MOZÁRABE

 

FICHA TÉCNICA

Nombre original

مُستَعرَب [musta'rab] / لتن [la'tin]

Nombre español

mozárabe [mo'θaraβe]

Nombre inglés

Mozarabic [moʊzæ'rəbɪk]

Filiación lingüística

familia indoeuropea > grupo románico > rama occidental > subgrupo iberorrománico

Hablado en

España, Portugal

Número de hablantes

Dialectos principales

Sistema de escritura

alfabeto árabe (aljamía), alfabeto latino

Documentado desde

s. XI

Tipología sintáctica

S-V-O

° idioma nacional ¹ idioma oficial + dialecto # idioma minoritario.

 

ESQUEMA

1.        Descripción

2.        Texto ilustrativo

 

 

Descripción

 

El mozárabe (o romance andalusí) pertenece a la rama occidental, subgrupo iberorrománico, de las lenguas románicas, subclase dentro de la familia indoeuropea. Bajo esta denominación única se agrupan una serie de dialectos románicos ya desaparecidos hablados entre los siglos VIII y XIV por los mozárabes, cristianos que vivían en los territorios de la Península Ibérica ocupados por los árabes (la región entonces conocida como Al-Andalus). Estos dialectos desaparecieron por completo tras completarse la Reconquista cristiana, momento en el que fueron sustituidos por las hablas romances peninsulares.

 

Los dialectos mozárabes poseían unos rasgos fonéticos muy arcaicos, muchos de los cuales eran compartidos por otras variedades románicas peninsulares (galaico-portugués, leonés, navarro-aragonés, etc.) en clara oposición con el castellano. Los mozárabes representan la lengua española en sus comienzos mejor que los reinos cristianos del norte, ya que ocupaban las regiones más grandes y prósperas de la Península. Por desgracia, no dejaron testimonio escrito de su lengua, sino que tuvieron que ser los árabes los que transcribieran los sonidos que escuchaban a esta población románica a través del extraño consonantismo e impreciso vocalismo de su alfabeto. De esta forma, se sabe que la mozarabía usaba el sonido [ʎ] en lugar de [x] como en castellano (ej.: conelyo ‘conejo’). Por otra parte, el mozárabe conservaba la J- o G- iniciales latinas (ej.: jenairo ‘enero’). Mientras que el castellano conservó la L- inicial latina, el mozárabe siguió la tendencia del resto de romances peninsulares y la transformó en LL-, aunque con una pronunciación yeísta (ej.: yengua ‘lengua’). Un rasgo en común con el galaico-portugués es la conservación del grupo latino -MB-, que en castellano se redujo a -M- (ej.: palumba ‘paloma’), y la permanencia de los diptongos AI, EI, AU y OU (ej.: carraira, Junqueira, Faucena, fouce). Otro gran arcaísmo del mozárabe era la tendencia a conservar las consonantes sordas intervocálicas (ej.: toto ‘todo’). También conservaba un sonido africado [ʧ] en lugar del moderno [θ] (ej.: chirolas ‘ciruelas’, chinqo ‘cinco’). Finalmente, los dialectos mozárabes no palatalizaron como LL- y -CH-, respectivamente, los grupos latinos PL- y -CT- (ej.: plantain ‘llantén’, nohte ‘noche’).

 

A medida que avanzaba la Reconquista cristiana por Al-Andalus, los dialectos mozárabes fueron desapareciendo (en particular, a partir de la toma de Toledo en 1085, uno de los principales centros de mozarabismo en la Península). Los primeros textos conservados en los que se emplea el primitivo romance hispánico con propósito literario se deben precisamente a los mozárabes. La convivencia de hispano-godos, moros y judíos en la España musulmana dio lugar al nacimiento de un género de canción lírica, la moaxaja, que, con el texto principal en árabe o hebreo, insertaba palabras y hasta versos enteros en romance, sobre todo al final de la composición; estos fragmentos escritos en mozárabe se conocen como jarchas. La mayoría de estos poemas datan de los siglos XI y XII.

 

Para la representación escrita del mozárabe se usó originariamente un tipo de escritura conocida como aljamía, que empleaba caracteres arábigos para transcribir los sonidos romances de esta lengua. Posteriormente, la lengua fue representada mediante el alfabeto latino gracias a las transcripciones de escribas peninsulares (precisamente fueron ellos los creadores del gentilicio “mozárabe”, ya que los árabes usaban el término “latino” para referirse a la población hispanoárabe de la Península).

 

 

Texto ilustrativo

 

Dixo un alim d'este rreyno hablando de nuestro encerramiento: «Yo bien conozco que somos en una temporada de grande espanto, mas no por eso dexara Allah de darnos cautoriçada si dexamos el pro'o de nuestro poderío en lo que toca al preçeptado mandamiento. Y a quanto l'amonestança todos la podemos usar por la bía prebilejiada y con los cantares ajenos por donde los christianos hacen salva, pues todo cabe debaxo de buena disimulança, porque la buena doctrina no la puede bedar ninguna ley por inumana que sea».

El Mancebo de Arévalo (s. XVI)

 

¡Tant' amáre, tant' amáre, [¡Tanto amar, tanto amar,]

habib, tant' amáre! [amigo, tanto amar!]

Enfermaron uelios gaios, [enfermaron unos ojos antes alegres]

e dolen tan male. [y que ahora duelen tanto.]

Jarcha (ca. 1042)

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