Lenguas itálicas

 

Grupo de lenguas dentro de la familia indoeuropea. Estas variedades lingüísticas, en la actualidad extintas, se hablaban antiguamente en la Península Itálica. Todas ellas descendían de una lengua hipotética conocida como protoitálico, que a su vez representaba una evolución local del protoindoeuropeo (o simplemente indoeuropeo).

 

El siguiente esquema ilustra la clasificación de las lenguas itálicas (las agrupaciones lingüísticas van en negrita; una cruz [†] indica que se trata de lenguas ya desaparecidas o sin hablantes nativos; entre paréntesis se incluyen los principales territorios en los que se hablaron estas lenguas):

 

1. Rama osco-umbra

   1.1. Osco [†] (Italia)

   1.2. Sabélico [†] (Italia)

   1.3. Umbro [†] (Italia)

2. Rama latino-falisca

   2.1. Latín [†] (Italia, Vaticano, antiguos territorios del Imperio Romano)

   2.2. Falisco [†] (Italia)

 

1) Rama osco-umbra. Engloba los dialectos osco, sabélico y umbro. El osco era la lengua de los antiguos samnitas, y se habló en Samnio y Campania, al sur de Italia, durante los últimos cuatro siglos a.C.; se halla testimoniada en unas 200 inscripciones encontradas entre Avellino y Banzi (entre ellas la Tabula Bantina y el Cippus Abellanus). Su alfabeto descendía del de los etruscos, y se caracterizaba igualmente por la ausencia de la letra O. El sabélico era en realidad un grupo de dialectos, prácticamente desconocidos, cuya zona de influencia se extendía más al norte, entre Samnio y Umbria; el más destacado de ellos era el sabino, aunque también agrupaba otros como el peliño, el marrucino, el vestino, el marso, el piceno meridional, el érnico, el ecuo, el volsco y el presamnita. El umbro se hablaba en la región de Umbria, al norte de Roma, y es el mejor conocido de todos; se ha conservado casi exclusivamente en una serie de inscripciones litúrgicas de Gubbio, de entre los años 350 y 50 a.C. Todas las lenguas de esta rama se representaban mediante alfabetos locales, que en última instancia derivaban del griego. Su principal característica fonética era la presencia del fonema /p/ en los mismos contextos del latino /kʷ/ (ej.: osco pis — lat. quis ‘quien’).

 

2) Rama latino-falisca. Además del latín, comprende las variedades dialectales llamadas ausónicas, de las cuales el falisco es la más conocida; esta última lengua se halla testimoniada en unas pocas inscripciones de los alrededores de Falerii (actual Cività Castellana, provincia de Viterbo), ciudad situada en el enclave etrusco de Etruria, al norte de Roma.

 

Los más antiguos testimonios escritos de lenguas itálicas son unas inscripciones en umbro y falisco del siglo VII a.C., representadas mediante variedades locales del protoalfabeto itálico derivado del griego. Pese a que la lingüística actual cuestiona la noción de protoitálico como un estrato intermedio entre el indoeuropeo y las distintas lenguas itálicas, la comparación de su fonología y gramática parece indicar una evolución fonética y unas innovaciones morfosintácticas comunes.

 

En cuanto a su fonología, las lenguas itálicas presentan los siguientes cambios fonéticos con respecto al indoeuropeo:

1) Las consonantes oclusivas aspiradas sonoras se ensordecen y posteriormente se fricativizan:

*bʰ  pʰ  /f/

*dʰ  tʰ  /θ/

ʰ  kʰ  /x/

ʷʰ  kʷʰ  /xʷ/

2) Las consonantes palatovelares se fusionan con las velares:

*kʲ  k

ʲʰ  ɡʰ

ʲ  ɡ

3) La consonante labiovelar sonora /ɡʷ/ pierde el carácter “redondo” o sufre lenición:

ʷ  ɡ / w

4) Las consonantes bilabiales y dentales sordas retrasan su lugar de articulación:

*p → kʷ

*t → k

5) La consonante fricativa sorda /s/ se interdentaliza o se sonoriza en determinados contextos:

*s → /θ/ (delante de r) / z (delante de vocales)

6) Las semivocales evolucionan de la siguiente manera:

*w → v

*j → i

El resto de consonantes del indoeuropeo (b, d, ɡ, k, kʷ, m, n, l, r) se mantienen inalteradas en las lenguas itálicas.

 

En cuanto a su morfología, dentro de la flexión nominal las lenguas itálicas conservan los tres géneros del indoeuropeo (masculino, femenino, neutro), aunque reducen el sistema de tres números a dos (singular, plural) tras la pérdida del dual. Se conservan los casos nominativo, genitivo, acusativo, dativo, ablativo, locativo y vocativo, pero se pierde el instrumental. Dentro de la flexión verbal, se crean desinencias para indicar el pretérito imperfecto y el futuro.

 

Bibliografía general

LLOYD, Paul M.: Del latín al español (Madrid: Gredos, 1993).

MANOLIU-MANEA, M.: Tipología e historia (Madrid: Gredos, 1985).

VÄÄNÄNEN, Veikko: Introducción al latín vulgar (Madrid: Gredos, 1967).
WOODARD, Roger D.: The Ancient Languages of Europe (Cambridge University Press, 2008)
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