RUMANO

 

FICHA TÉCNICA

Nombre original

românește [romɨ'neʃte]

Nombre español

rumano [ru'mano]

Nombre inglés

Romanian [roʊ'meɪniən]

Filiación lingüística

familia indoeuropea > grupo románico > rama oriental

Hablado en

Rumaníaº¹, Moldaviaº¹+, Serbia¹, Italia#, España#, Ucrania#, Hungría#

Número de hablantes

24.000.000 (2010)

Dialectos principales

dacorrumano, macedorrumano, meglenorrumano, istriorrumano, moldavo

Sistema de escritura

alfabeto latino

Documentado desde

1521

Tipología sintáctica

S-V-O

° idioma nacional        ¹ idioma oficial        + dialecto        # idioma minoritario.

 

ESQUEMA

1.        Introducción

2.        Evolución histórica

3.        Ortografía y pronunciación

4.        Morfología

5.        Sintaxis

6.        Texto ilustrativo

 

 

Introducción

 

El rumano pertenece a la rama oriental, subgrupo balcánico-románico, de las lenguas románicas, subclase dentro de la familia indoeuropea. De los 19 millones de habitantes de Rumanía, el 90 por ciento posee el rumano como lengua materna. El resto de hablantes residen en los territorios fronterizos con los países vecinos (especialmente Hungría, Ucrania y la provincia serbia de Vojvodina) o en comunidades de emigrantes en otros países europeos (como Italia y España). Fuera de Europa, existen importantes comunidades de inmigrantes en EE.UU. y Australia.

 

La lengua conocida como rumano está formada en realidad por un grupo de dialectos: dacorrumano (llamado así porque empezó a desarrollarse en la antigua provincia romana de la Dacia, al norte del bajo Danubio, que posteriormente dio lugar al moderno estado de Rumanía), macedorrumano (hablado en Macedonia, Bulgaria, Albania y norte de Grecia por escasamente 150.000 personas), meglenorrumano (limitado a una pequeña región al norte de Salónica, en torno a la ciudad de Nanta, con tan sólo 5.000 hablantes), istriorrumano (en la Península de Istria, al noroeste de Croacia, con alrededor de 1.000 hablantes) y moldavo (en la República de Moldavia, con una población de 3.650.000 personas de la que sólo el 70 por ciento lo habla). Este último se halla más alejado geográfica y lingüísticamente de todos los demás, hasta el punto de que es el único que se ha representando tradicionalmente mediante caracteres cirílicos por influencia del ruso (aunque actualmente se ha extendido el empleo del alfabeto latino). La variante estándar de rumano que se reconoce internacionalmente es el dacorrumano.

 

 

Evolución histórica

 

Todos los anteriores dialectos poseen un origen común: el latín vulgar que se extendió por esta región oriental de la Romania cuando el emperador Trajano la conquistó en el siglo II d.C. Se supone que empezaron a independizarse a partir del siglo V, justo cuando el Imperio Romano se desintegró y el latín dejó de ser el elemento unificador entre las provincias. Dado que el primer testimonio escrito que se conserva de la lengua rumana data de comienzos del siglo XVI (la fecha más tardía de aparición de cualquier idioma románico), su evolución histórica hasta entonces sólo se puede suponer en base a conjeturas. Se sabe, no obstante, que el rumano recibió durante muchos siglos la influencia lingüística de las vecinas lenguas eslavas, además del húngaro y el albanés, lo cual sirvió para distanciarlo del resto de idiomas romances. Tan sólo durante los últimos 150 años se produjo su acercamiento progresivo a éstos, desde el momento en que los hablantes fueron conscientes del origen románico de su lengua.

 

Dentro de lo que es el rumano propiamente dicho (es decir, el dacorrumano), el dialecto más importante es el munteano, hablado en la región sudoriental de Rumanía conocida como Muntenia o Valaquia. Durante la primera mitad del siglo XIX fue ésta la variante que se adoptó como lengua nacional y literaria de carácter estándar, proceso que culminó en 1859 con la fusión de los diferentes principados rumanos en un sólo estado independiente con Bucarest como capital. El hecho de que el munteano haya servido desde entonces como puerto de entrada de innovaciones léxicas y morfosintácticas procedentes de otras lenguas románicas ha sido el factor fundamental que lo ha distanciado del resto de dialectos rumanos.

 

El 90 por ciento del vocabulario rumano procede, directa o indirectamente, del latín. Tras la llegada de los romanos a la región de la Dacia, tan sólo se conservaron algunos términos del tracio (la antigua lengua indoeuropea hablada en esta región), como abure ‘vapor’, brad ‘abeto’ o vatră ‘hogar, chimenea’). Durante la Edad Media, la influencia eslava en el rumano fue intensa, y dio lugar a la introducción de vocablos como sfîrşi ‘finalizar’, chip ‘rostro’, grajde ‘establo’, hîrdău ‘cubo’, etc. A lo largo del siglo XVIII, cuando los principados de Moldavia y Valaquia estaban gobernados por príncipes turcos y griegos, se introdujeron en el rumano términos turcos (como duşman ‘enemigo’ y chior ‘tuerto’) y griegos (como stridie ‘ostra’ y aerisi ‘airear’). No obstante, la principal influencia durante los últimos 200 años ha procedido del resto de lenguas románicas, especialmente el francés; algunas palabras francesas que han penetrado en el rumano (aunque a través del ruso) son infanterie ‘infantería’, cavalerie ‘caballería’ o parlament ‘parlamento’.

 

 

Ortografía y pronunciación

 

Originariamente, el rumano empleaba para su representación escrita el alfabeto cirílico, sistema de escritura introducido a partir del siglo IX gracias a la difusión del eslavo eclesiástico antiguo como medio de transmisión de textos religiosos. A diferencia del resto de lenguas románicas occidentales, el rumano, rodeado de núcleos de habla eslava, quedó aislado de la influencia del latín durante la Edad Media. Por consiguiente, los primeros testimonios escritos de esta lengua (básicamente topónimos y antropónimos) aparecieron de forma esporádica en textos redactados en eslavo eclesiástico, representados mediante caracteres cirílicos. No obstante, dos factores fundamentales condujeron progresivamente a la adopción de un alfabeto latino para la escritura del rumano: el problema de adaptar los sonidos de la lengua a la escritura cirílica y los crecientes sentimientos de afinidad lingüística con el resto de lenguas románicas tras el contacto con los dialectos occidentales. No fue sin embargo hasta finales del siglo XIX cuando los caracteres latinos reemplazaron definitivamente al anterior sistema de escritura cirílico.

 

A diferencia del moldavo (que hasta época reciente utilizó una versión adaptada del alfabeto cirílico ruso, introducida en 1940), el rumano estándar actual emplea el alfabeto latino para su representación escrita. Adicionalmente, posee tres clases de símbolos diacríticos en ă, î/â y ş/ţ, lo que da lugar al siguiente sistema de escritura formado por 31 letras:

 

Mayúsculas

A

Ă

Â

B

C

D

E

F

G

H

I

Î

J

K

L

M

N

O

P

Q

R

S

Ş

T

Ţ

U

V

W

X

Y

Z

Minúsculas

a

ă

â

b

c

d

e

f

g

h

i

î

j

k

l

m

n

o

p

q

r

s

ş

t

ţ

u

v

w

x

y

z

Pronunciación (véase AFI)*

a

ə

ɨ

b

k

d

e

f

ɡ

h

i

ɨ

ʒ

k

l

m

n

o

p

k

r

s

ʃ

t

ts

u

v

v

ks

j

z

 * Representa la pronunciación de la letra aislada o la más habitual. Para su pronunciación real en el contexto de la palabra, véase las distintas reglas ortográficas más abajo.

 

Las letras k, q, w, y raramente se emplean en la escritura rumana, y están reservadas a palabras de procedencia extranjera (kilogram, kilometru, watt).

 

La correspondencia entre caracteres y sonidos del rumano es idéntica a la que existe en español, salvo las siguientes excepciones: 1) La vocal ă transcribe la vocal de timbre indeciso [ə] (ej.: masă ‘mesa’). 2) Las consonantes c y g se palatalizan como [ʧ] y [ʤ], respectivamente, delante de las vocales palatales e/i (ej.: cer ‘cielo’, Hagi). 3) Para representar sus correlatos velares [k] y [ɡ] delante de estas mismas vocales, el rumano utiliza los grupos consonánticos ch y gh (ej.: chema ‘llamada’, ghetou ‘ghetto’). 4) La h no es muda, sino que se pronuncia como el sonido glotal [h], incluso delante de consonantes (ej.: duh ‘alma’, hotar ‘borde’, hrană ‘comida’). 5) Los caracteres vocálicos î/â son equivalentes fonéticamente, ya que ambos transcriben el sonido central de carácter gutural [ɨ] (ej.: România, cîmpie ‘meseta’). 6) La consonante j se pronuncia [ʒ] (ej.: joc ‘juego’). 7) La grafía ş, característica del rumano, representa el sonido palatal [ʃ] (ej.: oraş ‘ciudad’, Timişoara). 8) La consonante ţ, también peculiar de esta lengua, transcribe el sonido dental africado [ts] (ej.: viaţă ‘vida’, preţ ‘precio’, Galaţi). 9) Como en casi todas las lenguas románicas —salvo el español—, se han conservado en rumano los sonidos fricativos [v] y [z], que se representan como v y z, respectivamente (ej.: vulpe ‘zorra’, dovezi ‘pruebas’). 10) La letra w, que aparece únicamente en palabras extranjeras, transcribe indistintamente los sonidos [v] o [w] (ej.: watt, weekend). 11) La consonante y, no muy habitual en rumano, representa la semivocal [j].

 

El repertorio de sonidos consonantes del rumano estándar (dacorrumano) es el siguiente (véase Alfabeto Fonético Internacional):

 

LUGAR DE ARTICULACIÓN

bilabial

labio-dental

dento-alveolar

palatal

velar

glotal

MODO DE ARTICULACIÓN

oclusivo

p b

 

t d

 

ɡ

 

fricativo

 

f v

s z

ʃ   ʒ

 

h

africado

 

 

ts

ʧ   ʤ

 

 

nasal

m

 

n

 

 

 

vibrante múltiple

 

 

r

 

 

 

lateral

 

 

l

 

 

 

 

Un rasgo que diferenció históricamente al rumano del resto de lenguas románicas occidentales es la evolución de los grupos de oclusiva y dental del latín: mientras que en la lengua balcánica se produjo la labialización de la primera consonante, en las demás tuvieron lugar otra serie de fenómenos. Véase los siguientes ejemplos: lat. factum > esp. hecho, it. fatto, fr. fait, pero rum. fapt; lat. lactem > esp. leche, it. latte, fr. lait, pero rum. lapte. Otra característica distintiva del rumano es el hecho de poseer grupos consonánticos iniciales como mr- (ej.: mreajă ‘red’), hl- (ej.: hleios ‘pantanoso’) o ml- (ej.: mlaştină ‘pantano’).

 

El inventario de sonidos vocálicos del rumano ha eliminado las variantes abiertas del latín vulgar en la etapa previa al surgimiento de las distintas lenguas románicas, y ha quedado reducido al siguiente esquema (véase Alfabeto Fonético Internacional):

 

FRONTALIDAD

anterior

central

posterior

ALTURA

alto

i

ɨ

u

medio

e

ə

o

bajo

 

a

 

 

El símbolo vocálico â constituye una variante arcaica de î, y aparece normalmente en el interior de palabras derivadas del nombre del país o su lengua (como România, român ‘rumano’, româneşte ‘lengua rumana’, etc.). Un número limitado de palabras que comienzan por e- palatalizan este sonido en [je] por influencia de las lenguas eslavas; los términos introducidos recientemente a partir de otras lenguas románicas occidentales no parecen haber sido afectados por este cambio, y esto ha dado lugar a algunos dobletes como era ['era] ‘era, período’ y era [je'ra] ‘era, pretérito del verbo ser’. Este mismo fenómeno se ha producido en el caso de i- inicial de palabra, que se pronuncia [j] (ej.: iute ‘rápido’, iar ‘de nuevo’). En el caso de hallarse en final de palabra, -i palataliza la consonante que la precede (ej.: lupi ['lupʲ] ‘lobos’), excepto en el caso de que se trate de un grupo de oclusiva más líquida (ej.: tigri ['tigri] ‘tigres’). El dígrafo -ii en final de palabra representa un sonido [i] pleno, de forma que algunos nombres masculinos distinguen tres formas: singular lup [lup] ‘lobo’, plural lupi ['lupʲ] ‘lobos’ y plural con marca de artículo determinado lupii ['lupi] ‘los lobos’. Existen tres diptongos de carácter creciente en rumano, [ea], [eo] y [oa], con el acento en la segunda vocal. Al igual que en español, el acento prosódico del rumano es libre, lo que da lugar a oposiciones fonológicas como modele ‘las modas’ / modele ‘modelos’ o cîn ‘canta’ / cîn ‘cantó’.

 

 

Morfología

 

A pesar de la enorme reducción de la flexión nominal latina, el rumano es más conservador que el resto de lenguas románicas occidentales en este aspecto, ya que actualmente posee tres formas casuales distintas: nominativo/acusativo, genitivo/dativo y vocativo. Este último caso, no obstante, es defectivo, ya que está reservado únicamente a sustantivos referidos a entidades animadas, especialmente personas (ej.: cumătru ‘padrino’ / cumătrule ‘¡padrino!’). La conservación del vocativo se debe a la influencia de las lenguas eslavas, aunque las fuertes presiones y restricciones a que está sometido hacen pensar en su pronta desaparición del sistema de la lengua. Por otro lado, el rumano ha reintroducido una marca de género que puede definirse —aunque impropiamente— como “neutro”, y de esta forma ha creado un sistema genérico tripartito: masculino (como lup ‘lobo’), femenino (como casă ‘casa’) y “neutro” (como deal ‘colina’). Junto con el italiano, el rumano es la única lengua romance que ha heredado del latín el proceso de formación de plurales mediante una alternancia vocálica en lugar de la adición del sufijo -(e)s (ej.: arbore ‘árbol’ / arbori, codru ‘bosque’ / codri). Una característica morfológica que el rumano comparte con otras lenguas vecinas como el búlgaro y el albanés es el empleo de un sufijo para señalar el artículo determinado (ej.: stea ‘estrella’ / steaua ‘la estrella’, stele ‘estrellas’ / stelele ‘las estrellas’). Por el contrario, la adición del artículo indeterminado al sustantivo sigue el modelo analítico habitual en el grupo románico (ej: om ‘hombre’ / un om ‘un hombre’). Los adjetivos se ajustan el mismo modelo flexivo que los sustantivos, con los que concuerdan en caso, género y número. Algunos presentan una forma única para masculino y femenino en el nominativo/acusativo indefinido (como mare ‘grande’ mari ‘grandes’), aunque la mayoría se declinan como el nombre al que acompañan (ej.: om bun ‘hombre bueno’, fată bună ‘chica buena’). Al igual que los sustantivos, los adjetivos son capaces de adoptar la terminación del artículo determinado dentro de sintagmas nominales (de esta forma, las expresiones omul bun y bunul om significan ambas ‘el hombre bueno’, aunque la segunda puede traducirse más apropiadamente como ‘el buen hombre’, con el mayor énfasis en el adjetivo). Los pronombres numerales (del 1 al 10) son: un, doi, trei, patru, cinci, şase, şapte, opt, nouă, zece.

 

Dentro de la flexión verbal rumana es posible establecer un sistema de cinco conjugaciones: tipo I (como a cînta ‘cantar’), tipo II (como a vedea ‘ver’), tipo III (como a face ‘hacer’), tipo IV (como a dormi ‘dormir’), tipo V (como a omorî ‘matar’). El futuro no es sintético, como en español actual, sino analítico: en su versión literaria está formado mediante el auxiliar voi ‘desear, querer’ — derivado del latín volere— y el infinitivo del verbo (ej.: voi cînta ‘cantaré, deseo cantar’), mientras que en su versión hablada y familiar lo hace mediante un auxiliar derivado del latín habere ‘haber’ (ej.: am să cînt ‘cantaré, tengo que cantar’) o la partícula invariable o (ej.: o să cînt ‘cantaré’). Igualmente perifrástico es el condicional (ej.: aş cînta ‘cantaría’). Por el contrario, el pretérito pluscuamperfecto rumano no es analítico sino sintético, derivado del pluscuamperfecto latino en modo subjuntivo (ej.: cîntasem ‘había cantado’).

 

 

Sintaxis

 

El orden básico de la oración declarativa rumana es el habitual en las lenguas románicas: Sujeto-Verbo-Objeto (ej.: Ion a văzut Maria ‘Ion vio a Maria’). No obstante, bajo una serie de circunstancias se pueden producir disposiciones alternativas de los constituyentes oracionales; de esta forma, es habitual que un sintagma nominal extenso puede anteponerse o posponerse al resto de la oración (ej.: merită să fie notate în această ordine [încercările scriitorului de a găsi un echivalent sunetelor ă şi î] ‘merecen la pena ser destacados a este respecto [los intentos del escritor por encontrar una equivalencia para los sonidos ă e î]’). Al igual que en otras lenguas románicas, los pronombres personales en función de sujeto se pueden omitir, ya que la flexión verbal es lo suficientemente rica como para indicar los accidentes de persona y número. El orden Objeto-Verbo-Sujeto (similar al de otras lenguas balcánicas como el griego) es una alternativa habitual al anteriormente citado.

 

El pronombre reflexivo se del rumano es capaz de desempeñar las mismas funciones morfosintácticas que en español: complemento de verbos reflexivos (ej.: se bate ‘se golpea’), marca de pronominalidad verbal (ej.: se duce ‘va, se marcha’), marca de impersonalidad (ej.: se spune ‘se dice’), marca de pasiva refleja (ej.: aici se vînd cărţile ‘aquí se venden libros’), etc.

 

 

Texto ilustrativo

 

Şi scurt şi cuprinzător, sărut mîna mătuşei, luînda-mi ziua bună, ca un băiet de treabă; ies din casă cu chip că mă duc la scăldat, mă şupuresc pe unde pot şi, cînd colo, mă trezesc în cireşul femeii şi încep a cărăbăni la cireşe în sîn, crude, coapte, cum se găseau. Şi cum eram îngrijit şi mă sileam să fac ce oi face mai degrabă, iaca mătuşa Mărioara c-o jordie în mînă, la tulpina cireşului!

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Todo lo que hay que decir es que besé la mano de mi tía y me marché como un buen chico; salí de la casa como si fuera a bañarme; me deslicé furtivamente lo mejor que pude hasta que, de repente, me encontré en el cerezo de mi tía, cogiendo cerezas y metiéndomelas dentro de la camisa, las verdes y las maduras, según las iba encontrando. ¡Y justo cuando más ansia y deseo tenía de acabar esta labor lo antes posible me encontré a la tía Marioara con un palo en la mano, justo al pie del cerezo!

Recuerdos de infancia (1881-92), Ion Creangă

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