PORTUGUÉS

 

FICHA TÉCNICA

Nombre original

português [purtu'ɡeʃ]

Nombre español

portugués [portu'ɡes]

Nombre inglés

Portuguese ['pɔrtjuɡiːz]

Filiación lingüística

familia indoeuropea > grupo románico > rama occidental > subgrupo iberorrománico > división galaicoportuguesa

Hablado en

Portugalº¹, Brasilº¹, Angolaº¹, Mozambiqueº¹, Guinea-Bissauº¹, Cabo Verdeº¹, Santo Tomé y Príncipeº¹, Guinea Ecuatorial¹, Timor Oriental¹, Macao¹

Número de hablantes

216.000.000 (2010)

Dialectos principales

portugués, brasileño

Sistema de escritura

alfabeto latino

Documentado desde

s. XIII

Tipología sintáctica

S-V-O

° idioma nacional        ¹ idioma oficial        + dialecto        # idioma minoritario.

 

ESQUEMA

1.        Introducción

2.        Evolución histórica

3.        Ortografía y pronunciación

4.        Morfología

5.        Sintaxis

6.        Texto ilustrativo

 

 

Introducción

 

El portugués pertenece a la rama occidental, subgrupo iberorrománico, de las lenguas románicas, subclase dentro de la familia indoeuropea. Constituye el idioma nacional de carácter oficial en Portugal, Brasil y las antiguas colonias portuguesas en África: Angola, Mozambique, Guinea-Bissau, Cabo Verde, Santo Tomé y Príncipe (en estos tres últimos territorios se habla un criollo portugués); además, comparte el carácter de oficial con otras lenguas en Guinea Ecuatorial, Timor Oriental y Macao. En la región española de Galicia se habla un originario dialecto portugués conocido como gallego (galego), con cerca de tres millones de hablantes (bilingües en su mayoría en español), que es lengua oficial en este territorio. En EE.UU. existe una importante comunidad de habla portuguesa de cerca de 500.000 personas. Si se considera conjuntamente a los hablantes que lo tienen como idioma materno y a aquellos otros que lo usan frecuentemente, el portugués es el medio de comunicación de más de 240 millones de personas, lo que lo convierte en la sexta lengua más hablada en el mundo.

 

 

Evolución histórica

 

Tras la ocupación romana de la costa occidental de la Península Ibérica (entre el año 200 a.C. y el siglo IV d.C.), las regiones conocidas como Lusitania y Galicia (al norte del río Duero) fueron invadidas primero por los visigodos y más tarde por los árabes, a pesar de lo cual el latín vulgar que se hablaba en ellas no varió sustancialmente. Al igual que en los territorios de la actual España, los musulmanes se establecieron en la mitad sur del país, dando lugar a una situación de bilingüismo entre el árabe y los romances locales de los que surgieron diversos dialectos mozárabes. Cuando estos invasores fueron finalmente expulsados en 1249, el dialecto románico septentrional que se hablaba en el noroeste de la Península Ibérica (conocido entonces como galaico-portugués) se extendió hacia el sur por todo el territorio de lo que actualmente es Portugal, gracias a la repoblación que se llevó a cabo con gentes procedentes del norte. Los primeros testimonios escritos en este primitivo portugués aparecen en una serie de documentos legales de comienzos del siglo XIII, aunque en coexistencia con el latín, lengua a la que reemplazó definitivamente durante el reinado de Don Dinis (1279-1325). La variedad literaria de este período estaba basada en los dialectos centrales de Coimbra y Lisboa. Hasta mediados del siglo XIV, el gallego-portugués era la lengua ibérica más empleada en el ámbito de la poesía lírica (cuya principal manifestación fueron las cantigas, poemas conservados en varios cancioneiros y divididos, según el tema y la estructura, en cantigas de amor, cantigas de amigo, cantigas de escarnho e de mal dizer, etc.).

 

A diferencia del dialecto castellano que empezó a tomar cuerpo en el vecino Reino de Castilla, el gallego-portugués conservó la estructura vocálica del latín vulgar: [i], [e], [ɛ], [a], [ɔ], [o], [u]. Mientras que en el primero las vocales abiertas [ɛ] y [ɔ] diptongaron por lo general en [ie] y [ue] dentro de sílaba tónica (tierra, puerto), en portugués se conservaron inalteradas (terra, porto). Otro rasgo que caracterizó a esta lengua en sus primeras etapas fue la pérdida de algunas consonantes intervocálicas (sobre todo nasales, aunque no sin antes afectar a la vocal precedente, especialmente a y o, como en razões ‘razones’, del lat. rationes).

 

El siglo XVI es testigo del surgimiento del portugués moderno, ya que es entonces cuando se comienza a regularizar el idioma con la publicación de las primeras gramáticas; las más reseñables son la de Fernão de Oliveira (1536) y la de João de Barros (1539). Paralelamente a su normalización lingüística, el portugués se extiende por varios territorios de Sudamérica, África y Asia gracias a la expansión colonizadora de Portugal y los consiguientes intercambios comerciales. El contacto continuado entre la lengua portuguesa y otras variedades indígenas da lugar al surgimiento de diversas variedades criollas, de las cuales el papiamento (hablado en las Antillas Holandesas) es la única cuya base se puede considerar claramente el portugués. En Brasil, la lengua fue enormemente afectada por el dialecto indígena tupí y los idiomas africanos hablados por la población esclava, y dio lugar a una variedad característica del portugués conocida como brasileiro, fonológicamente más conservadora, identificable a partir del siglo XVIII.

 

El portugués es una lengua estrechamente relacionada con el español, a pesar de lo cual posee algunas diferencias notables. Desde el punto de vista de la entonación, es más suave y menos enfática. Por otro lado, dispone de una mayor variedad de fonemas vocálicos y consonánticos, además de una serie de sonidos nasales totalmente desconocidos para el español. Las palabras que en la lengua española comienzan por h- se representan frecuentemente en portugués mediante una f- (esp. hijo / port. filho), mientras que los sustantivos con final en -ción hallan su paralelo en el sufijo -ção (esp. nación / port. nação). En ambas lenguas, el léxico de procedencia árabe es considerable (esp. algodón / port. algodão), aunque algunas palabras son exclusivas del portugués (alfaiate ‘sastre’). Muchas otras, de carácter patrimonial, son idénticas (mesa, flor, lago), pero algunas son completamente diferentes (esp. perro / port. cão, esp. gracias / port. obrigado). El portugués es la única lengua románica que ha conservado inalterada la antigua denominación eclesiástica de los días de la semana: después del domingo (primer día) vienen los siguientes numerados del dos al seis (segunda-feira ‘lunes’, terça-feira, quarta-feira, quinta-feira, sexta-feira), hasta que el sábado cierra la semana. A menudo, estos días se reducen a su número (ej.: chegará na quinta ‘llegará el jueves’).

 

La variante del portugués que se habla en Brasil (brasileiro) fue introducida en el Nuevo Mundo a comienzos del siglo XVI. A finales del XVII se habían desarrollado ya algunas diferencias fonológicas entre el portugués europeo (PE) y el americano (PA). Algunas de las más importantes son las siguientes:

1) El sonido uvular [ʀ] de PE se convierte en PA en los fricativos [h], [x] o [ʁ] (p. ej., dormir se pronuncia [duh'mih] en PA).

2) Las consonantes alveolares [t] y [d] de PE se convierten en PA en sus correlatos africados [ʧ] y [ʤ], respectivamente, si van seguidas por la vocal anterior [i] (p. ej., sétimo ['sɛʧimu] ‘séptimo’, bom dia [bõ'ʤiə] ‘buenos días’, depressa [ʤi'pɾɛsə] ‘deprisa’).

3) Los grupos de consonantes tienden a simplificarse en PA (p. ej., facto ['fatu] ‘hecho’, secção [se'saũ] ‘sección’).

En general, el brasileiro tiene un ritmo más lento y mesurado que el dialecto europeo, a pesar de lo cual un portugués y un brasileño pueden entenderse sin la menor dificultad. Al igual que en el caso del español peninsular y el español americano, las principales diferencias se encuentran en el terreno léxico: mientras que en Portugal se utiliza rapaz ‘niño’ o rapariga ‘niña’, en Brasil se emplea moço y moça, respectivamente. Algunas palabras brasileñas son de origen indígena (como abacaxi ‘piña’). Los dos principales dialectos brasileiros son el paulista (hablado en São Paulo y su distrito) y el carioca (en Río de Janeiro). Ambos varían en la pronunciación de las consonantes fricativas portuguesas [s] y [z]: mientras que el primero respeta los sonidos originarios, el segundo los convierte en sus correlatos palatales [ʃ] y [ʒ], respectivamente (p. ej.: as ruas ‘las calles’ se pronuncia [ɐz'ʁuəs] en el dialecto paulista y [ɐʒ'ʁʃ] en el carioca).

 

El gallego empezó a desarrollarse como dialecto independiente a partir del siglo XIV, cuando la originaria lengua conocida como galaico-portugués perdió su unidad y se dividió en sus dos variedades locales. Lo que diferencia al gallego del portugués es, fundamentalmente, la pérdida de la nasalidad vocálica, la confusión de los fonemas alveolares /s/ y /z/ en la variante sorda, la existencia del sonido africado [ʧ] y la pérdida de los fricativos [v] y [ʒ]. Además, mantiene los finales de palabra en -ón y -án (frente al portugués -ão). Por cuestiones sociopolíticas, el gallego no evolucionó tan libremente como el portugués, ya que sufrió el constante influjo cultural del español. Tras la aprobación de la Constitución Española en 1978, el gallego disfruta de la condición de lengua oficial en Galicia, con una gran difusión en la educación, la prensa y la vida política.

 

CRIOLLOS PORTUGUESES

La exploración marítima de Portugal por las costas de África, Asia y América entre los siglos XV y XVI produjo numerosos casos de contacto lingüístico entre el portugués de la metrópoli y las lenguas locales, lo que dio lugar a diversos criollos o idiomas mixtos de contacto, en los que se produce una mezcla de elementos gramaticales de ambos (por lo general, con un léxico de origen portugués adaptado a la sintaxis de las lenguas de sustrato). Tras un proceso de criollización a partir del estadio inicial como lenguas francas o sabires (pidgin), estas variedades de contacto desarrollaron su propio sistema gramatical, reducido y simplificado con respecto al del portugués. Los principales criollos portugueses son los siguientes (entre paréntesis, lengua de contacto, territorio en el que se emplea y número aproximado de hablantes a fecha de 2010):

 

forro (lenguas bantúes, lenguas kwa / Santo Tomé y Príncipe / 70.000). Esta lengua mixta, también conocida como criollo santotomense, se creó en la isla de Santo Tomé y Príncipe a partir del contacto entre los colonos portugueses que la descubrieron en el siglo XV y los esclavos africanos traídos desde la costa africana para poblarla. Se estima que el 93 por ciento de su léxico es de origen portugués. El forro es el idioma nacional de identidad cultural en Santo Tomé y Príncipe, en donde es hablado por el 85 por ciento de la población.

annobonense (lenguas bantúes, lenguas kwa / Guinea Ecuatorial / 5.000). Este criollo portugués, hablado en la isla de Annobón (frente a la costa de Guinea Ecuatorial), surgió como resultado del mestizaje entre los colonos portugueses que descubrieron esta isla deshabitada en el siglo XV y las esclavas africanas traídas desde Angola y Santo Tomé y Príncipe para poblarla. En sus orígenes, el annobonense fue un dialecto local del forro, que posteriormente recibió una mayor influencia del español.

principense (lenguas bantúes, lenguas kwa / Santo Tomé y Príncipe / 1.500). Originario dialecto del forro hablado en Príncipe, una de las dos islas mayores de Santo Tomé y Príncipe.

criollo caboverdiano (lenguas bantúes, lenguas kwa / Cabo Verde / 920.000). Bajo este término genérico se agrupan un conjunto de nueve dialectos, hablados en cada una de las islas que forman el archipiélago de Cabo Verde.

criollo bissauguineano (manjaco, mandinga / Guinea-Bissau, Senegal / 600.000). Lengua franca de comunicación en Guinea-Bissau, en donde constituye el idioma de identidad nacional (pese a que únicamente lo emplea el 50 por ciento de la población). En la vecina región de Casamance, situada en el sur de Senegal, existe también una importante comunidad de hablantes.

angolar (kimbundu / Santo Tomé y Príncipe / 5.000). Criollo portugués hablado en el sur de la isla de Santo Tomé, fundamentalmente en la localidad de São João dos Angolares. Su lengua de sustrato es el kimbundu, idioma bantú de Angola (de donde fueron traídos los esclavos africanos para poblarla).

criollos indoportugueses (cingalés, tamil, konkaní, maratí, malabar, bengalí, canarés / India, Sri Lanka / 5.000). Bajo este término genérico se agrupan una serie de criollos de India y Sri Lanka con un fuerte componente portugués en su léxico y su gramática: criollo de Sri Lanka (con el cingalés y el tamil como lenguas de sustrato inicial, a las que posteriormente se sumó el holandés), criollo de Daman y Diu (hablado en estos dos distritos de la costa noroccidental de la India, en donde el konkaní es la lengua de sustrato), criollo de Korlai (hablado en esta localidad del estado indio de Maharashtra, con un sustrato maratí), criollo de Kochi (variedad extinta desde 2010, tras la muerte de su último hablante nativo, William Rozario, hablada en la ciudad de Kochi, situada en la costa malabar del estado indio de Kerala), criollo de Kannur (lengua de sustrato malabar hablada en esta ciudad costera del estado indio de Kerala), criollo bengalí (lengua mixta hablada antiguamente en el estado indio de Bengala Occidental y en Bangladesh), criollo de Bombay (lengua de contacto con el maratí que se habló en esta ciudad del estado indio de Maharashtra), criollo de la costa de Coromandel (variedad extinta hablada en la región costera del estado indio de Tamil Nadu), criollo de Mangalore (lengua ya desaparecida hablada en esta ciudad costera del estado indio de Karnataka).

macanés (malayo, cingalés, cantonés / Macao, Hong Kong / 50). Criollo surgido en Macao en la segunda mitad del siglo XVI como resultado de los matrimonios entre colonos portugueses y mujeres de la península de Malaca y Sri Lanka.

criollos malayo-portugueses (malayo / Malasia, Singapur / 2.200). Lenguas mixtas surgidas tras el contacto entre el portugués y distintas lenguas malayas: kristang (criollo portugués con sustrato malayo hablado en el sur de la península de Malaca), criollo de Bidau (variedad extinta en la década de 1960 que se habló en Dili, capital de Timor Oriental), criollo de Flores (lengua extinta hablada en la isla indonesia de Flores), criollo de Java (hablado en Jacarta hasta 1978, año en el que falleció su último hablante nativo), ternateño (antiguo criollo portugués hablado en las islas Molucas de Ambon y Ternate).

papiamento (lenguas arahuacas, español, holandés / Antillas Holandesas / 360.000). Criollo basado en el portugués con sustrato de lenguas arahuacas indígenas hablado en las Antillas Holandesas, fundamentalmente en las islas de Aruba, Bonaire y Curaçao (en donde está considerado idioma oficial). En Holanda existe también una importante comunidad de hablantes de papiamento. Su nombre procede del vebo portugués “papear”, que significa ‘balbucir, tartamudear, hablar sin sentido’. Debido al contacto con la cercana costa de Venezuela, el español ha tenido también una gran influencia en el léxico de esta lengua mixta. Desde el siglo XVII, con la ocupación holandesa de estas islas, el holandés vino a sumarse al crisol lingüístico del papiamento. De esta forma, el saludo diario adopta tres formas distintas: bom dia (portugués), bon tardi (español), goede avond (holandés).

cafundó (lenguas bantúes / Brasil / 40). Variedad dialectal del portugués brasileño enriquecida con palabras procedentes de las lenguas bantúes que se emplea como habla secreta en el pueblo de Cafundó, cerca de São Paulo.

 

 

Ortografía y pronunciación

 

El portugués emplea para su representación escrita el alfabeto latino (aunque los caracteres k, w e y se usan únicamente en palabras de origen extranjero); adicionalmente, emplea varios signos diacríticos para indicar particularidades fonéticas de la lengua: la cedilla debajo de la c (ç) representa su pronunciación como [s] delante de a, o, u (como en nação ‘nación’); tres tipos de acentos sirven para marcar el timbre de las vocales: agudo (empleado con las variantes abiertas de las vocales: á, é, í, ó, ú), grave (para indicar vocales átonas, generalmente à) y circunflejo (usado con las variantes cerradas â, ê, ô); el portugués también indica la nasalización de las vocales a y o en ausencia de una consonante nasal mediante una tilde (como en Portimão).

 

El alfabeto portugués está compuesto por las siguientes 26 letras:

 

Mayúsculas

A

B

C

D

E

F

G

H

I

J

K

L

M

N

O

P

Q

R

S

T

U

V

W

X

Y

Z

Minúsculas

a

b

c

d

e

f

g

h

i

j

k

l

m

n

o

p

q

r

s

t

u

v

w

x

y

z

Pronunciación (véase AFI)*

a

b

k/s

d

e

f

ɡ/ ʒ

-

i

ʒ

k

l

m

n

o

p

k

r

s

t

u

v

w

ʃ

j

z

* Representa la pronunciación de la letra aislada o la más habitual. Para su pronunciación real en el contexto de la palabra, véase las distintas reglas ortográficas más abajo.

 

La letra c se pronuncia [k] delante de a, o, u, y [s] delante de las vocales palatales e, i (la cedilla ç indica la pronunciación excepcional de c como [s] delante de a, o, u). El dígrafo ch se pronuncia [ʃ]. La letra g se pronuncia [ɡ] delante de a, o y [ʒ] delante de e, i. La h es siempre muda en portugués. Al igual que en francés, la j se pronuncia [ʒ]. Los grupos consonánticos lh y nh equivalen a los sonidos palatales de ll [ʎ] y ñ [ɲ], respectivamente, en español. En portugués es posible emplear el grupo latino qu- delante de a, o, en cuyo caso representa el sonido velar labializado [kw]. Al igual que en español, el sonido vibrante simple [ɾ] se transcribe como r en posición interior o final de palabra, mientras que el vibrante múltiple [r] se representa como -rr- (entre vocales) o r (al comienzo de palabra o tras consonante). No obstante, el habla de Lisboa tiende a favorecer el sonido uvular [ʀ] en sustitución de este último. La letra s corresponde al alveolar sonoro [z] en posición intervocálica. Las consonantes alveolares s y z en posición implosiva (final de sílaba) se pronuncian como sus correlatos palatales, [ʃ] y [ʒ], respectivamente.

 

Los siguientes son los sonidos consonantes del portugués (véase Alfabeto Fonético Internacional):

 

LUGAR DE ARTICULACIÓN

bilabial

labio-dental

dental

alveolar

palatal

velar

uvular

MODO DE ARTICULACIÓN

oclusivo

p b

 

t d

 

 

ɡ

 

fricativo

 

f v

 

s z

ʃ  ʒ

 

(ʁ)

nasal

m

 

 

n

ɲ

 

 

vibrante múltiple

 

 

 

r

 

 

(ʀ)

vibrante simple

 

 

 

ɾ

 

 

 

lateral

 

 

 

l

ʎ

(ɫ)

 

aproximante

w

 

 

 

j

 

 

 

En los dialectos septentrionales del portugués, por influencia del gallego, el sonido labiodental [v] se asimila al bilabial [b] y el fricativo [ʃ] se pronuncia como el africado [ʧ]. El fonema vibrante múltiple /r/ posee dos variantes articulatorias en portugués: uvular vibrante [ʀ] en Portugal y uvular fricativo [ʁ] en Brasil. El sonido velar lateral [ɫ] representa la pronunciación de la letra l en final de palabra (como en Brasil).

 

El inventario de sonidos vocálicos del portugués es uno de los más complejos dentro de las lenguas románicas, especialmente por su doble serie de vocales (orales-nasales) y su amplia gama de diptongos. Los sonidos vocálicos básicos de la lengua pueden representarse mediante el siguiente esquema:

 

FRONTALIDAD

anterior

central

posterior

ALTURA

alto

i / ĩ

 

u / ũ

medio-alto

e / ẽ

 

o / õ

medio

 

ə

 

medio-bajo

ɛ

ɐ / ɐ̃

ɔ

bajo

 

a

 

 

Mediante la combinación de las anteriores vocales, el portugués produce los siguientes diptongos y triptongos: [iw], [ew], [ɛw], [ej], [ɛj], [ɐj], [aj], [uj], [oj], [ɔj], [ow], [ɔi], [ɐw], [aw], [waj], [wej], [wiw], [wow]. Los sonidos cerrados [i], [e], [ɐ], [o], [u] poseen una variante nasalizada, que se produce en presencia de una consonante nasal escrita (o, en el caso de ã y õ, indicado simplemente por el diacrítico, tras la pérdida de estas consonantes por evolución histórica). Las vocales nasales se hallan en distribución complementaria con sus correlatos orales en sílabas abiertas, contextos en los que distinguen significados (ej.: mudo ['mudu] vs. mundo ['mũdu]; ri [ʀi] ‘risa’ vs. rim [ʀĩ] ‘riñón’).

 

Las palabras que acaban en a (aunque no en ã), e, o, m o s normalmente llevan el acento prosódico en la penúltima sílaba, mientras que en el resto de los casos recae en la última. Las excepciones a esta regla se indican mediante un acento agudo si la vocal representa un sonido abierto (açúcar ‘azúcar’), y mediante un acento circunflejo si representa un sonido cerrado, precediento a una consonante dentro de una sílaba trabada (relâmpago ‘relámpago’). Por cuestiones ortográficas, también se utilizan acentos para distinguir significados en los casos de palabras homónimas (e ‘y’ / é ‘es’; por / pôr ‘poner’).

 

 

Morfología

 

Las únicas categorías gramaticales que se han conservado en la flexión nominal portuguesa son género y número. Al igual que en español, los sustantivos se dividen en masculinos o femeninos con un alto grado de solapamiento entre el género gramatical y el natural (existen algunas excepciones, como el masculino cônjuge ‘esposa’ o el femenino criança ‘niño’). Por regla general, los nombres acabados en -o/-u son masculinos, mientras que los terminados en -a son femeninos; cualquier otra terminación puede ser de uno u otro género (p. ej.: amor es masculino, pero cor ‘color’ es femenino; rapaz ‘muchacho’ es masculino, pero paz es femenino). Una distribución similar se halla en los adjetivos, aunque en este caso la forma no marcada corresponde frecuentemente al masculino, mientras que la terminación -a señala su correlato femenino (ej.: inglês / inglesa). El artículo determinado del portugués es similar a la forma débil del pronombre personal de tercera persona, que se emplea como clítico acompañando a los verbos: o/os ‘el/los’, a/as ‘la/las’. Al igual que en español, los demostrativos presentan una distribución tripartita de proximidad relativa al hablante: este, esse, aquele. Además de la forma familiar del pronombre de segunda persona singular tu, existe una variante formal você (u os senhores) que se emplea en contextos más formales. Los pronombres numerales (del 1 al 10) son: um, dois, três, quatro, cinco, seis, sete, oito, nove, dez.

 

Dentro de la flexión verbal, el portugués posee (al igual que el español) un modelo de tres conjugaciones: 1ª en -ar (como falar ‘hablar’), 2ª en -er (como meter), 3ª en -ir (como partir). Se trata de la única lengua románica que ha conservado la forma simple latina para el pretérito pluscuamperfecto (ej.: falara ‘había hablado’). La diferencia entre las formas copulativas ser y estar, al igual que en español, depende de si se denota una cualidad esencial o permanente (Lisboa é em Portugal ‘Lisboa se encuentra en Portugal’) o un estado temporal o contingente (estamos em Lisboa ‘estamos en Lisboa’). Para expresar localización, el portugués suele emplear como copulativo el verbo con valor neutro ficar (ej.: onde fica o Turismo? ‘¿dónde está la Oficina de Turismo?’). Para la creación de los tiempos compuestos, el portugués (a diferencia del español) utiliza el auxiliar ter ‘tener’ y el participio del verbo principal (ej.: tenho tomado banho todos os dias ‘me he bañado todos los días’).

 

 

Sintaxis

 

El orden sintáctico básico de la oración portuguesa es, como en el resto de lenguas románicas, Sujeto-Verbo-Objeto (ej.: o gato comeu a galinha ‘el gato se comió la gallina’). No obstante, el verbo y el sujeto pueden intercambiar sus posiciones cuando el primero es intransitivo (especialmente si posee un contenido temporal o locativo): chegou o domingo ‘llegó el domingo’; apareceu um homem no jardim ‘apareció un hombre en el jardín’. Esto mismo sucede cuando el verbo es reflexivo (ej.: libertaram-se os escravos ‘los esclavos se liberaron’) o el sujeto está formado por dos constituyentes coordinados (ej.: entraram dois homens gordos e um rapaz loiro ‘entraron dos hombres gordos y un muchacho rubio’). El cambio de orden sintáctico no se emplea especialmente en la formación de oraciones interrogativas, que se indican mediante una entonación especial (ej.: o seu pai está aqui? ‘¿está aquí tu padre?’), una coletilla final (ej.: o seu pai está aqui, não é? ‘tu padre está aquí, ¿verdad?’) o la locución é que (ej.: é que o seu pai está aqui? ‘¿es cierto que tu padre está aquí?’). Las respuestas a una pregunta directa (que en español se contestan con “sí” o “no”) repiten la forma del verbo principal (ej.: —tem lume? —tenho ‘¿tiene fuego? —tengo’). Los pronombres personales en función de objeto suelen ser enclíticos en el portugués europeo (ej.: o pai deu-me um bolo ‘mi padre me dio un bollo’), aunque en Brasil es más habitual su empleo como proclíticos (ej.: o pai me deu um bolo). Una de las principales innovaciones del portugués con respecto al resto de lenguas románicas es el empleo del llamado “infinitivo personal”, que se utiliza especialmente tras preposiciones y como sujeto de oraciones impersonales (ej.: o nosso professor está contento por sabermos a lição ‘nuestro profesor está contento porque nos sabemos la lección’, é preciso comprarmos isso ‘es preciso que nos compremos eso’).

 

 

Texto ilustrativo

 

Falou então de si, com modéstia: reconhecia, quando via na capital tão ilustres parlamentares, oradores tão sublimes, tão consumados estilistas, reconhecia que era um zero! —E com a mão erguida formava no ar, pela junção do polegar e do indicador, um 0: um zero! Proclamou o seu amor à pátria: que amanhã as instituições ou a família real precisassem dele-e o seu corpo, a sua pena, o seu modesto pecúlio, tudo oferecia de bom grado! Queria derramar todo o seu sangue pelo trono!

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Habló modestamente de sí mismo: reconocía, cuando veía en la capital a tantos ilustres parlamentarios, a oradores tan sublimes, a tan consumados estilistas, ¡reconocía que era un cero! Y con la mano levantada delante suyo formaba, juntando el pulgar y el índice, un 0: ¡un cero! Proclamó su amor por la patria: dijo que si sus instituciones o la familia real precisasen de él o de su cuerpo, de su pluma o de su modesto peculio, ¡todo lo ofrecería de buen grado! ¡Quería derramar toda su sangre por el trono!

El primo Basilio (1878), José Maria Eça de Queiroz



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