunciación

4.        Morfología

5.        Sintaxis

6.        Texto ilustrativo

 

 

Introducción

 

El latín (lingua latina o latinus sermo) pertenece a la rama latino-falisca de las lenguas itálicas, subgrupo dentro de la familia indoeuropea. En la actualidad se trata de un idioma ya extinto, sin hablantes nativos, aunque se emplee frecuentemente en la comunicación oficial del Vaticano como lengua litúrgica. No obstante, su importancia lingüística radica en su amplia tradición cultural y en ser el origen de las llamadas lenguas románicas (entre las que se halla el español).

 

Originariamente, el latín era tan sólo un dialecto local hablado en una pequeña aldea en la desembocadura del río Tíber conocida como Roma, que una serie de emigrantes indoeuropeos del norte había introducido en la Península Itálica alrededor del año 1000 a.C. Con el paso de los años, esta aldea llegó a convertirse en un importante núcleo gracias a su estratégica posición, y el latín se extendió como lengua de todo el Lacio, la región en la que se hallaba Roma. Gracias no sólo al uso de las armas, sino también mediante hábiles tratados y alianzas, los romanos sometieron a los pueblos vecinos y dominaron la violenta oposición de sus principales enemigos, los etruscos y los samnitas. Hacia el año 275 a.C., su poder se había expandido ya por toda la Península Itálica. Tras las Guerras Púnicas con Cartago, el incipiente Imperio Romano se extendió progresivamente por toda la cuenca occidental del Mediterráneo, llamado ya por ellos mismos Mare Nostrum como señal de su dominio. De esta forma, fueron conquistando las diferentes regiones y estableciendo en ellas provincias administrativas: Hispania (cuya ocupación comenzó en el año 197 a.C.), Grecia (146 a.C.), Asia Menor (129 a.C.), Dacia (107 a.C.), Gallia Cisalpina (81 a.C.), Britannia (43 a.C.), etc. A medida que los romanos fueron incrementando su dominio sobre los territorios bañados por el Mediterráneo, la variedad hablada del latín (conocida como latín vulgar) se fue imponiendo progresivamente en las distintas zonas conquistadas, y ello tuvo como consecuencia más inmediata el surgimiento de las diversas lenguas románicas (romances o neolatinas), que en su origen constituían simplemente variedades dialectales de este latín vulgar. Se trata del español, portugués, catalán, francés, provenzal, italiano, sardo, retorrománico, rumano, dálmata y mozárabe (estas dos últimas ya desaparecidas).

 

 

Evolución histórica

 

Tradicionalmente, la lingüística ha dividido la evolución de la lengua latina en cinco períodos o edades:

 

1) Latín arcaico (desde el siglo VII a.C. hasta finales del siglo II a.C.). Las principales fuentes para el conocimiento de esta lengua son un grupo de inscripciones, actas legales y fragmentos de cantos rituales. El más antiguo testimonio escrito es la inscripción hallada en la fíbula de Preneste, de hacia el año 600 a.C. Está formada por caracteres griegos, y dice lo siguiente: manios med fhefhaked nvmasioi, es decir, Manius me fecit Numerio ‘Manio me hizo para Numerio’. La literatura latina se desarrolla plenamente durante los siglos III y II a.C., gracias sobre todo a las obras de Livio Andrónico (siglo III), Nevio (270-201), Plauto (259-184) y Ennio (239-169).

 

2) Latín preclásico (desde finales del siglo II a.C. hasta mediados del siglo I a.C.). La lengua literaria empieza a desprenderse de arcaísmos y se unifica completamente, basándose para ello en el habla de Roma. Los principales autores que jalonan este período son Catón (234-149), Terencio (190-159), Lucilio (148-101), Varrón (116-27), Lucrecio (99-55) y Catulo (84-54).

 

3) Latín clásico (desde mediados del siglo I a.C. hasta el año 14 d.C.). Este período constituye la Edad de Oro de las literatura latina, que se desarrolló paralelamente al auge de la política romana. Son los años en los que florecen los grandes retóricos y filósofos, como Cicerón (106-43), Salustio (86-35), Virgilio (70-19), Horacio (66-8), Tito Livio (59 a.C.-17 d.C.) y Ovidio (43 a.C.-17 d.C.). El latín clásico era ya una lengua perfectamente regulada por los gramáticos, distinta del latín vulgar que se hablaba en las calles de Roma y, en general, por todo el imperio.

 

4) Latín posclásico (desde el año 14 hasta el 200 d.C.). La lengua literaria latina comienza a adquirir un estilo afectado y a llenarse de elementos populares y arcaicos. Los autores más representativos de esta época son Séneca (4 a.C.-65), Petronio (34-66), Quintiliano (35-95), Marcial (40-104), Tácito (55-120) y Plinio el Joven (62-113).

 

5) Latín tardío (desde el año 200 d.C. hasta el surgimiento de las distintas lenguas románicas). El nivel literario y gramatical de la lengua latina va descendiendo progresivamente hasta alcanzar su culminación en la reforma carolingia del siglo VIII, momento en el que en Europa occidental se empieza a tomar conciencia lingüística de la existencia de romances o idiomas vernáculos, distintos del latín que se empleaba en la liturgia y en los documentos legales. Los principales autores de este período son casi todos ellos doctores de la Iglesia católica, que utilizan el latín para la difusión de sus enseñanzas teológicas: Tertuliano (160-220), San Agustín (354-430), San Jerónimo (347-420), etc. Durante este período, la lengua escrita (latín tardío) empieza a parecerse cada vez más a la hablada (latín vulgar), y ello se refleja en abundantes “incorrecciones” ortográficas y gramaticales a la hora de representarla por escrito.

 

A lo largo de la Edad Media, la lengua latina sobrevivió bajo la forma de una variedad ligeramente evolucionada conocida como latín medieval (o bajo latín), que representó la principal herramienta de comunicación internacional además del más importante medio escrito para la conservación de las obras literarias. Hasta hace relativamente poco, el conocimiento del latín era un requisito fundamental en los estudios humanísticos. Únicamente en el siglo XX se ha producido un declive en el interés hacia esta lengua clásica en favor de los idiomas modernos, aunque en los últimos años parece haber una vuelta al estudio del latín en todos los ámbitos educativos (especialmente en los países del norte de Europa). Con esta medida se está reafirmando no sólo una necesidad de conocer una de las principales lenguas de cultura de Occidente, cuyo vocabulario representa la base de la mayoría de lenguas europeas contemporáneas, sino también una herencia común. A este respecto, resulta especialmente significativo el caso de países como Finlandia, en los que incluso hay emisoras de radio que ofrecen su programación en latín. Por otro lado, la iglesia católica ha usado desde siempre el latín como lengua oficial y litúrgica.

 

 

Ortografía y pronunciación

 

El alfabeto latino es la base de la mayoría de lenguas occidentales modernas. Fue creado en el siglo VII a.C., a partir de una variedad del alfabeto jónico griego que los romanos adoptaron por mediación de los etruscos. Su evolución histórica, desde su variante arcaica con 21 letras hasta su versión moderna con 26, es la siguiente:

 

ALFABETO LATINO ARCAICO (ss. VII-I a.C.)

A

B

C

D

E

F

ı

H

I

K

L

M

N

O

P

Q

R

S

T

V

X

 

ALFABETO LATINO CLÁSICO (ss. I a.C.-III d.C.)

A

B

C

D

E

F

G

H

I

K

L

M

N

O

P

Q

R

S

T

V

X

Y

Z

 

ALFABETO LATINO MODERNO (desde el s. XIV)

Mayúsculas

A

B

C

D

E

F

G

H

I

J

K

L

M

N

O

P

Q

R

S

T

U

V

W

X

Y

Z

Minúsculas

a

b

c

d

e

f

g

h

i

j

k

l

m

n

o

p

q

r

s

t

u

v

w

x

y

z

Pronunciación (véase AFI)*

a

b

k

d

e

f

ɡ

-

i/j

i

k

l

m

n

o

p

kw

r

s

t

u/b

b/u

w

ks

i

ts

 

* Representa la pronunciación de la letra aislada o la más habitual. Para su pronunciación real en el contexto de la palabra, véase las distintas reglas ortográficas más abajo.

 

Los siguientes son los sonidos consonantes del latín durante su época clásica (véase Alfabeto Fonético Internacional):

 

LUGAR DE ARTICULACIÓN

bilabial

labio-dental

alveolar

palatal

velar

labio-velar

MODO DE ARTICULACIÓN

oclusivo

p      b

 

t      d

 

k      ɡ

kʷ ɡʷ

fricativo

 

f

s

 

 

 

nasal

m

 

n

 

 

 

vibrante múltiple

 

 

r

 

 

 

lateral

 

 

l

 

 

 

aproximante

w

 

 

j

 

 

 

La pronunciación de las consonantes del alfabeto latino es idéntica a la del español actual, con las siguientes excepciones:

a) La letra C se pronunciaba siempre como el sonido velar sordo [k], incluso delante de las vocales anteriores E e I (ej: circus [kírkus] ‘círculo’).

b) La letra G se pronunciaba siempre como el sonido velar sonoro [ɡ], incluso delante de las vocales anteriores E e I (ej.: germānus [ɡermánus] ‘hermano’, no *[ʤermánus]).

c) Existía en latín una serie extra de sonidos labiovelares, que correspondía a los grupos QU [kʷ] y GU [ɡʷ] (ej.: quī [kʷi] ‘quien’, sanguis [sánɡʷis] ‘sangre’.

d) En una primera etapa del latín existió un sonido velar fricativo [h], aunque muy pronto empezó a pronunciarse con una débil aspiración y más tarde desapareció por completo. De esta forma se creó la H “muda” del latín (ej.: humanus [umánus]), incluso agrupada con otras consonantes como en TH y CH, con la excepción de PH, que se pronunciaba como el sonido único [f] (ej.: philologus [filólogus] ‘literato’, pero thalamus [tálamus] ‘lecho’).

e) La letra Z se pronunciaba [ts] en inicio de palabra y [ds] en el interior (ej.: zōdiacus [tsodiákus] ‘zodíaco’).

f) El grupo LL se pronunciaba como una L geminada o doble (ej.: puella [pwél-la] ‘muchacha’).

g) La letra I representaba la semivocal [j] al comienzo de palabras (como en iacere [jákere] ‘yacer’) o entre dos vocales (como en māior [májor] ‘mayor’).

h) La letra V, cuando funcionaba como consonante, transcribía el sonido [b] (ej.: victor [bíktor] ‘vencedor’). Es habitual en la escritura de los textos latinos utilizar el carácter U para representar su valor de vocal, a persar de que esta letra no existiera durante la época del latín clásico (ej.: ūniversitās [uniβérsitas] ‘totalidad’). En determinados contextos, muy poco habituales, V representaba la semivocal [w] (como en volvi [bólwi] ‘rodé’ frente a volui [bólui] ‘deseé’).

 

Los siguientes son los sonidos vocálicos del latín (véase Alfabeto Fonético Internacional):

 

FRONTALIDAD

anterior

central

posterior

ALTURA

alto

i

 

u

medio

e

 

o

bajo

 

a

 

 

Como se ve, las vocales del latín eran idénticas a las cinco del español actual, aunque se dividían en dos series: vocales breves ([a], [e], [i], [o], [u]) y vocales largas ([aː], [eː], [iː], [oː], [uː]). Es habitual representar ortográficamente las segundas mediante una raya horizontal o macrón encima de la vocal en cuestión (únicamente si lo son por naturaleza, véase más abajo). La longitud vocálica era fonológicamente pertinente, ya que servía para diferenciar significados (como en pōpulus ‘álamo, chopo’ frente a populus ‘pueblo’). Adicionalmente, el latín poseía cinco diptongos: [ae], [au], [oe], [eu], [ui].

 

A partir sobre todo del siglo III d.C., las diez vocales originarias del latín clásico se redujeron a siete en latín vulgar, tras un proceso fonético por el cual la longitud (magnitud cuantitativa) dejó de ser un criterio diferenciador en favor del timbre (magnitud cualitativa). El anterior fenómeno, que constituye el germen del vocalismo particular de las lenguas románicas, puede representarse mediante el siguiente esquema:

[iː] > [i] (Lat. dīco > Esp. digo)

[i] > [e] (Lat. bibo > Esp. bebo)

[eː] > [e] (Lat. sērius > Esp. serio)

[e] > [ɛ] (Lat. merus > Esp. mero)

[aː] > [a] (Lat. lāna > Esp. lana)

[a] > [a] (Lat. pater > Esp. padre)

[o] > [ɔ] (Lat. dolor > Esp. dolor)

[oː] > [o] (Lat. vōtus > Esp. voto)

[u] > [o] (Lat. pulvis > Esp. polvo)

[uː] > [u] (Lat. lūna > Esp. luna)

A partir de este esquema se produjo la evolución particular de las distintas lenguas románicas. En español, por citar un ejemplo, las vocales abiertas [ɛ] y [ɔ] diptongaron por lo general en [ie] y [ue] en sílaba tónica (ej.: terra > tierra; porta > puerta), algo que no se produjo en portugués, que mantuvo inalteradas las vocales del latín.

 

La sílaba latina era larga por naturaleza si contenía una vocal larga (ej.: fidēlis ‘fiel’) o un diptongo (ej.: aurum ‘oro’), y era larga por posición si contenía una vocal breve cerrada, es decir, seguida de dos o más sonidos consonantes, salvo si se trataba de un grupo de oclusiva más líquida (ej.: fortis ‘fuerte’). Una sílaba era breve por naturaleza si contenía una vocal breve abierta (ej.: bene ‘bien’), o por posición si contenía una vocal breve seguida de un grupo consonántico de oclusiva más líquida (ej.: patria), ya que éste es indivisible y se agrupa siempre al comienzo de la sílaba siguiente.

 

El latín poseía reglas fijas para determinar la posición del acento prosódico dentro de la palabra. Las bisílabas se acentuaban siempre en la primera sílaba, independientemente de su longitud (rosa, nus). Las palabras de tres o más sílabas llevaban el acento en la penúltima si ésta era larga (obsnus) y en la antepenúltima si era breve (mina).

 

 

Morfología

 

Flexión nominal: Sustantivos y adjetivos

Los nombres se declinan según seis casos: nominativo, vocativo, acusativo, genitivo, dativo y ablativo. En virtud del tema (o final característico de la raíz), se agrupan en torno a cinco paradigmas o declinaciones, identificables por su genitivo singular:

1ª DECLINACIÓN: gen. sg. -AE (temas en -a-)

 2ª DECLINACIÓN: gen. sg. -I (temas en -o-)

 3ª DECLINACIÓN: gen. sg. -IS (temas en -i- o en consonante)

 4ª DECLINACIÓN: gen. sg. -US (temas en -u-)

 5ª DECLINACIÓN: gen. sg. -EI (temas en -e-)

El latín posee tres géneros, masculino, femenino y neutro, de carácter gramatical en lugar de natural. Los adjetivos se reparten en dos clases: los adjetivos de la 1ª clase se declinan (según el género gramatical) por la 1ª o 2ª declinación, mientras que los adjetivos de la 2ª clase se declinan por la 3ª declinación. No hay adjetivos que se declinen según la 4ª y 5ª declinaciones. A diferencia de los nombres, los adjetivos se enuncian por sus tres géneros (ej.: bonus,-a,-um ‘bueno’).

 

La mayoría de los nombres de la 1ª declinación son femeninos; muy pocos son masculinos (poeta, nauta, agricola). El paradigma de rosa,-ae [f] ‘rosa’ ilustra esta clase:

1ª declinación

singular

plural

nominativo

ros-a

ros-ae

vocativo

ros-a

ros-ae

acusativo

ros-am

ros-ās

genitivo

ros-ae

ros-ārum

dativo

ros-ae

ros-īs

ablativo

ros-ā

ros-īs

 

La mayoría de los nombres de la 2ª declinación son masculinos o neutros; los pocos femeninos que hay se declinan como los masculinos. Los paradigmas de dominus,-i [m] ‘señor’ y templum,-i [n] ‘templo’ ilustran esta clase:

2ª declinación (M)

singular

plural

nominativo

domin-us

domin-ī

vocativo

domin-e

domin-ī

acusativo

domin-um

domin-ōs

genitivo

domin-ī

domin-ōrum

dativo

domin-ō

domin-īs

Ablativo

domin-ō

domin-īs

 

2ª declinación (N)

singular

plural

nominativo

templ-um

templ-a

vocativo

templ-um

templ-a

acusativo

templ-um

templ-a

genitivo

templ-ī

templ-ōrum

dativo

templ-ō

templ-īs

ablativo

templ-ō

templ-īs

 

Existe una variante de la 2ª declinación para ciertos nombres masculinos acabados en -(E)R, como por ejemplo liber,-bri [m] ‘libro’:

2ª declinación (M)

singular

plural

nominativo

liber

libr-ī

vocativo

liber

libr-ī

acusativo

libr-um

libr-ōs

genitivo

libr-ī

libr-ōrum

dativo

libr-ō

libr-īs

ablativo

libr-ō

libr-īs

 

Los adjetivos de la 1ª clase (1ª y 2ª declinación) se declinan en femenino sobre el modelo de rosa (1ª decl.) y en masculino y neutro sobre dominus y templum, respectivamente (2º decl.). El paradigma de bonus,-a,-um ‘bueno’ ilustra este grupo:

Adjetivos 1ª clase

masculino

femenino

neutro

 

singular

nominativo

bon-us

bon-a

bon-um

vocativo

bon-e

bon-a

bon-um

acusativo

bon-um

bon-am

bon-um

genitivo

bon-ī

bon-ae

bon-ī

dativo

bon-ō

bon-ae

bon-ō

ablativo

bon-ō

bon-ā

bon-ō

 

plural

nominativo

bon-ī

bon-ae

bon-a

vocativo

bon-ī

bon-ae

bon-a

acusativo

bon-ōs

bon-ās

bon-a

genitivo

bon-ōrum

bon-ārum

bon-ōrum

dativo

bon-īs

bon-īs

bon-īs

ablativo

bon-īs

bon-īs

bon-īs

 

Existe una variante de adjetivos que se declinan igual que los anteriores en -US,-A,-UM, salvo que en masculino siguen el modelo de sustantivos como liber. El paradigma de niger,-gra,-grum ‘negro’ ilustra este grupo:

Adjetivos 1ª clase (-R)

masculino

femenino

neutro

 

singular

nominativo

niger

nigr-a

nigr-um

vocativo

niger

nigr-a

nigr-um

acusativo

nigr-um

nigr-am

nigr-um

genitivo

nigr-ī

nigr-ae

nigr-ī

dativo

nigr-ō

nigr-ae

nigr-ō

ablativo

nigr-ō

nigr-ā

nigr-ō

 

plural

nominativo

nigr-ī

nigr-ae

nigr-a

vocativo

nigr-ī

nigr-ae

nigr-a

acusativo

nigr-ōs

nigr-ās

nigr-a

genitivo

nigr-ōrum

nigr-ārum

nigr-ōrum

dativo

nigr-īs

nigr-īs

nigr-īs

ablativo

nigr-īs

nigr-īs

nigr-īs

 

Lo primero que ha de hacerse al encontrar un adjetivo en un texto latino es buscar un nombre con el que concuerde en género, número y caso, y establecer la unidad sintagmática "nombre-adjetivo". Cuando no existe tal nombre que lo acompañe es porque el adjetivo se ha sustantivado; ello ocurre sobre todo con la forma de nom. pl. masc. (boni ‘los buenos’) y de nom. neutro (bonum ‘lo bueno’; bona ‘las cosas buenas’).

 

La 3ª declinación comprende, por partes iguales, nombres masculinos, femeninos y neutros. Los sustantivos civis,-is [m y f] ‘ciudadano’, mare,-is [n] ‘mar’ y urbs,urbis [f] ‘ciudad’ ilustran el modelo de esta flexión con tema en -i-:

3ª declinación (tema –I-)

masc./fem.

femenino

neutro

 

singular

nominativo

civ-is

mar-e

urb-s

vocativo

civ-is

mar-e

urb-s

acusativo

civ-em

mar-e

urb-em

genitivo

civ-is

mar-is

urb-is

dativo

civ-ī

mar-ī

urb-ī

ablativo

civ-e

mar-ī

urb-e

 

plural

nominativo

civ-ēs

mar-ia

urb-ēs

vocativo

civ-ēs

mar-ia

urb-ēs

acusativo

civ-īs/ēs

mar-ia

urb-īs/ēs

genitivo

civ-ium

mar-ium

urb-ium

dativo

civ-ibus

mar-ibus

urb-ibus

ablativo

civ-ibus

mar-ibus

urb-ibus

 

Casi todos los nombres con tema en -i- pueden incluirse en alguno de los siguientes grupos:

1) Parisílabos: aquéllos cuyos distintos casos poseen todos el mismo número de sílabas (ej.: hostis,-is ‘extranjero, enemigo’; classis,-is ‘clase’).

2) Imparisílabos: aquéllos cuyo nominativo posee un menor número de sílabas que el resto de casos. A su vez, incluye dos subgrupos: a) imparisílabos de una sola sílaba acabada en un grupo de dos consonantes que se conservan, aunque con una ligera variación, en el genitivo (ej.: mons,montis ‘monte’; pars,partis ‘parte’); b) imparisílabos neutros terminados en -AL o -AR (ej.: animal,-ālis ‘animal’; calcar,-āris ‘espuela’).

 

Los sustantivos dux,ducis [m y f] ‘caudillo’ y flumen,-inis [n] ‘río’ ilustran el paradigma de la 3ª declinación con tema en consonante:

3ª declinación (tema c.)

masc./fem.

neutro

 

singular

nominativo

dux

flumen

vocativo

dux

flumen

acusativo

duc-em

flumen

genitivo

duc-is

flumin-is

dativo

duc-ī

flumin-ī

ablativo

duc-e

flumin-e

 

plural

nominativo

duc-ēs

flumin-a

vocativo

duc-ēs

flumin-a

acusativo

duc-ēs

flumin-a

genitivo

duc-um

flumin-um

dativo

duc-ibus

flumin-ibus

ablativo

duc-ibus

flumin-ibus

 

Los adjetivos de la 2ª clase se declinan mediante el modelo de la 3ª declinación. A diferencia de los de la 1ª clase, estos adjetivos poseen sólo una o dos terminaciones, y su flexión es la siguiente:

a) Los adjetivos de dos terminaciones (una para M/F y otra para N) se declinan como civis para masculino y femenino (excepto el ablativo singular, que termina en -I), y como mare para el neutro (ej.: fortis,-e ‘fuerte’).

b) Los adjetivos de una terminación (común para M, F y N) se declinan como urbs para masculino y femenino; este mismo modelo se emplea en el género neutro, aunque con nominativo, vocativo y acusativo singular sin ningún tipo de terminación, y nominativo, vocativo y acusativo plural acabados en -IA (ej.: prudens,-entis ‘prudente’). La mayoría de los adjetivos con una única terminación tienen tema en -I; aquellos otros con tema consonántico son más escasos (ej.: pauper,-eris ‘pobre’, princeps,-cipis ‘primero’, vetus,-eris ‘viejo’), y se declinan como dux para M/F y flumen para N.

 

La 4ª declinación comprende sustantivos predominantemente masculinos (algunos femeninos) y neutros. Los paradigmas de exercitus,-ūs [m] ‘ejército’ y cornū,-ūs [n] ‘cuerno’ ilustran esta clase:

4ª declinación

singular

plural

nominativo

exercit-us

exercit-ūs

vocativo

exercit-us

exercit-ūs

acusativo

exercit-um

exercit-ūs

genitivo

exercit-ūs

exercit-uum

dativo

exercit-uī

exercit-ibus

ablativo

exercit-ū

exercit-ibus

 

4ª declinación

singular

plural

nominativo

corn-ū

corn-ua

vocativo

corn-ū

corn-ua

acusativo

corn-ū

corn-ua

genitivo

corn-ūs

corn-uum

dativo

corn-uī

corn-ibus

ablativo

corn-ū

corn-ibus

 

La 5ª declinación comprende únicamente sustantivos femeninos. El modelo de rēs,rei ‘cosa’ ilustra esta clase:

5ª declinación

singular

plural

nominativo

r-ēs

r-ēs

vocativo

r-ēs

r-ēs

acusativo

r-em

r-ēs

genitivo

r-ei

r-ērum

dativo

r-ei

r-ēbus

ablativo

r-ē

r-ēbus

 

Los adjetivos calificativos del latín, al igual que ocurre en español, admiten grados de significación, de forma que su magnitud queda evaluada a lo largo de un cierto eje. Las siguientes son las formas básicas que adopta:

1) Grado positivo: doctus ‘sabio’.

2) Grado comparativo: 2.1) de superioridad: doctior ‘más sabio’, 2.2) de igualdad: tam doctus ‘tan sabio’, 2.3) de inferioridad: minus doctus ‘menos sabio’.

3) Grado superlativo: 3.1) de superioridad (relativo/absoluto): doctissimus ‘el más sabio/muy sabio’; 3.2) de inferioridad (relativo/absoluto): minime doctus ‘el menos sabio/muy poco sabio’.

Como puede verse, en latín no existe una diferencia morfológica entre el grado absoluto y el relativo dentro del superlativo; únicamente el contexto puede señalar claramente de cuál se trata en cada caso.

 

Para formar los grados de superioridad (los únicos que son sintéticos, es decir, con sufijos morfológicos) es necesario sustituir las desinencias -I o -IS de los respectivos genitivos masculinos singulares por las terminaciones -IOR (M/F) e -IUS (N) en el caso del comparativo, e -ISSIMUS,-A,-UM en el caso del superlativo. Por ejemplo:

doctus,-a,-um: doctior (M/F), doctius (N); doctissimus,-a,-um.

fortis,-e: fortior (M/F), fortius (N); fortissimus,-a,-um.

Los grados de superioridad también se declinan, ya que siguen siendo adjetivos: el comparativo (como tema consonántico que es) se declina según el modelo de dux para M/F y flumen para N, mientras que el superlativo sigue el paradigma de bonus,-a,-um.

 

Al igual que en español, en latín existe una serie de comparativos y superlativos que presentan formas anómalas y dispares con respecto al grado positivo, fenómeno que se conoce como supleción (ej.: bonus-melior-optimus ‘bueno-mejor-óptimo’; malus-peior-pessimus ‘malo-peor-pésimo’; parvus-minor-minimus ‘pequeño-menor-mínimo’; magnus-maior-maximus ‘grande-mayor-máximo’).

 

Aparte de los calificativos, el latín posee otra serie de adjetivos. Los adjetivos numerales pueden ser cardinales (ūnus,-a,-um; duo,-ae,-o; trēs,tria; quattuor; quīnque; sex; septem; octō; novem; decem; etc.) u ordinales (primus,-a,-um; secundus,-a,-um...). Existe también una serie de adverbios numerales como semel ‘una vez’, bis ‘dos veces’, etc. Los adjetivos distributivos, que sirven para distribuir o repartir los sustantivos a los que acompañan, se declinan sólo como el plural de bonus,-a,-um, ya que la distribución requiere más de una entidad (singuli,-ae,-a ‘de uno en uno/uno cada uno’, bini,-ae,-a ‘de dos en dos/dos cada uno’, etc.).

 

Flexión nominal: Pronombres

Los pronombres personales latinos, a diferencia del resto de la flexión nominal, no presentan morfemas de género, pero en cambio tienen en común con la flexión verbal la categoría de persona. No existen en latín los pronombres personales de 3ª persona, en cuyo lugar se emplea el pronombre anafórico is,ea,id. Lo que sí existe es la forma de reflexivo del pronombre personal de 3ª persona (con todos los casos menos, por supuesto, nominativo y vocativo), como en la siguiente oración: stultus se laudat ‘el necio se alaba [a sí mismo]’.

Pronombres personales

1ª persona

2ª persona

reflexivo

 

Sing.

Pl.

Sing.

Pl.

Sing. y Pl.

nominativo

ego

nōs

vōs

vocativo

vōs

acusativo

nōs

vōs

genitivo

meī

nostrī/-um

tuī

vestrī/-um

sui

dativo

mihi/mī

nōbis

tibi

vōbis

sibi

ablativo

nōbis

vōbis

 

Como la categoría persona es indicada también por el verbo, el latín puede permitirse la libertad de omitir los pronombres personales en función de sujeto, como en [nos] amamus ‘amamos’. Los pronombres personales pueden reforzarse mediante la sufijación de partículas como -met, -te, -pte y la forma de reflexivo por reduplicación (ej.: egomet, tute, sese). Si un pronombre personal en caso ablativo va acompañado por la preposición cum, ésta se pospone siempre al pronombre bajo la forma de un sufijo (ej.: mecum, tecum, secum, vobiscum).

 

Los pronombres posesivos latinos también pueden desempeñar la función de adjetivo modificando a un nombre. Por ejemplo, meus,mea,meum significa “el mío, la mía, lo mío” cuando funciona como pronombre, y “mi” cuando funciona como determinante adjetivo. A diferencia de los pronombres personales, en los posesivos se distingue el género gramatical. Los pronombres posesivos del latín (en su caso nominativo) son los siguientes:

1ª persona: meus,-a,-um (sg.); noster,-tra,-trum (pl.)

2ª persona: tuus,-a,-um (sg.); vester,-tra,-trum (pl.)

3ª persona: suus,-a,-um (sg. y pl.)

Para formar el resto de casos, los pronombres posesivos se declinan como bonus,-a,-um o como niger,-gra,-grum, según la forma del nominativo masculino.

 

Los pronombres demostrativos hic,iste,ille, al igual que los posesivos, también pueden desempeñar la función de adjetivo modificando a un nombre. Se emplean para señalar materialmente dentro del contexto situacional la zona en que se hallan las personas u objetos aludidos, tomando como punto de referencia al hablante: hic apunta hacia la zona más próxima a éste, iste hacia la zona del oyente e ille a un espacio alejado del oyente y el hablante. Pueden traducirse, de una forma muy general, por los demostrativos españoles éste, ése y aquél, respectivamente. Su declinación completa es la siguiente:

1) Próximo al hablante: hic,haec,hoc

Demostrativo hic

masculino

femenino

neutro

 

singular

nominativo

hic

haec

hoc

acusativo

hunc

hanc

hoc

genitivo

huius

huius

huius

dativo

huic

huic

huic

ablativo

hōc

hāc

hōc

 

plural

nominativo

hae

haec

acusativo

hōs

hās

haec

genitivo

hōrum

hārum

hōrum

dativo

hīs

hīs

hīs

ablativo

hīs

hīs

hīs

 

2) Próximo al oyente: iste,ista,istud

Demostrativo iste

masculino

femenino

neutro

 

singular

nominativo

iste

ista

istud

acusativo

istum

istam

istud

genitivo

istīus

istīus

istīus

dativo

istī

istī

istī

ablativo

istō

istā

istō

 

plural

nominativo

istī

istae

istā

acusativo

istōs

istās

istā

genitivo

istōrum

istārum

istōrum

dativo

istīs

istīs

istīs

ablativo

istīs

istīs

istīs

 

3) Alejado del hablante y el oyente: ille,illa,illud (se declina como iste,ista,istud). Esta clase de pronombres demostrativos sirvieron de base para la creación del artículo determinado en español (el, la, lo), categoría que no existía en latín (aunque sí en griego, la otra lengua clásica de la que tomo prestados muchos elementos gramaticales).

 

Los pronombres anafóricos is,ea,id hacen referencia a personas, objetos o nociones ya mencionados dentro del contexto oracional, y por tanto conocidos por el hablante y el oyente. Como tal, cubren fundamentalmente el campo del inexistente pronombre personal de 3ª persona, aunque no son su equivalente exacto y hayan de traducirse de diversos modos (p. ej., como ‘éste’ o ‘aquél’).

Anafórico is

masculino

femenino

neutro

 

singular

nominativo

is

ea

id

acusativo

eum

eam

id

genitivo

eius

eius

eius

dativo

ablativo

 

plural

nominativo

ī / iī / eī

eae

ea

acusativo

eōs

eās

ea

genitivo

eōrum

eārum

eōrum

dativo

īs / iīs / eīs

īs / iīs / eīs

īs / iīs / eīs

ablativo

īs / iīs / eīs

īs / iīs / eīs

īs / iīs / eīs

 

Como anafóricos que son, estos pronombres refieren siempre a un elemento llamado antecedente, cuyo género y número gramatical determinan los del pronombre. Idem ‘el mismo’ e ipse ‘yo/tú/él mismo’ son casos particulares de los pronombres anafóricos. De hecho, īdem,eadem,idem son simples compuestos de is,ea,id más la partícula -dem. Idem expresa la identidad como nota permanente (refiriéndose a la misma entidad), mientras que ipse expresa la pura identidad personal (con el valor enfático de ‘yo mismo/yo personalmente’).

 

Las formas de los pronombres interrogativos e indefinidos en latín son las mismas (quis,quae,quid / qui,quae,quod), de forma que sólo la entonación oracional puede distinguir los primeros de los segundos. Como pronombres interrogativos, quis,quae,quid equivalen a ‘quién’ en función de pronombre (como en qui venit? ‘¿quién viene?’) y qui,quae,quod equivalen a ‘qué’ en función de adjetivo (como en qui homo venit? ‘¿qué persona viene?’). Como pronombres indefinidos, quis,quae,quid equivalen a ‘alguien’ en función de pronombre (como en si quis venit ‘si alguien viene’) y qui,quae,quod equivalen a ‘algún’ en función de adjetivo (como en si qui fur venit ‘si viene algún ladrón’). El pronombre relativo latino es quī,quae,quod, aunque su estructura es más compleja que la del que en español, ya que no disponemos de un pronombre relativo en función de adjetivo (es decir, oraciones como hominen qui canit video se pueden traducir como ‘veo al hombre que está cantando’, pero otras como qui homo canit video no se pueden traducir literalmente). Las formas quis y qui dan lugar a una serie de compuestos pronominales:

1) Relativos indefinidos: quicumque, quaecumque, quodcumque, quisquis, quidquid ‘cualquiera que, todo el que’.

2) Interrogativos: ecquis, ecquae, ecquid ‘¿acaso alguno?’

3) Indefinidos: aliquis, aliqua, aliquid; quisquam, quidquam ‘alguno, alguien’. Quidam, quaedam, quiddam ‘cierto’. Quisque, quaeque, quidque ‘cada uno’. Quivis, quaevis, quidvis ‘cualquiera’.

 

Los adjetivos pronominales indefinidos se llaman así porque su función sintáctica es muy parecida a la de los pronombres. Los más importantes son los siguientes:

solus,-a,-um ‘solo’

totus,-a,-um ‘todo entero’

ullus,-a,-um ‘alguno’

nullus,-a,-um ‘ninguno’

alter,-a,-um ‘el otro (dicho de dos)’

alius,-a,-um ‘otro (entre más de dos)’

uter,utra,utrum ‘uno de los dos’

Nullus se emplea únicamente con adjetivo; como pronombre, con igual significación, se usa nemo ‘nadie’ para referirse a personas y nihil ‘nada’ para referirse a cosas.

 

Los adjetivos correlativos son más escasos:

tot... quot... ‘tanto(s)...cuanto(s)...’

tantus... quantus... ‘tan grande... como...’

talis... qualis... ‘tal... cual/como...’

 

Flexión verbal: Categorías verbales

El sistema verbal del latín consta de una serie de marcas morfológicas que codifican las categorías gramaticales de tiempo (pasado, presente, futuro), aspecto (perfectivo, imperfectivo), modo (indicativo, subjuntivo, imperativo), número (singular, plural), persona (primera, segunda, tercera) y voz (activa, pasiva, deponente).

 

Los tiempos del verbo latino en el modo indicativo son seis: presente (amo), pretérito imperfecto (amābam ‘amaba’), futuro imperfecto (amābo ‘amaré’), pretérito perfecto (amāvi, equivalente al pretérito indefinido, el pretérito perfecto y el pretérito anterior del español: ‘amé, he amado, hube amado’), pretérito pluscuamperfecto (amāveram ‘había amado’) y futuro perfecto (amāvero ‘habré amado’). En el modo subjuntivo se dan los mismos tiempos salvo los dos de futuro (presente amem ‘ame’, pretérito imperfecto amārem ‘amara/-se’, pretérito perfecto amāverim ‘haya amado’, pretérito pluscuamperfecto amāvissem ‘hubiera/-se amado’), mientras que el de imperativo sólo posee los tiempos de presente y futuro imperfecto (ama, amāto).

 

El aspecto verbal designa los matices no temporales del desarrollo de la acción del verbo: mientras que el perfectivo la destaca como acabada (p. ej. amāvi), el imperfectivo la representa durante su transcurso (p. ej. amābam). En latín, el primero se denomina perfectum y el segundo infectum.

 

Los modos del verbo latino son casi los mismos que los del español: indicativo, subjuntivo e imperativo (el latín no posee modo condicional o potencial).

 

Al igual que el español, el verbo latino se conjuga según dos números (singular y plural) y tres personas para cada número, lo cual da lugar a una serie de seis desinencias verbales para cada tiempo (p. ej., el pretérito imperfecto de amāre ‘amar’ presenta las siguientes formas: amāba-m, amāba-s, amāba-t, amabā-mus, amabā-tis, amāba-nt).

 

En latín, como en español, el verbo adopta distintas formas para expresar las voces activa (amo) y pasiva (amor ’soy amado’); pero además posee una tercera voz, desconocida en español, llamada deponente, en la que se conjugan todos aquellos verbos con significado activo pero forma pasiva (como imitor ‘imito’).

 

Las formas nominales del verbo latino son mucho más ricas que las del español. Por ejemplo, en la voz activa, como sustantivos verbales se hallan el infinitivo (con formas de presente, pasado y futuro: amāre, amāvisse ‘haber amado’, amatūrum esse ‘haber de amar’), el gerundio (amandum ‘para amar’) y el supino (amātum ‘a amar’), y como adjetivos verbales hay dos participios (uno de presente, amans,-antis ‘amante’, y otro de futuro, amatūrus ‘el que ha de amar’).

 

Flexión verbal: Sistemas temporales y conjugación verbal

 

En latín, el conjunto de las formas que adopta un verbo en su conjugación se reparte en torno a tres sistemas temporales con distinto tema o radical: tema de presente (común al presente, pretérito imperfecto, futuro imperfecto, participio presente, infinitivo presente y gerundio) tema de perfecto (común al pretérito perfecto, pretérito pluscuamperfecto, futuro perfecto e infinitivo pasado) y tema de supino (común al participio futuro, infinitivo futuro y supino). Es necesario conocer estas tres formas básicas para poder conjugar un verbo cualquiera. El tema resulta de restar las desinencias y la raíz verbal. En general, los diccionarios de latín formulan los verbos mediante la primera y la segunda personas del singular del presente de indicativo, el infinitivo presente (estas tres formas señalan el tema de presente), la primera persona del singular del pretérito perfecto de indicativo (que indica el tema de perfecto) y el supino (que proporciona el tema de supino). Por ejemplo, la entrada léxica del verbo habere es la siguiente:

habe-o, habē-s, habē-re, habu-i, habit-um

Puesto que la raíz es hab-, el tema de presente es -e-, el tema de perfecto es -u- y el tema de supino es -it-.

 

Los verbos latinos suelen clasificarse en torno a cuatro conjugaciones regulares, caracterizadas por la vocal del tema de presente, es decir, aquélla que sirve para formar el infinitivo:

 1ª conjugación en -āre (modelo amāre ‘amar’)

 2ª conjugación en -ēre (modelo habēre ‘haber’)

 3ª conjugación en -ere (modelo legere ‘reunir’)

 3ª conjugación mixta en -ere (modelo capere ‘coger’)

 4ª conjugación en -īre (modelo audīre ‘oír’)

Estas distintas conjugaciones regulares se dan sólo en el tema de presente; en los otros dos hay una conjugación única para todos los verbos latinos (incluidos los verbos irregulares).

 

A continuación se ilustran las cinco conjugaciones regulares latinas con los paradigmas completos de los anteriores verbos:

1ª CONJUGACIÓN (amāre)

(amo, amas, amāre, amāvi, amātum)

FORMAS NO PERSONALES

Voz activa

Infinitivo presente: amāre Infinitivo pasado: amāvisse Infinitivo futuro: amatūrum esse

Participio presente: amans,-antis Participio futuro: amatūrus

Gerundio: amandum Supino: amātum

Voz pasiva

Infinitivo presente: amāri Infinitivo pasado: amatum esse Infinitivo futuro: amatum iri

Participio pasado: amātus Participio futuro: amandus

FORMAS PERSONALES

(cada tiempo verbal se forma añadiendo a la raíz desinencias para las personas 1-6: ego, tū, ille, nōs, vōs, illī)

Modo Indicativo

Voz activa

Presente: am- {-o, -as, -at, -amus, -atis, -ant}

Pretérito imperfecto: am- {-ābam, -ābas, -ābat, -ābamus, -ābatis, -ābant}

Pretérito perfecto: am- {-āvi, -āvisti, -āvit, -āvimus, -āvistis, -āverunt}

Pretérito pluscuamperfecto: am- {-āveram, -āveras, -āverat, -āveramus, -āveratis, -āverant}

Futuro imperfecto: am- {-ābo, -ābis, -ābit, -ābimus, -ābitis, -ābunt}

Futuro perfecto: am- {-āvero, -āveris, -āverit, -āverimus, -āveritis, -āverint}

Voz pasiva

Presente: am- {-or, -aris/-are, -atur, -amur, -amini, -antur}

Pretérito imperfecto: am- {-ābar, -ābaris, -ābatur, -ābamur, -ābamini, -ābantur}

Pretérito perfecto: am- {-ātus sum, -ātus es, -ātus est, -āti sumus, -āti estis, -āti sunt}

Pretérito pluscuamperfecto: am- {-ātus eram, -ātus eras, -ātus erat, -āti eramus, -āti eratis, -āti erant}

Futuro imperfecto: am- {-ābor, -āberis, -ābitur, -ābimur, -ābimini, -ābuntur}

Futuro perfecto: am- {-ātus ero, -ātus eris, -ātus erit, -āti erimus, -āti eritis, -āti erunt}

Modo Subjuntivo

Voz activa

Presente: am- {-em, -es, -et, -emus, -etis, -ent}

Pretérito imperfecto: am- {-ārem, -āres, -āret, -āremus, -āretis, -ārent}

Pretérito perfecto: am- {-āverim, -āveris, -āverit, -āverimus, -āveritis, -āverint}

Pretérito pluscuamperfecto: am- {-āvissem, -āvisses, -āvisset, -āvissemus, -āvissetis, -āvissent}

Voz pasiva

Presente: am- {-er, -eris, -etur, -emur, -emini, -entur}

Pretérito imperfecto: am- {-ārer, -āreris, -āretur, -āremur, -āremini, -ārentur}

Pretérito perfecto: am- {-ātus sim, -ātus sis, -ātus sit, -āti simus, -āti sitis, -āti sint}

Pretérito pluscuamperfecto: am- {-ātus essem, -ātus esses, -ātus esset, -āti essemus, -āti essetis, -āti essent}

Modo Imperativo

Voz activa

Presente: ama (), amāte (vōs)

Futuro: amāto (), amāto (ille), amātote (vōs), amanto (illī)

Voz pasiva

Presente: amāre (), amāmini (vōs)

Futuro: amātor (), amātor (ille), amantor (illī)

 

2ª CONJUGACIÓN (habēre)

(habeo, habēs, habēre, habui, habitum)

FORMAS NO PERSONALES

Voz activa

Infinitivo presente: habēre Infinitivo pasado: habuisse Infinitivo futuro: habitūrum esse

Participio presente: habens,-entis Participio futuro: habitūrus

Gerundio: habendum Supino: habitum

Voz pasiva

Infinitivo presente: habēri Infinitivo pasado: habitum esse Infinitivo futuro: habitum iri

Participio pasado: habitus Participio futuro: habendus

FORMAS PERSONALES

(cada tiempo verbal se forma añadiendo a la raíz desinencias para las personas 1-6: ego, tū, ille, nōs, vōs, illī)

Modo Indicativo

Voz activa

Presente: hab- {-eo, -es, -et, -emus, -etis, -ent}

Pretérito imperfecto: hab- {-ēbam, -ēbas, -ēbat, -ēbamus, -ēbatis, -ēbant}

Pretérito perfecto: hab- {-ui, -uisti, -uit, -uimus, -uistis, -uerunt}

Pretérito pluscuamperfecto: hab- {-ueram, -ueras, -uerat, -ueramus, -ueratis, -uerant}

Futuro imperfecto: hab- {-ēbo, -ēbis, -ēbit, -ēbimus, -ēbitis, -ēbunt}

Futuro perfecto: hab- {-uero, -ueris, -uerit, -uerimus, -ueritis, -uerint}

Voz pasiva

Presente: hab- {-eor, -eris/-ere, -etur, -emur, -emini, -entur}

Pretérito imperfecto: hab- {-ēbar, -ēbaris, -ēbatur, -ēbamur, -ēbamini, -ēbantur}

Pretérito perfecto: hab- {-itus sum, -itus es, -itus est, -iti sumus, -iti estis, -iti sunt}

Pretérito pluscuamperfecto: hab- {-itus eram, -itus eras, -itus erat, -iti eramus, -iti eratis, -iti erant}

Futuro imperfecto: hab- {-ēbor, -ēberis, -ēbitur, -ēbimur, -ēbimini, -ēbuntur}

Futuro perfecto: hab- {-itus ero, -itus eris, -itus erit, -iti erimus, -iti eritis, -iti erunt}

Modo Subjuntivo

Voz activa

Presente: hab- {-eam, -eas, -eat, -eamus, -eatis, -eant}

Pretérito imperfecto: hab- {-ērem, -ēres, -ēret, -ēremus, -ēretis, -ērent}

Pretérito perfecto: hab- {-uerim, -ueris, -uerit, -uerimus, -ueritis, -uerint}

Pretérito pluscuamperfecto: hab- {-uissem, -uisses, -uisset, -uissemus, -uissetis, -uissent}

Voz pasiva

Presente: hab- {-ear, -earis, -eatur, -eamur, -eamini, -eantur}

Pretérito imperfecto: hab- {-ērer, -ēreris, -ēretur, -ēremur, -ēremini, -ērentur}

Pretérito perfecto: hab- {-itus sim, -itus sis, -itus sit, -iti simus, -iti sitis, -iti sint}

Pretérito pluscuamperfecto: hab- {-itus essem, -itus esses, -itus esset, -iti essemus, -iti essetis, -iti essent}

Modo Imperativo

Voz activa

Presente: habe (), habēte (vōs)

Futuro: habēto (), habēto (ille), habētote (vōs), habento (illī)

Voz pasiva

Presente: habēre (), habēmini (vōs)

Futuro: habētor (), habētor (ille), habentor (illī)

 

3ª CONJUGACIÓN (legere)

(lego, legis, legere, legi, lectum)

FORMAS NO PERSONALES

Voz activa

Infinitivo presente: legere Infinitivo pasado: legisse Infinitivo futuro: lectūrum esse

Participio presente: legens,-entis Participio futuro: lectūrus

Gerundio: legendum Supino: lectum

Voz pasiva

Infinitivo presente: legi Infinitivo pasado: lectum esse Infinitivo futuro: lectum iri

Participio pasado: lectus Participio futuro: legendus

FORMAS PERSONALES

(cada tiempo verbal se forma añadiendo a la raíz desinencias para las personas 1-6: ego, tū, ille, nōs, vōs, illī)

Modo Indicativo

Voz activa

Presente: leg- {-o, -is, -it, -imus, -itis, -unt}

Pretérito imperfecto: leg- {-ēbam, -ēbas, -ēbat, -ēbamus, -ēbatis, -ēbant}

Pretérito perfecto: leg- {-i, -isti, -it, -imus, -istis, -erunt}

Pretérito pluscuamperfecto: leg- {-eram, -eras, -erat, -eramus, -eratis, -erant}

Futuro imperfecto: leg- {-am, -ēs, -ēt, -ēmus, -ētis, -ēnt}

Futuro perfecto: leg- {-ero, -eris, -erit, -erimus, -eritis, -erint}

Voz pasiva

Presente: leg- {-or, -eris, -itur, -imur, -imini, -untur}

Pretérito imperfecto: leg- {-ēbar, -ēbaris, -ēbatur, -ēbamur, -ēbamini, -ēbantur}

Pretérito perfecto: lēc- {-tus sum, -tus es, -tus est, -ti sumus, -ti estis, -ti sunt}

Pretérito pluscuamperfecto: lēc- {-tus eram, -tus eras, -tus erat, -ti eramus, -ti eratis, -ti erant}

Futuro imperfecto: leg- {-ar, -eris, -etur, -ēmur, -ēmini, -ēntur}

Futuro perfecto: lēc- {-tus ero, -tus eris, -tus erit, -ti erimus, -ti eritis, -ti erunt}

Modo Subjuntivo

Voz activa

Presente: leg- {-am, -as, -at, -amus, -atis, -ant}

Pretérito imperfecto: leg- {-erem, -eres, -eret, -eremus, -eretis, -erent}

Pretérito perfecto: leg- {-erim, -eris, -erit, -erimus, -eritis, -erint}

Pretérito pluscuamperfecto: leg- {-issem, -isses, -isset, -issemus, -issetis, -issent}

Voz pasiva

Presente: leg- {-ar, -aris, -atur, -amur, -amini, -antur}

Pretérito imperfecto: leg- {-erer, -ereris, -eretur, -eremur, -eremini, -erentur}

Pretérito perfecto: lēc- {-tus sim, -tus sis, -tus sit, -ti simus, -ti sitis, -ti sint}

Pretérito pluscuamperfecto: lēc- {-tus essem, -tus esses, -tus esset, -ti essemus, -ti essetis, -ti essent}

Modo Imperativo

Voz activa

Presente: lege (), legite (vōs)

Futuro: legito (), legito (ille), legitote (vōs), legunto (illī)

Voz pasiva

Presente: legere (), legimini (vōs)

Futuro: legitor (), legitor (ille), leguntor (illī)

 

3ª CONJUGACIÓN MIXTA (capere)

(capio, capis, capere, cepi, captum)

FORMAS NO PERSONALES

Voz activa

Infinitivo presente: capere  Infinitivo pasado: cepisse Infinitivo futuro: captūrum esse

Participio presente: capiens,-ientis  Participio futuro: captūrus

Gerundio: capiendum  Supino: captum

Voz pasiva

Infinitivo presente: capi  Infinitivo pasado: captum esse Infinitivo futuro: captum iri

Participio pasado: captus  Participio futuro: capiendus

FORMAS PERSONALES

(cada tiempo verbal se forma añadiendo a la raíz desinencias para las personas 1-6: ego, tū, ille, nōs, vōs, illī)

Modo Indicativo

Voz activa

Presente: cap- {-io, -is, -it, -imus, -itis, -iunt}

Pretérito imperfecto: cap- {-iebam, -iebas, -iebat, -iebamus, -iebatis, -iebant}

Pretérito perfecto: cep- {-i, -isti, -it, -imus, -istis, -erunt}

Pretérito pluscuamperfecto: cep- {-eram, -eras, -erat, -eramus, -eratis, -erant}

Futuro imperfecto: cap- {-iam, -ies, -iet, -iemus, -ietis, -ient}

Futuro perfecto: cep- {-ero, -eris, -erit, -erimus, -eritis, -erint}

Voz pasiva

Presente: cap- {-ior, -eris, -itur, -imur, -imini, -iuntur}

Pretérito imperfecto: cap- {-iebar, -iebaris, -iebatur, -iebamur, -iebamini, -iebantur}

Pretérito perfecto: cap- {-tus sum, -tus es, -tus est, -ti sumus, -ti estis, -ti sunt}

Pretérito pluscuamperfecto: cap- {-tus eram, -tus eras, -tus erat, -ti eramus, -ti eratis, -ti erant}

Futuro imperfecto: cap- {-iar, -ieris, -ietur, -iemur, -iemini, -ientur}

Futuro perfecto: cap- {-tus ero, -tus eris, -tus erit, -ti erimus, -ti eritis, -ti erunt}

Modo Subjuntivo

Voz activa

Presente: cap- {-iam, -ias, -iat, -iamus, -iatis, -iant}

Pretérito imperfecto: cap- {-erem, -eres, -eret, -eremus, -eretis, -erent}

Pretérito perfecto: cep- {-erim, -eris, -erit, -erimus, -eritis, -erint}

Pretérito pluscuamperfecto: cep- {-issem, -isses, -isset, -issemus, -issetis, -issent}

Voz pasiva

Presente: cap- {-iar, -iaris, -iatur, -iamur, -iamini, -iantur}

Pretérito imperfecto: cap- {-erer, -ereris, -eretur, -eremur, -eremini, -erentur}

Pretérito perfecto: cap- {-tus sim, -tus sis, -tus sit, -ti simus, -ti sitis, -ti sint}

Pretérito pluscuamperfecto: cap- {-tus essem, -tus esses, -tus esset, -ti essemus, -ti essetis, -ti essent}

Modo Imperativo

Voz activa

Presente: cape (), capite (vōs)

Futuro: capito (), capito (ille), capitote (vōs), capiunto (illī)

Voz pasiva

Presente: capere (), capimini (vōs)

Futuro: capitor (), capitor (ille), capiuntor (illī)

 

4ª CONJUGACIÓN (audīre)

(audio, audis, audire, audivi, auditum)

FORMAS NO PERSONALES

Voz activa

Infinitivo presente: audire Infinitivo pasado: audivisse Infinitivo futuro: auditūrum esse

Participio presente: audiens,-ientis  Participio futuro: auditūrus

Gerundio: audiendum Supino: auditum

Voz pasiva

Infinitivo presente: audiri Infinitivo pasado: auditum esse Infinitivo futuro: auditum iri

Participio pasado: auditus Participio futuro: audiendus

FORMAS PERSONALES

(cada tiempo verbal se forma añadiendo a la raíz desinencias para las personas 1-6: ego, tū, ille, nōs, vōs, illī)

Modo Indicativo

Voz activa

Presente: aud- {-io, -is, -it, -imus, -itis, -iunt}

Pretérito imperfecto: aud- {-iebam, -iebas, -iebat, -iebamus, -iebatis, -iebant}

Pretérito perfecto: aud- {-ivi, -ivisti, -ivit, -ivimus, -ivistis, -iverunt}

Pretérito pluscuamperfecto: aud- {-iveram, -iveras, -iverat, -iveramus, -iveratis, -iverant}

Futuro imperfecto: aud- {-iam, -ies, -iet, -iemus, -ietis, -ient}

Futuro perfecto: aud- {-ivero, -iveris, -iverit, -iverimus, -iveritis, -iverint}

Voz pasiva

Presente: aud- {-ior, -iris/-ire, -itur, -imur, -imini, -iuntur}

Pretérito imperfecto: aud- {-iebar, -iebaris/-iebare, -iebatur, -iebamur, -iebamini, -iebantur}

Pretérito perfecto: aud- {-itus sum, -itus es, -itus est, -iti sumus, -iti estis, -iti sunt}

Pretérito pluscuamperfecto: aud- {-itus eram, -itus eras, -itus erat, -iti eramus, -iti eratis, -iti erant}

Futuro imperfecto: aud- {-iar, -ieris/-iere, -ietur, -iemur, -iemini, -ientur}

Futuro perfecto: aud- {-itus ero, -itus eris, -itus erit, -iti erimus, -iti eritis, -iti erunt}

Modo Subjuntivo

Voz activa

Presente: aud- {-iam, -ias, -iat, -iamus, -iatis, -iant}

Pretérito imperfecto: aud- {-irem, -ires, -iret, -iremus, -iretis, -irent}

Pretérito perfecto: aud- {-iverim, -iveris, -iverit, -iverimus, -iveritis, -iverint}

Pretérito pluscuamperfecto: aud- {-ivissem, -ivisses, -ivisset, -ivissemus, -ivissetis, -ivissent}

Voz pasiva

Presente: aud- {-iar, -iaris/-iare, -iatur, -iamur, -iamini, -iantur}

Pretérito imperfecto: aud- {-irer, -ireris/-irere, -iretur, -iremur, -iremini, -irentur}

Pretérito perfecto: aud- {-itus sim, -itus sis, -itus sit, -iti simus, -iti sitis, -iti sint}

Pretérito pluscuamperfecto: aud- {-itus essem, -itus esses, -itus esset, -iti essemus, -iti essetis, -iti essent}

Modo Imperativo

Voz activa

Presente: audi (), audite (vōs)

Futuro: audito (), audito (ille), auditote (vōs), audiunto (illī)

Voz pasiva

Presente: audire (), audimini (vōs)

Futuro: auditor (), auditor (ille), audiuntor (illī)

 

Algunos verbos latinos no se adaptan a ninguna de las cinco conjugaciones anteriores: son los llamados verbos irregulares, que poseen un sistema propio de formas verbales. El auxiliar esse ‘ser’ ilustra este paradigma (este verbo tiene la particularidad de carecer de formas pasivas, ya que es él precisamente el que se usa para formar la voz pasiva de otros verbos):

CONJUGACIÓN IRREGULAR (esse)

(sum, es, esse, fui, ―)

FORMAS NO PERSONALES

Infinitivo presente: esse Infinitivo pasado: fuisse Infinitivo futuro: futūrum esse

Participio presente: ens,entis Participio futuro: futūrus

Gerundio:  Supino:

FORMAS PERSONALES

(cada tiempo verbal se forma añadiendo a la raíz desinencias para las personas 1-6: ego, tū, ille, nōs, vōs, illī)

Modo Indicativo

Presente: sum, es, est, sumus, estis, sunt

Pretérito imperfecto: eram, eras, erat, eramus, eratis, erant

Pretérito perfecto: fui, fuisti, fuit, fuimus, fuistis, fuerunt

Pretérito pluscuamperfecto: fueram, fueras, fuerat, fueramus, fueratis, fuerant

Futuro imperfecto: ero, eris, erit, erimus, eritis, erunt

Futuro perfecto: fuero, fueris, fuerit, fuerimus, fueritis, fuerint

Modo Subjuntivo

Presente: sim, sis, sit, simus, sitis, sint

Pretérito imperfecto: essem, esses, esset, essemus, essetis, essent

Pretérito perfecto: fuerim, fueris, fuerit, fuerimus, fueritis, fuerint

Pretérito pluscuamperfecto: fuissem, fuisses, fuisset, fuissemus, fuissetis, fuissent

Modo Imperativo

Presente: es (), este (vōs)

Futuro: esto (), esto (ille), estote (vōs), sunto (illī)

 

 

Sintaxis

 

El latín, al igual que el resto de lenguas itálicas, posee una estructura oracional caracterizada por la gran libertad posicional de sus constituyentes, ya que la detallada morfología de las palabras especifica claramente su función sintáctica dentro de la frase (en particular, cualquier elemento puede ser trasladado al comienzo de la frase por cuestiones de énfasis). No obstante, el orden más frecuente en los textos latinos conservados, dentro de oraciones declarativas, es Sujeto-Objeto-Verbo (ej.: Iuppiter hiemēs informīs redūcit ‘Júpiter hace huir los espantosos inviernos’). Éste es el modelo sintáctico más favorecido en la prosa clásica de Cicerón y otros autores, aunque en las comedias de Plauto (cuyos diálogos representan el latín vulgar hablado en la calle) se empieza a ver ya el germen de una estructura Sujeto-Verbo-Objeto que más tarde adoptarían las lenguas románicas.

 

 

Texto ilustrativo

 

Antiochus autem si tam in agendo bello consiliis eius parere uoluisset, quam in suspiciendo instituerat, propius Tiberi quam Thermopylis de summa imperii dimicasset, quem etsi multa stulte conari uidebat, tamen nulla deseruit in re. Praefuit paucis nauibus, quas ex Syria iussus erat in Asiam ducere, iisque aduersus Rhodiorum classem in Panphylio mari conflixit. Quo cum multitudine aduersariorum sui superarentur, ipse quo cornu rem gessit fuit superior.

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Por lo que se refiere a Antíoco, si hubiese seguido los consejos de éste [Aníbal] en el coraje desplegado en la guerra como lo hizo a la hora de decidirse a emprenderla, habría luchado por el dominio absoluto más cerca del Tíber que de las Termópilas. Aunque [Aníbal] era consciente de que las empresas [de Antíoco] eran muchas veces insensatas, no obstante no le abandonó en ninguna de ellas. Se puso al frente de unas pocas naves, que se le había ordenado conducir de Siria a Asia, con las que entabló un combate contra la flota de los rodios en el mar de Panfilia. Aunque en él los suyos se vieron superados por el gran número de enemigos, en el flanco en que él luchó salió victorioso.

Cornelio Nepote (99-24 a.C.), Vida de Aníbal (en De uiris illustribus).

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