FRANCÉS

 

FICHA TÉCNICA

Nombre original

français ['fʁɑ̃sɛ]

Nombre español

francés [fran'θes]

Nombre inglés

French [frɛnʧ]

Filiación lingüística

familia indoeuropea > grupo románico > rama occidental > subgrupo galorrománico

Hablado en

Franciaº¹, Bélgica¹, Suiza¹, Canadá¹, Mónaco¹, Luxemburgo¹, Nueva Caledonia¹, Polinesia Francesa¹, Costa de Marfil¹, Senegal¹, Congo¹, República Democrática del Congo¹, Burundi¹, Camerún¹, Chad¹, Guinea¹, Madagascar¹, Níger¹, Mali¹, República Centroafricana¹, Gabón¹, Togo¹, Reunión¹, Mauricio¹, Seychelles¹, Martinica¹, Guadalupe¹, Haití¹, Guayana Francesa¹, Italia#

Número de hablantes

74.000.000 (2010)

Dialectos principales

francés estándar, francés belga, francés suizo, francés canadiense

Sistema de escritura

alfabeto latino

Documentado desde

842

Tipología sintáctica

S-V-O

° idioma nacional        ¹ idioma oficial        + dialecto        # idioma minoritario.

 

ESQUEMA

1.        Introducción

2.        Evolución histórica

3.        Ortografía y pronunciación

4.        Morfología

5.        Sintaxis

6.        Texto ilustrativo

 

 

Introducción

 

El francés pertenece a la rama occidental, subgrupo galorrománico, de las lenguas románicas, subclase dentro de la familia indoeuropea. Constituye el idioma oficial de Francia (en donde el 95 por ciento de la población lo posee como lengua materna), Bélgica (hablado por la etnia valona, que constituye el 42 por ciento de la ciudadanía belga), Suiza (donde la población francófona representa el 20 por ciento de la población), Canadá (en donde el 35 por ciento de los canadienses son francófonos y residen principalmente en Québec) y Mónaco (en donde comparte el papel de lengua oficial con el italiano). En Luxemburgo, el francés representa la lengua de la enseñanza y la administración, a pesar de que el idioma nativo de la mayoría de sus habitantes sea un dialecto germánico conocido como luxemburgués. En el norte de Italia, en la región del valle de Aosta, existe una población francófona de unas 100.000 personas.

 

Fuera de Europa, el francés se ha extendido por un amplio número de países gracias a importantes procesos migratorios y colonizadores. En EE.UU. existe una población francófona de aproximadamente dos millones, de procedencia canadiense, que reside en su mayoría en el estado de Louisiana (donde se habla un dialecto local con elementos africanos y españoles conocido como cajun) y la zona de Nueva Inglaterra. En una serie de antiguas colonias, el francés constituye el idioma oficial de la administración y el comercio, a pesar de coexistir con otras lenguas autóctonas empleadas por sus hablantes nativos en ámbitos más familiares: Polinesia Francesa, Nueva Caledonia, Camboya, Senegal, Zaire, Burundi, Camerún, Chad, Guinea, Madagascar, Níger, Gabón, Reunión, Mauricio (donde se habla un dialecto criollo francés), Seychelles (donde se habla un dialecto criollo francés), Martinica, Guadalupe, Haití (criollo francés), Guayana Francesa (criollo francés), etc. Aunque con carácter no oficial, el francés representa la segunda lengua más empleada en varios países: Marruecos (muy usado en el norte junto con el español), Túnez (el francés se emplea en los círculos oficiales), Argelia (hablado principalmente por la comunidad europea), Líbano, Siria, Laos (en círculos oficiales) y Vietnam (en círculos oficiales). En términos generales, el francés es la lengua materna de más de 74 millones de personas, aunque si se tiene en cuenta además a todas aquéllas que lo entienden o lo utilizan habitualmente como segunda lengua, su número de hablantes sobrepasa ampliamente los 150 millones.

 

CRIOLLOS FRANCESES

En los antiguos territorios colonizados por Francia en América y el océano Índico, el francés moderno de los siglos XVII y XVIII (basado en el habla de París) dio origen a diversos criollos o lenguas mixtas de contacto, en las que se produce una mezcla de elementos gramaticales (por lo general, el léxico de origen francés se adapta a la sintaxis de las lenguas de sustrato). Tras un proceso de criollización a partir del estadio inicial como lenguas francas o sabires (pidgin), estas variedades de contacto desarrollaron su propio sistema gramatical, reducido y simplificado con respecto al del francés. Los principales criollos de base francesa ―dos de los cuales, haitiano y seychelense, están reconocidos como idiomas nacionales en sus respectivos territorios― son los siguientes (entre paréntesis, lengua de sustrato, territorio en el que se emplea y número aproximado de hablantes a fecha de 2010):

 

criollo luisiano (lenguas centroafricanas / Estados Unidos / 70.000). Lengua mixta de base francesa hablado en el sur y el suroeste del estado norteamericano de Louisiana. No debe confundirse este criollo ―en el que se mezclan términos de origen francés y elementos gramaticales de lenguas centroafricanas (bambara, wolof, fon)― con el dialecto francés conocido como cajun, hablado en la misma región de Louisiana, que representa el caso inverso al anterior, ya que es una lengua cuya base gramatical francesa ha sido enriquecida con términos procedentes de lenguas africanas, además del español, el inglés y lenguas nativas americanas como el choctaw.

criollo haitiano (lenguas kwa, lenguas bantúes / Haití / 9.600.000). Variedad mixta hablada por los esclavos africanos que fueron llevados a Haití durante el siglo XVIII, reconocida como idioma oficial en esta isla caribeña (junto con el francés), en donde representa el idioma materno de más del 90 por ciento de la población. El haitiano es la lengua criolla que cuenta con mayor número de hablantes nativos, con cerca de diez millones en Haití y otros territorios con importantes comunidades de haitianos como Cuba, República Dominicana, Bahamas, Estados Unidos y Canadá. Pese a que el léxico del criollo haitiano está formado por un 90 por ciento de palabras de origen francés, no resulta inteligible para los francoparlantes debido a que su sistema gramatical es muy distinto al de esta lengua europea.

criollo antillano (lenguas africanas y caribes / Antillas Menores, Antillas Francesas / 1.200.000). Variedad muy similar al criollo haitiano hablada en las Antillas Menores (especialmente Dominica, Santa Lucía, Trinidad y Tobago y Granada) y las Antillas Francesas (Martinica y Guadalupe), en la que diversas lenguas africanas y caribes representan el elemento de sustrato del francés.

criollo guayano (lenguas africanas, caribes y arahuacas / Guayana Francesa / 50.000). Variedad muy similar al criollo antillano hablada en la Guayana Francesa y, en menor medida, en Surinam y Guyana, en el que las lenguas africanas se combinan con las variedades caribes y arahuacas de Brasil para ofrecer el elemento sustratístico del francés.

karipúna (lenguas africanas, caribes y arahuacas, portugués / Brasil / 2.400). criollo francés hablado en los alrededores de Macapá, capital del estado brasileño septentrional de Amapá. Al sustrato amerindio original del karipúna (lengua tupí del norte de Brasil) se sumó posteriormente el adstrato de lenguas africanas, caribes y arahuacas (habladas por comunidades de inmigrantes de la Guayana Francesa y el Caribe), así como el portugués de los colonizadores.

criollo burbonés (lenguas bantúes, lenguas kwa, malgache, hindí, guyaratí, tamil, malayo / Seychelles, Mauricio, Reunión / 1.475.000). Nombre genérico que agrupa a una serie de criollos franceses hablados en distintas islas del océano Índico occidental que comparten el mismo sustrato de lenguas africanas orientales e indias: criollo seychelense (idioma oficial, junto con el francés y el inglés, en las islas Seychelles), criollo mauriciano (lengua franca de comunicación en Mauricio, pese a que el francés y el inglés son los únicos idiomas oficiales en esta isla), criollo de Reunión (variedad oral que representa la lengua de identidad nacional en una isla en la que el francés es el único idioma oficial), criollo de Agalega (variedad divergente del criollo mauriciano hablada en las islas Agalega, pertenecientes a Mauricio), criollo de Rodrigues (dialecto del criollo mauriciano hablado en la isla Rodrigues, bajo jurisdicción de Mauricio), criollo chagosiano (lengua hablada por los originarios pobladores del archipiélago de Chagos, que fueron reubicados en Mauricio y Seychelles entre 1967 y 1973 para que Estados Unidos pudiera construir una base militar en estas islas).

tayo (lenguas melanesias / Nueva Caledonia / 900). Criollo francés de Nueva Caledonia hablado en Saint-Louis, población situada cerca de la capital, Noumea.

sabir franco-africano (wolof, fula / Áfica occidental / -). Antiguo pidgin francés hablado entre 1857 y 1954 por soldados de África occidental pertenecientes al ejército colonial francés.

sabir vietnamita (vietnamita / Vietnam / -). Antiguo pidgin francés hablado entre 1862 y 1954 en Vietnam y otras colonias de Indochina. Se trataba de una lengua de carácter oral usada por los sirvientes de las familias francesas.

sabir inuit de Labrador (lenguas inuit / Canadá / -). Antiguo pidgin francés empleado en la comunicación entre pescadores bretones y vascos y los inuit del estrecho de Labrador entre finales del siglo XVI y 1760.

 

 

Evolución histórica

 

Los orígenes del francés se remontan a la variedad del latín vulgar que se habló en la región de la Galia (actual Francia) durante la ocupación romana, que se produjo a partir del año 51 a.C. A medida que esta provincia se convertía en una de las más ricas e importantes del Imperio Romano, el latín fue sustituyendo progresivamente al galo, que era la lengua de origen celta que los pobladores de la Galia hablaban antes de la llegada de los romanos. Posteriormente se produjeron las invasiones de los visigodos, los burgundios y los francos, tribus bárbaras de origen germánico, aunque el latín se hallaba ya tan implantado en la Galia que no fue reemplazado por la lengua de estos pueblos.

 

Hacia el siglo VIII ya había tomado cuerpo una lengua vernácula de carácter local conocida como romance, y en esta variedad (que ya se puede denominar propiamente francés antiguo) se redactó el primer documento escrito en una lengua románica: los Juramentos de Estrasburgo (842). Durante la Alta Edad Media, el francés antiguo se desintegró en distintas variedades dialectales, de las cuales las más importantes correspondían a la mitad norte del país: normando al noroeste (con Caen y Rouen como centros); picardo y valón al noreste (con base en Amiens y Lieja, respectivamente); champañés (Troyes y Reims), lorenés (Metz) y borgoñón (Dijon) al este; santongés (Saintes), pictavino (Poitiers) y angevino (Angers y Tours) al oeste; burbonés, nivernés, berrichón y orleanés al sur; y en el centro el franciano o dialecto de la Île-de-France (hablado en la región que se extiende entre el Sena y el Loira). En conjunto, estos dialectos se agrupan bajo el nombre de langue d'oïl (lengua de oíl), por oposición a los dialectos meridionales conocidos como langue d'oc (lengua de oc), provenzal u occitano, que en el siglo XII elaboró una literatura propia impulsada por la poesía de los trovadores. En muchos aspectos, el occitano se halla más próximo al catalán que al francés. Un tercer dialecto hablado al sureste, el gascón, presenta un alto grado de divergencia y no puede considerarse como perteneciente al grupo occitano. El bretón, hablado en la región de Bretaña, no es una lengua románica, sino celta. Cuando en el siglo XII París se convirtió en la capital de Francia, la lengua que allí se hablaba, el franciano, ganó preeminencia sobre el resto de dialectos locales, y de esta manera se convirtió en la base del francés moderno.

 

Con la llegada del Renacimiento, la lengua francesa se transformó en el vehículo de los sentimientos nacionalistas que, al igual que en el resto de Europa, comenzaban a aflorar en Francia, y empezó a emplearse con profusión en el ámbito literario. Durante el siglo XVII, con la fundación de la Academia Francesa (1635) y la posterior publicación de su Diccionario (1694), el francés adquirió básicamente su forma actual; los cambios posteriores se han limitado a modificar su pronunciación, simplificar la ortografía o ampliar el léxico. De esta forma, el francés recibió el impulso definitivo para consolidarse como la principal lengua de comunicación en Europa en sustitución del latín, sobre todo en el ámbito diplomático y científico, situación de la que disfrutó plenamente durante los siglos XVII, XVIII y XIX. Ello hizo que numerosos préstamos lingüísticos del francés (llamados galicismos) penetraran en otras lenguas europeas, en particular en español, por tratarse de un idioma vecino (por ejemplo, jamás, joya, homenaje, barón, jardín, reproche, coqueta, garaje, bidé, espectador, etc.). Pero, especialmente a partir del siglo XIX, el francés también ha recibido palabras de otras lenguas (en particular anglicismos, como sandwich, weekend, ticket, rosbif, téléphone, automobile, bulldozer, etc.).

 

Durante el período del francés antiguo (siglos XI, XII y XIII), muchas palabras poseían una ortografía más próxima a su origen latino que en su forma actual, lo que hacía que la relación entre escritura y pronunciación fuera más racional y directa (p. ej.: fr. antiguo vedeir ‘ver’ > fr. moderno voir). El período del francés medio, que se extiende entre los siglos XIV y XVI, trajo a la lengua cambios fonéticos acelerados, en particular en lo que se refiere a la reducción de muchas palabras a monosílabos (compárese fr. peuple [pœpļ] con esp. pueblo e it. popolo, todos ellos derivados del lat. populus) y la imitación de la ortografía latina original a través de un proceso común a las lenguas europeas durante el Renacimiento conocido como ultracorrección; de esta manera, palabras del francés antiguo como doit ‘dedo’ y pie cambiaron su representación ortográfica a doigt y pied, respectivamente, por influjo de las formas latinas digitum y pedem, de las que en última instancia derivan. Otro fenómeno de gran trascendencia fue la pérdida de los sonidos africados [ts], [dz], [ʧ] y [ʤ] del francés antiguo (que evolucionaron, respectivamente, a [s], [z], [ʃ] y [ʒ]), así como la del fricativo [h] (que sobrevivió hasta el siglo XVII, y uno de cuyos efectos es la ausencia de liaison en casos como la hache [la aʃ] ‘el hacha’). En cuanto a las vocales, se produjeron varios cambios importantes sobre el modelo de siete sonidos tónicos heredado del latín: [i], [e], [ɛ], [a], [ɔ], [o], [u]. Salvo [i], el resto diptongó o alteró su timbre. En el caso particular de [u], evolucionó a la vocal anterior redondeada [y] (como en lune [lyn] ‘luna’), mientras que [a] se convirtió en [ɛ] (como en mère [mɛʁ] ‘madre’, derivado del lat. māter), un rasgo fonético característico de la lengua de oíl. El diptongo latino [eu] evolucionó a las vocales anteriores redondeadas [ø] o [œ], otro rasgo distintivo del francés.

 

La consecuencia más directa de esta serie de mutaciones fonéticas fue una progresiva falta de correspondencia entre la escritura y la pronunciación del francés moderno (por ejemplo, el fonema /ɛ/ puede representarse mediante seis formas distintas, y la proporción de letras mudas es alta). En este sentido, dentro del grupo de lenguas románicas, el francés ha evolucionado de forma parecida al portugués, en contraste con otras variedades más conservadoras como el español o el italiano. Los siglos XVI y XVII fueron testigos de varios intentos de reforma ortográfica, dada la gran complejidad que estaba adquiriendo la lengua francesa. En particular, se estableció la distinción entre los pares de letras i/j y u/v, reservándose el primer miembro (i, u) para representar los sonidos vocales y el segundo (j, v) para las consonantes. También se creó la grafía llamada cedilla (ç). En 1740, la Academia Francesa publica una nueva edición de su Diccionario, en el que propone las reglas básicas de los tres acentos franceses y establece definitivamente la ortografía de la lengua moderna. Durante los siglos XIX y XX se produjeron posteriores intentos de reforma, aunque no fructificaron (en 1965, por ejemplo, se propuso una única marca de plural en -s, de forma que bijoux ‘joyas’ pasara a escribirse como bijous).

 

La literatura francesa se ha desarrollado de forma pareja a la evolución de la lengua. Sus orígenes se remontan al siglo XI, con el florecimiento de la poesía épica de carácter oral representada por los “cantares de gesta”, entre los que destaca el Cantar de Roldán. Desde mediados del siglo XII, las necesidades de un público culto y refinado, interesado en leer los textos más que en escucharlos recitados, hace que se añada a la épica tradicional una vasta producción novelística cuyos temas son tomados de la Antigüedad clásica; tal es el caso del Roman de la Rose, Roman de Troie y Roman d'Alexandre, novelas de caballerías pertenecientes al ciclo artúrico. Ya en el siglo XVI, el Renacimiento francés llega de la mano de autores como François Rabelais y Michel Montaigne. Durante el siglo XVII, los más destacados autores del Barroco en Francia son François Malherbe, René Descartes, Blaise Pascal, Nicolas Boileau, Pierre Corneille, Molière y Jean Racine. El siglo XVIII, conocido en Europa como el “Siglo de las Luces” o de la Ilustración, está dominado por cuatro figuras geniales dentro del pensamiento y las letras francesas: Charles Montesquieu, Voltaire, Jean-Jacques Rousseau y Denis Diderot. El siglo XIX contempla la producción de François-René de Chateaubriand, Alfred de Vigny, Alphonse de Lamartine, Charles Baudelaire, Stéphane Mallarmé, George Sand, Víctor Hugo, Alejandro Dumas, Gustave Flaubert y Émile Zola. Ya en el siglo XX, las personalidades más destacadas son Paul Valéry, Guillaume Apollinaire, André Breton, Marcel Proust, Jean-Paul Sartre, Albert Camus y Roland Barthes.

 

 

Ortografía y pronunciación

 

El francés emplea para su representación escrita el alfabeto latino. Las letras k y w (pronunciada indistintamente [v] o [w] esta última) aparecen únicamente en palabras extranjeras (como en kilomètre ‘kilómetro’, watt ‘vatio’). Adicionalmente, el francés emplea cinco diacríticos que no afectan al orden alfabético de las letras: tres tipos de acento para marcar el timbre de las vocales —agudo (como en événement ‘acontecimiento’), grave (como en père ‘padre’) y circunflejo (como en chêne ‘roble’)—, la diéresis para indicar que dos vocales contiguas que normalmente forman diptongo se pronuncian en sílabas separadas (como en Noël ‘Navidad’) y la cedilla o rabito debajo de la letra c (ç) para señalar que representa el sonido [s] en lugar de [k] cuando precede a las vocales a, o, u (ej.: leçon ‘lección’). Por otro lado, el francés posee dos ligaduras o uniones vocálicas en un solo carácter: o+e > œ (que representa los sonidos redondeados [œ] o [ø] en ciertas palabras patrimoniales como cœur ‘corazón’ o de origen griego como œsophage ‘esófago’) y a+e > æ (usada más raramente en palabras técnicas de origen grecolatino, como tænia ‘tenia’).

 

El alfabeto francés está compuesto por las siguientes 26 letras:

 

Mayúsculas

A

B

C

D

E

F

G

H

I

J

K

L

M

N

O

P

Q

R

S

T

U

V

W

X

Y

Z

Minúsculas

a

b

c

d

e

f

g

h

i

j

k

l

m

n

o

p

q

r

s

t

u

v

w

x

y

z

Pronunciación (véase AFI)*

ɑ

b

k/s

d

ə

f

ɡ/ʒ

-

i

ʒ

k

l

m

n

o

p

k

ʁ

s

t

y

v

v

ks

i

z

* Representa la pronunciación de la letra aislada o la más habitual. Para su pronunciación real en el contexto de la palabra, véase las distintas reglas ortográficas más abajo.

 

El repertorio de sonidos consonantes del francés es el siguiente (véase Alfabeto Fonético Internacional):

 

LUGAR DE ARTICULACIÓN

bilabial

labio-dental

labio-palatal

alveolar

post-alveolar

palatal

velar

uvular

MODO DE ARTICULACIÓN

oclusivo

p b

 

 

t d

 

 

ɡ

 

fricativo

 

f v

 

s z

ʃ   ʒ

 

 

ʁ

nasal

m

 

 

n

 

ɲ

 

 

lateral

 

 

 

l

 

 

 

 

aproximante

w

 

ɥ

 

 

j

 

 

 

El sonido uvular [ʁ] característico de la r francesa se articula frecuentemente como la vibrante múltiple [r] del español en el sur de Francia. Ciertas consonantes oclusivas y fricativas sordas en posición final de palabra presentan un amplio abanico de posibilidades articulatorias dependiendo del contexto fonético. Por ejemplo, [s] se mantiene como tal en una posición aislada (dix [dis] ‘diez’), aunque delante de otra consonante se omite (dix femmes ['difam] ‘diez mujeres’) y delante de una vocal se sonoriza en [z] (dix élèves [dize'lɛv] ‘diez alumnos’). El sonido nasal palatal [ɲ], similar a la ñ del español, representa la pronunciación del grupo gn en interior de palabra (como en agneau [a'ɲo] ‘cordero’). El sonido labiopalatal [ɥ], característico del francés, representa el correlato semivocal de la vocal redondeada [y] en palabras como nuit [nɥi] ‘noche’.

 

El inventario de sonidos vocálicos del francés es el siguiente (véase Alfabeto Fonético Internacional):

 

FRONTALIDAD

anterior

central

posterior

ALTURA

alto

i / y

 

u

medio-alto

e / ø

 

o

medio

 

ə

 

medio-bajo

ɛ / œ

 

ɔ

bajo

 

a

ɑ

 

Los sonidos [y], [ø], [œ] representan las variantes redondeadas de [i], [e], [ɛ] (respectivamente). Las vocales [ɛ], [œ], [ɔ], [ɑ] pueden ser también de carácter nasal, cuando en la escritura preceden a una consonante nasal (ej.: mon [mɔ̃] ‘mi’). Por otro lado, existen en francés varios diptongos y triptongos que suponen la presencia de las semivocales [j], [w], [ɥ].

 

En general, la ortografía francesa presenta una gran complejidad. A continuación se ilustran algunas de las combinaciones grafía-sonido menos evidentes para hablantes de otras lenguas:

Grafía Sonido  Ejemplo

a, à  [a] avoir ‘tener’, ‘hay’

ai [ɛ] / [e] caisse ‘caja’ / baisser ‘bajar’

aie [ɛbaie ‘bahía’

aim, ain (+cons./final) [ɛ̃faim ‘hambre’, demain ‘mañana’

am, an, ang, aon (+cons./final) [ɑ̃ambiance ‘ambiente’, France, sang ‘sangre’

aou [u] saoul ‘borracho’

au [o] haut ‘alto’

ay [ɛi]  paysage ‘paisaje’

-b [Ø] (mudo)  plomb ‘plomo’

-bs, -cs, -ds, -gs, -ps, -ts  [Ø] poids ‘peso’, temps ‘tiempo’

c (+e,i,y)  [s] cyclone ‘ciclón’

-c [Ø] tabac ‘tabaco’

ç (+a,o,u)  [s] garçon ‘chico’

ch [ʃchauffeur ‘conductor’

-d [Ø] pied ‘pie’

é, ée [e] échapper ‘escapar’, idée ‘idea’

è [ɛaprès ‘después’

-e [Ø] unique ‘único’

eau [o] beau ‘hermoso’

ei [ɛneige ‘nieve’

ein (+cons./final)  [ɛ̃plein ‘completo’

em, en (+cons./final) [ɑ̃embaucher ‘contratar’, soixante ‘sesenta’

-ent (desinencia 3ª pers. pl.) [Ø] parlent ‘hablan’

-er [e] rechercher ‘buscar’

-es [Ø] textes ‘textos’

eu [øpeu ‘poco’

g (+e,i,y)  [ʒmanger ‘comer’

gu [ɡguerre ‘guerra’

-g [Ø] long ‘largo’

gn [ɲmontagne ‘montaña’

h [Ø] hiver ‘invierno’

-ie [i] mélodie ‘melodía’

ien (+cons./final)  [jɛ̃rien ‘nada’

-il, -ill- (tras vocal) [j] conseil ‘consejo’, nouille ‘fideos’

im, in, ing (+cons./final) [ɛ̃importer ‘importar’, vingt ‘veinte’

j [ʒjamais ‘nunca’

ll [l] aller ‘ir’

-l [Ø] fusil ‘arma’

o [ɔoffre ‘ofrecer’

œ, œu  [œœil ‘ojo’, sœur ‘hermana’

oi, oie  [waroi ‘rey’, foie ‘hígado’

oin, oing (+cons./final) [wɛ̃point ‘punto’, poing ‘puño’

om, on, ong (+cons./final) [ɔ̃] ombre ‘sombra’, bon ‘bueno’

ou [u] / [w] sous ‘bajo’ / oui ‘sí’

-oue [uroue ‘rueda’

oy [waj]  moyen ‘promedio’

-p [Ø] trop ‘demasiado’

ph [f] téléphone ‘teléfono’

qu [k] quand ‘cuando’, pourquoi ‘por qué’

-s- (entre vocales) [z] rose ‘rosa’

-s [Ø] repas ‘comida’

sc (+e,i,y)  [s] science ‘ciencia’

-t [Ø] tant ‘como’

th [t] bibliothèque ‘biblioteca’

u [y] tu ‘tú’

u (+vocal)  [ɥtuer ‘matar’

um, un (+cons./final) [œ̃parfum ‘perfume’, brun ‘marrón’

-ue [y] rue ‘calle’

-x [Ø] deux ‘dos’

y [i] style ‘stilo’

y (+vocal)  [j] yeux ‘ojos’

ym, yn (+cons./final) [ɛ̃syndrome ‘síndrome’

-z [Ø] chez ‘en’

 

Un fenómeno importante en el sistema fonológico francés lo constituye el llamado liaison o enlace, que consiste en la unión de la consonante final de una palabra (posición en la que normalmente no se articula) con la vocal inicial de la siguiente dentro de sintagmas oracionales que constituyan unidades independientes de sentido y entonación (del tipo “artículo + sustantivo”, “adjetivo + sustantivo”, “verbo + pronombre personal”, etc.). En estas circunstancias, una fricativa sorda puede convertirse en su correlato sonoro. Por ejemplo:

nous allons à Paris [nuzalɔ̃zapa'ʁi] ‘nos vamos a París’

ils ont appris [izɔ̃tap'ʁi] ‘(ellos) han aprendido’

El acento prosódico del francés tiende a recaer en la última sílaba de las palabras. Las causas de este fenómeno hay que buscarlas fundamentalmente en la reducción y pérdida de vocales postónicas y en la formación de monosílabos durante el período del francés medio. Cuando se trata de un discurso conectado, sin embargo, la carga tonal descansa sobre el constituyente principal (en el primero de los ejemplos anteriores se trataría de “Paris”).

 

 

Morfología

 

La flexión nominal del francés moderno ha reducido enormemente el sistema latino de seis casos, cinco declinaciones y tres géneros. Todas las marcas casuales y nominales han desaparecido, y el único resto que se conserva es el sufijo -s (producto de la fusión de las terminaciones latinas -os/-as/-es de acusativo plural), que en francés moderno ha venido a emplearse como marca de plural. No obstante, este final -s es meramente ortográfico, ya que, salvo en los casos de liaison, no se pronuncia (pèrepères, ambos [pɛʁ]). Para indicar esta diferencia de número, el francés tiene que recurrir en muchos casos a un determinante (le père [lə'pɛʁ] — les pères [le'pɛʁ]). El sufijo plural -s presenta una variante ortográfica -x en unos pocos sustantivos acabados en -eu, -eau, -ou (ej.: le feu ‘el fuego’ / les feux). Por otro lado, el sistema latino de tres géneros se ha reducido en francés a únicamente dos (masculino y femenino). Algunas terminaciones están marcadas gramaticalmente para género (por ejemplo, los sufijos -sion, -tion, -xion, -aison y -ance indican que el nombre es femenino, mientras que la mayoría de los acabados en -ment son masculinos). Los adjetivos varían su forma para concordar en género y número con el sustantivo al que modifican. Algunos adjetivos presentan dos formas distintas para masculino y femenino (ej.: grand / grande, vif / vive ‘intenso’, plein / pleine ‘pleno’). Existen en francés dos clases de artículos (determinado e indeterminado), marcados para género en singular (le/la, un/une) y para número (les/des). Al igual que en español, existen en francés dos pronombres personales de segunda persona singular: tu ‘tú’ (empleado en situaciones familiares) y vous ‘usted, vos’ (originaria forma de plural reservada para ámbitos más formales y educados). Cuando se usa en singular como forma de respeto, vous concuerda consecuentemente en singular con el verbo y otros constituyentes oracionales (ej.: vous êtes content, monsieur? ‘¿está usted contento, señor?’). Los pronombres numerales (del 1 al 10) son: un, deux, trois, quatre, cinq, six, sept, huit, neuf, dix.

 

Por lo que respecta a la flexión verbal, y con algunos cambios producto de su evolución histórica —en paralelo con el español y el portugués—, el francés ha conservado los cuatro tipos de conjugación latina: 1ª en -er (ej.: donner ‘dar’), 2ª en -oir (ej.: voir ‘ver’), 3ª en -re (ej.: rompre ‘romper’) y 4ª en -ir (ej.: venir). De forma parecida a como ocurre en español con los verbos en -ar, la mayoría de neologismos verbales del francés se adaptan a la 1ª conjugación, aunque es posible que también lo hagan a la 4ª si existe un modelo analógico previo (p. ej.: alunir ‘alunizar’, por influjo de atterrir ‘aterrizar’). De forma similar al español, el francés ha formado sus tiempos futuro y condicional mediante la adición enclítica al infinitivo de una forma reducida del verbo avoir ‘haber’ en sus formas de presente y de imperfecto, respectivamente (compárese finir-ai ‘acabar-é’ y finir-ais ‘acabar-ía’). Los tiempos compuestos se forman mediante este mismo auxiliar avoir, excepto en el caso de verbos de movimiento y reflexivos, que usan être ‘ser’ (ej.: j'ai donné ‘he dado’, je suis allé ‘he ido’). Dos verbos del francés contemporáneo presentan una conjugación altamente irregular y hasta cierto punto caótica, producto de su peculiar evolución histórica: être (que combina formas procedentes del latín vulgar essere ‘ser’ y del latín clásico stare ‘estar’) y aller ‘ir’ (en cuyo paradigma hay formas derivadas de vadere ‘marchar, caminar’, ire ‘ir’ y el latín vulgar allare, variante reducida de ambulare ‘pasear’).

 

 

Sintaxis

 

El orden básico no marcado de la oración declarativa francesa es, como en la mayoría de lenguas románicas, Sujeto-Verbo-Objeto (ej.: je déteste Marie ‘odio a María’). A partir de esta disposición sintáctica, es posible llevar a cabo variaciones estilísticas y enfáticas que suponen dislocación de algunos constituyentes (ej.: moi, je déteste Marie / je déteste Marie, moi / Marie, je la déteste / je la déteste, Marie / je la déteste, moi, Marie). La negación oracional estándar en francés se forma mediante el adverbio negativo ne ‘no’ y otro constituyente de refuerzo tras el verbo gramatical (generalmente pas, jamais, rien o personne): je ne sais pas ‘no sé’; il ne l’a jamais fait ‘él nunca lo ha hecho’. No obstante, existe una creciente tendencia en el francés hablado a prescindir de la forma ne en esta clase de construcciones (ej.: c'est pas ça qui manque ‘eso no es lo que echo de menos’). La frecuente coaparición de ne con los anteriores elementos de refuerzo ha hecho que éstos adquieran igualmente un valor negativo que en principio no poseían (ej.: Qui est là? Personne ‘¿Quién está ahí? Nadie’).

 

 

Texto ilustrativo

 

Au fond de son âme, cependant, elle attendait un événement. Comme les matelots en détresse, elle promenait sur la solitude de sa vie des yeux désespérés, cherchant au loin quelque voile blanche dans les brumes de l’horizon. Elle ne savait pas quel serait ce hasard, le vent qui le pousserait jusqu’à elle, vers quel rivage il la mènerait, s’il était chaloupe ou vaisseau à trois ponts, chargé d’angoisses ou plein de félicités jusqu’aux sabords. Mais, chaque matin, à son réveil, elle l’espérait pour la journée, et elle écoutait tous les bruits, se levait en sursaut, s’étonnait qu’il ne vînt pas; puis, au coucher du soleil, toujours plus triste, désirait être au lendemain.

════════════════════════════════════

En el fondo de su alma, sin embargo, [ella] esperaba que algo ocurriera. Como los marineros que han naufragado, volvía sus ojos desesperados sobre la soledad de su vida, buscando a lo lejos alguna vela blanca sobre las brumas del horizonte. No sabía cuál sería esta casualidad, el viento que la traería a su lado, hacia qué costa la conduciría, si sería una chalupa o un buque de tres cubiertas, cargado de angustias o lleno de felicidad hasta las portillas. Pero cada mañana, cuando se despertaba, esperaba la llegada de ese día, y prestaba atención a todos los ruidos, se levantaba con sobresalto, se asombraba de que no viniera; después, al ponerse el sol, siempre más triste, deseaba que llegara el día siguiente.

Madame Bovary (1857), Gustave Flaubert

© www.linguasport.com

Página creada, diseñada y editada por Santiago Velasco